Primavera y verano
Escrito por: Julen
|27/08/2010
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| Etiquetas: cazalla de la sierra, colores, primavera, veranoAyer fue un dÃa tórrido y soporÃfero. Por la tarde lo único posible era no hacer nada y dejar que el tiempo pasara. El calor reinaba a sus anchas. No tenÃa sentido jugar un partido perdido de antemano. Inmenso, callado, intenso y extenso.
Pero la mañana, sin embargo, suele regalar temperaturas agradables. El sol no sale hasta pasadas las 7:30 de la mañana. Allá, tras las lomas, después de un repiqueteo de gallos, aparece fiel a su cita. Siempre por el mismo sitio, absolutamente predecible. Claro que holgazanea y se hace el remolón, porque en estos quince dÃas ya se ve que cada vez le cuesta más madrugar. Y más que le costará.
Mi otro recuerdo de este pueblo, Cazalla de la Sierra, es de la Semana Santa pasada, en plena TransAndalus de contacto con el medio rural. Con un color relajante en la retina: el verde. No habÃa ninguna duda. El campo, tras las fuertes lluvias del invierno pasado, desbordaba frescor. Verde intenso que hasta una mano poco agraciada para la fotografÃa como la mÃa era capaz de captar.
Semana Santa supuso conectar con la costumbre popular. Lo mismo que si hubiéramos estado aquà en agosto para la romerÃa de Nuestra Señora del Monte. Fechas vinculadas con lo religioso y -para quienes estamos lejos de la fe- de cierta magia. Porque la gente queda abducida por el fervor que de algún sitio recóndito llegará. Éxtasis, trance. Se desbordan las lágrimas, la emoción. Silencio. Una procesión es una procesión. Aquà en AndalucÃa, por lo menos.
Entonces y ahora el pueblo sigue ahÃ, en una suave ladera que deja calles en cuesta. Muchas de ellas empedradas y retorcidas junto a paredes blancas, blanquÃsimas. Y por la tarde, cuando el sol da tregua, aparecen poco a poco las personas. Sillas y conversación. Con un cierto halo de tiempo pasado y de crÃtica social cerrada que fluye de portal en portal. No hay registro del diálogo, que queda enterrado en quejas y suspiros. Conversaciones privadas que se las traga la noche.
Alrededor del pueblo, ahora el campo se agosta. Las encinas y los alcornoques están acostumbrados. A sus pies un ganado que sabe también de la lógica del calor. MÃnimo esfuerzo para que el tiempo transcurra a la sombra de la encina. Miradas perdidas, simples animales. Tan pegados a la tierra y a la cultura popular.
Las dos semanas terminan. Mañana de vuelta a otra zona del sur de Islandia. Sin prisa, suave suave. Parada en el camino y otra vez a dejar que Cazalla se revuelva en algún lugar de la memoria. Pero con dos colores: amarillo y verde. Calor y frescor. El pueblo aquà se quedará.
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Las dos imágenes corresponden al mismo lugar, en ruta TransAndalus desde Cazalla de la Sierra hacia la Presa de Viar. Son respectivamente de agosto y abril de 2010.







Comentarios recientes
mayo 18, 2012 (4:57) El anciano meme de la extimidad Gracias, por fin te conozco un poco mejor, jejeje.
mayo 18, 2012 (4:56) Por una actividad profesional sin ambición No sé si ayudará, pero al menos quiero poner el acento en la necesidad de elevar el sentido crÃ...
mayo 17, 2012 (6:36) Por una actividad profesional sin ambición Muy bueno. Ayuda a aclarar, la confusion mental, que tenemos los jovenes.
mayo 17, 2012 (6:53) El anciano meme de la extimidad Aunque con mucho retraso, intentaré estar a la altura. Beso.