Saturday, Jul. 20, 2019

Menos mal que Felipe VI es caballero de la Orden Jarretera

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21/06/2019


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Menos mal que Felipe VI es caballero de la Orden Jarretera

Sorprendido

Estaba yo el pasado lunes enfrascado en la redacción de un informe, ahora que terminamos un proyecto de consultoría, cuando decidí autointerrumpirme y darme una vuelta por Twitter. Y ahí que veo al rey Felipe VI, que ya le han hecho, por fin, caballero de la Orden Jarretera. Las fotos mostraban su regio porte, guapísimo, con su medallón en el que San Jorge lucha contra el dragón, una capa de terciopelo y un sombrero con plumas. Junto a él, la reina Letizia y la reina Isabel II de Inglaterra. Fecha del evento: 17 de junio de 2019. Sí, 2019. Frótate los ojos.

Hay que ver las cosas que tiene la realeza. Tradiciones son tradiciones. El mundo ya puede ir por donde le dé la gana, que las monarquías siguen jugando a sus cosas, tan conectadas con la realidad del día a día de quienes nos sentimos ciudadanía del siglo XXI. Total, una capa, un pelucón y una medalla también somos capaces de ponérnoslo en carnavales, ¿no? Pues eso, nosotros en carnavales y ellos con dignidad, que para eso llevan sangre azul, no como tú y como yo.

Según parece, no les van mal las cosas a esta gente noble. Mientras, las multitudes inteligentes devenidas en inteligencia colectiva y todas estas cosas que nos inventamos para hablar de progreso no son capaces de derribar su poder. ¿De dónde les viene? ¿De dónde va a ser? De la gracia de Dios, del espíritu santo y de que ellos nacieron así, con una estrella bajo el brazo. Bastante desgracia tiene la pobre princesa Leonor, que tuvo que hacer su debut preadolescente en los premios Príncipe de Asturias. Lo mal que lo pasaría la pobre chavala. Igual que la hija de la infanta Elena, a la que no se le ocurre el otro día otra cosa que enseñar la tira del sujetador. Froilán, ¿qué tal te van las cosas? Hace tiempo que no sabemos nada de ti.

Sí, pasa el tiempo. ¿Te acuerdas del efecto 2000? Aquello sí que iba a poner patas arriba el mundo. La informática destrozada por dos dígitos. Pero no pasó nada. Y la realeza aquí sigue, en la vieja Europa, a lo suyo. Reino que reino y tiro porque me toca. Hoy me dan la Orden Jarretera y mañana me plantan unas cuantas condecoraciones en el pecho. O me hacen doctor honoris causa por cualquier universidad de las más reputadas del mundo mundial. Porque esta gente necesita sus azucarillos de autoestima, no os vayáis a creer. Que seguro que también tienen sus depresiones y lo pasan mal.

Mientras, aquí seguimos esperando a ver qué nos cuentan del borbón retirado. Mira que está cascado el hombre, emérito y de todo. Por fin parece que no va a hacer nada. Ya iba siendo hora de que frenara un poco su ímpetu, ¿no? Tanta caída da que pensar. Pero no pasa nada, que fue ejemplo en la transición. Por si acaso, mejor que no rasquen demasiado tampoco por allá, ¿no? Buen padre de familia y amante esposo, estará henchido de orgullo y satisfacción al ver a su vástago armado con la Orden Jarretera. Diosssss, el chaval lo vale, ¿verdad? Nos ha salido un poco soso, pero, en fin, de vez en cuando le sale el genio, no creáis. Sobre todo, cuando la bandera no se despliega como debiera. Panda de incompetentes.

Pues eso, que me autointerrumpí un rato en mi trabajo para pasear por Twitter y allí estaba: la realidad termina por superar a la ficción. No veáis que sonrisa, qué satisfacción se tiene que sentir cuando te disfrazas de ordenado jarretero. Toda una vida, una educación, una constancia. Joder, que se lo merecía. Pues claro que sí. Y yo con las ganas, a esperar a carnavales.

Luego, tras ese rato que me sacó de este mundo, tuve que recomponerme. Me quedaba bastante trabajo por delante. El informe seguía pidiendo atención. Lo seguí redactando. Pero reconozco que de vez en cuando se me iba la pinza a la Orden Jarretera. Eso sí que mola. ¿Esto de ser rey también está en riesgo por la automatización y los avances de la industria 4.0? A ver si miro por ahí algún informe de McKinsey y compañía. Hala, hasta otro rato.

La imagen es de Dohkoedi en Flickr.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Luis
    21/06/2019 at 09:27

    Jajaja, buenísimo Julen, se ve que eres fan de esto de la nobleza. Por cierto, a modo de coda, ¿podrías añadir un textito acerca de tu lógica preocupación de cómo se arregla la otra reinona pronunciando la jota y la erre doble de jarretera? ¿O ya lo sabes y no quieres compartir el secreto?

    • Julen
      21/06/2019 at 10:06

      Para mí es un misterio y supongo que una cierta forma de tortura obligar a un anglosajón de bien a pronunciar "jarretera" jajajaja

  2. Antonio Ángel Perez
    21/06/2019 at 15:10

    Sonreír a esta hora antes de continuar con el proyecto que tengo entre mente y corazón, es un regalo. Tu educada ironía, dice más por lo que calla que por lo que cuenta. No sabía que también practicabas este genero. Gracias Julen

    • Julen
      22/06/2019 at 10:27

      Gracias por los piropos, Antonio Ángel :-)

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