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Monday, May. 30, 2016

La prisa

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06/03/2016


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La prisa

Difícil entender por qué. Pero ganó. Ganó de largo, con suficiencia. Hasta con altanería. Todo a sus pies. La prisa iba de un lado para otro. Como loca. Como nunca antes pensó que podría pavonearse. Miraba a su alrededor. Todo a sus pies. Todo para ya.

Conste que no se sabe muy bien cómo empezó todo. Se dice que por error. Una programación equivocada, un envío prematuro. El caso es que todo pareció caer rodando ladera abajo. Imparable, impensable. Un torrente. Nada sería como antes. La prisa había llegado para quedarse.

Claro que una parte del mundo la acogió con los brazos abiertos. Daban igual las consecuencias. Importaba el momento. Y la prisa era precisamente lo que hacía falta. El sentido de la urgencia. La impaciencia, la crispación, los nervios. Por favor, date prisa, no tengo todo el día.

Y así fue como el tiempo se comprimió. Cualquier intento por evitarlo fue en vano. A cada conquista una medida más milimétrica. De minutos a segundos y luego a décimas. El reloj, la ciencia, el movimiento. Todo frenético. Una prisa sin sentido, como toda prisa. El tempo sucumbió ante el tiempo. El tiempo sucumbió ante el momento. Y el momento ante el instante. Lo siento, tengo que dejaros.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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