Sunday, Dec. 16, 2018

Un breve apunte sobre la economía de la frugalidad

Un breve apunte sobre la economía de la frugalidad

Quienes me leéis, ya sabéis de sobra que soy fan de Gilles Lipovetsky. Estoy ahora de lleno metido en su penúltimo libro: De la ligereza, publicado, como todos sus últimos lanzamientos en castellano, en la Colección Argumentos de la Editorial Anagrama. No esperéis de mí un juicio crítico porque, por alguna extraña razón, cada vez que me pongo con un libro de este hombre, me quedo embobado. Y conste que su escritura es de lo más predecible, pero llega un nuevo libro y ahí estoy, como preso con grilletes, incapaz de separarme de él.

Hay que decir, además, que Lipovetsky es un autor bastante prolífico. Su último libro, Plaire et toucher (creo que aún no traducido), acaba de ser publicado hace muy poco. Así que ese será el siguiente de la lista y ya sé que repetirá argumentos porque su subtítulo le delata: Essai sur la société de séduction. Pero ahí estaremos, esperando a que se publique por esta parte del sur de Islandia. Nota mental: a ver cuándo me animo a leerlo en versión original porque, la verdad, qué poco nos luce lo que estudiamos de francés.

Quizá una de las razones de este enamoramiento bobo sea que escribe sobre asuntos con los que sintonizo muy fácilmente. Así, en esta última entrega, dedica bastantes páginas a hablar, de una u otra forma, de la frugalidad. Y de esto van estas cuatro letras, de la frugalidad. Nos sirve esta cita (pág. 65):

Como ya vieron las sabidurías antiguas, la vida buena excluye el exceso, la desmesura, la escalada de lo inútil: más bien se encuentra en la sencillez, la sobriedad, el aligeramiento del espíritu. Es buena y justa la vía que valora el “menos”, lo mejor, la calidad de vida. Sin embargo, esto que se presenta como modo de vida “razonable”, ¿tiene alguna posibilidad de imponerse a escala mayoritaria? ¿Está llamada la “frugalidad feliz” a sustituir a la frivolidad hiperconsumista? ¿Podemos imaginar aquella en el papel de ética dominante del mundo? Reconozcámoslo: es muy poco probable. Y esto porque la fiebre consumista, en lo más profundo, no está en relación con las operaciones de mercadotecnia, sino con el estado social democrático, moderno y destradicionalizado, en el que se dispara la sed de novedades y la “enfermedad del infinito”.

No hay duda de que el circo actual cabalga a lomos de la novedad y el consumo. Sea lo que sea, hay que innovar, hay que romper con lo que lleva ya un año en el mercado, hacerlo trizas y promulgar a los cuatro vientos que es obsoleto. Y no hay forma de salir del círculo, retroalimentado por la oferta y la demanda, cada cual tirando del lado que le toca. Más, más y más. Información, renovación de producto, lo nuevo y rompedor es cool. Sal de tu zona de confort, que ahí no se vende nada.

Pero vivimos en permanente contradicción. Lipovetsky se adentra en la esfera de la ligereza y sus contradicciones. Al tiempo que se nos llena la boca de economía circular, de trueque, de optimización de recursos, de economía colaborativa; al tiempo que emerge el mercado de segunda mano, resulta que el mercado “de verdad” sigue bombardeando inmisericorde su desmesura.

Cuando escribo sobre la filosofía que hay detrás de las 5S físicas o de las 5S digitales, sé que voy en contra del estándar. ¿Trabajar solo con lo realmente necesario? El mainstream vive alejado de esa escasez artificial. ¿Por qué renunciar cuando puedo tenerlo todo?, ¿por qué borrar cuando tengo espacio de sobra? La frugalidad conlleva su propia negación: convertida en austeridad se convierte en enemigo a batir porque nos conduce hacia el empobrecimiento. Hay que romper las ataduras de la contención. Será que el gran silencio no tiene sentido alguno con tanto megáfono a nuestro alcance.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. Amalio Rey
    04/01/2018 at 17:40

    Este libro sí que me lo compro. Yo también sigo a Lipovetsky. Es cierto que se repite bastante, pero vale la pena insistir en sus ideas. Gracias por las pistas...

    • Julen
      09/01/2018 at 18:17

      A mí me encanta. Ya tengo aquí detrás en la biblioteca siete suyos leídos y bien subrayados :-)

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