Saturday, Sep. 22, 2018

Amazon: mierda bajo la alfombra

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07/01/2014


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Amazon: mierda bajo la alfombra

Actualización.- Acabo de ver que Joaquín Rodríguez escribe también un artículo muy interesante, en otra línea complementaria, sobre el asunto: La avidez de Amazon.
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Amazon - official openingAmazon aparece ante nuestros ojos como uno de los fenómenos de nuestro tiempo. Su caso merece análisis desde muchas escuelas de negocio y siempre se presenta como una organización visionaria, capaz de representar mejor que nadie la teoría de la larga cola. Además, su oferta de servicios de cloud computing ha sido también digna de mención al destinar a uso comercial lo que en principio había sido una necesidad de su modelo de negocio. Lista esta gente.

Si hablamos de”comercio electrónico” es bastante probable que una de las primeras empresas que venga al imaginario colectivo sea Amazon. La simplicidad de su proceso de compra (el famoso one click) o el sistema de recomendaciones han sido referentes. Supongo que hay mucha gente que hemos comprado alguna vez algo en Amazon. En el caso de los libros, la oferta es inmensa con posibilidad de consultar mucho material en forma previa y, al final, acaba tentando. Las cosas como son. Sencillo, buen precio, cómodo…

Por otra parte, su fundador, Jeff Bezos, es un personaje que ha recibido mucha atención mediática. Como buen gurú del emprendizaje fue de los que puso en marcha el negocio desde un garaje y a su alrededor se ha cultivado cierta aureola de tipo peculiar. Sobre él y Amazon hay mucha literatura publicada por lo que cada cual puede obtener información de fuentes diversas. Claro que como suele suceder en estos casos, la mayor parte de las veces es laudatoria hasta la médula.

Pues bien, dicho todo lo anterior, ¿qué pasa con Amazon? Pues que su modelo de negocio dispara directamente contra otras formas de vender tradicionales, más pegadas a cierta infraestructura física -librerías por ejemplo- y que, y esto es lo delicado, parece que juega en el límite en cuanto a las condiciones de trabajo que ofrece. Y algo parecido en asuntos de fiscalidad. Francia es quien más ha levantado la voz. Sirvan estos dos ejemplos: La ministra francesa de cultura hasta el moño de Amazon y Una ley contra Amazon une a la izquierda y a la derecha en Francia.

Pero no es solo Francia quien anda mosqueada con Amazon. En Alemania los trabajadores de Amazon iniciaron una huelga previa a esta campaña de Navidad. Por su lado, en Inglaterra dicen haber encontrado en las condiciones de trabajo de Amazon una fuente de potenciales enfermedades físicas y mentales. De hecho un periodista de la BBC, Adam Littler, se infiltró como trabajador en Amazon y llegó a esta conclusión: “Somos máquinas, somos robots. Nosotros conectamos el escáner, pero perfectamente ese aparato podía estar conectado a nosotros”. Puedes leer Amazon: trabajar al ritmo de una orden cada 33 segundos para saber algo más del caso.

Luego están los chanchullos fiscales que suelen ser habituales en estos gigantes globalizados. ¿Por qué habiendo empresas Amazon en España nos venden desde Luxemburgo? se preguntaba Txetxu Barandiaran en su blog Cambiando de Tercio. En su artículo indagaba en las sociedades que Amazon tiene en España y argumentaba una considerable falta de transparencia a la hora de mostrar cómo realizan las ventas. Txetxu ha escrito bastante sobre Amazon en su blog.

En fin, solo quería recordar aquí que a veces nos cebamos con lo supuestamente espectacular y visionario de las propuestas de estas modernas empresas nacidas en Internet y que después, por debajo, llueve lo suyo. Por cierto, no estaría mal abrir un apartado de críticas en el artículo de Amazon en la Wikipedia en español porque no existe (Julen, apúntate ésta). En cambio sí que aparecen en la edición en inglés, y la colección es bastante grande. Ahí se citan entre otras la que comentamos aquí de pobres condiciones de trabajo. Y, por supuesto, como no puede ser de otra forma, que estamos ante un lobby que ejerce hasta donde puede su influencia, sea al otro lado del charco o por esta parte del sur de Islandia.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(7) comentarios

  1. Alfonso Romay
    07/01/2014 at 09:51

    La verdad que si te guías por pautas de consumo ético, la cosa se está poniendo complicada para comprar algo. Es para echarse a llorar. Como dice mi amiga Eva, al final nos vamos a tener que ir a vivir al monte y autoabastecernos.

    Leo tu post y recuerdo mis disquisiciones filosóficas sobre iPhone sí o no, a la hora de comprar un teléfono. Y fue no, pero acabé en Google, que no es que sea más ética, pero al menos no se le conocen escándalos del tamaño de los de Apple. O los han escondido mejor, vete a saber.

    O lees noticias como que Mango y otras empresas textiles no quieren pagar indemnización a las víctimas del derrumbe de Bangladesh. Y gracias a que NYT lo hace portada (http://www.nytimes.com/2013/12/31/world/asia/garment-makers-stumble-on-call-for-accountability.html?pagewanted=1&_r=1&hp), porque en España ni nos hemos enterado.

    O ves las condiciones de trabajo que denuncian en Amazon y te dan ganas de piratear todos sus textos. Poner el escáner a funcionar para que otro aproveche el precio que pagaste. Barato para nosotros, demasiado caro para otros.

    Y, cuando lo piensas un poco, te das cuenta que ellos nos necesitan más que nosotros a ellos. Me voy a escribir un post al respecto...

  2. Pingback: Consumo irresponsable | Blog de Alfonso Romay

  3. Iván
    07/01/2014 at 11:59

    Acertadas reflexiones en las que coincido. No obstante y como dice Alfonso creo que es trasladable a la mayor parte de las empresas que nos rodean, y es que si profundizamos en sectores como juguetes, ropa, electrodomésticos, alimentación podemos ver que están llenas de mierda.En mi caso pese a los temas de conciencia sigo comprando libros en Amazon, y no solamente por precio, también por servicio, logística y atención al cliente, algo que a veces me ha dado que pensar.En fin, complicados tiempos estos en los que vivimos :)

    • PEDRO
      07/01/2014 at 19:20

      Muy buen artículo Julen.
      Yo también compro en Amazón, por todas las razones que se han comentado, pero tengo cada vez más dudas sobre si lo seguiré haciendo en el futuro: dependerá de lo que pese más en la balanza, si la comodidad y eficacia, o los derechos humanos (mis valores), por ejemplo.
      Somos libres de elegir, y nuestras elecciones pueden influir en los comportamientos de otros (ellos nos necesitan más a nosotros, he leído hace un momento); en nuestra mano está hacerlo o no, pero a un servidor empiezan a darle grima justificaciones basadas en la eficiencia y la comodidad.

  4. Pingback: Amazon: mierda bajo la alfombra | Consultor&iac...

  5. Sandra
    08/01/2014 at 20:32

    De verdad es para pensárselo...
    No vamos tomar cañas a cualquier sitio, vamos aquel bar en que atiende su dueño, que ponen buenas tapas, donde hay buen rollo...
    Si compramos un libro en papel, ¿por qué no ir a la librería de toda la vida..? Lo de comprar en amazon o en las estanterías del media mark o del carrefour es como...¿ir de cañas al McDonald?

  6. Pingback: Comercio electrónico y Social Media - Formación Insa: Másters

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