Thursday, Jul. 18, 2019

Innovación educativa, un buen roto en el aula

Innovación educativa, un buen roto en el aula

ClassroomMañana me acerco a Sevilla para compartir una sesión de trabajo con profesionales de la educación. En concreto la Asociación Andaluza de Centros de Enseñanza de la Economía Social ha organizado una jornada para compartir ideas alrededor de la “innovación en el sector educativo, tanto en aspectos pedagógicos como de gestión de los centros de enseñanza“. Me han invitado y yo encantado. Siempre estimula darle vueltas a este borroso mundo de la educación.

Supongo que mis años de escolarización hace 30 años nada tienen que ver con lo que acontece hoy en día. En casa la enciclopedia era Durván. Allí estaba todo a lo que podía aspirar. Cualquier trabajo que me mandaran en clase necesitaba de aquellos 21 volúmenes más los extras de “apéndices”. La televisión, eso sí, suponía una distracción demoniaca mientras que la calle era ese espacio de libertad donde uno aprendía y crecía en contacto con la vida de verdad. Lo reconozco, fui buen alumno, saqué buenas notas. Todo ello a costa de no haber vuelto a pisar el colegio en el que estudié. No tengo buenos recuerdos, lo siento. Cosas de señor mayor.

Hoy en la universidad todo ha saltado por los aires. Cierto que hay un edificio. En nuestro campus recién estrenado las aulas llevan su proyector anclado allá arriba, al techo. Sigue habiendo pizarra pero ahora también se despliega una pantalla. Quienes vienen a clase siguen entrando en un recinto que representa cada vez menos lo que son y hacen. La vida, esto no parece haber cambiado, sucede fuera en su mayor parte. Solo que a ese “fuera” hoy se puede acceder incluso desde dentro del aula. Las tecnologías han roto ese tipo de barreras.

Al mismo tiempo, el aula sigue siendo el icono totémico en el que se ancla la educación. Junto al aula están las horas. Programadas desde quien enseña -Bolonia seguirá siendo un querer y no poder- el proceso de aprendizaje se cuadricula como se ha hecho toda la vida. Pero, claro, ¿acaso hay otra forma que no suponga hacer saltar el edificio y a los profesionales de la docencia por los aires? ¿Las aulas y los horarios son lo que son porque no hay otra alternativa? ¿Suprimir estos elementos es dar rienda al caos?

Nada de lo anterior se puede comprender sin dos elementos que caracterizan a nuestra sociedad moderna: la teoría de la diversión y la hiperprotección de niños y adolescentes. La primera cuestión pone en solfa la cultura del esfuerzo. Eso parece quedar para los chinos y para otros colectivos que acceden al primer mundo desde sus tristes circunstancias. Nosotras, en esta parte del sur de Islandia, somos personas que, si no nos lo pasamos bien, no nos sentimos motivadas a aprender. Fun theory for ever.

El segundo elemento que condiciona la educación es esta moderna enfermedad de sobreproteger a nuestras criaturas. La calle como espacio de socialización se pone en cuestión. Ahí solo hay peligros. El hombre del saco ha procreado como si fuera un conejo. Hay epidemia de personas malas. Así que hay que proteger de los coches, de las gentes de color, de los pederastas, de los asesinos y violadores. La cultura del tremendismo llena los telediarios, aunque sea improbable, como aquel impresionante titular del ABC a cuenta de la crisis volcánica en la isla del meridiano: “El ejército camino de El Hierro y listo para una improbable catástrofe“. Ande o no ande, mejor que aparezca la palabra catástrofe en el titular. Pascual Duarte más vivo que nunca.

Bueno, pues mañana pasaré seguro un buen rato con buena gente de centros de enseñanza de la economía social allá en Andalucía, ese territorio anexionado hace tiempo al sur de Islandia. Seguro que disfrutaré por allá. Por cierto, me viene a la cabeza otro evento que sucedió ahí en Sevilla hace unos años y que tiene mucho que ver con lo que trataremos mañana: el Festival ZEMOS98 que se dedicó a la educación expandida. Muchas ideas que manejo las he leído y visto asociadas a lo que entonces se trató.

Y termino comentando que está en marcha ya la XIV Edición del Festival ZEMOS98: Copylove. Del 11 al 15 de abril, anímate. Yo estaré dando pedales por el Camino del Cid, pero seguro que no todo el mundo tiene excusa para no participar 😉

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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