Sunday, Jul. 22, 2018

El gran silencio

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09/12/2006


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El gran silencio

Pocas veces tiene uno la posibilidad de pasar más de dos horas y media en el cine con una película en la que la voz humana ocupa una mínima parte de la película. Para que sea posible, hace falta silencio, un gran silencio. Pruébala: El gran silencio, de Phillip Gröning.

El mundo es permanente cambio. Cliché de nuestra época. Heráclito como bandera. No puedes agarrarte tan fácil a algo que cambia tan deprisa. Estamos en beta permanente. Es el signo de los tiempos. Muévete o te mueres. Haz y luego piensa. Si piensas y luego haces puede que llegues tarde. No puedes llegar tarde.

El gran silencio te permite escuchar a las personas que están contigo en el cine. No puedes comer palomitas y procura que tu refresco fluya fácil garganta abajo. Los ruidos menores pasan a primer plano. La conversación, por mínimo volumen con que se genere, inunda el espacio. El silencio, el gran detonante del mínimo ruido.

La película es absolutamente diferente. Las voces de los monjes cartujos sólo aparecen en cuatro momentos.

  • Primero cuando ingresan novicios en la orden. Hay un rito que cumplir y requiere palabra hablada. Es difícil incorporarse a cualquier lugar sin intercambiar palabra con quien te acoge.
  • Después, la comida dominical, donde la palabra adquiere forma de monólogo recordatorio de la norma, un acto mecánico para mantener el estado de las cosas.
  • En tercer lugar, quizá el único momento de conversación real, en los paseos de las tardes de los domingos. Monjes humanizados.
  • Por último, las reflexiones ante la muerte cercana. Un monje cartujo habla a la cámara para explicar la feliz muerte que le espera. Unas explicaciones a años luz de las de cualquier persona de carne y hueso con la que te cruces en la acera.

Allá en los Alpes franceses, cerca de Grenoble, está La Grande Chartreuse, un monasterio de monjes cartujos. Funciona, según explica Phillip Gröning, con tres referencias: el silencio, la repetición y el ritmo. Pero el fundamento de todo está en el tiempo, en una concepción diferente del tiempo. Y todo ello amalgamado en torno a la soledad, a la individualidad de cada monje. Contemplación, tiempo para mirar. ¿Quién tiene tiempo?

Hay otros mundos dentro del que creemos vivir. Si Woody Allen es conversación, esta película es silencio.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(10) comentarios

  1. Mercurio
    09/12/2006 at 11:44

    No se que es mas difícil, si mantener una buena conversación o un cómodo silencio.
    Conozco personas a las que el silencio parce que les da miedo, que les incomoda, y lo rellenan con cualquier charla insustancial, sin embargo pienso que si estas a gusto con alguien seras capaz de estar en silencio con esa persona y pasar un rato agradable

    Ademas siempre me gusto el refran de "Eres esclavo de tus palabras y dueño de tus silencios"

    Saludos silenciosos ;)



    Depende
    De Salud

  2. Iñaki
    09/12/2006 at 18:09

    Vi la película hace un par de semanas. Me pareció curiosa, pero una y no más.

    Desde el respeto a todas las opciones personales de vida, pasar el tiempo como lo hacen los cartujos me parece una pena y un desperdicio.

    Y si pienso que lo hacen con un planteamiento religioso me parece todavía más inútil.

    Pero, bueno, cada uno elige su camino según sus creencias, sus deseos y sus posibilidades. ¡Que les vaya bonito!

    Los monasterios se vacían y los centros comerciales se llenan. No sé si es mejor o peor, pero parece el sino de los tiempos. Si tengo que elegir no me quedo ni con lo uno ni con lo otro.

  3. Julen
    10/12/2006 at 21:33

    mercurio, el silencio es complicado de gestionar. Si puedes, prueba alguna vez cuando tengas un auditorio grande frente a ti. Se lleva muy mal.
    Iñaki, a mí lo que me ha gustado de la película es que: es diferente, juega con primeros planos preciosos, me hace pensar. Respeco a la forma en que los cartujos deciden vivir, allá ellos. Desde luego que no es mi forma de entender el mundo, pero sí que me atrae por lo diferente. Es tremendo pensar que existe gente así.

  4. Mercurio
    11/12/2006 at 22:24

    Es que yo hablo el silencio como hacia Aznar con el catalán, en la intimidad.

    Supongo que ante un gran auditorio sera intimidante

    Depende | De Salud

  5. Ángel
    20/02/2007 at 18:43

    Aparte de ser un film o documental o como se le quiera llamar, "diferente", lo es también por lo que muestra, que es también, evidentemente, "diferente". Se suele decir que ante lo "diferente" aparece nuestro temor, nuestros miedos, al perder la referencia de lo que somos o creemos ser. La vida de estos monjes me parece respetable, y nunca saldrá de mi boca ninguna expresión tal como "allá ellos" o "que les vaya bonito", pero claro, esa es una apreciación particular y no la verdad de algo, que no la tiene nadie. La libertad de elegir la propia vida es algo muy valioso, y más lo es el poder llevarlo a cabo. Conozco comunidades de retirantes de varias tradiciones, y aunque yo no sea capaz de permanecer en una de ellas más de 1 mes, valoro y admiro esa vía voluntaria. Una cosa he podido apreciar, y es que para llevar esa vida uno ya tenía que ser medianamente feliz, porque de lo contrario, de la infelicidad no puede surgir esa determinación de felicidad que surge espontánea y naturalmente de esos hombres (en este caso) y mujeres.
    Larga vida para todos.

  6. Paola
    17/05/2008 at 16:29

    No tengo muy claro si la pelicula te enseña a disfrutar de el silencio o mas bien de la capacidad de reflexión de cada uno de nosotros.....yo aún no he podido ver la pelicula y me ha nacido la curiosidad por verlá. trabajo de guía en un convento de claustro y cada véz que ingreso a la zona de semi clausura el corazón se me aprieta un poquito...no se que es , pero sin duda es tranquilidad y mucho silencio........creó que vale la pena verlá y aprender otra forma de vivir .

  7. April
    29/11/2008 at 16:34

    ¿Desperdicio? ¿Llamarías desperdicio la vida de una madre que se entrega por completo a sus hijas/hijos? ¿La de un padre que trabaja arduamente para llevarle alimento,educación, entretenimiento a sus hijos/hijas?¿ La de una mujer que después de trabajar de Lunes a Viernes, dedica sus fines de semana a cuidar sus padres enfermos?

    Estos monjes han elegido lo más valioso. Dar su vida a Dios ¿podría haber algo más valioso?

  8. Isabel
    21/02/2015 at 10:01

    He visto la sugerencia en el post de Nacho y he venido a leer. No la conocía, anotada.
    Si hubiera comentado entonces (uf, ocho años) tal vez me hubiera aferrado a la parte idílica del silencio, pero al pensarlo ahora, que idealizo menos y he aprendido de muchos errores (serán esos ocho años…), me doy cuenta de que me instalo de forma natural entre el silencio y la acción. Quiero decir que no lo racionalizo ni lo busco, más bien me deslizo sin pelearme con las circunstancias.

    • Julen
      21/02/2015 at 10:21

      Reconozco que esta película me dejó obnubilado en su momento. Quizá por lo radical de irte a las antípodas del estándar actual. De todas formas, para gustos los colores :-)

  9. Pingback: Un breve apunte sobre la economía de la frugalidad | Consultoría artesana en red

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