Thursday, Jul. 18, 2019

La loca obsesión por alinear y excluir en la empresa

alinearCoherencia y alinear objetivos. Saber decir que no y desechar opciones. Conversaciones limitadas a lo que nuestro core business nos remita. Esta cantinela se repite por doquier. Es la preeminencia de la fuerza centrípeta. ¿Por qué? Porque la ciencia del management ortodoxo nos inculcó la importancia de las competencias nucleares, la especialización, el dominio tecnológico y asuntos similares. En el fondo es la vieja historia de la misión, visión y valores regada por un buen enfoque estratégico.

¿Por qué un chaval de 15 años ha sido capaz de manejarse en el Messenger con un buen número de conversaciones abiertas? ¿Por qué algo es desechable si no coincide con mi escala de valores? ¿Por qué hay que dejar pasar tantos trenes apetecibles? Una sacrosanta definición de escasez preside toda la organización. Sólo hay unas pocas cosas que deban diferenciarnos, sólo hay unas pocas cosas por las que merece la pena apostar. Nada de “relájate y disfruta de lo que está por llegar”. Hay que pelear por ello y doblegar las fuerzas del mercado. Olvida el judo y dale duro.

Toda la lógica empresarial está olvidando el poder de las conexiones. El tejido social y la química de las relaciones diferencia a un proyecto de éxito de otro que camina por caminos tortuosos. Dejar fluir la conversación requiere relajar el control, si no olvidarlo. No quiere decir que no haya que conocer los territorios que pisamos pero no hace falta invadirlos para decir que son propiedad. El potencial encubierto de dejar que la química suceda es una alternativa en la que las empresas se sienten incómodas. No van a poder regular y normativizar, no va a haber convenio o estatutos sociales que lo aglutinen.

David de Ugarte me ha pedido que escriba el prólogo de su último libro. Mañana se lo entrego sin falta. Entre ayer y hoy me he leído su texto, de un tirón. Hay ideas muy sugerentes que nacieron en parte del Encuentro sobre Democracia Económica que mantuvimos en Madrid en marzo pasado. He unido algunas de las ideas de David con una presentación de Miguel Sáenz de Viguera que me ha llegado desde Innobasque: Estrategias para la “nueva economía”. Criterios para la selección de programas y proyectos de transformación empresarial (pdf de 5,5 Mb). Inputs iniciales similares pero caminos diferentes. Conste que todo sirve para evocar alternativas. Pero es curioso que una de las tres posibilidades de futuro que se citan en el documento de Innobasque sea la de “cierre y bloqueo del sistema”. Se citan los casos de Telefónica, Páginas Amarillas, Microsoft o Intel. Todo ello basado en: el acceso restringido, el intercambio dominante y la norma o estándar exlusivo. ¿Es una opción? A mí me cruje sobremanera, pero parece serlo, junto a otras dos posiciones competitivas en la “nueva economía”: las soluciones totales de cliente y el mejor producto.

En fin, sólo abro un hilo de conversación por si alguien quiere profundizar. La presentación de Miguel es también sugerente, no cabe duda. Y el futuro libro de David, ¿qué os voy a decir? Pues que más aún si cabe. Disfrutad.

La foto es de Todo-Juanjo en Flickr.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Senior Manager
    06/08/2009 at 12:55

    Julen, como buen multinacional que soy ;-) te puedo decir (para profundizar) que muchas veces percibimos a las empresas como una sola cosa, cuando en realidad son un conglomerado de situaciones, decisiones y paradigmas complejos y entremezclados, en donde las cosas van saliendo de acuerdo a los vaivenes de la casa matriz matizados por los propios vaivenes de la economía y el mundo... Y no es que las esté disculpando, pero no creo que la razón por la que dejan de lado el poder de las conexiones sea el olvido y mucho menos la dejadez.

    A las empresas les está costando adaptarse a las relaciones y al (antes) lejano tejido social actual, pero te aseguro de que está llegando... y cada vez de forma más intensa,. Es sólo cuestión de tiempo y de adaptación... Si bien es cierto que van a un ritmo que evidencia su falta de compresión de las nuevas competencias y del nuevo orden tecnológico/social, también es cierto de que se hacen grandes esfuerzos por parte de gente que ha sabido entender hacia dónode vamos, pero aún mucho tiene que ver con el pesado saco quearrastran en sus principios (obsoletos) empresariales, eso que has mencionado y que aún denominan misión, y visión. Como me digo a mi mismo cada vez que lo veo y experimento en mi empresa "paciencia"...
    Buen punto

  2. Amalio A. Rey
    07/08/2009 at 13:28

    Mezclas varias cosas en el mismo saco, así que hay algunas con las que estoy de acuerdo, y otras no.

    Pedir coherencia y alinear objetivos, o saber decir que no y desechar opciones, no es una cantinela de la ortodoxia, sino sentido común. No solo en la empresa, sino en la vida. Tiene que haber filtros, y estoy seguro que tú mismo los usas para tu propia supervivencia y viabilidad como persona.

    La escala de valores es, probablemente, de los mejores filtros, para no citar otros de los que prefiero no acodarme. ¿Qué otro filtro propones? porque tiene que haberlos…

    Si me dices que hay que abrir más espacios para la sorpresa, estamos de acuerdo. Más “espíritu-wiki”, vaya. Pero hay que combinar “relajamiento” con orden. Es más, me voy a mojar con una tesis difícil para mi espíritu: la gestión de una organización necesita más “espacio para buscar” que “espacio para encontrar”. OJO, necesita de los dos, y del segundo mucho más del que se dedica en estos tiempos (y que recomienda la literatura ortodoxa de gestión), pero al final… amigo, una gestión viable necesita de ciertas prioridades, de una estrategia de búsqueda.

    Por poner algún numero arbitrario pero ilustrativo, estoy hablando de un 60/40 o 70/30 = 60-70% para “buscar” (una pocas ideas pero claras), y 40-30% para “encontrar” (improvisación, exploración, dejarse llevar), pero tener una agenda y una estrategia sigue siendo muy necesario, mientras haya costes de oportunidad (que los hay en todo).

    Si hay costes de oportunidad, tiene que haber estrategia, saber decir que no, desechar opciones… Negar esto, y restarle importancia, puede devaluar el mensaje en su totalidad, porque suena demasiado rotundo y poco realista.

  3. Julen
    12/08/2009 at 21:03

    @Senior Manager, gracias por tu reflexión. Yo creo que sencillamente cada vez hay más alternativas interesantes a los rígidos modelos empresariales. Me parece que podemos experimentar alternativas que antes eran difíciles de encarar. Ahora podemos... y debemos.
    @Amalio, un placer leer como retuerces los argumentos, jajaja. Me lo tengo que leer con más paciencia. Tendremos oportunidad de afinar lápices ;-) Gracias por tu tiempo. Me ayuda mucho a pulir ideas.

  4. Ricardo_AMASTE
    21/08/2009 at 12:32

    Uff, se que es culpa mía. Quien me manda leerme el pdf este sobre las estrategias estas para la nueva economía!!! Si es que probablemente soy mucho más masoca de lo que yo creo. Para pellizcarme los pezones la verdad es que prefiero a la sociedad indiana, seductora, llena de intrigas, tan sugerente como desconcertante.

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