Tuesday, Jul. 16, 2019

El tiempo se va de la mano de la tecnología

El tiempo se va de la mano de la tecnología

tiempo tecnología

Releyendo algunas partes de Esclavos del tiempo, ese fantástico libro de la australiana Judy Wajcman, me doy cuenta de hasta qué punto vivimos en una paradoja en cuanto al tiempo y las tecnologías. En un momento dado la autora se pregunta: ¿Tiene sentido pensar que Internet necesariamente ahorra tiempo? Me temo que la pregunta admite a la vez una respuesta positiva y su contraria. Aunque casi diría que la opinión mayoritaria, por lo que veo a mi alrededor, es la de que Internet nos quita tiempo. En Estados Unidos hay estadísticas que dicen que la media de horas de sueño de la gente ha disminuido de 8 a 6,5, como recoge Jonathan Crary en 24/7. A lo mejor es que nuestro tiempo de vigilia se ve cada vez más asaltado por estímulos fundamentalmente digitales.

El arsenal de herramientas tecnológicas exige cierta pleitesía. En beta permanente y sujetas muchas de ellas a una mortalidad temprana, parecemos obligados a una permanente puesta al día. Es decir, hay que prestar atención (tiempo, en definitiva) a la herramienta en sí. Y, ojo, porque siempre hay otra a las puertas que anda prometiéndonos prestaciones infinitamente mejores. La presión no decrece nunca. Siempre están al acecho.

Así pues, hay una lógica que nos dice que las herramientas se han endiosado en tanto que nos prometen hacer en menos tiempo muchas de nuestras tareas. Pero las propias herramientas acaban ocupando quizá un lugar que no merecían. Vaya lío.

Judy Wacjman cita a Donna Haraway (sí, la del Manifiesto Cyborg): “la cuestión ya no es si hay que aceptar la tecnociencia u oponerse a ella, sino más bien cómo relacionarse estratégicamente con la tecnociencia sin dejar, al mismo tiempo, de ser sus principales críticos“. Sí, hay que elevar la tensión y no aceptar las cosas porque sí. Richard Sennett escribía en Construir y habitar que “es preciso concebir las máquinas más como presencias extrañas que como amigas“. Inquietante este mundo que nos rodea, repleto de tecnologías. Pero, un momento, ¿no eran las tecnologías tan sofisticadas lo que nos hacían humanos y nos diferenciaban de otras especies animales?

El caso es que el tiempo se nos escapa entre las manos de la tecnología. Habitamos lugares repletos de ellas. Quizá el tiempo atemporal de Manuel Castells sirva para explicar que esas tecnologías nos han inundado de información que se organiza en flujos hiperacelerados. Y ahí, claro, no hay lugar para el tiempo tal como lo concebimos en su día. Me temo que cada vez es más evidente que hemos perdido la soberanía temporal. En su más amplio sentido.

Share This Article

Related News

Vehículos autónomos y dilemas morales
Las dosis justas de orden y desorden
Comunidad, revisamos el concepto de la mano de Zygmunt Bauman

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

¿Quieres comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies