Wednesday, Jul. 23, 2014

Empresas invulnerables

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21/12/2012


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Empresas invulnerables

Cachorros de la MorganaHay un video en TED que me ha removido las neuronas en los últimos días. Se trata de The power of vulnerability, de Brene Brown. Os aconsejo que si tenéis un rato lo veáis con calma y que saquéis vuestras propias conclusiones. En el fondo se trata de poner sobre la mesa esa parte que nos acompaña por ser humanos: no estamos a salvo de desgracias. La cuestión es cómo las aceptamos y de qué forma las gestionamos.

Algo que siempre me ha parecido de buena ley es reconocer nuestras imperfecciones. En este mundo de grandes gestas épicas, de excelencia y competitividad, el lenguaje de la vulnerabilidad no parece tener mucha cabida. La carrera por hacerse invulnerable, por alcanzar un estado tal de perfección que no haya competidor que nos haga sombra, ha sido el norte para muchas organizaciones.

Armadas de potentes campañas de marketing y de una pelea constante por conseguir cuotas de mercado, las empresas, al crecer, pierden humanidad. Reconocer errores y aceptar que es lógico que de vez en cuando las cosas salgan mal es reconocer debilidad. Y eso en una cultura empresarial plena de machos alfa y belicosidad no tiene cabida. Así que el discurso imperante es el de mostrar cualidades y ocultar como sea los defectos. Todo para amedrentar al rival.

Aceptar la vulnerabilidad es un ejercicio de humildad. Pero también lo es de cercanía, de empatía, de conexión con la realidad. Muchas organizaciones se deshumanizan porque no pueden aceptar ser vulnerables. No pueden aceptar que harán las cosas mal de vez en cuando. La mejora continua -hoy convertida en obsesión por innovación radical- exige sacrificios en el altar de la competitividad. Uno de de ellos es el de la humildad.

En mis clases suelo hablar de que conviene socializar miseria. Creo que cuando me equivoco y lo escribo para compartirlo gano en humanidad. Y creo que las empresas deberían aceptar que la ciudadanía anda mosca con las instituciones que se han despegado de lo cotidiano para hablar solo el lenguaje de la excelencia. No aceptan ser vulnerables porque aceptan el axioma de que la competitividad empresarial se parece más a una guerra que a cualquier otra cosa.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.