Wednesday, Jul. 17, 2019

Ciberespacio e innovación social

Andamos por Aprendices con ciertas discusiones en torno a la innovación social y el ciberespacio. Claro que lo primero sería qué queremos decir por innovación social y cuála cosa es el ciberespacio. Mira que sigo en el grupo de trabajo de conceptualización de la innovación social en Innobasque, pero eso no me mete en ningún grupo de clarividentes, sino más bien, como leía a Daniel Innerarity en una frase cogida de Jerry Ravetz:

Mientras que nuestro conocimiento continúa incrementándose exponencialmente, nuestra ignorancia relevante lo hace incluso con mayor rapidez. Esta es la ignorancia generada por la ciencia (J. Ravetz 1987, 100). El progreso del conocimiento científico y sobre todo su aplicación práctica llevan consigo nuevos problemas irresueltos, efectos secundarios y riesgos. Desde este punto de vista, el discurso científico produce ignorancia, aunque sea certified ignorance.

O sea, que no me preocupa demasiado la exacta definición de los términos, ya que el movimiento se demuestra andando y los conceptos no son ajenos a nuestro devenir. Prefiero acuerdos más o menos consensuados y que nos den campos de juego amplios y consistentes que estrechos cauces de significado literal. Además, si hablamos de ciberespacio cualquiera puede entender que ese territorio está en permanente mutación por lo que cartografiarlo sólo tiene el valor de capturar el momento, nada más.

Si tomamos un sentido amplio de innovación social, tal como Ander Gurrutxaga y Javier Echeverría nos proponen (o sea, el desarrollo y explotación de ideas nuevas que satisfacen objetivos valiosos) entonces no me cabe ninguna duda de que el ciberespacio es un lugar donde es fácil que se produzcan innovaciones sociales. Es tan simple como considerar cuántas aportaciones de valor son posibles en la sociedad que habitamos debido al ciberespacio.

Porque a mí lo que más me interesa de toda esta tecnología son las personas y la forma en que intercambian conocimiento y crean de forma conjunta nuevas ideas. A mí lo que me interesa es que las personas puedan relacionarse más y mejor porque complementan sus capacidades innatas con otras aprendidas entre las que se incluye un amplio repertorio de conductas basadas en el uso de tecnologías. Además, las tecnologías acaban fagocitándose en el transcurrir del tiempo y lo que hoy es ciber mañana ya no lo será, porque serán mundos fundidos en uno sólo.

Es una realidad que los jóvenes se socialian en buena parte a través de aprendizajes informales que suceden fuera de las aulas y que en buena parte ahora también están basados en el uso de las tecnologías. Estos usos les sirven para generar sus propios espacios de intimidad al margen de los adultos en una extraña mezcla de exhibicionismo y privacidad.

Es evidente que estamos innovando al escribir blogs y al usar otras herramientas de la web social. ¿Por qué? Porque somos capaces de movilizar conciencias, porque somos capaces de escribir para el mundo con el único límite, que no es poco, de que quien nos lea necesita una conexión a Internet y un chisme donde leer y ver lo que producimos. Es innovación social porque plantea soluciones de comunicación diferentes a las que hasta ahora se estaban poniendo sobre la mesa. De hecho cuando hablamos del ciberespacio cada vez más tenemos que hablar de un lugar que se funde con la vida real porque digital y físico caminan de la mano cada vez más tiempo.

Cuando veo una diapositiva que uso a menudo en la que muestro cómo jóvenes enseñan a mayores el uso de la tecnología, eso es algo socialmente potente. Es una oportunidad de conectar generaciones de una forma radicalmente nueva. Y esa conexión es lo hermoso de la tecnología. Con el gran miedo de que las posibibilidades de hipervigilancia se expandan (ya lo están), de acuerdo. Y hay que estar atentos y ser responsables porque nos están vigilando, que no lo quepa duda a nadie. Tengas 15 años ó 43, te están vigilando.

Hoy en día es posible llevar a cabo potentes estudios de etnografía digital (sirva este ejemplo de la Kansas State University). Hay material de estudio y además este material es más fácilmente rastreable debido a la inquietante huella digital que dejamos allá por donde pasamos. Es toda una lujuria de datos que están a disposición de quien quiera bucear en ellos.

Como diría Lawrence Lessig “no hay interruptor que pueda aislarnos de Internet”. Estamos dentro del ciberespacio porque el ciberespacio es ya la sociedad en que vivimos. Eso sí, lo podemos hacer de muchas formas. Pero mejor si lo intentamos de forma crítica y responsable como bien puede ejemplificar el desarrollo del software libre.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. dreig
    08/07/2008 at 20:23

    No innovamos mucho, no...supongo que en algunos ámbitos se avanza pero creo que últimamente la web 2.0 se nos está volviendo (a algunos) demasiado aburrida. Escribí al respecto, muy motivada, en http://www.dreig.eu/caparazon/2008/07/07/usos_sociales_activismo_web2/

    Quizás encontremos en eso la salida.

    Un saludo y gracias por las ideas.

  2. BIHURGUNEA
    09/07/2008 at 08:50

    Innovación social y emprendizaje.

    Si al pensar en innovación social pensamos en novedades en cualquier ámbito valoradas positivamente por el la sociedad, y en consecuencia que generan bienestar social (siempre pensando en términos de sostenibilidad ya que cuando hablamos de sociedad la masa critica aumenta y es más probable que lo que se considere innovación sea sostenible, digo probable porque siempre existirán las consecuencias no deseadas).

    Si olvidar el fin (conseguir innovaciones sociales), ¿no deberíamos centrar esfuerzos en generar una cultura del emprendizaje social?, ya que al final la innovación social es la consecuencia de un emprendizaje.

  3. Pingback: Consultoría artesana en red » 13 citas de Estrategias de la Imaginación, de Alfonso Vázquez

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