Friday, Sep. 21, 2018

Por los alrededores del Gorbea en MTB

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18/06/2018


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Por los alrededores del Gorbea en MTB

Este sábado pasado estuve pedaleando por la cara sur del Gorbea. Tras varias convocatorias surgidas de la gente que andamos alrededor de la TransEuskalherria, por fin pude rodar y charlar un buen rato en compañía de José Ángel y David, dos de sus miembros más activos. Fue una ruta estupenda y variada, algo que es posible porque la zona por la que rodamos alberga una diversidad natural espectacular. Depende de la orientación de la ladera por la que pedalees, norte o sur, te puedes encontrar, por ejemplo, con bosques mágicos de hayas, robles o encinas, además del habitual pino y otras variedades.

José Ángel resultó también ser un pozo de ciencia por lo que se refiere a la geología. Otro aspecto que proporciona una segunda forma de entender el terreno por el que pedaleas. Uno, que no está todavía ni para ingresar en parvulitos de geología, escuchaba las explicaciones pensando en lo que te pierdes cuando no dispones de esos recursos para interpretar el terreno. En fin, menos mal que somos jóvenes.

Las lluvias tan abundantes de la primavera nos obsequiaron con unas buenas dosis de barro que llevamos de la mejor manera posible. Sobre todo entre robles y hayas y con algún que otro despiste para conseguir orientarnos entre la frondosidad de la vegetación, era un verdadero placer observar árboles que transmiten semejante poder y majestuosidad. Las hayas trasmochas se llevan la palma: cautivan especialmente su particular forma de candelabro y el inmenso porte de alguno de sus ejemplares. Ahí está la mano del hombre para trasmochar el árbol y modificar su estructura original a fin de conseguir ciertos beneficios prácticos pero también ecológicos. Quizá os suena el haya trasmocha de Altzo, ¿no?

El día había salido brumoso y así continuó durante la mayor parte de la mañana. Solo al final se abrió el día. El Gorbea quedaba allá arriba, pero se negó durante toda la ruta a enseñarnos su cruz. Había que imaginarla detrás de la niebla, que insistía en pegarse a su alrededor. No obstante, la temperatura era excelente para dar pedales.

La ruta terminó en el mismo punto de partida, en Zigoitia. Bueno, en uno de los 17 pueblos que componen el municipio, en Ondategi. Allí pueden presumir de un fantástico roble, el de Sarragoa, que según parece tiene una antigüedad de más de 600 años y que es el que veis en la fotografía que acompaña a este post. Y se le ve, por cierto, con buena salud. Forma parte de la lista de árboles singulares de Euskadi. Sobrecoge saber que ha estado ahí desde el siglo XV viendo pasar generaciones y generaciones de humanos. A ver si puede aguantar unas cuantas más. Lo que podría contar sobre el supuesto progreso de la humanidad, ¿verdad?

La ruta tuvo mi punto torpe con una caída mientras subíamos al Arratobe en cuya cima se aprecian todavía los restos de la ermita de San Víctor. Por lo que he leído fue construida en 1642 y tuvo mucha devoción en la zona de Letona, Zaitegi y Olano. El caso es que ardió en 1984. A mí lo que ardió fue la espalda y las costillas del golpetazo que me di. Gajes de la bici de montaña. A veces nos creemos más de lo que somos y el camino se encarga de ponernos en nuestro sitio. En fin, nada serio que no se cure con un par de días sin reírse porque las costillas si no se van a quejar lo suyo 😉

Pues eso, que apetecía compartir la ruta por aquí. Por la compañía, lo agradable de las conversaciones con José Ángel y David y también por poner en valor la TransEuskalherria, un proyecto colaborativo en el que hemos sido capaces de trazar una ruta para MTB que recorre buena parte de la geografía vasca. Nacido a partir de una iniciativa institucional hoy está asumido por un grupo de voluntarias y voluntarios que intentamos que sirva para quienes quieran disfrutar del MTB por esta parte del sur de Islandia 🙂

Relive ‘Morning Ride’

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. José Angel Colinas Santos
    18/06/2018 at 23:12

    Muy buena crónica, Julen, un placer rodar con vosotros. Y lo de la caída fue que los de Bilbao os bajáis de la bici como os da la gana, pero siempre con elegancia.

    • Julen
      19/06/2018 at 16:17

      Ya, claro, es la clase típica de los bilbaínos de pro jajajaja. Torpeeeeee que soy :-)
      Ya repetiremos. Muchas gracias por hacernos de sherpa.

  2. Pingback: A veces no salen los planes | Consultoría artesana en red

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