La paradoja del hiperconsumo: el mercado del alma
Sí, ya sé que me repito y me deslizo por una espiral que me devuelve al punto de inicio, aún más reforzado si cabe. Gilles Lipovetsky, en La felicidad paradójica:
Cuanto más obtiene el hiperconsumidor un poder que no conocía hasta entonces, más extiende el mercado su influencia tentacular, más autoadministrado está el comprador y más extrodeterminación hay vinculada al orden comercial.
Es la misma idea que ayer manejaba hablando de Internet. Somos lo que quieren que seamos, jugando con el mercado de las emociones y la felicidad. Ante nosotros un inmenso océano azul: Señoras y señores, les presento al más grande y poderoso mercado jamás concebido. Sí, hablamos del mercado del alma.
La comercialización de nuestras vidas necesita conversaciones desmedidas. No hay éxito si no se consigue desmesura. Vas a convertirte en la mejor máquina de extimidad jamás conocida. Necesitamos tu materia prima. Dinos, cuéntanos quién eres. Nuestras máquinas de la felicidad necesitan quintales de emociones para transformarlas en códigos de barras.
Sólo queda conseguir que la película sea de risa. Los finales tristes no venden.
——–


Aitor Bediaga



Aitor Bediaga
26/01/2010 at 18:29Hoy he estado pensando sobre IKEA. Estaba pensando que como consumidor de muebles de Ikea, el montar mis propios muebles es una "cosa guay", algo que me produce satisfacción.... comprarlos, transportarlos, montarlos y finalmente verlos puestos en su sitio gracias al sudor de tu frente.... Al instante he pensado si no es esta satisfacción algo que nos ha vendido Ikea y no es algo real, que lo normal sería que no tuviese ninguna satisfacción montar un mueble... no se... pienso que somos demasiado influenciables por el mercado....
Iván
28/01/2010 at 13:16muy buena Aitor esas reflexiones que te curras,eres un crack
y Adidas dice cosas como Impossible is nothing creo
otro dice Life is Good
y otros Ideas for life
bueno,el caso es que creo que la pajolera mental empresa,consumidor,mensajes empieza y termina donde quieres o queramos que empiece o termine,muchas veces claro que los marketinianos quieren vender,pero lo cierto es que debemos tener la capacidad para decidir que queremos consumir
yo soy un chapuzas,así que ni maldita gracia que me puede hacer montar un mueblecito de Ikea,por mucho que digan ,Bienvenido a la República de tu casa ,me estaría acordando de sus creadores,diseñadores durante mucho tiempo
es decir,debería llamar a algun chapuza o a algúno de esos que disfruta montando la casa de tu vida jjaja
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