Thursday, Jun. 20, 2019

Administración Pública hipo-organizada

paradoja-papelera-reciclajeLa semana pasada David y yo debatíamos sobre la forma en que canalizar a corto-medio plazo nuestras investigaciones sobre empresa abierta. Creo que hicimos un buen trabajo (en breve lo compartiremos) para crear un contexto donde quienes muestren interés en esto de la empresa abierta puedan enseñar su patita y decir que quieren contribuir y de qué forma. Pues bien, dentro de este enfoque, uno de los puntos al que siempre andamos dando vueltas es el de la hipoorganización, de la mano de nuestro gurú de cabecera Eric Abrahamson.

Este asunto me ha venido a cuenta del post Un nuevo modelo organizativo para euskadi.net que Alberto Ortiz de Zárate ha escrito en el blog del Plan de Innovación Pública (PiP) donde nosotros colaboramos en el proyecto que tiene que ver con las comunidades de práctica y los equipos de innovación. En ese artículo Alberto explica que no ha encontrado instrucciones de montaje para un supuesto modelo de publicar webs en la Administración Pública. En el fondo, el asunto parece ser la organización. Algo así como que “la web sigue a la organización como la sombra al ciprés”. Alberto ya me entenderá.

Mi duda sube de peldaño y llega hasta el punto de hasta dónde tenemos que organizar. Por supuesto, quiero huir de una visión utópica donde el desgobierno sea el estándar y allí las personas se autoorganizan al máximo. Estamos donde estamos. Pero ¿por qué no agarrarse al principio de la navaja de Ockham y ante dos opciones coger siempre la que menos organización requiera? Si ante las múltiples bifurcaciones que van apareciendo jugamos con las opciones simples, quizá al final tengamos un modelo más sencillo. Y anárquico, claro. Pero es que Internet tiende al caos y remar todo el rato contracorriente es duro, muy duro.

Las comunidades de práctica pueden ser una salida. Una forma alternativa para poder navegar en la informalidad con unas dosis suficientes de organización formal. A fin de cuentas cuesta imaginar “otra Administración” que no disponga de roles, servicios, garantías y todas esas cosas de la moderna eficiencia. Pero como luego todo eso, personas mediante, es un coladero, pues a lo mejor conviene no ser tan maximalista -organizativamente hablando- y buscar unos mínimos suficientes.

En nuestra investigación de economía abierta, decíamos en la introducción:

Por eso, la empresa abierta ante la duda, no organiza. Esto requiere otro enfoque, complejo pero más coherente con el hecho de colocar en el centro a las personas […]. Por tanto, se enfatiza, como decimos, más la creación de contextos, de condiciones para que las personas desplieguen su potencial. En la medida de lo posible, la empresa abierta coloca límites blandos, permeables, apenas definidos. Trata de jugar con la necesidad de las personas de organizarse, de implicarse cuando deben alcanzar ciertos objetivos. La cuestión es el compromiso con el qué y la aceptación de una serie de normas básicas y de mínimos.

Todo esto suele traducirse en normas más relajadas respecto a los horarios, la definición de puestos de trabajo, la asunción de responsabilidades, la fijación de objetivos y la evaluación del rendimiento.

Internet es un contexto donde como nunca antes disponemos de potentes herramientas para extraer orden del caos. Las taxonomías se retroalimentan de las folksonomías y las decisiones pueden emerger de la valoración colectiva de ideas. El contexto es importante porque las personas son las que deciden, las que se involucran y las que prestan un buen o mal servicio. Las webs pasan por gestoras/es para quienes queremos un contexto donde “quieran” relacionarse con otra gente que desempeñe su mismo rol. En ello andamos, en la compleja tarea de prestar una mínima organización a lo que tiende al caos.

Manos a la obra, mientras la arena para la masa se nos escapa entre los dedos. Vuelta a la carga en nuestra particular maldición. Tarea de Sísifo, de nuevo a por otro intento. No hay alternativa. Insistir y hacerlo de buena fe.

Por cierto, ya he escrito en otras ocasiones sobre los peligros de la sobreorganización:

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Alorza
    16/05/2011 at 06:20

    Gracias por este post. Estoy de acuerdo. De hecho, nuestro principal problema no es , sensu estricto, de organización, sino de personas. Cada portal web necesita de al menos una persona que vele por algunas funciones esenciales y, muchas veces, no está claro quién es esa persona o, en caso de saberlo, la persona no tiene claras las reglas del juego. No existe un contexto claro que dé confianza a las personas. No están bien definidos los procesos y los resultados que se esperan. Y, cuando digo "bien definido", no me refiero a "minuciosamente definido", sino a entender cómo se produce la información y los servicios en euskadi.net.

    Yo también creo que las comunidades de práctica son nuestra gran oportunidad de autoorganización. A por ellas vamos.

  2. Julen
    16/05/2011 at 06:29

    @Alorza, además, yo creo que es más importante trabajar en esta línea de hacer algo para que la gente tenga contexto y campo de juego, que no tanto para generar una metodología concreta, que será una organización, al fin y al cabo. El proceso, las reuniones, las respuestas a sus preguntas, el acompañamiento... todo esto que no se ve en el trabajo que llevamos a cabo es lo que sienta las bases de que la gente "quiera" hacer cosas. Claro, fácil de decir y difícil de llevar a la práctica.
    Quizá descubramos que cada comunidad de práctica o cada equipo de innovación es "único", diferente a los demás. Vale, hay cuatro papeles que tratan de dar soporte, pero se los acabarán cargando si cogen suficiente velocidad de crucero, ¿no?

  3. Alorza
    16/05/2011 at 08:05

    Sí.:-)

  4. Juana
    16/05/2011 at 08:42

    "De hecho, nuestro principal problema no es , sensu estricto, de organización, sino de personas."
    "Quizá descubramos que cada comunidad de práctica o cada equipo de innovación es “único”, diferente a los demás."

    Creo que las cosas son así.

    Y para hacer esto, os deseo suerte:
    "la compleja tarea de prestar una mínima organización a lo que tiende al caos"

    no hay nada más difícil que hacer simple algo que es complejo.

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