Friday, Dec. 14, 2018

REDCA y el magma de la consultoría artesana

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16/07/2018


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REDCA y el magma de la consultoría artesana

Como ya anticipamos por aquí hace unos días, este sábado organizamos un taller REDCA en Zaragoza. Me apetecía convocar de nuevo a esta cuadrilla de colegas. Como había pasado mucho tiempo desde nuestro último contacto “formal” como grupo, no tenía muy clara la respuesta. Sin embargo, enseguida fue fácil descubrir que tenía buena acogida, que había ganas de compartir tiempo y espacio. Pues bien, resultó que este octavo taller se convirtió en una especie de catarsis individual y colectiva. Amalio ya ha escrito respecto al contenido y lo ha hecho, como siempre, de fábula. Léelo, sin duda alguna. Así que prefiero redactar este post desde otro punto de vista.

En mi caso cierro un ciclo y abro otro, pero no sé muy bien cómo resituarme en la escena. Quizá la convocatoria fue una llamada de auxilio. Resultó que había navegantes en busca de reorientar el rumbo, cada cual el suyo. Ana tras casi tres años en Costa Rica, Asier hurgando en su crecimiento, Manel en un tránsito espiritual, Amalio con sombras de perder cierta ilusión, Naiara enfrentada a su vida familiar, Paz sumergida en ese oxímoron de eficiencia y juventud, Juanjo con un buen revoltijo dentro, José Miguel ante un OptimaLab que vira el rumbo. Y yo un poco perdido entre mis deseos de sentirme bien conmigo mismo y reencontrar mi hueco profesional tras los tres años largos dedicados a la tesis doctoral.

Resultó que más allá de la consultoría, cada cual mira a su momento vital e intenta cargarse de razón y emoción para continuar con velocidad de crucero. Nunca como ahora me pareció tan evidente que nuestra vida es una y que lo personal y lo profesional, fundido en una única materia, es lo que nos define. En fin, no quiero ponerme demasiado trascendente. Hay que dejar espacio para la ligereza de Lipovetsky y acudir al swing de esa fuerza de la naturaleza que es Ana Rodera. Cada cual con nuestras contradicciones.

Fue curioso cómo lo estrictamente profesional caía una y otra vez a los pies de la vida que cada cual lleva. Las explicaciones son sencillas: trabajamos con personas y lo que hacemos desde nuestra profesión es intentar que las cosas les vayan mejor. Traducir esto a productos y servicios es toda una quimera. Con o sin metodologías de por medio, el fin sirve en sí mismo. Yo intenté dejarlo escrito en la frase de dedicatoria con la que arranca mi tesis doctoral: A todas esas personas empeñadas en dejar un mundo mejor para quienes vengan detrás. Así están las cosas.

Comenzamos a las nueve y media y el taller se convirtió en una especie de sprint donde cada cual, por su calle, veía al resto en paralelo. No en una competición, sino en simple y estricta compañía. Este octavo taller de REDCA surgía esclavo de sus circunstancias: mucho tiempo sin compartir confidencias y cierta hipersensibilidad derivada de que cada cual había pasado por aprendizajes personales de considerable radicalidad.

Así pues, emerge una energía magmática, poderosa, hasta cierto punto impredecible. Está ahí y busca hueco para expulsar su discurso interior. Anoté muchas cosas. Como siempre, las neuronas comenzaron a bailar. Ahora que la ciencia dice que no solo las hay en el cerebro, todo cobra una nueva dimensión. Habrá que domesticar -lo mínimo- al caballo para recuperar un sentido actual de la web de consultoría artesana. Aunque parezca extraño, REDCA existe no tanto por las acciones acordadas o las ya desplegadas. Es una amalgama de conocimientos entendidos como pensamiento, emoción y acción. Un flujo poderoso. Sea lo que sea.

No voy mucho más allá. Habrá momentos para digerir. El sabor de la conversación todavía está reciente. Hace falta un cierto tiempo para que ideas y emociones vayan cada cual al lugar que les corresponda. No tengo intención alguna de introducir presión. Lo que sea, será. Con la contradicción de mi orden y de lo que dicta el sentido común. Toca seguir trabajando. Ahora a las diez una reunión, luego hay que llevar las facturas a la asesoría para la declaración trimestral de IVA, mañana formar parte de cuatro tribunales de trabajos fin de máster y por la tarde una reunión para cerrar un plan de innovación con una compañía de teatro infantil. Y luego fisioterapia. Y digo que soy consultor artesano. Cuesta explicarlo.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(11) comentarios

  1. Manel Muntada Colell
    16/07/2018 at 09:06

    Com bien dices, no se trata de otra cosa que de dar salida al impulso emprendedor que anida en cada cual para contribuir a mejorar la pequeña parcela de mundo en la que habitamos y de la que nos sentimos corresponsables, de que nuestra actividad profesional forme parte de una vida que ha valido la pena ser vivida.

    Excelente post, Julen y luego dices soy yo el que está espriritual... ;-)

    • Julen
      16/07/2018 at 17:59

      Ya, me estaba dando cuenta de que aquí lo "espiritual" va por barrios. Cada cual con nuestra espiritualidad ;-)

  2. Amalio Rey
    16/07/2018 at 09:50

    Muy buen post, Julen PHD. Me encanta que cada uno/a vaya sumando piezas para ir animando el mosaico que forman las distintas miradas. Tú has puesto la tuya, y así iremos viendo. Nos fuimos de Zaragoza cargados de ideas y de inspiración. ¡¡seguimos!!

    • Julen
      16/07/2018 at 17:59

      Sí, creo que ahí radica buena parte del encanto: en sumar diversidad para buscar un hilo conductor más o menos común :-)

  3. Juanjo Brizuela
    17/07/2018 at 08:26

    De los que conozco, quizá haya sido el encuentro más emocional de todos, el más "honesto" y sobre todo en el que más hemos empatizado l=s un=s con l=s otr=s. Al menos esa sensación me quedo.
    fíjate que hemos llegado a decir que no sabemos si ayudamos a los demás pero me voy con que cada un= ha tratado de comprender al otr= y ayudarle en su "revoltijo" interior y exterior. Ha sido como la etapa de avituallamiento donde recuperas fuerzas para la siguiente montaña que no importa lo lejos o dura que sea pero que sí alimenta las ganas de superarla, una vez más.
    Ya ves, me tengo que montar en bici para comprender el asunto.
    Gracias por "permitirme" estar ahí. Una vez más

    • Julen
      18/07/2018 at 05:56

      Seguimos, Juanjo, seguimos. Ánimo :-)

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  6. Pingback: Pensamiento mágico y consultoría artesana #redca8 - enredando+korapilatzen

  7. Iván
    27/07/2018 at 07:10

    Un placer leeros y seguir aprendiendo con vuestras miradas y formas de hacer.

    • Julen
      28/07/2018 at 19:04

      Ahí seguimos, Iván, empeñados en contarnos cómo hacemos las cosas para aprender mutuamente :-)

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