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Etapa 5: Retortillo – Sigüenza

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04/04/2012


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Etapa 5: Retortillo – Sigüenza

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La tarde de ayer en Retortillo transcurrió con cierto aire melancólico. El pequeño pueblo, cercano ya a La Alcarria y a unos respetables 1.250 metros de altitud, quedaba engullido por los nubarrones y la lluvia fina. Un paseo por sus callejuelas nos hizo desembocar en una de las dos puertas amuralladas, la que da a la vega, donde según leemos parece que hay buena caza. Mi dolor e inflamación junto a la tibia de la pierna derecha tampoco ayuda a levantar el ánimo. Y el hostalito en el que estamos, La Muralla, parece lucir un aire mustio y olvidado.

Nos acercamos a cenar al bar de Juan, el mesón El Cazador, un sitio que curiosamente nos habían recomendado en Brías, donde charlamos con una pareja mayor y por segunda vez en el mismo Retortillo. Anunciaban comida buena, en abundancia y barata. El lugar, no cabe duda, tiene su encanto. Las alusiones a la caza están omnipresentes y el comedor queda al fondo tras recorrer varios pequeños tramos de escaleras. El bar es típico de pueblo, pequeño y lleno de un bullicio de gente que se conoce entre sí de toda la vida. Dicho todo lo anterior, la comida resultó ser vulgar. Nada que merezca la pena reseñar. Decepción.

Esta mañana Retortillo de Soria quedaba escondido en una densa niebla. A las 7:30 habíamos quedado con la señora que atiende el hostal. A las ocho sacaba a sus perros a pasear… y nosotros nuestras bicis a rodar tras un desayuno sencillo a base de bollería industrial. Era lo que había. Y nada más comenzar a pedalear cuestón para arriba que me hunde un poco la moral porque quería empezar despacito por aquello de ver si el dolor en la pierna desaparecía. Mala suerte para calentar como dios manda el músculo.

Arriba en la cima del puerto la niebla era aún más espesa, así que hemos decidido bajar a Miedes de Atienza por la carretera. Una bajada para chupar frío en abundancia. Alberto con su pantalón corto traía las rodillas enrojecidas y yo, que ya soy friolero de por sí, los pies, la cara y las manos protestando por el maltrato. Pero lo bueno estaba aún por llegar en forma de barro.

Ha sido el tramo entre Miedes y Rabanilos de Atienza el que nos ha endilgado un festival de barro arcilloso de campeonato. Las ruedas no giraban y había que bajarse para empujar mientras la arcilla se iba colando por cada rincón. Mal que bien hemos conseguido salir a la carretera y limpiar como hemos podido el barro durante un buen rato. El camino que quedaba hasta Atienza ya por carretera ha sido un pequeño sufrimiento porque el dolor no hacía más que crecer.

Así que al llegar a Atienza derecho al pequeño centro ambulatorio. Allí un médico bien amable me ha explicado que el problema estaba en una contractura del pretibial. El poco podía hacer aunque me ha metido los dedos a base de bien y he salido con la convicción de que había que cambiar planes. Lo comento con Alberto y decidimos acercarnos a Sigüenza, a 30 kilómetros, donde he conseguido cita con una fisioterapeuta a las 13:30. La mujer se ha portado genial porque no tenía hueco en la agenda y se ha cogido tiempo de la comida para atenderme.

Han sido cerca de 45 minutos del consabido sufrimiento (ves las estrellas) pero he salido con la esperanza de poder continuar la ruta. Mañana haremos ruta suave hasta Maranchón desde aquí en Sigüenza. Serán solo algo más de 50 kilómetros a ver si recupero algo más. Me han puesto un vendaje adhesivo que debo mantener durante 4-5 días. En fin, ya veremos.

Nos queda la tarde por Sigüenza, con su castillo-parador arriba (para variar) y su catedral, además de un buen número de casas palaciegas. Hoy miércoles santo se realiza el traslado del Santo Sepulcro y de Ntra. Señora de la Soledad a la catedral. Habrá que verlo. Ha sido una pena dejar de observar de cerca el castillo de Jadraque, pero no podemos quejarnos porque Sigüenza no era final de etapa previsto y bien de alicientes que ofrece.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. M. Luz Congosto
    05/04/2012 at 18:08

    Me alegro que siga la gesta aunque lamento que sea tan dolorosa

    • Julen
      07/04/2012 at 17:20

      Hola, Mari Luz. Como decía en otro artículo, en realidad, estamos aquí porque queremos y disfrutamos con ello. El dolor es parte del disfrute, así de simple lo veo. Duele la pierna, pero el alma ;-)

      A ver si la siguiente vez que ande por Madrid con un poco de tiempo, quedamos un rato.

      Besos.

  2. Dinorah Bojorges
    11/04/2012 at 18:46

    Hola julen!! me gustaria estar en tus zapatos y recorrer todos esos lugares que andas, bien vale el esfuerso!!

  3. Pingback: Pedaleo tranquilo por tierras de La Mancha | Consultoría artesana en red

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