Tuesday, Sep. 26, 2017

¿Realmente merece la pena el doctorado?

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03/07/2017


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¿Realmente merece la pena el doctorado?

Cárcel
Ya sé que cada cual tiene que hacer su propia interpretación. Tantas como humanos se pongan con ello. He aquí la mía, la de alguien que camina lleno de dudas. Claro que a lo mejor es que uno es así y da igual cuál sea el tema. Suerte de quienes han llenado su depósito de fe ciega. Mi combustible es otro; no sé muy bien cuál, pero el reto siempre viene cargado de cierto escepticismo. Y no me lo quita nadie. Me llegó de serie. Sí, otra vez a vueltas con el doctorado. Pesado que es uno.

Quiero pensar que en junio de 2018 leeré la tesis. Quiero pensar que antes, en marzo, la habré depositado. Sé que quedaré insatisfecho. De lo uno y de lo otro. Pero ahora mismo solo hay un sentido. El camino no tiene vuelta atrás. No hay manera de hacerlo de otro modo. De ahí que intente día sí y día también disfrutar del pedaleo. Así que me voy administrando pequeñas dosis de automotivación a medida que la cuesta se empina más. Esta semana que viene me voy a Innsbruck a una conferencia, luego me cogeré la bici para destrozarme las piernas subiendo no sé cuántos puertos en un tortuoso camino de ida y vuelta por la Cordillera Cantábrica, en septiembre me espera un taller con participación de profesionales de Orbea y usuarios de la Oiz, la bici de mi doctorado. Y así vamos quemando etapas, a base de azucarillos de autoestima.

¿Qué consigues con el doctorado? Supongo que si vas a hacer carrera académica, no hay otra. No hay plan B. En mi caso -un extraño híbrido de docencia, investigación y consultoría- espero que me sirva para que sea más fácil el camino tras junio de 2018. Supongo que sabré un montón de innovación de usuario, de comunidades de usuarios online, de cuándo, cómo y para qué unir fuerzas entre marca y usuarios. Sí, se supone que alimentar la cueva de Zotero con cientos de papers académicos debe servir para saber más de algo. Quiero pensar que sí.

En una carrera de fondo como el doctorado -y mira que en la uni me dicen que lo mío es de récord por el poco tiempo que me va a llevar- quien no pase por alguna crisis es extraterrestre. La ciclotimia es compañera de viaje. Llevo unos días, otra vez, con cierto desasosiego. Otra vez, maldita sea. Por supuesto que intento disimularlo. Estoy aquí porque quiero y tengo que engañarme de vez en cuando. Por eso esta válvula de escape. ¿Qué consigues con el doctorado? Sigo a la búsqueda de razones.

Una sorpresa: creo haber descubierto el placer la investigación en profundidad. En un mundo como el actual, todo el día de picoteo vía social media, el doctorado te coloca unas gafas con las que solo puedes ver lo que investigas. Desde luego que a su alrededor hay todo un ejército de asuntos de interés. Pero el centro de la diana es el que es y no cabe sino investigar en profundidad. La tesis doctoral debe demostrar que, al menos, sabemos investigar.

Como quiera que cuando repartieron competencias a mí no me tocaron las que tenían que ver con los métodos cuantitativos, yo me agarro a lo cualitativo como a un clavo ardiendo. Perdí la fe en la linealidad de la causa-efecto en algún momento de mi vida. Por eso estrujo entrevistas, talleres o simple observación participante. Y registro, trato de ponerme las lentes de antropólogo o de alguien que quiere hurgar en lo que sucede desde múltiples perspectivas. Entre una cosa y otra mi estudio de la comunidad de usuarios de la Orbea Oiz en ForoMTB, mi objeto de investigación, se va a desarrollar durante más de tres años. Un estudio longitudinal que me ayuda a pensar que sí, que tengo información suficiente para proponer algo.

Creo que me repito cuando digo que la tesis te aparta del mundo civil. Esto es como entrar en un convento. Bueno, algo parecido, ¿no? Haces votos para dedicarte a algo en lo que intentarás poner fe. Cada cual la que pueda. Pero sabes que el diablo aparecerá a juguetear unas cuantas veces. Vestido de diferentes maneras pero siempre con el mismo objetivo: abandona porque no es para ti, no tiene sentido, te estás equivocando.

Me repito, ¿verdad? Sí, soy consciente de que últimamente parezco una persona monotemática. No hay más: es el doctorado. Me lo he ganado a pulso. Sueño con ello. ¿No hay clínicas de desintoxicación para adictos a esta droga?

Mientras, ahí fuera, el tiempo pasa. Ni sé las veces que he dicho que no a propuestas de uno y otro tipo. Todo por el bendito doctorado. Vivo recluido en una cárcel. Se lo he leído, en otro sentido, a Guillermo Dorronsoro, este sábado pasado. Él escapa de su celda de cristal. Yo aquí sigo, convencido -dejadme que me lo diga, “convencido”- de que merece la pena.

La imagen es de oswaldo en Flickr.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(22) comentarios

  1. guiller
    03/07/2017 at 07:12

    Seguro que sí merece la pena Julen.
    Los temas en los que estás investigando están cargados de futuro, y seguro que aportas mucho.
    Un abrazo y mil gracias por la compañía
    Guiller

    • Julen
      03/07/2017 at 19:18

      Guiller, conste que tu post revolvió algo por aquí dentro...

  2. Maria
    03/07/2017 at 07:52

    Totalmente identificada Julen. En mi caso mi dilema fue a peor una vez leída la tesis cuando todos me preguntaban "¿y ahora qué?". Confesarme y confesar que no me iba a dedicar a la vida académica traía de vuelta la pregunta inicial "¿y para qué el doctorado?". Pasados un par de años lo tengo muy claro. Para mucho. Para mí. Para mis conocimientos pero, sobre todo, para mis capacidades. Lo que dices de saber parar e investigar en profundidad no es ninguna tontería. Es más, es un bien bastante escaso en el entorno empresarial al que nos dedicamos y al que tenemos mucho que aportar. Yo no me arrepiento.
    Y si encima Julen me dice que mi tesis le resulta inspiradora, menos ;-)

    • Julen
      03/07/2017 at 19:20

      Hola, María. Ya, mi caso es parecido aunque yo, es cierto, tengo un vínculo activo con la universidad. Sin embargo, tampoco tengo ninguna obligación. No sé, espero que sea esto último que comentaba de aprender a investigar con rigor. Ya me das envidia, estando donde estás ;-)

  3. Mentxu
    03/07/2017 at 07:53

    Julen, la tesis para ti podría ser como uno de tus viajes en bici. Para hacerlos, sigues un método, recopilas datos, mides, reflexionas y escribes. La tesis, algo parecido pero más formal, tediosa y sosa. Aunque sin duda, la tuya es innovadora en método, forma, proceso y lo será también en contenido, resultados y propuestas. Imagino que desando llegar a la meta, pero personalmente, para mí lo mejor fue aprender por el largo y duro camino. Besos!

    • Julen
      03/07/2017 at 19:21

      Mentxu, el símil de pensar que voy en bici siempre ayuda jejeje. Lo que pasa es que vaya puertecito este que se ha puesto delante. Pero, en fin, estoy aquí subiéndolo porque quiero. Es lo que hay.

  4. txipi
    03/07/2017 at 08:53

    La última sección de mi tesis fue esta:

    Itaca


    Cuando emprendas tu viaje a Itaca
    pide que el camino sea largo,
    lleno de aventuras, lleno de experiencias.
    No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
    ni al colérico Poseidón,
    seres tales jamás hallarás en tu camino,
    si tu pensar es elevado, si selecta
    es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
    Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
    ni al salvaje Poseidón encontrarás,
    si no los llevas dentro de tu alma,
    si no los yergue tu alma ante ti.

    Pide que el camino sea largo.
    Que muchas sean las mañanas de verano
    en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
    a puertos nunca vistos antes.
    Detente en los emporios de Fenicia
    y hazte con hermosas mercancías,
    nácar y coral, ámbar y ébano
    y toda suerte de perfumes sensuales,
    cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
    Ve a muchas ciudades egipcias
    a aprender, a aprender de sus sabios.

    Ten siempre a Itaca en tu mente.
    Llegar allí es tu destino.
    Mas no apresures nunca el viaje.
    Mejor que dure muchos años
    y atracar, viejo ya, en la isla,
    enriquecido de cuanto ganaste en el camino
    sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

    Itaca te brindó tan hermoso viaje.
    Sin ella no habrías emprendido el camino.
    Pero no tiene ya nada que darte.

    Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
    Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
    entenderás ya qué significan las Itacas.

    C. P. Cavafis. Antología poética.
    Alianza Editorial, Madrid 1999.
    Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

    Así lo sentí yo O:)

    • Julen
      03/07/2017 at 19:24

      Se decía de Ulises que era astuto. A lo mejor, Pablo, fue capaz de darse cuenta de que en el viaje estaba la gracia. Haremos caso. Bonita forma de terminar una tesis :-)

  5. Raúl Hernández González
    03/07/2017 at 09:32

    Supongo que estás en uno de esos momentos lógicos que cualquiera que no sea un robot enfrenta en cualquier proyecto a largo plazo. Que no será muy distinto de lo que te pasa cuando estás subiendo algún monte de esos difíciles que te gustan a ti, y piensas "pero quién coño me manda a mí"... Y entonces aprietas los dientes, y sigues dando pedales, uno detrás de otro. Y de repente la crisis se pasa, miras el camino que has hecho y sientes la satisfacción por haber llegado allí; no se trata de que "subir al monte" te sirva para algo, ¿verdad?

    Pues hale, amigo. A seguir dando pedales.

    • Julen
      03/07/2017 at 19:30

      Raúl, le decía a Mentxu, que el símil con la bici lo uso mucho. Pero, no sé, no es lo mismo. Se pasará, estoy seguro, pero en este mundo en el que nos movemos con tanta inmediatez esta otra forma de mirar a tan largo plazo es complicado. Pero ahí estamos. No queda sino terminar lo comenzado.

  6. Amalio Rey
    03/07/2017 at 16:11

    Jjjj....bueno, estabas avisado, y ya sabias que venian esos bajones. Por lo visto, ni marcianos como tu se salvan. Una cosa que no me sorprende de lo que dices es esto: "creo haber descubierto el placer la investigación en profundidad". Sabia que te ocurriria, y yo creo que es de las cosas por las que siempre creeras que el doctorado ha valido la pena, incluso mas que por abrirte a la carrera academica. ¡¡animo!!

    • Julen
      03/07/2017 at 19:31

      Si, Amalio, de hecho ahora mismo cuando me planteo lo que debo aportar con la tesis, pienso cada vez más que no tanto los resultados cuando el rigor de enfrentar una investigación con solidez. A ver qué tal lo terminamos.

  7. Rai
    03/07/2017 at 16:48

    Ánimo, Julen, con esa pájara. Quienes no traemos de serie, el orden, la tenacidad y la perseverancia nos gusta rodearnos de gente como tú. Te buscaremos cuando acabes más doctorado que nunca. Abrazos

    • Julen
      03/07/2017 at 19:32

      Menos mal que estáis ahí, Rai: eso de no traer de serie el orden, la tenacidad y la perseverancia abre el campo para dispongáis de otras habilidades bien interesantes :-)

  8. Anna
    03/07/2017 at 22:27

    Bueno. Supongo que cada quien opina según experiencia en cabeza propia. Lo mío, doctorado, postdoctorado, contrato tras contrato y siete años de paro. Ya ves

    • Julen
      04/07/2017 at 05:05

      Bufff, pues sí que eso es "experiencia" pero no en el sentido deseado. Espero que las cosas vayan mejor, Anna.

  9. Iñaki Murua
    03/07/2017 at 23:44

    En alguna ocasión que he hablado de mi camino al doctorado (más largo en tiempo que el tuyo) lo comparaba con una montaña rusa... Pero luego cambié la imagen. Porque el camino no está marcado como en aquélla; es más un viaje, una subida a una montaña (nuestro particular Everest), una de tus excursiones en bici... Con dudas, bajones, subidones... Así que vamos, que empiezas a otear la meta. Cuando llegues (que lo harás) y pases esa meta (también) ya hablaremos de la situación post-doc.

    • Julen
      04/07/2017 at 05:06

      Iñaki, o sea que ¿hay depresión postdoctorado? Habrá que irse preparando entonces ;-)

  10. madelon
    04/07/2017 at 00:19

    Me reconozco mucho en tus dudas, también he pasado muchos momentos de incertidumbre sobre si el esfuerzo, que es un esfuerzo descomunal, valía la pena. Supongo que las personas que lo hayamos culminado afirmamos que si, que por una razón u otra nos aporta, nos ha hecho crecer, nos ha dotado de otra herramienta más, que nos ha dado seguridad, capacidad, satisfacción, lo que sea. Pero pienso que es igual de valioso el intento y el esfuerzo invertido hasta llegar al limite de las capacidades de uno/a. Hay que liberar presión, permitir fallar en algunas cosas, reconocer otras razones mejores para dejarlo cuando llegan. Porque dime tu, ?de verdad crees que si no lo consigues o si decides vivir mejor o dedicar tu tiempo a cosas más importantes, que las demás te vamos a apreciar menos, que no sabriamos valorar la valía del intento, del esfuerzo puesto a régimen por decisión propia? Hasta más sabio me podrias parecer ;)

    • Julen
      04/07/2017 at 05:08

      Lo que pasa, Madelon, es que me parece que estoy cortado por un patrón de esos que me exige responsabilidad, terminar lo empezado. No sé, algo hay por aquí dentro, una cultura de trabajo y esfuerzo que sale de algún sitio. Y mira que me repito a mí mismo que, por mi situación personal y profesional, no debería tener presión alguna. En fin, espero que sean solo nubarrones pasajeros. El viento se los llevará. Un beso.

  11. Javier Bárez
    04/07/2017 at 08:18

    Kaixo Julen
    Ya sabes que te leo con interés y curiosidad, aunque hace tiempo que no te comento tus reflexiones.
    Pero en esta ocasión lo hago porque, te lo agradezco, me veo fotografiado, ya hemos hablado en algún momento del tema.
    ¿Merece la pena el doctorado? Yo también tengo momentos en los que la ansiedad me invade con su carga de dudas. Pero a pesar de todo, no hay vuelta atrás, de esto sólo se sale hacia adelante. Coincido contigo en el objetivo y deseo de defender la tesis en junio 2018, o septiembre si la cosa se retrasa. No hay problema.
    Sólo trabajo, mucho trabajo, obsesión, mucho tiempo de otros menesteres canjeado por el estudio, por el trabajo de campo, por la búsqueda. A veces cierta crispación porque cada día surgen motivos para apartarme de los libros, de la tesis. Mi escapatoria está en la montaña de fin de semana. En ella me reencuentro conmigo y con la calma.
    Yo también me decanto por lo cualitativo, en mi caso lo sociológico, y lo que tengo claro es que con el doctorado conseguimos dominar nuestro campo de conocimiento, nuestra disciplina y como tú dices, la investigación y sus métodos. Me gustaría probar la experiencia de la docencia, aunque disfruto en la investigación.
    Encuentro dosis de automotivación hablando de mi campo de estudio, contando lo que hago, en qué consiste la tesis, en esos momentos nace una nueva idea, una nueva curiosidad, y sí estoy convencido de que merece la pena, sólo por contribuir en la búsqueda de cosas que ayuden a construir una sociedad justa, merece la pena. ¡ánimo doctor!
    Un abrazo

    • Julen
      05/07/2017 at 08:11

      Ahí vamos, Javi, compañeros de viaje. A nuestra edad, unos chavales es lo que estamos hechos jejeje. Gracias por el comentario. Siempre se agradece de quien anda en las mismas. Pues nada, te devuelvo los ánimos y ya lo celebraremos a la vuelta del verano del año que viene :-)

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