Sunday, Nov. 23, 2014

La decrepitud controlada del nuevo capitalismo

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09/02/2013


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La decrepitud controlada del nuevo capitalismo

Ghost Town Bodie CaliforniaSe me quedó grabada en la memoria la visita que hace años hicimos a Bodie, un pueblecito californiano mediante el que los americanos recuerdan la fiebre del oro que aconteció a lo largo del siglo XIX. Bodie llegó a ser la segunda ciudad más importante de California, después de San Francisco. Los años la fueron relegando al olvido. Y ahora es explotada turísticamente como reclamo para los visitantes. ¿Cómo se mantiene Bodie y cómo encara el paso del tiempo? El asunto es que se gestiona en un estado de “decrepitud controlada“.

Eso supone que necesita proyectar una imagen que nos genere la ilusión de que se ha quedado para siempre de esa facha. Pero no, la decrepitud se controla. La telaraña tiene que estar ahí, el polvo también, el cristal roto y los escalones de madera crujiendo desgastados. Supongo que será todo un arte mantener en su justa medida esa decrepitud.

Me ha venido a la cabeza Bodie al leer este artículo de McKinsey: Is ‘Conscious Capitalism’ an Antidote to Income Inequality? El asunto de fondo es sencillo: las desigualdades en la distribución de la riqueza crecen en el primer mundo. El coeficiente de Gini no miente y los datos están ahí. Una parte pequeña de la población disfruta cada vez de mejores condiciones. Mientras otro gran pelotón sufre los rigores de la crisis. El mercado del lujo crece. La cola del paro también.

¿Hasta dónde de decrépito hay que mantener el capitalismo para que sea atractivo para quienes habitan en él? ¿Alguien por ahí arriba gestiona el departamento de mantenimiento para que sus operarios mantengan la dosis justa? El capitalismo se hace emocional, cognitivo, creativo y consciente, como afirman ahora John Mackey y Raj Sisodia en su reciente libro Conscious Capitalism.

We believe that business is good because it creates value, it is ethical because it is based on voluntary exchange, it is noble because it can elevate our existence, and it is heroic because it lifts people out of poverty and creates prosperity. Free-enterprise capitalism is the most powerful system for social cooperation and human progress ever conceived. It is one of the most compelling ideas we humans have ever had. But we can aspire to something even greater.

Muy lícito. Buenas intenciones en una selva donde cuando llegan las vacas gordas demasiada gente, me temo, sucumbe a la tentación de ganar más de lo que nunca pensó que ganaría. Parece que hay un umbral que, traspasado, conduce al más por más. Porque cuando el ingreso crece hasta cotas increíbles se produce la comparación odiosa: hay gente y empresas que aún ganan más que tú. ¿No deberías luchar por no parecer el tonto de la foto? Cristiano Ronaldo juega al fútbol mejor que millones y millones de personas. Pero se compara con Leo Messi. Qué mala suerte. Al menos de momento.

Tengo la impresión de que el capitalismo como sistema ha dejado que dentro de él ocurra lo peor: la ambición ha roto el saco. Ambición por la excelencia, por el liderazgo, por la cuota de mercado, por los beneficios. Por el máximo. Por el límite. Por más allá del límite si puede ser. Todo un rosario de recetas para cocinar un auténtico sentido épico y testosterónico de hacer los negocios. Con armas y a sangre y fuego. A vencer.

Y ahora, cuando los operarios de la decrepitud se han pasado con las labores de mantenimiento y han dejado a Bodie demasiado ruinoso, ahora hay que regular y bajar la dosis. El juego de la (supuesta) cooperación no puede continuar si quien gana se lo lleva todo. Porque entonces quien pierde no va a querer volver a jugar y eso no interesa a quien gana. Dejaría de ganar. Tiene que dar migas a su enemigo para que siga en el intento.

Whole Foods Markets, que es la empresa que dirige John Mackey aplica una política de igualdad en las retribuciones: nadie puede ganar más de 19 veces la media de lo que se gana allí. Ese es el estado de decrepitud controlada aceptable para que la rueda siga girando. Whole Foods Market aparece como un buen ejemplo. Personas comprometidas e involucradas mediante conexión financiera con su empresa. Participación en beneficios. ¿Decrepitud controlada? Perdón, quizá me paso de mensaje pesimista, ¿no?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.