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La crisis: mal, peor, pésimo

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21/03/2013


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La crisis: mal, peor, pésimo

Foto recursivaCuentan de aquel abuelo que nunca había sido ingresado en un hospital que un día, ya muy mayor, cuando por fin lo ingresaron por un asunto menor, él entendió que ir a aquel lugar lleno de gente enferma era el preludio de la muerte. Y visto lo visto, se murió. Se contagió del ambiente, de las sensaciones, de la conversación alrededor de la enfermedad y comprendió que allí una opción muy lógica era morirse. Y lo hizo.

Hoy en día esta parte del sur de Islandia se mueve al ritmo de la crisis y los recortes presupuestarios del Gobierno. No hay dinero. No hay iniciativa. No hay proyectos. No hay apuesta. Todos esperando que sea otro quien tire la primera piedra para iniciar el movimiento de cambio de tendencia. Mientras tanto, continúa el trabajo de los enterradores de ilusiones: qué mal está todo.

Hubo un montón de años en que vivimos en período de bonanza económica. Como es fácil acostumbrarse a lo bueno, seguro que hubo mucha gente que pensó que eso era “lo normal”. Lo normal era, en las cooperativas, un buen retorno a causa de unos resultados bien majos que, por qué no, también permitían ingresar “pagas extras” por consecución de ciertos objetivos santificados por la cuenta de resultados. Los números eran los que eran. Y de ahí la ficción de que siempre pudiera ser así. Fue, es y será de humanos dejarse llevar por lo bueno.

En teoría de sistemas los círculos viciosos y virtuosos son dinámicas a las que siempre acudimos para explicar ciertos fenómenos. Más lleva a más, menos a menos; éxito conduce a éxito y fracaso a… más y peor fracaso, a más y peor estado de ánimo. Si me dices que las cosas están mal es probable que lo estén y si no me había dado cuenta es que vivo en el limbo. Gracias por hacerme caer en la cuenta. Ahora ya sé que yo también puedo estar mal. De hecho creo que ya lo estoy sintiendo. Gracias por aportarme realidad. Qué mal me va todo.

Otro mecanismo que explica muchas cosas es la demora. Hay veces que los efectos no son inmediatos y quizá no del todo previsibles en su magnitud. Es la complejidad dinámica que atesoran los sistemas complejos. Ahí el peligro es llevar puestas todo el tiempo las luces cortas. Si no enciendes nunca las largas, pan para hoy y hambre para mañana. Esa demora, esa fractura en el tiempo ha provocado cierta ceguera empresarial. No se sabía lo que estaba por venir porque lo cercano era suficientemente atractivo como para deleitarse con ello.

Otra figura que me viene a la cabeza con la crisis en la que me han dicho que vivo es un gráfico X-R. Cuando las cosas van bien es fácil romper el saco por arriba. Sí, la ambición rompe el saco. Y se rompe con decisiones de un optimismo ciego. Invierto, gasto y me subo a un tren en el que el precio del billete no parece muy caro, pero donde luego la comida y el resto de servicios a bordo son excesivamente caros. Y como el paisaje parecía hermoso no quise caer en la cuenta. El gráfico X-R ya me decía que los datos estaban fuera de control pero como eran tan bonitos preferí no verlos.

Pero dicho todo lo anterior, a lo mejor hay que ser cabezón e intentar no ir al hospital. Quizá hay que apartarse de la lógica imperante y hacer lo que no esperas que haga. El mundo es pequeño y ahí al lado hay muchas partes donde la crisis o bien no existe o tiene otra cara. El primer mundo y Europa como referente andan enquistados en lo financiero. Tijera y recorte. La palabra austeridad conducida al altar para después ser apaleada por las masas enfervorizadas. Confusión. Porque a mí, lo reconozco, la palabra austeridad me gusta.

Así que si mi abuelo no hubiera ido al hospital lo mismo había aguantado en casa más tiempo. Pero nunca lo sabremos. Entendió que si iba allí era porque estaba mal. Y su estado agravó. Murió hace más de veinte años. Descansa en paz, abuelo, ya sabes que me acuerdo bastante de ti.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(13) comentarios

  1. Juanjo Brizuela
    21/03/2013 at 07:57

    Creo que me cuidaré mucho mientras esté vivo, trataré de llevar una vida sana, intentaré hacer esas recomendaciones que me dan los que entienden de salud… para evitar ir al hospital salvo a revisiones periódicas.

    • Julen
      22/03/2013 at 04:46

      Sí, al hospital... lo imprescindible ;-)

  2. Iván
    21/03/2013 at 08:39

    Yo pienso y me acuerdo de la gente sencilla y humilde que está jodida, pero reconozco que mucha otra gente estuvo viviendo en una nube durante los pasados quince años. Despilfarro, aparentar, derrochar y pensar que el mundo mundial es un happy flower donde esto no se acaba y los préstamos de infarto con el banco siempre se van a poder pagar. A la gente que tenemos entre 20 y 35 años la ola del presente Tsunami nos pillaba ya cuando empezaba a romper, y solamente queda luchar y creer en uno mismo. La situación para mucha gente no es que ande muy boyante, toca apretar los dientes y en muchos casos salir fuera. El caso de los medios de comunicación y la clase política es lamentable en estas latitudes. Si una cosa me ha enseñado los viajes es tratar de vivir sencillamente, sin demasiados lujos y pensando que en la mayor parte del planeta están mucho más jodidos que nosotros. A nivel empresarial veo en carne propia que la gente que aguanta el termporal es en verdad la que se internacionalizaba e invertía en I+D cuando iba todo bien. Asíi que yo también soy de los que opino que a pesar de todo hay que sacar el optimismo y encarar la realidad con ilusión y ganas.Al hospital solamente en casos de fuerza mayor, los remedios caseros de la abuela siempre me han gustado :)

    • Julen
      22/03/2013 at 04:46

      Iván, es la actitud. Es no creernos que somos más de lo que somos en realidad, por muy bien que nos vaya. Por cierto, hoy he pasado un muy buen día con Francesc, otro estupendo ejemplo de paso a paso y día a día. Tenemos suerte de haber nacido donde hemos nacido. Solo por eso ya merece la pena tomar conciencia de que en la lotería nos tocó un buen premio.

  3. Iñaki
    21/03/2013 at 10:15

    Lo malo es que cuando se habla de austeridad lo que realmente se quiere decir es mezquindad...

    • Julen
      22/03/2013 at 04:44

      Bueno, la austeridad parece que tiene muchas caras y una de ellas es bastante perversa...

  4. Jenn
    21/03/2013 at 19:58

    Hace ya tiempo que decidí no escuchar las noticias. Tanto pesimismo y negatividad no puede hacer crecer a la gente..

    • Julen
      22/03/2013 at 04:39

      No es mala decisión, desde luego ;-)

  5. Josu O.
    22/03/2013 at 19:29

    Justo hoy comentábamos que los mensajes que se están enviando están haciendo sentirnos como los hipocondríacos con la enfermedad. Yo no digo que la crisis no existe ni es simulada como la enfermedad de los hipocondríacos, pero necesitamos mensajes positivos que hagan que, sobre todo la juventud, se pueda levantar por la mañana con ánimo para intentar levantar cabeza.

    Por otra parte creo que efectivamente no hemos sabido gestionar la abundancia y creo que hay que poner en valor la austeridad. A mi también me gusta el concepto. Al final quizás sea una gestión del riesgo ys eamos un tanto "segurolas".

    Es curioso que, a quien cantamos que "a lo loco se vive mejor" (Don Marcelo Bielsa) sea una de las personas más austeras que he conocido en el mundo del futbol. Ese puede ser el modelo. ;-)

    • Julen
      22/03/2013 at 20:17

      Pues sí que Bielsa es, desde luego, un buen ejemplo por lo que a austeridad se refiere. Rarísimo en el mundo del fútbol, pero no cabe duda de que es fuente de inspiración. A ver si se arregla lo de la clasificación y sigue algún año más ;-)

  6. Pelayo
    22/03/2013 at 22:43

    ¿Abundancia? ¿Qué es la abundancia? Ocurre que al final la abundancia deja de serlo porque pedimos más y todo nos parece poco. Es fácil explicarlo con la metáfora de "la botella medio llena medio vacía"; en lugar de disfrutar de todo lo que tenemos y dejar que otros tengan, en lugar de compartir, hemos ansiado llenar la botella. Y así nos vemos en una carrera loca por abarcar más (luz corta), sin dar ni siquiera un clic para que la luz larga nos permita ver más allá de nosotros mismos. Una carrera llena de insatisfacciones, frustraciones según asoma la crisis y auténticas depresiones en mitad de la tormenta.

    • Julen
      28/03/2013 at 18:34

      Pues sí, quizá la abundancia como idea nos la hemos cargado para hablar de una carencia continua de casi cualquier cosa que el vecino posea.

  7. Pingback: Modo de Producción P2P 5# | Infraleves

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