Friday, Jul. 19, 2019

La competitividad se escribe con “empresas sin personas”

Relación entre personas y organizaciones... y viceversaCada vez me queda más claro que la competitividad moderna pasa por empresas sin personas. Horror. Ya comenté hace tiempo que en algunas de mis clases suelo llevar a cabo un ejercicio para conectar persona y organización primero y luego al revés, organización y persona, usando para ello la lista de las preposiciones. La gente tiene que elegir. Y en la parte pesimista de vez en cuando hay quien elige este tipo de conexiones:

  1. Personas bajo empresas
  2. Empresas sin personas
  3. Personas contra empresas
  4. Empresas contra personas

Ya, claro, que no, que esas conexiones no son realidad. La segunda de estas conexiones, “empresas sin personas” tiene su miga, porque define una buena parte, me temo, de la moderna competitividad. ¿Qué es lo que la mayor parte de las empresas no quieren? Atarse a unos costes fijos que tienen que ver con las personas que trabajan en la empresa. Pudiera ser que el estado del bienestar sea el que genera empresas con el mínimo número de personas en su interior. El empleo acaba siendo un ejercicio de caridad.

¿Es esto síntoma de progreso social? ¿Cuantas menos personas trabajando en las empresas mayor competitividad? Por supuesto antes había monstruos. Empresas al estilo de Altos Hornos de Vizcaya, Babcock Wilcox, la General Electric, la Naval y todo aquel pasado que murió. Representó una época pero naufragó bajo la evolución de los tiempos modernos. Sus restos reposan abandonados en el suelo que contaminaron. Las grandes empresas por número de trabajadores hoy lo son por cualquier otra cosa, menos por el volumen de empleo que generan. Y no digo que no haya quien se lo pelea para mantener o aumentar empleo. Siempre hay excepciones.

Las fusiones y el crecimiento empresarial no tienen por qué suponer más empleo (muchas veces es más bien al contrario). Pero es que tampoco la apertura de un local comercial se hace con criterio de generar empleo. Son negocios. Y tienen que ganar dinero, que para eso los montan sus dueños. Y cuanta menos gente comprometida, mejor. Real como la vida misma.

Por supuesto que hay empleo cualificado de primera y empleo cualificado de segunda y tercera división. El de primera no importa ni que venga del Africa subsahariana. Es empleo experto, al que los futurólogos llaman “de calidad”. Luego está el empleo sin cualificación, de cuanto menos te pague mejor. Es un empleo amplísimamente extendido, que afecta a grandes capas del sector servicios y a toda esa “mano de obra” que sigue necesitándose en ciertos tipos de industria.

¿Soy pesimista? Desde luego. La empresa ha renunciado a su rol estructurador de la sociedad. Y lo ha hecho en aras de la competitividad. El discurso de la empresa social se derrumba con cada nueva propuesta de prejubilaciones y de recortes de empleo. Al mismo tiempo que florecen la era del coaching y la inteligencia emocional en el trabajo, se derrumba el edificio que les da cobijo. Sea como sea, una empresa competitiva se acaba construyendo con empleo flexible, que es un bonito eufemismo para decir “con el mínimo personal necesario y al que pueda despedir en caso de que me haga falta”.

La carrera de la empresa sin personas continúa. No es invento reciente pero parece que casi todas las empresas han aceptado las reglas del juego. Y, como siempre, menos mal que tenemos honrosas excepciones. Aunque las grandes empresas ya no quieren ser empresas grandes.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Franck
    10/05/2011 at 06:25

    Comparto tu visión y tus preocupaciones. Y me digo...alguien va a reaccionar en algún momento...o nos han transformado en alcegas que lo aceptan todo con fatalidad

    La tecnología devuelve el poder a las personas y las empresas cada vez pasan más de las personas...algo no cuadra en esta ecuación

    • Julen
      12/05/2011 at 04:57

      @Franck, pues no, algo no cuadra. Razón para seguir trabajando a ver si aportamos nuestro granito de arena. Aunque en buena parte de las veces el escenario es duro, no por ello debemos renunciar a introducir los cambios que podamos. Eso sí, me temo que hay que desarrollar muy mucho la tolerancia a la frustración.

  2. lamasbruji
    30/05/2011 at 16:59

    Leeros esto q se entiende bien si se lee con atención y sin prejuicios!!Despidos en empresas con beneficios. http://ow.ly/55UxX

    • Julen
      31/05/2011 at 06:54

      @lomasbruji, ¿despidos? No sé muy bien de qué hablas :-P

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