Friday, Jul. 19, 2019

El tiempo vital en trabacaciones

El tiempo vital en trabacaciones

Supongo que las personas desarrollamos ritmos vitales diferentes. Vale que compartimos un ciclo básico diario, pero luego cada cual consigue su eficiencia mediante combinaciones únicas. Cuando estás asalariada eres persona “gestionada” en buena parte de tu tiempo. Sabes que debes cumplir con las 1700 horas anuales. Luego está el tiempo de no-trabajo, algo que en el primer mundo va ganando terreno -¿o no?- a medida que crece el deseo de felicidad con que se nos bombardea.

La relación que cada cual mantenemos con el trabajo resulta de una compleja combinación de variables, a veces controladas y a veces extrañas. Para mucha gente, el trabajo se convierte en una especie de no-lugar, que diría Marc Augé, un lugar “de paso” donde nada sustancial sucede. “Hay que” trabajar, ética protestante de por medio, porque no queda más remedio.

Para otra gente, el trabajo es lugar de realización personal. Bien por decisión propia o por inducción del capitalismo emocional. Puedes realizarte en Googleplex, con un enfoque 24/24. ¿Para qué abandonar el lugar de trabajo si allí lo pasas tan remadamente bien? Perversa felicidad.

Entre un extremo y otro, cada cual trata de construir su choza de felicidad. Una gente con el ceño fruncido y la otra con la ingenuidad del disfrute pleno. Sin embargo, a mí todo esto se me hace muy cuesta arriba cuando no tienes la capacidad de decidir sobre ello. En el tablero la mayor parte de las veces no eres tú quien mueve pieza. Hay unas reglas, un sistema, un gran hermano que establece si las casillas son 8×8, si hay sólo dos colores de piezas o cuál es el movimiento que se permite a cada parte del conjunto.

El 1 de junio de 2003 comencé a trabajar como artesano. Eso quiso decir, entre otras cosas, que asumía la gestión -o el descontrol- de mucha más parte de mi vida. Si rehuyes del trabajo como “no-lugar” pero no quieres formar parte de la felicidad plana del moderno trabajo con coaching profesional servido en bandeja, no queda sino empezar a experimentar y a tomar decisiones. Una de ellas es cómo gestionar el tiempo de trabajo. O el tiempo de no-trabajo. O el tiempo, sin más. Porque en la artesanía sólo hay un tiempo. Y puede que tu caso sea otro, por supuesto.

La agenda tiende a incluir actividades. Conviene dar espacio a lo que no es facturable. Porque el trabajo facturable tiende a funcionar de acuerdo con la teoría de los gases: se extiende el tiempo que le asignes. Una especie de ley de Parkinson global. Así que cuando uno se coge periodos de trabacaciones y de travacaciones, sólo está jugando a engañar al tiempo facturable, mareándolo para que no coja una fuerza tal que arrastre toda mi vida.

Por eso estoy trabajando mientras trabacaciono. De la misma forma que luego saldré a andar en bici o tendré una reunión con Juan Sobejano o me comeré un helado. El tiempo se diluye. Sólo hay uno. Y conviene usarlo. Porque el mejor mantenimiento es el que tiene que ver con su uso. Incluso perdiéndolo de vez en cuando. Algo que es cada vez más pecado.

Si quieres leer más entradas en este blog relacionadas con el tiempo, sigue este enlace.

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La imagen en Flickr es de il_Castigliano.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(6) comentarios

  1. Iván
    08/06/2010 at 11:00

    Yo creo que es una fuerte tendencia,a nivel mundial,cada vez más gente va a demandar ser dueño de su tiempo,la cuestión es que van a ser trabajos por proyectos,unas especies de freelances,creo que trabajando en red como bien comentas siempre y con grupos de personas,organizaciones enredadas,veo el futuro por ahí para muchos profesionales más que bajo la misma empresa,la clave de que por qué mucha gente duda en hacerlo o todavía no es capaz,es simple,duda de como tener entrada de cash.

    Por cierto en la jornada de Cool Hunting el gurú Holandés definió la primera tendencia como algo parecida,Urban Nomads,la red permite nuevas formas de trabajo,dejando de lado ya cosas como distancía física y actos presenciales de porque si
    un saludo
    Iván

  2. Elena
    09/06/2010 at 08:26

    Me encontré en el desierto un día en un campamento de nómadas a un tuareg que venía de otro campamento, distaban entre ellos dos días de viaje, el motivo del viaje: tomar un té con su amigo.
    Creo que la "medida correcta" del tiempo es algo inventado por nuestro modelo social y económico, que establece unos patrones adecuados y sobre ello nos hacen sentir bien o mal, pero no serenos ni libres.

  3. Julen
    11/06/2010 at 06:36

    @Iván, es que si nos quitan nuestro tiempo, poco nos queda, ¿no?

    @Elena, es una buena medida estar a "dos días". Hoy la medida se habría transformado en "dos minutos". Esperar más de ese tiempo nos pone nerviosos. Claro que si hablamos de Internet, serían "dos segundos" ;-)

  4. caos30
    13/06/2010 at 03:05

    Pues yo en este tema ando perdido... llevo más de 10 años siendo mi propio jefe (ventajas de tener un perfil plural centrado en lo informático), y trabajando sin gente a mi cargo (hasta hace apenas medio año que "apadrino" a un programador joven intentando trabajar juntos).

    Cuando digo que voy perdido es porque reconozco que me cuesta mucho controlar mi propio tiempo. Sí ya sé, hay tres mil y un métodos, métricas, bla bla bla... pero algo muy fuerte e inconsciente dentro de mí me hace ser un completo anárquico con mi tiempo. No tanto con los horarios (que también) sino sobre todo en el CONTROL sobre a lo qué dedico mi tiempo de "trabajo".

    Supongo que por la suerte de estar más o menos bien remunerado con las horas que dedico al día para ser "productivo" (=trabajo facturable?), puedo permitirme el dedicar tantas horas más o menos para leer, comentar (como ahora), ir de aquí para allá, poner mi granito de arena en proyectos de otros, excederme en lo contratado con mis clientes y regalarles un software y un servicio mucho mejor del que pagan solamente porque esas personas te gustan como son, como tratan a la gente y el proyecto que tienen.

    A pesar de mi mente analítica para todo lo que me rodea, me siento incapaz de CONTROLAR mi anarquía interior en el control de mi tiempo. Y lo más curioso... es que siento que todo ese tiempo "NO-PRODUCTIVO" que me nace realizar, no solo es el que más satisfacción me da, sino el que me permite seguir siendo creativo y original en mis trabajos "Sí-facturables" ;)

    En fin... un auténtico lío! jejejeje.

    Saludos!
    SERGI

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