Saturday, Aug. 2, 2014

10 consecuencias del conocimiento como factor de competitividad

danger1Aquí va la cuarta entrega de las respuestas a las 27 preguntas de Borja. La de hoy me parece particularmente relevante: ¿Qué consecuencias implica la importancia del conocimiento como factor de competitividad?

Antes de nada, creo que hay que hacer alusión a una lectura obligada. Se trata  de Guías para la transformación (pdf completo descargable de 2,3 Mb), el libro de Maite Darceles, editado por la Diputación Foral de Bizkaia. En el Foro Itaca lo estamos trabajando y en parte supongo que este artículo bebe en las fuentes de ese foro.

Desde mi punto de vista, estas son las principales consecuencias del conocimiento como factor de competitividad:

  1. Las personas nos colocamos en el centro de la actividad empresarial. En tanto que poseemos conocimiento, somos objeto de deseo y de explotación. Paradoja servida.
  2. Se produce una modificación radical del concepto de propiedad. No es lo mismo la propiedad sobre medios físicos que la propiedad sobre el conocimiento.
  3. Las empresas se citan en una carrera loca por explicitar conocimiento. Arrasan las prácticas para que las personas contemos lo que sabemos.
  4. Las empresas no llegan -ni podrán hacerlo nunca- hasta el centro de la cuestión. Los parámetros de gestión se topan con la grandeza de las personas que somos, en su más absoluta complejidad. Por mucho que quieran jugar a la gestión del conocimiento, sólo van a ser capaces de abordar una pequeña parte de la tarta.
  5. La jerarquía representada a través de los clásicos corganigramas se viene abajo. Surge otra referencia: eres en función de lo que sabes, demuestras y compartes. El jefe, si no sabe, es ridiculizado.
  6. Los entornos personales de aprendizaje pasan a primer plano. Cada cual debe articular la mejor de las plataformas posibles para aprender. Esto incluye el dominio de competencias relacionadas con la información (en gran parte en soporte digital, pero no sólo).
  7. Los sistemas basados en la protección del conocimiento se las ven y se las desean para sobrevivir ante la avalancha de flujos en que se mueven. Frente al conocimiento como stock, la marea del conocimiento como flujo. Pero sin olvidar que el estándar sigue midiendo competitividad -en buena parte- a partir del conocimiento como stock.
  8. La empresa que no es capaz de crear contextos para que el conocimiento profano aflore y conviva con el experto lo pasa mal. Depender de quienes tradicionalmente “han sabido” conduce a una dependencia malsana.
  9. La empresa tiene que renegociar los contratos laborales. En la actualidad están basados en el alquiler de horas. Pero el conocimiento surge sin tener en cuenta necesariamente el horario de trabajo oficial. ¿Cómo se redactan los contratos de las personas que trabajan fundamentalmente con su conocimiento?
  10. Las personas pasan a depender (interdepender) de quienes también poseen conocimiento similar. Demasiadas veces estas personas están fuera del perímetro de seguridad de la empresa. El conocimiento rompe la empresa y nos acerca a la red como unidad natural donde compartimos lo que sabemos mediante flujos naturales, desligados de la “pertenencia” a una organización. La participación en foros, blogs, wikis y demás conversaciones no sabe de empresas sino de intereses comunes.

Prefiero dejar estas consecuencias en forma telegráfica para dar pie a la conversación e irlas matizando y corrigiendo sobre la marcha.

Las otras entregas de la serie:

La foto es de Daquella manera en Flickr.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.