Wednesday, Aug. 15, 2018

Cuanto mejor definido el proceso, menos humanos trabajando

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19/02/2018


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Cuanto mejor definido el proceso, menos humanos trabajando

Es curioso asistir a esta lógica implacable: definir un proceso robusto, repetitivo, diseñado casi a la perfección, lo hace más digitalizable, menos humano y más máquina. Es una deducción relativamente simple, ¿no? Cuanto mejor diseñe el humano, cuando encuentre la secuencia adecuada, entonces será más y más prescindible. La eficiencia juega todo al mismo número y gana: si una máquina lo puede hacer mejor, que lo haga. Los humanos son recursos más complejos y menos predecibles.

¿De verdad es así de simple el futuro de, por ejemplo, una planta industrial de las que hoy colocaríamos dentro de la industria 4.0? ¿Cuántas personas realmente hacen falta en un taller con sus procesos bien definidos? Toda la filosofía lean, todo el esfuerzo que llegó del país del sol naciente, todo la obsesión por mejorar el proceso: ¿todo conduce a un final tan triste como reducir el número de puestos de trabajo ocupados por seres humanos?

E incluso parece que eso no es lo peor. Lo peor es que nos dicen que no hay otra opción, que solo hay un camino para ser competitivo en la economía actual. Curioso llegar a la meta final: ¿una multiplicación por cero del número de empleos en un taller industrial? No, no. Esa es solo una cara de la moneda. Dicen que se van a crear otros muchos empleos. Trabajos que ni siquiera hoy somos capaces de prever. Trabajos para gente competente, para una ciudadanía formada en el tratamiento de los datos, en el manejo de semejante complejidad. ¿Qué te parece? ¿Nos lo creemos?

Sin embargo, hoy cabalgamos a lomos de grandes contradicciones. Por ejemplo, en mi doctorado veo a una empresa fabril (no sé si el término aplica, la verdad) que dice de sí misma que es “artesana”. Y se explica fácil. Veo un bastidor con piezas y veo a una persona que se aproxima, lo chequea y se lo “apropia”. Con todo ese piecerío y una estructura base montará una bicicleta. Un objeto que podría llevar su firma. Un objeto que permite una conexión emocional curiosa. Sí, con el objeto en sí, casi único; pero también con la persona que lo ha montado. Y en este último caso sí, no hay duda: se trata de una persona única porque no hay dos iguales en este planeta. Qué cosas, las contradicciones del progreso.

La mejora de los procesos conduce a su automatización. Con excepciones, pero a su automatización. Lo digital aprieta, pero no ahoga. Ese parece el consuelo. Permite una nueva vida al viejo taller fabril, pero exige un peaje en forma de seres humanos. ¿Excesivo? Cualquiera diría que sí, pero en estos tiempos donde el estado del bienestar va perdiendo fuelle, a lo mejor hasta hay que conformarse con la pedrea.

Seguimos instalados en la paradoja. No hay manera de salir de ella. Volvemos a la casilla de salida. Que tengáis buena semana. Ánimo.

 

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(10) comentarios

  1. Raúl Hernández González
    19/02/2018 at 10:27

    Me ha recordado tu entrada a esa frase que viene a decir que "cualquier tecnología existente cuando nacemos la consideramos normal; la que se desarrolla mientras somos jóvenes nos parece fascinante; y la que se desarrolla a partir de nuestra madurez nos parece un invento del diablo".

    La "tecnología" ha hecho eso que describes siempre, de toda la vida. La agricultura con un palo exigía muchos más humanos que la agricultura con bueyes, y la agricultura con bueyes mucho más que la agricultura con tractores. Y probablemente la agricultura con tractores mucho más que la agricultura con drones. Es un proceso inevitable.

    La cuestión es que no creo que nadie medianamente razonable diga (visto desde aquí) que "es una pena que ahora se usen bueyes para cultivar campos, ¿y qué pasa con los humanos?".

    Y ojo, que yo soy de los que opina que es una buena pregunta, y que dar por hecho que como en el pasado eso "salió bien" no hay de qué preocuparse... es un poco confianza ciega. Pero tampoco podemos hacernos de nuevas, y pensar que esto es "de ahora", de la "industria 4.0"

    • Julen
      19/02/2018 at 18:52

      Dices bien, Raúl, pero ¿cuál es el final del camino? ¿Tractores autónomos y drones repartiendo todo lo que se pueda repartir? Entonces tenemos que hablar de renta básica y de que no hace falta que todos trabajemos lo que dicen que tenemos que trabajar... ¡para merecernos una pensión! La fe en la tecnología tiene un problema: que debe pasar por humanos. Nosotros somos quienes la asimilamos y decidimos si procede o no. Muchas tecnologías se apartan porque generan riesgos. La tecnología sin conducción humana nos conduce a un final horrible. Quienes me conocen por aquí ya me han oído comentar que hace más de diez años ya vi cómo unos chicos en un taller boicoteaban a un robot. Eran ellos o el robot. Y lo vi con mis propios ojos, en una cooperativa. No es blanco o negro, claro está, pero requiere un análisis no solo desde el punto de vista de la sacrosanta eficiencia.

  2. Venan
    19/02/2018 at 17:09

    Yo también he evocado a mi juventud, cuando mi padre me decía: "lleva el coche al taller que anda mal de ralentí", y yo lo llevaba, hablaba con Raúl, el encargado de recepcionar los coches y le decía: "ha dicho mi padre que el ralentí está desajustado", me mandaba ponerme al volante, arrancar el coche, él levantaba el capó metía su mano con un destornillador y ya está. Para mi, era mágico. Luego aprendí que eso era lo que se denominaba profesionalidad y en aquel caso, "maestría". Hoy en día, a mi coche no se le puede ajustar el ralentí, ni apretar las bujías, ni tensar el freno de mano, ni ajustar el punto de embrague. Todo es automático, todo lo decide un software que se conecta al ordenador del coche y realiza la diagnosis y los ajustes correspondientes. Qué hará Raúl? Cambiar el destornillador por el ESC+F5 para hacerlo más rápido? Probablemente.
    Si como resultado, habrá personas cuyo trabajo realicen máquinas, esas personas no serán recicladas, serán apartadas del sistema. Querrán gente que venga fresca con conocimientos y capacidades nuevas. ¿Qué haremos con esa gente a quien le hemos quitado la posibilidad de trabajar? Una de dos, o nos convertimos en "artesanos" o tenemos que inventar otra cosa.
    Por cierto, esto de los puestos de trabajo sustituidos por robots, también es para los "white collar workers" no se libra nadie, contables, financieros, economistas, abogados, bancarios, asesores, consultores, para qué recurrir a ellos si los algoritmos nos resuelven mejor el 85% de los casos? el 15% restante ya pagaremos a artesanos para que arreglen lo que la máquina no ha hecho bien.

    • Julen
      19/02/2018 at 18:45

      Todo sea por un mundo más artesanal, a ver si ese va a ser el camino que descubrimos hace cierto tiempo y que permite una reprofesionalización con orgullo... por decirlo de alguna manera. Bufff, vaya tiempos estos que se nos avecinan.

  3. David Sánchez
    20/02/2018 at 08:26

    Pues lamento decir que, en mi humilde opinión, esto es inevitable.

    Raúl lo apuntaba muy bien. Nos hemos construido, como sociedad, sobre los cimientos del pasado. Para mal y/o para bien.

    Muy probablemente, en esas etapas del pasado, en esas revoluciones industriales se dieron situaciones muy similares a las que planteas, Julen. Personas que temían por el presente y el futuro anhelando el pasado. Algunas lo harían con razón y serían incapaces de adaptarse al nuevo entorno. Otras se adaptaría y lo aprovecharían. Selección natural que diría el amigo Darwin.

    Es duro, e inhumano, hablar de selección natural en la persona cuando nos referimos al trabajo. Sobretodo, porque es el actual medio de subsistencia. Pero el sistema se ha ido (auto)construyendo así.

    Soy más de mirar al futuro para cambiar en el presente lo que haya que cambiar. Prefiero eso a soñar con quedarnos anclados en tiempos mejores porque, sencillamente, no ocurrirá.

    Llevas "pegados" muchos más tiros que yo en esto de la vida, maestro, e igual mi opinión es fruto de un ideal utópico de que el cambio y la mejora pueden ir de la mano. Igual, simplemente, son reflexiones de un "viejoven" con mucho por vivir aún.

    Un abrazo y gracias por invitar a la reflexión.

    • Julen
      20/02/2018 at 10:35

      Hola, David.

      Las diferencias generacionales pueden explicar puntos de vista. Jejejeje, vaya manera más dulce de llamarme "viejo". Lo cojo con cariño, no hay problema. El caso está en que la automatización de un proceso robusto en un taller elimina el factor humano. Si esa es la fábrica del futuro, admite que hay que pensar en si es lo que queremos. Los humanos somos imperfectos y ahí va parte de la gracia.

      En cambio hemos rodeado a las máquinas y ahora, por ejemplo, a las decisiones de provienen de los análisis masivos de datos (big data) de "verdad única". Y eso a mí me da mucho miedo. Prefiero un mundo imperfecto que uno cuadriculado esclavo de la eficiencia máxima. Por ahí va mi reflexión.

  4. Raúl Hernández González
    20/02/2018 at 10:55

    El punto es que no creo que sea.. opcional. La eficiencia la queremos todos, aunque digamos que no. Cultivar un tomate imperfecto en tu terraza es muy satisfactorio, pero el tomate te sale a 10€ la pieza mientras que el proceso "industrial" te los ofrece a 1€ el kilo. Y al final todos gestionamos nuestras utilidades buscando maximizarla (y sí, aunque haya quienes introducen el factor "cómo"... no son mayoría, ni lo hacen a cualquier precio).

    Por otro lado, esa eficiencia a nivel global es muy beneficiosa. Es la que nos ha permitido generar un montón de excedentes que nos han llevado al nivel de progreso actual. Y sé que te sale ponerle comillas al "progreso", pero las comparaciones entre los estándares de vida de hoy y los de hace 100-150 años (no te digo si vamos más atrás) no admiten muchas comillas.

    Lo que vivimos ahora ya lo hemos vivido antes. ¿Cómo fue ese momento en el que el trabajo del campo que tenía que hacer todo el pueblo durante dos semanas ahora lo hacía una única persona con un tractor en una mañana? Y lo que pasó fue el éxodo rural, con todas sus complejidades. Y ahora estamos ante otro éxodo, que tendrá las suyas. Y no digo que necesariamente vaya a "salir bien"... pero habrá que afrontarlo.

    La renta básica. Quizás sea una solución. En realidad ya vivimos en un escenario de transferencias de rentas entre "los más productivos" y los "menos productivos", y la renta básica no es más que ir un poco más allá. ¿Será viable? ¿Será suficiente? ¿Qué sociedad se configurará en base a eso? Veremos...

    Dependiendo del día, yo lo veo más "optimista" o menos. A veces pienso que esos relatos distópicos, de una minoría boyante protegida entre murallas y una mayoría "desheredada" que malvive fuera de esas murallas, es lo que nos espera. De hecho, hay quien argumenta que ya vivimos en ese tipo de sociedades, solo que nosotros vivimos en el lado bueno y no nos damos cuenta.

    Preguntas si "es eso lo que queremos". La cuestión no es si lo queremos o no... es si tenemos alternativa.

    • Julen
      21/02/2018 at 06:53

      Raúl, el "progreso", ese que entrecomillo, ¿es el que puede cargarse el planeta por su calentamiento?, ¿es el que aumenta las desigualdades?, ¿es el que este país encierra raperos y deja libres a los que tienen poder por muy corruptos que sean?, ¿es el que no remunera el trabajo "reproductivo" porque solo vale el "productivo"?, ¿es el de las concertinas para evitar la migración que tanta gente de este país tuvo que realizar hace 40 o 50 años? Tenemos señales de alarma. A partir de ahí, buscar otra opción al simple productivismo me parece obvio. ¿Queremos cuartetos de cuerda optimizados para que ahora tres personas pueden interpretar las piezas musicales?

      Endiosar la eficiencia global tiene el riesgo de que se elijan los indicadores equivocados. En muchas ocasiones en vez de encender las luces largas, se va con la mirada en lo inmediato y la historia no funciona así. No siempre, al menos, ¿no? Renunciar a otra manera de entender la sociedad y plegarse a las fuerzas del ultraliberalismo económico, ¿esa es la receta? Los estándares de vida son mejores ahora que hace 100 o 200 años, claro que sí. ¿Ha mejorado la sociedad del bienestar en los últimos 20 años? Ya, hay que esperar a un ciclo más largo para ver el progreso, según mi propia medicina. Hay señales de que algo no va, Raúl. Simplificar el mundo pensando que progresa adecuadamente es solo una manera de que el poder se perpetúe y quienes van más jodidos lo sigan pasando mal.

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