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Sunday, Dec. 4, 2016

Centros tecnológicos: fábricas de insatisfacción encubierta

insatisfaccion

Lo que comento en este artículo tiene que ver con algo que llevo observando últimamente. No sé si es una tendencia, pero creo que merece la pena prestarle cierta atención. En varias ocasiones hemos hablado de asuntos parecidos en el Foro Hobest; no es ninguna novedad. Y, por cierto, me encantaría no tener razón y que mi percepción se refutara con hechos y argumentos. Allá vamos.

La sociedad del conocimiento ha creado su propia artillería para la guerra de la competitividad mundial. Innovación y progreso caminan a lomos de centros tecnológicos. Nuestras hordas de personal cualificado, universidad mediante, alcanzan el santo grial de la colocación: comenzarás como becario en un centro tecnológico. Pero, ¿cómo funcionan los centros tecnológicos?

El eje que articula el trabajo suele ser el proyecto. Una unidad de trabajo desmenuzada vía diagramas de Gantt en tareas, horas e hitos que culminan en unos entregables. En general, todo ello sobre la base del trabajo en equipo, eso que Sennet definía como un “grupo de personas reunida para realizar una tarea concreta e inmediata más que para vivir juntos como en un pueblo”. Proyecto que, dicho sea de paso, acepta sin problemas la existencia de “jefes”. Es de esos pocos territorios donde se insiste en la importancia de los “jefes”, casi más que en la de los indios, son los famosos “jefes de proyecto”.

Por otra parte, este tipo de organizaciones pone gran énfasis en la gestión del conocimiento. Puchi cagalera el que no tenga un procedimiento al respecto. Claro que aceptando “conocimiento” en su versión más ferozmente estrecha. Esto se traduce en el mantra de que “hay que documentar”. Así que, manos a la obra, el ejército cualificado con sus diplomas de licenciatura y doctorado, ataca posiciones enemigas y documenta hasta donde puede. Tenemos así manuales de diverso tipo, tanto enfocados hacia el proceso de trabajo como hacia su resultado final.

El conocimiento explícito de los procesos de trabajo refleja una estandarización galopante. Si pudiéramos comparar con detalle los sistemas de gestión de estos centros estoy convencido de que obtendríamos una nueva versión de Tiempos Modernos de Charles Chaplin. Claro que no con movimientos manuales repetitivos, sino con movimientos ¿intelectuales? repetitivos.

Además, los centros tecnológicos cabalgan en buena parte a lomos de la Administración. Y ponte en el peor de los supuestos: trabajo burocrático en cantidades industriales, producción en masa de páginas y páginas para demostrar que allí se trabaja en lo que se dijo que se iba a trabajar.

Y todo el chiringuito soportado en un ejércitos de becarios. Gente respondona que navega en la ambivalencia del rencor. Crítica voraz en lugares donde no se les escuche y sometimiento a un sistema en el que se saben la parte débil. Y ahí cada cual construye su choza de felicidad porque vivir en modo disonante contigo mismo todo el tiempo te vuelve majara. Así que allá dentro los tambores de guerra han encontrado sus propios límites de autocontención. Suenan, pero no con la intensidad suficiente… de momento.

En general parecería que los centros tecnológicos semejan una bella evolución de las cárceles de Foucault. Conocimiento encerrado en cláusulas de confidencialidad, división científica del trabajo organizada en torno a la gestión de los proyectos y una cadena jerárquica donde cada cual acepta su rol escondido como “trabajador del conocimiento” y no como simple profesional. Los obreros del siglo XXI visten de blanco y habitan modernos edificios de cristal.

La innovación avanza mediante una concentración progresiva de instituciones mastodónticas. Los centros tecnológicos tienen que ser grandes. Ande o no ande, caballo grande. Innovación, conocimiento y tecnología que producen daños colaterales: son las modernas fábricas de insatisfacción. Pero no hagamos ruido, que nos van a oír. Y no está el horno para bollos. Como me decía Teketen el otro día, las nuevas hordas de trabajadores cualificados recurren a una frase resignada y lapidaria: “esto es lo que hay”. Y es que las ciencias avanzan que es una barbaridad. Quizá ha llegado el momento de intentar detenerlas y buscar alternativas menos tecnológicas y más humanas, ¿no?

La foto es de Guesus en Flickr.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(17) comentarios

  1. mik_research
    13/09/2009 at 10:11

    Como has comentado en más de una ocasión, va a ser que el tamaño importa. Vamos pues a apovechar nuestra condición de pequeñitos para empezar a hacer cosas frescas, bonitas e interesantes.

  2. guiller
    13/09/2009 at 19:09

    Hola Julen,

    Me duele este post tuyo.

    No tengo duda de que lo que dices está basado en tu experiencia personal. Es tu percepción, y me parece que merece todo el respeto (aunque no aportes los hechos y argumentos concretos que pides para los que quieran refutarla).

    Supongo que debes conocer muy bien los Centros Tecnológicos, conocer y hablar con frecuencia con muchas personas que trabajan en muchos de ellos, o en todos, para poder generalizar con la contundencia que utilizas.

    Mi percepción sobre este tema se basa en más de veinte años en los que he sido becario, empleado, directivo y hasta Presidente de algún Centro Tecnológico. Se basa en la amistad y relación frecuente que mantengo con decenas de personas que trabajan en ellos, desde becarios hasta Directores. En las conversaciones que he mantenido con empresarios, con clientes y con responsables de las patronales sobre este particular. En estudios que he contratado cuando he tenido la responsabilidad para ello, para medir y objetivar los retornos de los Centros Tecnológicos en las empresas y en la sociedad, tema que me preocupa de forma específica.

    Y soy el primero en decir que hay muchas cosas que arreglar en ellos, muchas, y que debemos exigirles al máximo. Pero también en decir que el primer error es referirse a los Centros como si todos fuesen iguales, porque lo cierto es que son muy diferentes: en cultura, en modelos de gestión, en dependencia de la Administración y en otras muchas cosas (por ejemplo, alguno de ellos no tiene ningún becario). Y esto lo tengo soportado en datos, en hechos, en argumentos, que excederían el límite de este comentario, pero que con gusto compartiré contigo cuando tengas un ratillo.

    Me duele este post tuyo. Porque estoy seguro que lo has escrito desde la honradez, desde la voluntad de construir una realidad diferente, y conozco que en ocasiones utilizas la provocación para remover, para empujar realidades que parecen inamovibles. Creo que hay que mover muchas cosas en los Centros, y creo también que tu post incide en algunas de estas cosas.

    Así que Julen, te voy a pedir que me ayudes a mejorar nuestros Centros Tecnológicos, que necesitan de la ayuda de muchos para ser mejores. Y no tanto que les metan a todos en el mismo saco y luego lo llenen de mierda ¿me ayudarás?



    Pero no creo que el procedimiento para ello sea ponerles colgados de un clavo y empezar a darles coces.

  3. ALyCie
    13/09/2009 at 22:05

    ¿Para cuando un observatorio de parques tecnológicos ibéricos?
    ;-)

  4. Jabi Odriozola
    14/09/2009 at 00:54

    yo fui becario 12 meses.

    solo puedo hablar de lo mio y lo que vi.

    Un numero significativo de becarios no tenían nada que hacer.
    Otros tenían algo que hacer, eran trabajos inconexos y de muy baja calidad.
    A otros les iba bien.

    Reinaba el "ver peliculas cd" sin que te pillen. O, me voy a quedar aqui que se vive muy bien.

    Sin embargo, había "brotes verdes", dartagnanes que se creian que debían estar al servicio de la innovación del tejido industrial.

    Ahora, como empresario, veo a los centros como entes preocupados en vender pdfs a la admistración ( horas hombre x2/2...)

    LA razón es que no hay actividad humana que no pervierta el dinero publico. Os lo escribe un convencido de la necesidad de una admmistración fuerte y que vele por el bien comun. Pero esto no quita la otro.

    POr lo demás, gente muy maja y muchos amigos ahi dentro.

    jabi odriozola
    PD: animo a quien le toque reformar ese mundo, hace falta

  5. Julen
    14/09/2009 at 05:29

    @mik_research, el tamaño reducido, ya conoces mi punto de vista, es una ventaja.
    @guiller, reconozco que tuve mis dudas antes de hacer click en el botón "publicar" de este post. Tú tienes una percepción mucho más amplia y directa de lo que pasa en estos centros. A mí me ha tocado desde hacer selección de personal para ellos hasta entrar en la revisión de niveles profesionales y sistemas retributivos. Cada cual hablamos, como bien dices, desde nuestra experiencia. Comparto algunas reflexiones más sobre la cuestión.
    La "generalización" tiene que ver con un modelo que se repite: un montón de niveles profesionales, el proyecto como guía de trabajo, contratación inicial basada en becarios y tendencia al "gigantismo". Pero puede haber muchos matices allí dentro; yo sólo planteo las posibles malas consecuencias de unas pautas generales.
    Así pues, la "diferente" cultura de los centros de nuestro entorno cabalga sobre unos principios "comunes" que nacen de una forma de entender la competitividad de un territorio.
    ¿Tienden o no al gigantismo los centros tecnológicos? ¿Fomentan la diversidad cultural o siguen el camino de las fusiones donde todos sabemos las desconfianzas que hay que resolver y que muchas veces termina como mar de fondo en este tipo de procesos? ¿Qué participación tiene la ciudadanía rasa en esos procesos de fusión? ¿Alguien puede decir que es "suyo" ese proceso? Sí, puede plantearse incluso una votación final para que las personas sientan que han dicho que sí. Pero nada de participación en el origen. Eso ni engancha ni compromete.
    Será que tiene que ser así, "es lo que hay". Grandes centros que encuentran dificultades para "gestionar" o "controlar" a sus personas. Sistemas complejos de retribución, niveles, evaluación... en busca de una gestión científica de las personas.
    Por otra parte, Guiller, el mundo de los becarios hace daño. No sé cómo debería cambiarse, pero esa forma de proporcionar la primera experiencia de trabajo es más negativa que positiva. Si alguien está estudiando, mientras compagina ese estudio con el trabajo, me callo. Pero que la beca se lleve a cabo cuando alguien ya ha terminado de estudiar no tiene sentido. Es una apuesta que parece sacada de cualquier tendero de mercadillo gritando: "personal barato, oiga, personal barato". Y habrá becarios satisfechos, no cabe duda, porque cada cual tiene que apechugar con su vida y construir su felicidad.
    De sobra sabes que yo creo en otro modelo que huye de la gran corporación a la que se abrazan los centros tecnológicos. No creo en los modelos de concentración que sólo miran a una competitividad que no tiene en cuenta a las personas. Miramos al mercado y de él extraemos las razones fundamentales. Pero no es el único modelo. Hay muchas pequeñas empresas que practican, lo sepan o no, design thinking, una investigación aplicada en la misma raíz de su actividad.
    Es evidente que discrepamos. Es evidente que tu trayectoria está rodeada de pruebas y de hechos. ¿Crees que si miramos los sistemas de gestión de proyectos de los centros tecnológicos vamos a encontrar diferencias significativas? Siguen un mismo patrón. En general (sí, "en general", con lo injusto de esta afirmación) están provocando insatisfacción en su gente. O, si lo quieres ver así, son "potenciales bombas de insatisfacción". Si preguntamos a los colegas de Transformación Empresarial por los modelos organizativos más basados en las personas, me temo que no van a citar los casos de gigantismo de los centros tecnológicos. Y puedo estar equivocado.
    Quizá se trate de que últimamente mis lecturas de Beck, Sennet o Bauman me tienen pillado. Pero es que, como decía Peter Senge en la introducción al libro La Empresa Viviente, de Aire de Geus: "el clima diario en la mayoría de las organizaciones es probablemente mucho más tóxico que lo que nos atrevemos a admitir".
    @ALyCie, es todo un mundo donde "observar" es importante. Hay mucha complejidad dentro de ellos y pueden extraerse buenas pautas de contrastar formas de hacer las cosas.
    @Jabi, la experiencia personal como "becario" para mí es uno de los grandes lastres. Sólo hay una ocasión de causar la primera impresión. Cada cual se lleva la suya, pero me temo que lo que se cosigue, demasiadas veces, es un clima bélico, donde la gente joven se siente atacada.

  6. guiller
    14/09/2009 at 06:48

    Hola Julen,
    Ayer te contesté en caliente, y yo también dudé antes de darle al botón "Enviar", porque como te decía, estaba seguro que tu Post lo hacías desde tu experiencia personal y desde la voluntad de cambiar cosas que precisan cambios. Cosas en las que puedo estar más o menos de acuerdo, pero en las que tu punto de vista tiene un valor.

    Sin duda estoy de acuerdo con que hay que cuidar mucho la primera experiencia laboral - no en que hay un un día en que dejas de estudiar ; ) -, y también en que hay que seguir trabajando por orientar todavía más la actividad de los Centros a las necesidades de las empresas, contando para ello con su mayor riqueza: sus personas.

    Y a eso también ayudáis los que expresáis quejas, o dudas, o simplemente aportáis vuestro punto de vista sobre lo que ahora ocurre. En mi caso, la experiencia personal me ha servido para sentirme ligado a los Centros Tecnológicos, y también a algunos programas de becas, casi como te sientes ligado a tu pueblo. Ya sabes que no es el mejor del mundo, pero a veces te sale la vena "tú te callas" cuando a alguien se le ocurre criticarlo, especialmente si no le conoces del pueblo.

    Así que, si te parece, tomaremos tú y yo unos potes por este pueblo de los Centros Tecnológicos, y de los becarios. Descubrirás algunas cosas, y otras descubriré yo. Igual la siguiente vez vuelves a dar al botón de "Publicar", pero antes has dejado alguna pista de que no todo está perdido, de que nunca es negro, ni blanco, y que es en el gris donde tenemos que trabajar para irlo aclarando.

  7. Julen
    14/09/2009 at 07:09

    @Guiller, hay otra cuestión que me parece cada día más importante. Sennet en La corrosión del carácter critica (para mí de forma inteligente) el mantra del "trabajo en equipo". Argumenta que se construye sobre lo que hoy en día llamaríamos lo "políticamente correcto". No nos criticamos, no discrepamos, fomentamos la cohesión, todos juntos y en bloque. Y esta es una imagen real, que forma parte de nuestra seña de identidad, pero que pone en peligro la evolución. Eso va a seguir siendo así porque los valores de unidad y esfuerzo compartido son muy fuertes. Ahora mismo tienes el mejor ejemplo en tu pueblo: Kaiku, la trainera, la unión, el esfuerzo, la emoción del resultado. Todo eso va a seguir siendo importante para nosotros. Pero eso sólo no sirve. Porque enfermamos de endogamia.
    Sennet dice: "el buen jugador de equipo no se queja". Esto me da miedo. Discrepar es motor de cambio. Y más cuando lo hacemos primero sobre el papel, tratando de hilar agumentos, de explicarnos, de sacar punta a nuestras prácticas. Tenemos que ser más críticos y tensar la cuerda. Tenemos que sentirnos cómodos en la discrepancia y disfrutar de no estar de acuerdo. Acalorarnos, enfadarnos y quizá levantar la voz en un momento de pasión. Luego todo vuelve a la calma porque estamos ejerciendo de personas, con lo bueno y lo malo.

  8. guiller
    14/09/2009 at 07:11

    @Julen, en esto estoy totalmente de acuerdo contigo. Ánimo y a seguir cambiando las cosas que tenemos que cambiar.

  9. Ivan
    15/09/2009 at 07:00

    quiza necesiten perder el control muchas veces para crear,moverse en terrenos de incertidumbre,desconocidos,no saber lo que va a pasar
    quiza fracasar muchas veces....aunque sea poco recomendable eso de decir,nos hemos equivocado en estos proyectos,pero en fin,parece si,todo demasiado obvio,claro y en las direcciones que todos van,pero a ver como cuadra eso con las cuentas de reusltados no?
    parece ser que la palabra innovar ya empalaga,al menos a mi,me gustan las palabras que usan algunos americanos
    HACER E INTENTAR COSAS

  10. josepjc
    15/09/2009 at 08:38

    Julen, bién por poner el dedo en la llaga.

    Porque nadie critica a Red.es? porque nadie analiza las decenas de miles de webs que red.es ha regalado? funcionan? No. Porque nadie compara la productividad de estas webs con la de otros paises europeos? El objetivo se ha cumplido, poner el indicador webs/empresa en una media aceptable en Europa, da igual que no funcionen.

    Creo que fue Sennet que dijo también "que tiene que morir mucha gente de mi generación para que el cambio se produzca". Tenemos unos políticos/administración 0.0 por mucho que digan.

    Respecto a la endogamia de los centros tecnológicos, me gustaría matizar. Llevo unos meses insistiendo en esto en los CT con los que tengo contacto. Sin embargo yo estoy a favor de la endogamia en parte porque tiene la función de preservar determinados valores genéticos del CT y por tanto la diversidad. Sin embargo en la madurez del CT, una vez estos valores están consolidados, el que esta endogamia perviva es negativo y una traición a los propios principios de los CT.

    No muerdas la mano que te da de comer, es un dicho que está en muchos idiomas :-(
    El infierno está lleno de buenas intenciones también...

  11. Marta
    15/09/2009 at 09:51

    Hola Julen, interesante post del que he sentido la necesidad de comentar, por la discrepancia que he sentido en algunos aspectos. Actualmente trabajo en un centro tecnológico (por cierto, ni es grande, ni acristalado). Yo entré de becaria hace dos años y medio mientras cursaba el penúltimo curso de la carrera, a los tres meses me hicieron un contrato, y desde entonces he tenido la oportunidad de buscar mi camino, hacerme un hueco, y desarrollarme profesionalmente. En los momentos de insatisfacción, yo propongo: más responsabilidad y más trabajo, solo hay que tener ganas, y desde luego, viendo películas no se demuestran.
    Quizá trabaje en un centro tecnológico "especial", pero el tema de estandarización, procedimientos, etc. no me "cuadra" con lo que es respira aquí. La palabra más adecuada en nuestro caso es flexibilidad.
    Del tema de las ayudas de la administración sí que tienes parte de razón, mucho papeleo de justificación de proyectos. ¿El problema? ahora cualquier empresa que se acerca a un centro tecnológico para solicitar un trabajo, un proyecto innovador, un asesoramiento en nuevas tecnologías, no lo hace si no hay subvenciones de por medio. Nosotros vivimos de nuestros clientes, como cualquier empresa y sus necesidades son nuestros objetivos.
    Estoy totalmente de acuerdo en que hay que cambiar muchas cosas, en que la gestión siempre se puede mejorar, y que deberíamos trabajar para cambiar la percepción que tienen las empresas (porque en ellas trabajan personas) de los CT.
    Un saludo!

  12. Ivan
    15/09/2009 at 10:02

    Creo que innovan deben innovar las personas,se dan casualidades ajenas a la realidad cuando quieren que innoven los edificios,crear Silicon valleys donde ni hay nada mas,todo eso con ayudas y con cristales y en esos edificios quieren que aparezcan ideas empresas y dinero,pero no creo que deba ser asi

    por otro lado,aqui tenemos mala idea cuando se intentan cosas y se fracasa,en EEUU,tienen el fracaso como motor del progreso en el emprendizaje,cuando aqui es todo loc ontrario

    los CCTT reciben dinero,de las administraciones,subvenciones etc,muchas basadas en que las administraciones deben gastar esa pasta,,pero que hay del espiritu emprendedor de chavales aqui que quieran montar algo?i en casa es inexistente las ayudas que pueden recibir,,un grupo de 2 amigos nunca podran competir con un CCTT en recibir ayudas

    ser joven y emprendedor es inviable,es mucho + complicado que unos chavales de universidad puedan montar su proyecto,no cuentan con avales,ni siglas,ni nombres

    pero me gustaria pensar o imaginar que otras cosas sean posibles,al menos alguna vez

    hace tiempo Eduardo Manchon escribio este sensacional post sobre el tema
    http://www.alzado.org/articulo.php?id_art=611

  13. ekonomus
    18/09/2009 at 20:09

    Julen,

    a mí este post me ha parecido muy esperanzador. Y digo esperanzador porque veo que alguien comparte la misma visión que yo sobre los centros tecnológicos. Tengo que decir que en mi relación con estos centros, he encontrado gente super válida, muy implicada y con muchas ganas de investigar. Probablemente encontré algún D'artagnan. Lo que si me parece muy pernicioso es la financiación pública de estos entes, creo que se deben financiar exclusivamente con aportaciones privadas.

    Lamentablemente en este país la gran mayoría desea ser funcionario o parafuncionario con unos hipersueldos de la administración protectora, y creo que deberíamos empezar a ser mayorcitos y visualizar que la vaca de papá Estado no da para más.

    Lamentablemente hemos estado unos cuantos años viviendo en una burbuja de ladrillos que nos impedía ver la realidad. Ahora la burbuja ha estallado y nos muestra unas tasas de paro altísimas, unos ayuntamientos arruinados, un déficit galopante y un ejército de para-funcionarios que no podemos mantener.

    Y ahora queremos cambiar el modelo productivo con innovación... y lo que no sabemos es que innovar es muy duro, decía Trias de Bes que para innovar "hay que trabajar como bestias". Es decir muy lejos de ese modelo de subvención en I+D que solo impulsa cubrir expedientes, dossiers, manuales, informes confidenciales, estados del arte... hasta las cinco de la tarde.

  14. Ivan
    19/09/2009 at 07:57

    me ha encantado la reflexión de ekonomus,estoy totalmente de acuerdo con esa visión de las cosas.
    siglas,papeles,edificios,todo pinta igual,es una prolongación en la mayoría de los casos del sistema,de la burocracía y del control poder de unos pocos
    ,dejando casi siempre a la gente lejos o fuera

    lo de hacer cosas cosas,arriesgar es territorio cohibido,creo que la innovación ,la palabreja se las trae desde hace un par de años,radica mucho más en palabras como imaginación,pérdida de control,arriesgar,apostar,y lanzarse a intentar cosas que en el estilo que estamos acostumbrados a ver,quizá sea en parte la falta de liderazgo,que la gente que está arriba viene de generaciones anteriores,donde el conocimiento era diferente al actual

    dudo que las ayudas económicas que reciban CCTT de las administraciones fueran posibles por el mismo proyecto fuera posible a chavales emprendedores que intenten crear su propia empresa idea o proyecto,,navegamos en aguas de burocracia donde las siglas ya establecidas llevan siempre ventaja sobre lo que está por imaginar,crear o soñar,y creo que así nos va...

  15. Rafael Javier Rodriguez Sanchez
    21/09/2009 at 13:16

    Pues nada, resulta que nuestra vida reside en la idea es ser "proveedorcillo" de las corporaciones cuasi-monopolísiticas (donde está la pasta), con sus cánceres de burocracia y control de poder por unos pocos. Funcionarios del sistema "mercado", al fin y al cabo.A ver si despertamos de una vez, leches, y no dejamos que nos compren por las migajillas del expolio al final de mes.

  16. Julen
    22/09/2009 at 06:18

    Disculpad que no haya contestado personalmente. Voy a ver si escribo otro artículo respecto a este asunto porque hay muchas cosas para matizar. "No muerdas la mano que te da de comer"... bufff, asunto complicado donde los haya. Además, cada cual hemos tenido nuestras experiencias, pero a mí algo me dice que hay demasiados asuntos oscuros -desde la perspectiva de la persona- en los centros tecnológicos al uso (y habrá excepciones, por supuesto).

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