Formalizar la organización informal
Escrito por: Julen
|29/03/2011
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| Etiquetas: comunidades de práctica, equipos de innovación, organización formal, organización informal, plan de innovación pública, resolución de problemas, trabajo en equipo
Quizá ya sepáis que hemos comenzado a trabajar dentro del marco del Plan de Innovación Pública del Gobierno Vasco en un proyecto relacionado con comunidades de práctica y equipos de innovación. El asunto tiene su miga y va a requerir imaginación y constancia, hemisferio derecho e izquierdo, metodología e iniciativa. Vamos, ese tipo de características que, al mismo tiempo, no es tan fácil encontrar. Hasta cierto punto, además, requiere formalizar lo que suele suceder por vías informales.
Porque en general, la gente se busca la vida. Si sabes de otras personas que trabajan en asuntos similares al tuyo, lo lógico es contactar con ellas. Si hay problemas serios, de los que impiden sacar el trabajo adelante, en general, la gente se pone las pilas para resolverlos, sea como sea, con ayuda de los jefes o sin ella. Otra cosa diferente es cómo la organización formal favorece o dificulta estas dinámicas.
En la presentación del pasado 23 de marzo en la sede del Gobierno Vasco en Vitoria comenté que no hay que confundir el orden de los factores, que primero es la actitud y luego la aptitud. Primero es querer y luego poder y saber. Muchas veces las condiciones estructurales de nuestros trabajos son jodidas. El “contexto” marca, pero marca para mal. En organizaciones grandes siempre hay ineficiencias que pueden ponerse como ejemplo para dejar claro que no va a ser fácil. Pero también pasa al contrario, también hay buenos ejemplos. Sin embargo, no sé muy bien por qué, lo que genera problema fija más la atención.
Un proyecto que quiera resolver problemas y mejorar la práctica profesional debe facilitar espacios de trabajo alternativos a los que define la organización formal. Es más, en realidad, lo que se busca es dar consistencia a contactos que van en línea con los procesos y no tanto con la jerarquía. Jugar entre líneas no es fácil cuando los árbitros vigilan. A veces incluso hay que saltarse ciertas normas porque el camino más corto entre dos puntos, la línea recta, no siempre funciona.
Me gusta pensar que este proyecto es un buen ejemplo de cómo tirar de mano izquierda. La metodología puede venir al rescate, pero el camino está lleno de emboscadas que tienen que ver con el poder, la jerarquía, la burocracia y “la forma en que se hacen las cosas aquí” (afirmación que sirve para cualquier tipo de organización, por cierto). Casi me atrevo a decir que, aunque hay metodología, cada comunidad o cada equipo tendrá que encontrar su contexto, aquel en el que se sienta más o menos a gusto. Imagino una diversidad de dinámicas dentro de un cauce más o menos común. Y ahí, aprender a trabajar como equipo es fundamental.
Un último apunte que no es menos importante. Muchas veces se quiere recurrir a este tipo de prácticas como otra forma de resolver los mismos problemas sin cambiar un ápice las condiciones de base. Es lo mismo pero por la vía “oficiosa”. Si comunidades y equipos se ven solo como instrumentos, el proyecto tiene su riesgo. Por eso hay que hablar también de cómo las personas crecen y se desarrollan en este nuevo tipo de organizaciones. Formalizar lo informal. Eso es, algo así sucede cuando se da carta de naturaleza a esta nueva manera de resolver problemas y poner en contacto a profesionales que llevan a cabo actividades similares.
Hay que echar a andar nuevas estructuras. En realidad muchas de ellas ya están moviéndose por iniciativa de las personas que necesitan resolver sus necesidades a corto plazo. Esperemos aprovechar la fuerza que ya existe y canalizarla con soportes que les sean útiles. Ahí andamos, manos a la obra.


Aitor Bediaga



Alorza
29/03/2011 at 05:51Muy de acuerdo. Lo más importante del proyecto es "cómo las personas crecen y se desarrollan en este nuevo tipo de organizaciones". En la medida en que consigamos algo en este sentido, las comunidades de práctica habrán servido para su propósito. Hagamos crecer a las personas, creemos el contexto para la relación entre ellas, consigamos que emerjan actividades comunitarias y todo lo demás vendrá de manera natural.
Julen
30/03/2011 at 05:52@Alorza, la cuestión es cómo crear el contexto para que puedan crecer. Porque es evidente que hay que introducir cambios organizativos. Eso sí, que la estructura no impida comenzar el movimiento; con eso será suficiente.
Elena
29/03/2011 at 13:58Gracias por vuestros posts. El lenguaje que utilizais es claro y directo y hace vuestras reflexiones mas cercanas.
Jesus M
29/03/2011 at 17:42Mucha suerte en esta aventura.
Os seguimos.
Julen
30/03/2011 at 05:35@Jesus M, pues el tiempo irá diciendo qué tal nos va. Allá vamos, con toda la ilusión. Iremos compartiendo, eso seguro. Gracias por pasar por aquí.
JosepJC
31/03/2011 at 23:16Lo de 'estructura' me ha recordado a la metáfora esa de 'los dedos ojivales'... no sufras, el movimiento ya ha empezado.
Julen
11/04/2011 at 05:48@JosepJC, habrá que dar luz al movimiento... y yo también espero que ya haya empezado ;-)
josi
01/04/2011 at 09:36Suerte, suerte y mucha suerte vais/vamos a necesitar.
Y como "andamos manos a la obra" os/nos van a hacer falta igual que en la canción de Victor Jara, aquella de la muralla, en la que había que traer no muchas" sino todas las manos, para resolver los problemas.
A ver si la comunidad de la organización recibe bien las comunidades de practica ;-)
J
Julen
11/04/2011 at 05:49@Josi, tiempo al tiempo, a ver cómo "ligamos" esta nueva salsa que queremos poner en marcha ;-)
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