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Representar nuestra vida o ¿vivirla?

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25/06/2013


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Representar nuestra vida o ¿vivirla?

En el cineJuan Varela ha escrito un artículo de esos que por su extensión puedes leer en un santiamén: Somos video. Pero también puedes detenerte en él durante un cierto tiempo y reflexionar sobre el fondo de la cuestión. Deja una pregunta al final que puede resultar curiosa o espeluznante, depende del color del cristal con que lo mires: ¿Te animarás a convertirte en tu propio canal de televisión? Ahí es nada. Quizá sea la forma en que el ser humano se está redefiniendo: o sales por una pantalla o dejas de ser humano en esencia.

Cierto que cuando estamos en edad infantil, la pantalla ya nos cautivaba. Fuera de la forma que fuera y tuviera los botones que tuviera. Pantalla y botones siempre fue sinónimo de niñas y  niños entretenidos. ¿O es que no ha sido siempre así? Por eso: ¿qué hay dentro de esa pantalla que atrae tanto? Da igual lo que salga por ella, el caso es que cautiva al ser humano. ¿Por qué? Dejo la pregunta para que la respondan especialistas. Yo no tengo respuesta clara.

Gilles Lipovetsky y Jean Serroy publicaron un libro muy recomendable para coger ideas en torno a qué puede estar pasando. Me refiero a La pantalla global, un texto de 2007, que se introduce en esta cultura de la imagen y las pantallas. Hablan, por ejemplo, de la “imagen-exceso”, muy en línea con las ideas de Lipovetsky acerca de la hipertrofia de la sociedad moderna a través de la cultura global. En este caso, respecto a la imagen, dicen:

De la era del vacío hemos pasado a la era de la saturación, de la demasía, de lo superlativo en todo. Así como la sociedad hipermoderna se distingue por una proliferación de fenómenos hiperbólicos (bursátiles y digitales, urbanos y artísticos, biotecnológicos y consumistas), así el hipercine se caracteriza por una huida hacia delante supermultiplicada, una escalada de los elementos que componen el universo.

Sí, habla de cine, pero esa “huida hacia delante supermultiplicada” puede caber muy bien en la idea de fondo que comparte Juan Varela: cada cual se convierte en emisor de su propia película. Dispone de la tecnología, el smartphone, y dispone de empresas, Facebook o Google por ejemplo, que solo desean que actives el botón “compartir”. Somos su negocio. Así que ahí comienza la emisión de tu vida. Para ser consumida a través de la pantalla. Ficción y realidad de nuevo se dan la mano. ¿Grabas lo que eres o eres lo que grabas? En palabras de Juan Varela:

Del instante decisivo y el detalle etiquetado de las fotos a las pequeñas escenas. No todos nos convertiremos en Scorsese o en Alan Resnais, pero la combinación de móvil, vídeo y red social es una de las herramientas más poderosas creadas jamás para una recreación de la realidad que aún no sabemos si será la gran ficción de un mundo feliz o nos ayudará a entendernos y retratarnos mejor unos a otros.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Isabel
    25/06/2013 at 08:22

    Interesante tema Julen. Lo cierto es que con o sin pantallas nos convertimos en emisores de nuestra propia película, sea de palabra, publicando en blogs o relatando en imágenes con tecnologías cada vez más asequibles. Lo que cambia radicalmente es la velocidad y la capacidad de difusión.

    La tecnología siempre abre posibilidades y en el saco entra de todo, es inevitable. La cuestión es qué decidimos hacer con ellas. En lo que vamos con mucho retraso es en su incorporación al aula, y con ello me refiero a educación de medios: precisamente porque con la imagen se manipula hay que educar para entender ese lenguaje. Pero esto no es de ahora, la sociedad lleva años “dejándose manipular” desde las pantallas de la TV en sus propias casas.

    Lo de la exposición permanente es preocupante pero no creo que empiece en nuestro uso individual sino en el espionaje declarado al que estamos sometidos. Por otra parte creo que esta democratización de las herramientas y la saturación que conlleva impulsará nuevas formas de selección. Coincido, es un tema complejo, por un lado demuestra que la cultura no muere, que la desintermediación tiene muchas caras y, sobre todo, que nuestra generación ha pasado a la segunda línea de observación aunque hagamos pequeñas incursiones. Como siempre, está todo por hacer.

    Saludos!

  2. David Bartolomé
    26/06/2013 at 10:41

    Hace unos años me llamaba mucho la atención cuando los turistas japoneses venían a visitar una ciudad y no soltaban la cámara ni un momento. Recuerdo que comentaba de coña "Esta gente viene a un país, sacan fotos, lo graban todo..... y luego disfrutan del viaje cuando llegan a su casa".

    Y ahora vemos un atardecer y pensamos en sacar el móvil para inmortalizarlo, comemos en un restaurante y no podemos irnos sin sacar una foto al plato, etc.

    ¿Conseguiremos volver a ver sin un smartphone tapándonos la vista?..... si, quizá cuando saquen las Google Glass.

    Para pensar.

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