Saturday, Jan. 20, 2018

Un par de “pequeños” problemas para la industria 4.0

Un par de “pequeños” problemas para la industria 4.0

Es evidente que cuando se nos pone sobre la mesa un gran avance enseguida, al profundizar en la cuestión, surgen dificultades para hacerlo realidad. En el post Los nuevos cuellos de botella provocados por la tecnología ya lo tratamos. Ahora que ando profundizando en el mundo de Internet y las pymes industriales, algo similar ocurre cuando se nos dice que el futuro es, sí o sí, la industria 4.0.

En el muy recomendable informe final del grupo de trabajo sobre industria 4.0 que ha estado trabajando en Alemania se muestran varios gráficos que resumen los datos que ha aportado una encuesta realizada en enero de 2013 entre 278 empresas industriales. De ellas 205 son pymes. En uno de esos gráficos cuya imagen adjuntamos, se señalan como los dos mayores desafíos para hacer realidad la industria 4.0 la estandarización y la organización de los procesos de trabajo. Sobre 278 como número máximo, las empresas indicaron que estos eran los desafíos principales:

Desafíos Industria 4.0

Fuente: BITKOM, VDMA, ZVEI 2013

En realidad yo los veo como las dos caras de una misma moneda. Quienes andan hurgando en este nuevo modelo no se cansan de repetir que la gran transformación tendrá que ver con un nuevo ecosistema mucho más colaborativo entre una multitud de agentes que trabajarán en redes horizontales y verticales. Eso quiere decir “compartir” un lenguaje común, la estandarización que se indica como primer gran desafío según lo dicen las empresas encuestadas. Y además, se necesitan una organización diferente de las cosas.

En el informe al que hago alusión se dice:

Industrie 4.0 is focused on creating smart products, procedures and processes. Smart factories constitute a key feature of Industrie 4.0. Smart factories are capable of managing complexity, are less prone to disruption and are able to manufacture goods more efficiently. In the smart factory, human beings, machines and resources communicate with each other as naturally as in a social network. Smart products know the details of how they were manufactured and how they are intended to be used.

Sea con la nomenclatura alemana (smart manufacturing) o con la americana (advanced manufacturing) el caso es que de nuevo lo que promete la tecnología tiene que pasar forzosamente por una modificación de la cultura empresarial. Trabajar más como una “red social” y menos como una “emrpesa tradicional”. No queda otra. Así de simple. Así de fácil o de difícil. La Internet de las Cosas pasa por humanos. Ya lo dijo hace poco Usman Haque en la jornada organizada por Teleko Gaua: esto va de que las personas se apropien de las tecnologías y les den sentido.

La estandarización implica que quienes van a tomar parte en ese escenario de juego global para fabricar deben entenderse. Y deben hacerlo con sus sistemas de gestión y con sus correspondientes soportes tecnológicos. Ahí es nada. Pero antes tienen que ABRIR su gestión al resto de jugadores. Ojo con el asunto. Que todos ganen implica un paso previo: abrir la gestión para que proveedores, empresas de manufactura y sus clientes interactúen en un terreno común.

El segundo gran desafío tiene que ver con una organización diferente de los procesos, no tan constreñida por las limitaciones de lo físico. Pero el management fabril vive pegado a la gestión eficiente de sus stocks porque los átomos cuestan dinero cuando los envías a tu cliente o incluso cuestan dinero ¡aunque no los muevas! En cambio lo digital se mueve por coordenadas radicalmente diferentes. No es sencillo asumir este salvaje cambio de paradigma.

¿Qué conclusión saco de todo lo anterior? Aunque lo que promete la Internet de las Cosas es una revolución habrá que esperar  a que las culturas empresariales sean más abiertas. Y esto sí, esto (cuando suceda) sí que se convertirá en la verdadera revolución. La de las personas.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(16) comentarios

  1. Isabel
    12/06/2014 at 13:33

    Creo que no puede haber mejores palabras para definirlo: “salvaje cambio de paradigma”. Sobre todo por la imposibilidad de controlarlo ya que la propia tecnología acelerará el proceso. Como vienes comentando últimamente en el blog, demasiados “habrá que”, “dependerá de”… demasiadas incógnitas y retos. Va a ser (está siendo) duro, lo pensaba mientras veía el otro día el Ted de Marco Annunziata. Sin duda, a pesar de todo, interesante.

    Hablaba recientemente Fernando de la Rosa de “empresas con sistema operativo digital” refiriéndose al eslabón que necesita la innovación para que no se rompa la relación entre la estructura de la organización (hardware) y su cultura (software).

    Un abrazo, viajero.

    • Julen
      12/06/2014 at 19:37

      Conste que cada vez más creo que con lo "digital" hay que mantener un posicionamiento crítico. Reconocido el extraordinario potencial, pero sin que nos "rindamos" postrados a sus pies. Me da que hay mucho de esto último. Demasiado para mi gusto.

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