Wednesday, Nov. 14, 2018

5 modelos mentales relacionados con el trabajo

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16/03/2009


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start-stopVamos con la tercera entrega de las 27 previstas. Esta vez la pregunta de Borja se retuerce todavía más: ¿Cuáles son nuestros esquemas mentales que condicionan nuestra interpretación de la realidad y nuestra conducta? Voy a tomarme la libertad de usar  “modelo mental”, siguiendo a Peter Senge, en vez de “esquema mental”. En esencia, estamos hablando de esas generalizaciones que habitan en nuestro interior, que sirven para simplificar y dar sentido, y de las que no somos demasiado conscientes. Tomado del sitio web de la Society for Organizational Learning:

The concept of mental models goes back to antiquity, but the phrase (to our knowledge) was coined by Scottish psychologist Kenneth Craik in the 1940s. It has been used by cognitive scientists (notably Marvin Minsky and Seymour Papert of MIT), and gradually by managers. In cognition, the term refers to both the semipermanent tacit “maps” of the world which people hold in their long-term memory, and the short-term perceptions which people build up as part of their everyday reasoning processes. According to some cognitive theorists, changes in short-term everyday mental models, accumulating over time, will gradually be reflected in changes in long-term deep-seated beliefs. (Art Kleiner)

Pues bien, tras darle unas cuantas vueltas, llego a descubrir 5 modelos mentales que condicionan la realidad y nuestra conducta, siempre remitiéndolo a la actividad laboral. Representarían obstáculos para el cambio. Formulo los cinco modelos desde la perspectiva de la persona y con ellos trataría de reflejar ideas hondamente arraigadas entre la ciudadanía.

  1. El trabajo está hecho para sufrir. Es una idea fundamental que determina lo que se debe y lo que no se debe hacer en el trabajo. El tiempo en que no trabajo es para gozar. Por tanto, en el trabajo no me conviene invertir demasiadas expectativas personales. Allí se hace lo imprescindible, pero la conexión emocional es harina de otro costal. Las empresas han desarrollado mecanismos muy elaborados para tratar de conectar con sus empleados. Hay que esta alerta. No, el trabajo no es, ni de lejos, el lugar para disfrutar. Por eso conviene definir límites, para evitar que el trabajo invada la vida personal. Vida profesional y vida personal deben estar nítidamente diferenciadas.
  2. La empresa me va a explotar porque su objetivo es maximizar resultados. Digan lo que digan, lo vistan como lo vistan, el gran objetivo del beneficio está por encima de todos lo demás. Soy un recurso del que tratan de extraer lo máximo. Tengo innumerables ejemplos de que eso es así, tanto personales como de amistades.
  3. El conocimiento es importante y, por tanto, tengo que protegerlo. Este modelo mental trata el conocimiento como otros elementos físicos valiosos. Cuando algo tiene valor, se encierra en una caja de seguridad. Y en tanto que hay poco, su valor se mantiene o incluso crece. Si mucha gente supiera lo que yo sé, entonces yo perdería valor relativo en la sociedad que me rodea. Así que es necesario proteger lo que sé.
  4. Las cosas hay que pensarlas bien antes de hacerlas. Todo el mundo sabe que las prisas no son buenas consejeras. No digo nada raro: es un consejo que cualquier madre/padre daría a su descendencia. Pero también es cierto que, remitido al ámbito laboral, la P de pensar, la P de planificar y la P de prever han sido sobrevaloradas. Consecuencia y causa de un mundo donde se actúa de acuerdo con los objetivos establecidos. La incertidumbre no le gusta a nadie.
  5. La empresa, a pesar de todo, me da seguridad porque me asegura el ingreso económico que necesito. ¿De dónde si no voy a sacar el dinero? Las empresas son el medio para que yo pueda desarrollar mi ciudadanía normalizada. Necesito vivir con un ingreso suficiente para mis necesidades y la empresa es que la me propone una transacción para ello: le entrego parte de mi tiempo y me devuelve el dinero que me hace falta.

Bien, esta es mi propuesta. Creo que estos cinco modelos representan estructuras profundas, complejas, que admiten después matices a la hora de observar en qué tipo de comportamientos se traducen. Hay que tener en cuenta que son matizados por las diferencias individuales. Además, cada persona “posee” el modelo con un grado diferente de intensidad. Habrá quien reniegue de ellos y quien se sienta muy a gusto. Somos diferentes.

Sin embargo, desde el punto de vista de lo que podemos o no hacer en la empresa. ¿Hasta qué punto estos modelos impiden el avance en otra dirección? ¿Serían suficiente obstáculo como para buscar otras alternativas ex novo?

La foto es de Compound Eye en Flickr.

___________

Actualización: Acabo de ver que Juan Palacios avanza por terrenos de mucho más calado con la misma pregunta. Recomendable 100%.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(9) comentarios

  1. gallas
    16/03/2009 at 10:03

    Estoy leyendo precisamente sobre este tema. El libro relaciona el eneagrama con las actitudes laborales y de comunicación. Quizás excesivamente centrado en los puntos oscuros y pautas de mejora. Interesante de cualquier manera. Eneagrama y éxito personal de Ginger Lapid-Bogda en Ed. Urano

  2. Juan Palacios
    16/03/2009 at 14:42

    Julen,

    Gracias 101% por tus cinco modelos mentales y por recomendar mi post.

    Versos y sonrisas.

    Juan.

  3. Nacho Muñoz
    22/03/2009 at 09:33

    Me he atrevido a reflexionar sobre los esquemas mentales desde la perspectiva de los dos tipos de trabajadores del conocimiento: el individuo crítico y el pensador crítico.

    He hecho esta reflexión ya que estos dos tipos de trabajadores, desde mi perspectiva, representan un continuo a través del cual cada persona puede situarse y, de esa manera, poseer unos modelos mentales distintos.

    Asimismo, he intentado reflexionar sobre la correlación posible que puede existir entre las características del trabajo y el tipo de trabajador del conocimiento que la persona representa.

    En fin, reflexiones, conversaciones... continuar el juego de respuestas a las preguntas que ofreciste hace unos días, que agradezco porque me tienen entretenido en busca de respuestas.

    Un saludo,
    Nacho Muñoz

  4. Julen
    23/03/2009 at 07:22

    @gallas, gracias por la referencia.
    @Juan Palacios, hay química, seguro. Muy interesante lo que escribes en tu blog. Qué grande esto de enlazar.
    @Nacho, estupenda tu contribución. La dejo aquí enlazada por si alguien quiere irse hasta ella.

  5. eva
    24/03/2009 at 11:18

    Tras 13 años trabajando en una enorme multinacional gringa creo que estoy en el momento de evaluarme en relación con esos cinco modelos, y el único que sí funciona 100% en mi cabeza es el quinto (sin nómina, a vivir debajo de un puente).

    Sigo pensando en el asunto y tristemente la razón por la cual no he "progresado" es porque soy totalmente contraria al punto 3. En términos de multinacional, "soy gilipollas por compartir conocimiento y experiencia con compañeros".

    El punto 4 (piensa las cosas bien) lo enfoco desde el punto de vista latino. Lo pienso, lo diseño y lo implemento teniendo en cuenta el entorno cambiante, etc. etc y marco unos plazos máximos realistas. El problema es que estando en una empresa gringa, este modelo desde la perspectiva anglo a mí me vuelve loca. El que la gente se pegue semanas creando unos M$ Projects enormes planificando tareas inventadas (porque al principio es imposible saber exactamente qué pasos tienes que tomar ni el esfuerzo que te llevará) me desespera muchísimo. Lo dicho, el enfoque latino es mejor en esto... pero no te lleva a ninguna parte en la multinacional.

  6. silvia_ncuentra
    01/04/2009 at 17:41

    Si se tratara de votar para elegir el modelo mayoritario de los que citas, creo que sería el 5º. ¿Cuánta gente dice que trabaja sólo porque le reporta ingresos? No oigo a tanta gente hablar de proteger su conocimiento, por ejemplo.
    Y lo de marcar diferencias entre el trabajo y la vida personal.... Desde que trabajo "the one and only" mucha gente me pregunta por esto: ¿y ahora trabajas más? ¿desconectas bien cuando no estás trabajando de las preocupaciones del trabajo?.... Y cuando respondo que cada vez más me cuesta distinguir entre trabajo y vida personal no me entienden: hay trabajos que hago que estoy tan a gusto que, salvo porque me pagan, no diría que estoy trabajando. Y también creo que las personas somos un sistema en nosotras mismas: cómo disociar lo que soy en un horario de lo que soy en otro? un poquito esquizoide empieza a parecerme esta disociación que todo el mundo promueve...

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