Thursday, Apr. 17, 2014

La paradoja del hiperconsumo: el mercado del alma

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26/01/2010


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Sí, ya sé que me repito y me deslizo por una espiral que me devuelve al punto de inicio, aún más reforzado si cabe. Gilles Lipovetsky, en La felicidad paradójica:

Cuanto más obtiene el hiperconsumidor un poder que no conocía hasta entonces, más extiende el mercado su influencia tentacular, más autoadministrado está el comprador y más extrodeterminación hay vinculada al orden comercial.

Es la misma idea que ayer manejaba hablando de Internet. Somos lo que quieren que seamos, jugando con el mercado de las emociones y la felicidad. Ante nosotros un inmenso océano azul: Señoras y señores, les presento al más grande y poderoso mercado jamás concebido. Sí, hablamos del mercado del alma.

La comercialización de nuestras vidas necesita conversaciones desmedidas. No hay éxito si no se consigue desmesura. Vas a convertirte en la mejor máquina de extimidad jamás conocida. Necesitamos tu materia prima. Dinos, cuéntanos quién eres. Nuestras máquinas de la felicidad necesitan quintales de emociones para transformarlas en códigos de barras.

Sólo queda conseguir que la película sea de risa. Los finales tristes no venden.

——–

La foto en Flickr es de jorgecab.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.