Thursday, Oct. 23, 2014

Historias

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06/01/2013


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Historias

Los sueños rotosEscuchas y de repente se te queda. ¿Por qué escuchabas? Un sentido que no eras capaz de dominar lo hizo por ti. De entre lo que oías algo pasó al territorio de la escucha. Y de ahí el salto increíble a cautivar tu atención. ¿Dónde estuvo la chispa que detonó el proceso? Lo buscas, merodeas, hurgas en tu pasado, en quien eres o quisiste ser y no aparece nada. El punto de conexión te es ajeno.

La historia pudiera ser como tantas otras. No tiene por qué disponer de ingredientes que se repitan. El momento en que te cautivó forma parte de ese lado incomprensible que sigues reconociendo en ti. Ese puente es una mano tendida a percibir el mundo a tu manera. Sucede y no tiene mucho más que explicar. Y cuando sucede, en marcha.

Puede incluso que no sea la historia. Puede que seas tú. Un momento, una especial predisposición a que entrara en tu vida. No es tanto lo de fuera sino lo que te sucede. Algo que eleva tu sensibilidad. Son franjas sentimentales que se abren paso entre la monotonía. Períodos receptivos que irrumpen con el silencio de lo imprevisto. No hay nada que lo delate. Solo por dentro de ti. Pero ahí nadie sino tú tiene acceso.

Así que la historia llega en el momento adecuado. Se dan un abrazo, ella y tú. Se detiene el tiempo y quien sea que eres permite que los contenidos se acurruquen entre tus sentimientos. Razón fuera, con la directa a fondo, el corazón o algo parecido gobierna tus actos. Escuchas mientras la historia va ganando terreno en tu percepción. La sientes, la imaginas, la experimentas. Y a partir de ahí la historia eres tú.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.