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La tristeza del olvido

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14/02/2013


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La tristeza del olvido

Casa RosaAquí en El Hierro es fácil encontrarse con un pasado que fue. Que ya no es. Para eso es pasado. Ahora el presente solo deja a la vista fachadas colonizadas por plantas, con puertas y ventanas ajadas y restos de pintura aquí y allá. Hubo antes una vida allí dentro. Risas, esfuerzos, agobios. Un mundo que se fue poniendo agrio para terminar por echar del lugar a quienes lo habitaban.

Claro que ha habido progreso. No podemos volver atrás y buscar todo el tiempo lo que de bueno había allí y ha desaparecido. Hubo detalles que quisiéramos hacerlos perdurar pero el mundo es ahora mejor. Aunque no asegure cestos rebosantes de felicidad. Hoy todo lo interpretamos, lo interiorizamos, lo pasamos por nuestra turmix particular y salen de ella elaborados productos emocionales. Pero a lo mejor lo hemos complicado y nuestro bienestar se escapa por miles de rendijas. Sí, así también es el progreso.

Esta isla da para alegrías y tristezas. Esas nubes que serpentean por las cumbres juegan a teñir de gris la mirada. La niebla va y viene, con más o menos intensidad, pero casi siempre presente. Supongo que curte el carácter pero que también pone a prueba la paciencia con el destino. Uno nace donde nace y el tiempo va sellando amistades y desamores. Pero puede marchar. Las viejas construcciones, en cambio, aguantan ahí como testigos de que hubo otra época.

Sí, desde luego que son tantos los ejemplos que no hay manera de quitárselo de encima. El pasado que se resiste a dejar la faz del suelo donde se asentó. Aquí y allá se reparten esos edificios que perdieron la batalla y quedan como barcos varados en tierra de nadie. Encoge un poco el corazón. Pero de igual forma que parecen sometidos a una muerte lenta que puede durar generaciones, a veces ocurre el milagro de que vuelven a su ser de manos de nuevos moradores. Historias que se repiten para empezar de nuevo.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.