Wednesday, Nov. 14, 2018

La productividad personal empieza por asertividad y anticipación

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21/02/2018


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La productividad personal empieza por asertividad y anticipación

Hace unos días hablaba con una compañera de la universidad sobre lo mal que se va a cierta gente, “desbordada por sus agendas”. Parecería que no hay manera de que puedan organizarse porque un torrente de trabajo continuo lo impide. En gran parte, es trabajo contra el que nada pueden hacer. Al menos esa es la sensación. Si soy sincero, a veces pienso que hay gente a la que le gusta regodearse en la miseria y se cultivan esa imagen de no tengo tiempo para nada, que mal vivo. Vale, acepto un desahogo, pero no una forma de ser y de estar.

La lógica me dice que hay dos actitudes básicas para dominar la agenda. La primera, sí o sí, tiene que ser la asertividad. Si decimos que sí a todo, de forma acrítica, estamos sembrando el agobio del mañana. Tú y yo no contamos con un tiempo infinito. Las horas son las que son y en ellas cabe lo que cabe. Pensar que alguien en algún lado sacará una varita mágica y hará que podamos cargar con más trabajo no tiene sentido. Hay que decir que no. Y no solo a quienes nos rodean, sino también a nosotras mismas. A veces el problema no está tanto ahí fuera, en lo que nos ordenan. No, el problema muchas veces hay que buscarlo en nuestro constante picoteo.

La segunda actitud que me parece fundamental es la de anticiparse. Es pura lógica. Si sé que ciertas horas son más conflictivas es cuestión de intentar evitarlas. Si sé que el jueves por la tarde parece que hará buen tiempo, puede ser un buen momento para bloquear la agenda y escribir: Salida MTB. Sí, todo tiene que ver que pensar antes de que las cosas sucedan y organizar el tiempo de acuerdo a lo que sí podemos controlar.

Anticiparse nos ayuda, además, a desarrollar la imaginación, a ser más creativas. Sin la presión del hecho consumado, todo resulta más llevadero. Cada cual deberá decidir cómo le va mejor, pero conviene jugar con la planificación para quitarle ese sentido cuadriculado y rígido que demasiadas veces le acompaña. En su lugar, anticipar, prever, estimar o jugar con lo que podría ser se convierte en un ejercicio agradable. Como seres humanos tenemos la capacidad de imaginar; así que, ¡manos a la obra!

Hay que jugar con la agenda. Ya nos conocemos. Sabemos cuándo somos más diligentes y cuando se eleva el riesgo de que nos gane la pereza. Cada cual tiene que identificar qué diques de contención le son útiles. Hay que reservar tiempo y bloquearlo. Sin exageraciones, sin maximalismos. Como una manera de hacer más agradable las exigencias de esta vida moderna que exige pleitesía al reloj. Hay que jugar con sus armas.

En realidad todo pasa por dedicar cierto tiempo a profundizar en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Hay que eliminar lo que no hace falta y disfrutar de lo que tenemos entre manos. Nadie que viva esclavo de su día a día podrá disfrutar de su tiempo porque siente que se lo han robado. Pero, insisto, muchas veces es simple cuestión de asertividad y anticipación. Ale, ánimo 🙂

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

  1. David Barreda Carrillo
    21/02/2018 at 09:35

    Gracias. Me encanta, me inspira.
    Un artículo tan sencillo como necesario... y con un fondo tremendo.

    Gracias, otra vez,

    David Barreda

    • Julen
      22/02/2018 at 08:07

      Pues nada, David, manos a la obra :-)

  2. Iván
    22/02/2018 at 15:11

    Gran reflexión Julen. Siempre he visto que hay gente que está por la labor de quedar y verse, otras ponen siempre pegas, y es que muchas veces, lo de las agendas llenas parece una excusa. Pero bueno, como en tantas otras cosas de la vida, al final pueden ser estilos de ser, vivir y relacionarse :)

    • Julen
      27/02/2018 at 07:35

      La moraleja, Iván, es: tenemos que tomar las riendas. Nadie lo puede ni lo debe hacer por nosotros ;-)

  3. Fabiana
    04/03/2018 at 20:37

    Hola. Es cierto, a veces nos cargamos con más de lo que podemos. Aprender a usar el NO, lejos de ser negativo nos ayuda a enfocarnos mejor en lo posible...

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