Saturday, Jan. 20, 2018

15 citas de La corrosión del carácter, de Richard Sennett

La corrosión del carácter, de Richard SennettSiguiendo con la relectura de textos que me han gustado especialmente, tras el de Gary Hamel, hoy comparto diez citas de La Corrosión del carácter, un libro que he citado en varias ocasiones en este blog. En él Richard Sennett reflexiona sobre el derrumbe de un modelo de trabajo y vida profesional pegado a la carrera estable junto a una empresa. En mi familia lo he visto con mis propios ojos: una empresa para toda la vida en la generación que me precedió.

Sin embargo, en la sociedad contemporánea el trabajo, bajo una ¿lógica? presión por resultar eficaz y eficiente, ha convertido a la persona en un ser que “debe reinventarse cada día” para ser competitivo en ese entorno. Se le exige actitud, carácter innovador, flexibilidad, compromiso. Y al mismo tiempo cada vez parece más prescindible. Os dejo con estas quince citas precedidas por un pequeño comantario. Espero que no resulten muy deprimentes 😉

Parece que todavía hay argumentos para no ver tantas diferencias entre unas personas y otras. Quienes están allá abajo tienen tiempo. Ironía, ¿no?

El tiempo es el único recurso del cual pueden disponer gratuitamente los que viven en el escalón más bajo de la sociedad.

Hablamos de construir confianza, pero ¿acaso las condiciones de la mayor parte de las empresas no son precisamente las peores para construirla?

La organización a corto plazo de las instituciones modernas limita la posibilidad de que madure la confianza informal.

Incertidumbre, innovación, ruptura, a por lo desconocido, el desafío empresarial. Pero, ¿así somos los humanos?

Según Schumpeter, la destrucción creativa, el pensamiento empresarial, requiere gente que se sienta cómoda sin calcular las consecuencias del cambio, o gente que no sepa qué ocurrirá a continuación. La mayoría, sin embargo, no se siente tranquila con los cambios que se producen de esta manera despreocupada y negligente.

Lo que hoy tiene de particular la incertidumbre es que existe sin la amenaza de un desastre histórico; y en cambio, está integrada en las prácticas cotidianas de un capitalismo vigoroso (…). La consigna “nada a largo plazo” desorienta la acción planificada, disuelve los vínculos de confianza y compromiso y separa la voluntad del comportamiento.

Una curiosa interpretación de la rutina que Sennett desarrolla con más profundidad en El Artesano, ese libro de cabecera para nuestro gremio.

La rutina puede degradar, pero también puede proteger; puede descomponer el trabajo, pero también componer una vida.

La repugnancia a la rutina burocrática y la búsqueda de la flexibilidad han producido nuevas estructuras de poder y control en lugar de crear las condiciones de liberación.

Coaching y más coaching, el gran negocio. Quizá porque las condiciones provocan primero la moderna enfermedad de la falta de sentido.

Desde el punto de vista operacional, todo es perfectamente claro; desde el punto de vista emocional, en cambio, terriblemente ilegible.

Riesgo y movimiento, acción como elemento consustancial de la sociedad contemporánea. No te mueves y fracasas. ¿Así de simple?

La cultura moderna del riesgo se caracteriza porque no moverse es sinónimo de fracaso, y la estabilidad parece casi una muerte en vida. Por lo tanto, el destino importa menos que el acto de partir. Inmensas fuerzas económicas y sociales dan forma a la insistencia de marcharse; el desorden de las instituciones, el sistema de producción flexible, realidades materiales que se hacen a la mar.

Contra el mantra del trabajo en equipo. Políticamente incorrecto, me temo.

La moderna ética del trabajo se centra en el trabajo en equipo. Celebra la sensibilidad de los demás; requiere “capacidades blandas”, como ser un buen oyente y estar dispuesto a cooperar; sobre todo, el trabajo en equipo hace hincapié en la capacidad de adaptación del equipo a las circunstancias. Trabajo en equipo es la ética que conviene a una economía política flexible (…). El trabajo en equipo es la práctica en grupo de la superficialidad degradante.

Un destino inevitable como justificación perfecta para eludir responsabilidades. Mientras tanto, el sistema continúa adelante con una parte que sufre más las consecuencias.

El director que declara que todos somos víctimas del tiempo y del espacio es tal vez la figura más astuta (…). Ha dominado el arte de ejercer el poder sin tener que presentarse como responsable; ha trascendido esa responsabilidad por sí mismo, poniendo los males del trabajo otra vez sobre los hombros de sus víctimas, que -vaya casualidad- trabajan para él.

El cambio múltiple e irreversibe, la actividad fragmentada, pueden ser cómodos para los nuevos amos del régimen, como la corte de Davos, pero pueden desorientar a los sirvientes del régimen.

Estas visiones de la narrativa, a veces llamadas “posmodernas”, reflejan, en efecto, la experiencia del tiempo en la moderna economía política. Un yo maleable, un collage de fragmentos que no cesa de devenir, siempre abierto a nuevas experiencias; éstas son precisamente las condiciones psicológicas apropiadas para la experiencia de trabajo a corto plazo, las instituciones flexibles y el riesgo constante.

La persona que se dedica al ejercicio de una profesión se plantea objetivos a largo plazo, criterios de comportamiento profesional y no profesional, y un sentido de la responsabilidad para su conducta.

La comunidad construida a partir de compartir disenso, bonita idea.

La concepción de comunidad como proceso se refleja más en los actuales estudios políticos de la democracia deliberativa, especialmente en el trabajo de Amy Guttman y Dennis Thompson, en el cual la expresión del desacuerdo, siempre en desarrollo, se considera que une a la gente más que la mera declaración de principios “correctos”.

Y para terminar, una pregunta seria y profunda: en este escenario empresarial, ¿quién me necesita?

«¿Quién me necesita?» es una cuestión de carácter que sufre un cambio radical en el capitalismo moderno. El sistema irradia indiferencia.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(20) comentarios

  1. Amalio A. Rey
    16/12/2010 at 08:37

    Julen:
    Leemos en sintonia, colega. Hace algunos meses me zampé literalmente este libro y tenía pendiente un post para comentarlo. Pero te me has adelantado :-)
    A mí me gustó muchísimo (pa'variar con Sennett). Me encanta su lectura profunda del impacto que tienen los lazos débiles y fuertes en el caracter de los individuos. Yo comparto una buena parte de sus críticas y dudas.
    Se atreve a hablar de la importancia del compromiso mutuo, un concepto que parece devaluado en el reino de la flexibilidad = "Unos vínculos sólidos dependen de una asociación larga; en un plan más personal, dependen de una disposición a establecer compromisos con los demás” = "El lema “nada a largo plazo” significa moverse continuamente, no comprometerse y no sacrificarse” = "La “avidez de cambio” , el lema “nada a largo plazo” provoca una falta de “guías para el carácter”.
    Por eso, “Una sociedad que intenta desregular a la vez el tiempo y el espacio” crea confusión. Es una amenaza o una oportunidad, según como lo vea cada cual. Pero esta nueva ética del trabajo que consiste en desmontar la “gratificación postergada” y los “propósitos duraderos” genera muchas dudas.
    Me quedo con estas dos grandes preguntas de Sennett: 1) ¿es posible que la corrosión del carácter sea una consecuencia inevitable? 2) ¿cómo podrá la flexibilidad producir un ser humano más comprometido?
    Y, sobre todo, con este desafío: “El problema al que nos enfrentamos es como organizar nuestra vida personal ahora, en un sistema que nos deja a la deriva: ¿cómo organizar una narrativa vital?”
    Un saludo...

  2. Rafael Javier Rodriguez Sanchez
    16/12/2010 at 09:19

    En determinados entornos comentar cosas en sintonía con lo que expone Sennet en sus libros, me da como ciertos reparos.........!joer, qué pensarán de mi! !qué poco proactivo!. Como consecuencia dices más o menos lo contrario, lo opuesto, notándose claramente que no te lo crees ni tú.............Es la misma sensación que notas en los demás en esos "speeches" llenos de sonrisas forzadas, conceptos vagos, "poderes del ahora" y "wishful thinking" varios. ¿será que más o menos todos pensamos lo mismo y no nos atrevemos a soltarlo?

  3. Isabel
    16/12/2010 at 09:29

    "El sistema irradia indiferencia"

    Que impactante! Mercantiliza emociones e irradia indiferencia.

    Si que resulta pesimista. Es uno de los libros que tengo pendientes pero creo que voy priorizar otros.

  4. Carlos Alonso Pascual
    16/12/2010 at 09:55

    Siempre muy estimulante Sennett. El año pasado leí casi de un tirón El Artesano, que desarrolla una idea muy potente para los que nos dedicamos a la arquitectura y el diseño: "hacer es pensar" -debería haber escrito "los que hacemos" arquitectura y diseño-.
    Estaba esperando con interés la aparición del segundo volumen de su trilogía sobre cultura material cuando he encontrado esta entrada. Ahora creo que voy a decidirme a explorar los anteriores libros de Sennett...
    Un saludo,
    Carlos

  5. Julen
    17/12/2010 at 05:17

    @Amalio, ya sabes que Sennett es una de mis debilidades. Siempre pienso que leer a este tipo de gente tan crítica con la sociedad que tenemos entre manos es sano para no dejarse arrastrar por la ola en la que vivimos. Sin llegar a caer en derrotismos, claro.

    @Rafael, el estándar actual respecto a muchos asuntos empresariales pasa desde luego por varios axiomas que dan miedo. Poca gente se hace preguntas. Mejor disfrutar del momento. Como le decía a Amalio, creo que la virtud va a seguir estando en algún punto entre los extremos. Pero decirlo, tenemos que decirlo.

    @Isabel, casi mejor... si no quieres que se te encoja el corazón un poco más ;-)

    @Carlos, para quienes trabajamos en consultoría artesana... ese libro de Sennett es nuestro manual de cabecera ;-)

  6. Iván
    17/12/2010 at 12:37

    Me ha gustado mucho el post y las citas, me identifico con muchas cosas que dice, voy a poner al autor en la lista de lecturas para los próximos meses.

  7. Pingback: Consultoría artesana en red » Mejor explotados que estructuralmente irrelevantes

  8. Santiago Gonzalez Venzano
    28/12/2010 at 15:40

    Me pregunto si no hay un mas allá del ser necesario, y que no sea la indiferencia.
    En el mundo fabrica capitalista, ser necesario es también ser instrumentalizado. Alienarse en la necesidad del sistema.
    Podrá haber un reconocimiento de la otredad mas allá de la necesidad?.
    Como sera si el trabajo y la producción se transforman en arte, y lo posible no es lo necesario?
    Ahora resulta que aquello que renegábamos, la alienación del trabajo, no era tan malo frente al fantasma de la indiferencia...mejor esclavos que invisibles!!! quien dijo que esa es la opción?
    Por un posible que no nos haga caer en lo necesario por el miedo a la indiferencia. Esta estrategia es vieja
    Saludos!

  9. Isabel
    06/02/2011 at 21:27

    Hechos los “deberes”, me impactó menos de lo que esperaba pero me gustó en otros aspectos que no contaba, relacionados con planteamientos en los que ando trabajando.
    Me sigue pareciendo impactante lo de la “indiferencia del sistema” a lo que le añadiría la de "todos somos inmigrantes espirituales"

    Por supuesto muchos subrayados y anotaciones, además de los que tú señalas aquí y que irán a parar a un post, supongo. No es cuestión de pasarme en casa ajena. Hay que ver lo receptiva que soy a cierto tipo de retos. Se agradece.

    • Julen
      09/02/2011 at 06:45

      @Isabel, para gustos los colores. Sennett me encanta como mirada crítica. Luego otra cosa es cómo la interpretamos en nuestros contextos inmediatos. Sería curioso comparar nuestros subrayados ;-)

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