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Monday, Sep. 26, 2016

Zygmunt Bauman y su triste visión de las redes sociales

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12/01/2016


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Zygmunt Bauman y su triste visión de las redes sociales

BaumanA estas alturas de partido, Internet y las tecnologías de información y comunicación conforman un complejo factor que define en buena parte a la sociedad actual. Es difícil explicar hoy a cualquier chica o chico en la universidad que yo mismo conocí un mundo sin Google, que mi proyecto fin de carrera lo redacté con una máquina de escribir y que, por supuesto, viví muchísimos años sin teléfonos móviles. Hoy el mundo es otro, con tecnologías omnipresentes, con una piel digital que forma parte de lo que somos.

Una ancianito como el señor Bauman, que este año cumplirá sus noventa años, también vivió la mayor parte de su vida sin esos adelantes tecnológicos. Así que no sé si refunfuña del progreso o si hay que hacerle realmente caso porque habla desde el conocimiento y con un nivel de reflexión digno de ser tenido en cuenta. Porque hoy Internet y las redes sociales en particular ofrecen un modelo de relación humana basada en la extimidad, en narrar lo íntimo, y en la simplicidad del vínculo, reducido en muchos casos a hacer clic en una serie de iconos que se nos ofrecen. Sí, un nuevo estándar. Pero como toda herramienta, dime cómo la usas y te diré hasta qué punto enriquece o pervierte.

Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.

La famosa cárcel de cristal, un lugar donde estar tan a gusto que no hay manera de ejercer crítica sobre él. Si a eso unimos una pérdida de cualquier referencia cierta porque todo se mueve y lo que hoy sirve mañana queda obsoleto, parecería que los humanos vagáramos a la busca de un sentido que cuando lo encuentras se desvanece. Esta visión de la sociedad contemporánea que nos traslada Bauman rezuma pesimismo. Los nuevos estándares de comunicación nos empobrecen. La cita anterior está extraída de una breve entrevista que publicaron hace unos días en El País a cuenta de su presencia en el marco del Foro de la Cultura, un ciclo que trata de convocar en Burgos a los grandes pensadores mundiales y cuya primera edición tuvo lugar en noviembre.

Allí tuvo lugar una conversación entre Zygmunt Bauman y Javier Gomá moderada por Mara Torres. El vídeo, de algo más de hora y media, puede darte más pistas sobre el pensamiento actual de Bauman.

Reconozco que es una tentación insistir en todo lo malo que acompaña al modelo de comunicación que se impone hoy en Internet. Yo mismo saco mi lado cascarrabias a pasear muy a menudo. Pero también es cierto que las posibilidades que ofrece pueden inclinar fácilmente la balanza del lado del (posible) progreso. Superar la distancia geográfica y acercar a las personas parece, en esencia, positivo. Otro asunto es la trampa en que caemos de usar modelos centralizados que trafican con la información de que hacemos y somos. Sí, las redes sociales en Internet son un invento extraordinario pero el uso incluye comportamientos inducidos que levantan todas las alertas. Me quedo con esta idea, con lo que no queremos que sean las redes sociales (y están siéndolo, lamentablemente) y por lo cual merece la pena trabajar. Para cambiarlo.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(35) comentarios

  1. Oriol Miralbell
    12/01/2016 at 14:40

    Comparto tu visión sobre las inquietudes de Bauman. Admiro a este viejo y sabio pensador y me gusta que provoque reflexiones. Su pesimismo es fruto de su personalidad y de su trayectoria, pero ha sabido conducirlo hacia una via de utilidad que contribuye a mantenernos en alerta. Si bien su visión negativa de las redes sociales refleja una parte de la realidad, creo que tienen un component positivo en lo que respecta a la gestión de nuestras relaciones sociales que contribuyen a enriquecer el conocimiento de los que las utilizamos. La controversia a la que él hace referencia es vitada frecuentemente en cualquier entorno, si no no pararíamos de discutirnos por la calle- Sin embargo, a menudo nos hemos encontrado cualquiera de nosotros en discusiones subidas de tono alrededor de cuestiones que han derviado en reproches personales. No hay duda de que hay debate en las redes sociales. Lo que las enriquece es la capacidad de alcanzar otras redes periféricas que permiten acceder a información y conocimiento diverso y nuevo lo que se conoce por agujeros estructurales. Nuestras redes presenciales personales y locales, acostumbran a estar más cerradas y si bien puede generarse debate en su interior, acostumbra a suceder que es sobre temas e ideas, a menudo muy erpetidoas y conocidas. La diversificación de los contactos y de las ideas, junto con la apertura de las redes confiere al entorno de las redes sociales una condición de liquidez con los efectos de inestabulidad y ansiedad que Bauman define, además de otros, pero esto nos llevaría a otra discusión.

    • Julen
      21/01/2016 at 08:09

      Hola, Oriol.
      Encantado de leerte por aquí. Tenía pendiente responder a tu comentario. Bauman siempre me genera opiniones divergentes. Creo que es interesante leer a esta gente que conocieron lo que fue una gran guerra y que vivieron la mayor parte de su vida sin Internet. ¿No tiene eso que aportar una visión radicalmente diferente a la que puede trasladar alguien "pegado" solo a la realidad del momento histórico presente. La perspectiva siempre ayuda.
      Las ¿conversaciones? en las redes sociales han explotado pero se han fragmentado y atomizado. Fluyen en mensajes mínimos desde una artillería ubicua. ¿Esto hace perder valor a la conversación? No cabe duda de que cambia las reglas. Porque además cada cual nos creemos con un megáfono que sí o sí tenemos que usar porque si no la voz del vecino se oye más que la nuestra. Otra cosa, claro está, es que además de oír, alguien nos escuche y nos conteste. De ahí el agradecimiento necesario a quienes, por ejemplo, se detienen a escribir algo aquí.
      Mucha tela que cortar alrededor de todo esto, ¿no?

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