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Economía abierta y coeficiente de Gini

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12/08/2010


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Supongo que es lógico tratar de usar indicadores cuando hablas de empresas. Medir, medir, medir. Difícil escapar de una cultura que necesita números para comparar, para decir quién tiene éxito y quién no lo tiene. En mi caso, reconozco que reniego bastante de la mayor parte de los sistemas actuales. Siempre encuentro dos pegas:

  1. Dime cómo me mides y te diré cómo me comporto. Los indicadores, como te los creas mucho, marcan la conducta. El alumno aprueba el examen y no aprende, la empresa gana premios EFQM aunque no se gestione tan bien como los indicadores dicen.
  2. Las medidas son manipulables. Hay que simplificar mucho para obtener medidas fiables. En cambio cuando estamos ante fenómenos complejos, con gran carga humana, la medición se hace difícil.

Sin embargo, algo tenemos que hacer. Y se me ocurre si no pudiéramos adaptar para la empresa abierta algo parecido al coeficiente de Gini o que tenga como referencia la curva de Lorenz. Tendría que ver con la forma en que se distribuirían los beneficios entre quienes los generan. Claro que ahí habría que hacer una lectura amplia de agentes y no sólo incluir a quienes trabajan dentro de un CIF. Es la noción amplia de stakeholders, que también maneja el Aspen Institute en su definición de cuarto sector.

Este coeficiente me parece una propuesta más lógica que mira al cómo y no tanto a las cantidades finales. Y no sólo tendría que considerar valores monetarios sino que debería incorporar algún otro elemento más relacionado con la economía del trueque. De esta forma no endiosamos la variable economicista y tenemos en cuenta que la empresa no tiene por qué funcionar sólo en ese plano.

A principios de 2011 -creo que será fecha definitiva después de varios intentos- queremos organizar una jornada de trabajo sobre economía abierta en MIK. Tras la investigación sobre economía abierta que hemos realizado, conviene “meter el dedo en el ojo” de ciertos asuntos en que profundizar. Uno puede ser el de indicadores o como queramos llamarle. ¿Cómo medir que una empresa abierta lo está haciendo bien? Claro que… ¿qué es eso de hacer las cosas bien?

Por cierto, siempre nos queda el recurso a usar esta lista de indicadores alternativos. Disfruta.

———

La imagen está tomada de la wikipedia y representa el coeficiente de Gini.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(16) comentarios

  1. Rafael Javier Rodriguez Sanchez
    12/08/2010 at 09:50

    Julen, no entiendo a que te refieres cuando dices eso de........."debería incorporar algún otro elemento más relacionado con la economía del trueque

  2. Julen
    12/08/2010 at 10:00

    @Rafael, me refiero a que las empresas generan una actividad que supone el intercambio no sólo de dinero con sus stakeholders sino de otros bienes tangibles e intangibles. En ese sentido, creo que sería interesante cuantificar esos intercambios. ¿Qué doy y qué cojo como empresa? Sería algo así como ahondar en nociones de huella ecológica pero ampliado a un concepto amplio de sostenibilidad. Bueno, habrá que darle vueltas. En parte me ha inspirado echar un vistazo a tu wiki y ver que por ahí hablabas de indicadores.

  3. Ricardo_AMASTE
    12/08/2010 at 16:57

    Aupa Julen.
    Aprovechando agosto me he leido la investigación.
    Como punto de partida me parece interesante. Tanto por la recopilación en si, como por acercarme a ejemplos de organizaciones que no conocía (quizá las conclusiones se me quedan un poco superficiales).
    Pero echo algo de menos. No se si es algo que echo de menos en el estudio o es más bien (temo que es esto), que el estudio no es más que reflejo de la realidad, quizá incipiente y por ello poco concreta.
    Veo buenas intenciones, pero que en la mayoría de los casos se concretan en modelos (muy) convencionales. Es lo mismo que me ocurre al mirar a nuestra propia organización: mucho lirili y poco larala... Aunque como todo, al menos tenemos la intención y por algo se empieza.
    Por eso, a la hora de profundizar y sobre qué temas hacerlo, el que planteas de los indicadores, maneras de medir, me parece interesante, sobre todo para demostrar hacia fuera y para tratar de atajar la esquizofrenia hacia dentro... Pero lo que realmente ehco de menos es el debate, la investigación, la proposición de nuevos modelos organizativos, sistemas de gobernanza, propuestas relacionales. Quizá es una obsesión personal, pero yo al menos es ahí donde principalmente encuentro las barreras a la hora de avanzar y donde continuamente me topo con lo que ya hay o con ejemplos demasiado "personales" (con todo lo bueno, pero también lo malo que este personalismo tiene).
    Se que no hay respuestas-soluciones, por eso mismo, creo que es un aspecto en el que investigar para abrir nuevas vías que resulten cuando menos emocionantes. Para hacer esa reflexión práctica hacen falta companer*s de viaje que realmente quieran ponerse a buscar, mezclar, extraer ejemplos de otros ámbitos, etc.
    Pero vamos, que tb me apunto a lo del MIK, que no tengo ni idea de qué es todo eso de Gini y Lorentz.
    Saludos

  4. Julen
    12/08/2010 at 18:22

    Ricardo, compañero, se te ve animado por cambiar... sea hacia donde sea. Mira, yo creo que al final todo esto lo podemos interpretar de dos formas: a)somos la hostia y nos vamos a comer el mundo b)esto es un rollo marginal y ahí tenemos que mover el culo. ¿Mi impresión actual? Muchísimo de la b y casi nada de la a.
    Los modelos apenas son reproducibles... excepto por la búsqueda de una forma alternativa. Pero esta forma puede adoptar múltiples aspectos. El rollo inicial de nuestro informe es nuestra perspectiva teórica y la parte final... es la que hay que escribir. Desde ahora te digo que estamos dándole vueltas a cómo conformar un grupo de culo inquietos. Diverso y para trabajar en dos planos: el marginal y el de la conquista del mundo.
    En fin, que lo único que veo constante es el movimiento en busca de algo que no somos.
    A la hora de medir, por cierto, sí creo que debemos tener en cuenta hasta qué punto somos capaces de generar riqueza en nuestro entorno y de distribuirla. Bueno, me dejo de rollos. Algo pensaremos y algo haremos. Si quieres podemos quedar en septiembre para hacer la revolución. Pero en este mundo que habitamos me temo que acabará como producto de oferta en cualquier supermercado de esos de discount.
    Lo dejo que deliro.

  5. Ricardo_AMASTE
    13/08/2010 at 13:22

    Aupa Julen.
    El reto no es cambiar sea hacia donde sea, sino hacerlo para ser una (des)organización realmente más abierta, más horizontal, más capaz de incluir la diversidad, las diferentes formas y niveles de participación-implicación, etc. Una organización más capaz de agregarse, federarse, mezclarse de modo ágil con otras. Una organización basada en la colaboración y en la generación de procomún (tratando de no acotar ni una cosa ni otra).
    La intención, unos días cambiar el mundo y otros días transformar un poquito nuestra vida cotidiana (quizá no sea más que lo mismo). Y para ambas cosas hacen falta cambios contextuales, pero también cambios personales, huyendo de lo superficial y la autocomplacencia.
    Eso es lo que más me gusta del informe, que es como una caja de herramientas, un montón de piezas de construcción, una colección de prototipos (siempre aprendes o te seduce más lo que menos se parece a ti). Una amalgama de cosas con las que empezar a jugar, hacer y deshacer, mezclar unas cosas y otras, cogiendo de aquí y de allá… Así, aunque cada ejemplo no sea reproducible, sino una especie de traje a medida, creo que lo interesante es jugar más entre tod*s, que cada cual lleve sus piezas, sus herramientas, sus modelos y se produzca un intercambio, un trabajo común, aplicado a cada organización por separado, pero también a experimentos de agenciamiento (una especie de laboratorio de nuevos engendros colaborativos).
    Bajo mi punto de vista, cuanto más avancemos en la investigación-prueba de modelos organizacionales, más riqueza distribuida seremos capaces de generar en nuestro entorno. Pero para eso debemos ATREVERNOS, no sólo a cambiar producto-servicio-sistemas de producción, etc, sino en las formas de organizarnos, relacionarnos, vivir (y ahí nos da mucho más vértigo).
    Pero eso, que seguimos. Que nos juntamos para ver cómo hacemos (nosotros empezamos con Colaboradora, un proyecto en construcción, que espero nos lleve por esos caminos –creo que ya te pasé la poca info que hay-).
    Hablamos en septiembre.

  6. David de Ugarte
    15/08/2010 at 11:02

    Julen perdona, si no entiendo mal lo que quieres en contabilizar la parte "no monetaria" percibida por el entorno y los miembros, desde formación a acceso a bienes del procomún de la empresa (biblioteca, instalaciones de recreo, servidores web etc.) tanto por los miembros como por el entorno, no? Es que lo del trueque me había despistado a mi también porque trueque implica cierta equivalencia monetaria implícita y creo que buscas incluir justo lo que no la tiene para incorporarla a la que la tiene. ¿O me estoy liando?

  7. Julen
    16/08/2010 at 09:00

    @Ricardo, respecto a lo de Colaborabora, hablamos en septiembre, ¿vale? Tengo algunas ideas que quizá puedan servirte.

    @David, mi idea de alguna forma conecta con la filé. Yo creo que la comunicación empresa-sociedad debiera darse en un plano mucho más allá del puramente económico monetario. Por ejemplo, nunca he entendido por qué las cooperativas no aportan más a sus entornos geográficos cercanos que lo que se exige vía Fondo de Empleo y Promoción Cooperativa (al menos en el modelo Mondragón).
    Yo creo que la empresa debe dar a la sociedad mucho más de lo que está entregando. Bien liberando contenidos (por ejemplo, sus planes de prevención de riesgos o su saber hacer en materia de organización de recursos) o bien intercambiando bienes materiales. En este sentido: ¿por qué no aportar locales para actividades de fin de semana? Son "propiedades" que pueden pasar a un uso colectivo más allá del estrictamente empresarial.
    En cuanto a que la transacción sea equitativa para las partes, me refiero al hecho de reconocer que la empresa incorpora personas formadas por la "sociedad civil" y debe devolver en forma tangible e intangible algo de valor.
    Quizá tenga que escribir más cosas sobre esto para explicarlo.

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