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Saturday, Jul. 23, 2016

Declaración de consultoría artesana

Declaración de consultoría artesana

CAHubo un famoso encuentro en Segovia que dio con mis huesos por el suelo y del que salí brazo en cabestrillo. El tiempo y la dedicación de cierta gente dedicada a la consultoría artesana han conducido a una primera declaración de intenciones sobre qué cosa podría ser la consultoría artesana. Es obra de Miquel Rodríguez y Manel Muntada y resume una primera aportación de un grupo de gente inquieta. Miquel nos la traslada en un artículo que publicó ayer. Copio y pego este primer texto desde la wiki para que quienes pasáis por aquí podáis someterlo a crítica feroz.

Creo que estamos frente a un concepto imperfecto por definición y que se puede concretar de muy diferentes maneras. ¿Cómo si no entender la relevancia del artesano? ¿Acaso no es por propia definición un generador de creaciones únicas? Por mucho molde que utilice son demasiados los matices para repetir producto. Por tanto, parece lógico pensar que nuestras manos moldearán proyectos únicos. Más hoy en día en que hemos intensificado relaciones y las influencias son interdependientes. Nuestras redes amalgaman experiencia que que acaba urdida y aplicada -no hay otra forma posible- en nuestros trabajos. Richard Sennet, cuando explica la idea de taller en su libro El Artesano, dice que “en el taller, las desigualdades de habilidad y experiencia se convierten en un asunto de relaciones personales”. Y más adelante citando a Ibn Jaldún, establece la similitud de los artesanos orfebres medievales con el pueblo bereber, “fortalecidos por los viajes y la movilidad”. Por eso insisto en que la declaración es sólo parte del viaje, que continúa.

La consultoría artesana

Somos profesionales que trabajamos por el cambio, la mejora y la solución de problemas de las organizaciones. Un trabajo que suele englobarse bajo el término de consultoría. A esta denominación nosotros le añadimos un adjetivo que es un atributo diferencial: hacemos consultoría artesana. Adoptamos este concepto, en contraposición a “industrial” pero no pretendemos establecer un enfrentamiento sino practicar una alternativa a la manera dominante de hacer consultoría.

La referencia más directa al concepto de consultoría artesana lo encontramos ya hace más de cinco años en el blog de Julen Iturbe-Ormaetxe: consultoría artesana en red. Pero, al margen del entorno de la web social, el concepto de artesanía está emergiendo entre nuestros clientes y nuestra red profesional como manera de hacer revalorada y adecuada a ciertas necesidades de las organizaciones.

Muchos de los valores de la artesanía son reivindicados por todo tipo de servicios hasta llegar a convertirse en inevitables tópicos entre los argumentos de venta: cercanía, adaptación, flexibilidad, confianza, por ejemplo, son atributos que se encuentran en casi cualquier folleto o catálogo de consultoría. Sin embargo, todos ellos y algunos más de los que hablaremos más adelante, son conceptos que la idea de artesanía denota por sí misma. Es por eso que mucha gente identifica en esta palabra maneras de hacer que, de hecho, estamos llevando a cabo. Esta reivindicación de la artesanía también está siendo reforzada por la obvia caducidad de muchos métodos y fórmulas del management, apenas renovadas superficialmente durante el último siglo. Se necesitan nuevas perspectivas y enfoques mucho más ágiles y transformadores y estos sólo parecen posibles desde la aproximación artesana. No negamos la necesidad de estructuras complejas, asimilables a un concepto industrial del servicio, para algunos proyectos en los que incluso podemos participar como profesionales independientes. Existen necesidades y logros que requieren de grandes estructuras de producción, pero nosotros nos definimos como estructuras simples y autónomas, talleres más que fábricas, con productos controlables personalmente.

Pero ¿qué entendemos pues como consultoría artesana? Más allá de definirse como reacción a la consultoría “industrial” o al management clásico debemos establecer algunas características que la definan por sí misma:

  • Trabajamos con las personas y entendemos que las organizaciones están a su servicio y son posibles gracias a ellas, no como recursos humanos sino como protagonistas. Nuestros clientes son personas y no corporaciones. El conocimiento, la ilusión y toda la energía necesaria para el cambio y la mejora residen en las personas, una a una, y también en equipo y organizadas. Entendemos que las organizaciones son lugares de colaboración con un propósito y no almacenes de recursos productivos.
  • Nos gusta nuestro trabajo y no establecemos rígidas separaciones entre nuestra labor de consultores y nuestra vida. Nuestra materia prima es el conocimiento, algo que no se genera con horario fijo y en espacios concretos. Cuando decimos que nuestro trabajo es nuestra vida no estamos utilizando una fórmula ampulosa que connota un sacrificio personal. Estamos, simplemente, integrando nuestro trabajo como una actividad más en nuestro quehacer cotidiano.
  • Colaboramos de manera abierta. Nuestro valor no reside en el atesoramiento de conocimientos, métodos y técnicas privativas a resguardo de nuestros clientes y de otros profesionales. Con cada caso y proyecto generamos conocimiento que queda a disposición de quien quiera emplearlo. Facturamos por nuestro trabajo de facilitar, de dinamizar personas e ideas y creemos que el conocimiento necesario para resolver los problemas es aportado tanto por nosotros como por las personas de las organizaciones con las que trabajamos.
  • Somos red, la alimentamos y nos alimentamos de ella. Nos organizamos en redes que se reflejan y se apoyan en nuestros blogs, redes sociales y toda herramienta y servicio de colaboración y social en la que participemos. Por estos canales hacemos circular y ponemos a disposición de cualquiera nuestros conocimientos, ideas e inquietudes.

Estas características esenciales tienen unas consecuencias concretas:

  • Si nuestra materia prima es el conocimiento abierto, cada caso es un proyecto nuevo en el que incorporaremos nuestros aprendizajes anteriores y volcaremos nuestra experiencia renovada. Por lo tanto, innovar no es un actividad instrumental sino un imperativo forzado por esa manera de hacer. Si en cada proyecto nuestro conocimiento ha evolucionado, cada proyecto estará basado en nuevas ideas, métodos revisados y técnicas y herramientas actualizadas.
  • Si renovamos en cada trabajo, reivindicamos el beneficio de la experimentación y del error, de la desviación y corrección del rumbo planificado. Aprendemos antes, durante y después de cada proyecto y consideramos que la acción y la revisión, en el contexto particular de las personas en las organizaciones con las que trabajamos, son imprescindibles para resolver los problemas concretos.
  • Si aprendemos con cada proyecto, debemos divertirnos con cada trabajo. Estamos convencidos de que en el anclaje y asimilación de los aprendizajes es fundamental la ilusión y la emoción por el trabajo bien hecho. Trabajamos con personas que quieran trabajar por las soluciones con una mínima pasión.
  • Si trabajamos con personas, la diversidad es una de nuestras principales riquezas. Aprendemos de lo diferente, no tanto de lo conocido; e incorporamos a la red a todas las personas que puedan aportar conocimiento, ideas y experiencia, incluyendo tanto a otros consultores artesanos como a las personas de las organizaciones con las que trabajamos si su manera de hacer sintoniza con la nuestra.
  • Si somos parte de una red, nos desarrollamos en una meritocracia en la que no protegemos nuestros estatus. Para cada proyecto buscaremos las personas que mejor puedan colaborar convencidos de que nuestro papel de facilitadores consiste en articular los mejores conocimientos y personas para los mejores resultados. El logro del proyecto debe ser la prioridad y sabemos que esta estrategia es lo mejor para nuestra reputación y fiabilidad a largo plazo.

En definitiva, nuestros proyectos son nuestros talleres y cada resultado una pieza singular, no por vocación de originalidad sino consecuencia inevitable de haber sido producida en un momento único, gracias a una experiencia renovada y al conocimiento de un conjunto de personas. Todo lo anterior nos lleva a enunciar unos valores:

  • Franqueza ya que las personas con las que trabajamos están en un mismo plano de colaboración, nos permite decir que no cuando por ética, pragmatismo o viabilidad creamos que las demandas son erróneas o los proyectos van mal encaminados.
  • Libertad como garantía de compromiso en cada proyecto. No trabajamos para organizaciones sino con las personas que las componen y nos comprometemos con el proyecto más allá de la relación contractual gracias a nuestra independencia de corporativismos y a nuestra autonomía en la decisión.
  • Pragmatismo que permita conciliar la vocación por el trabajo bien hecho con las circunstancias y requerimientos de cada proyecto de manera que el mejor logro sea también el logro posible.
  • Simplicidad que nos permita concreción y capacidad de reacción. Articulamos cualquier estrategia a largo plazo en proyectos sencillos a medio y corto plazo que nos permitan ajustarnos en cualquier momento a cualquier incidencia y que nos faciliten el conocimiento progresivo de las organizaciones y personas con las que trabajamos.
  • Economía en infraestructuras y recursos, compromiso con el open source y el conocimiento y herramientas libres, que nos permita conjugar la adaptación y personalización de los proyectos con presupuestos austeros y ajustados.
  • Re(d)lación de confianza y perdurable que se origina en que trabajar con personas implica establecer relaciones más allá de las contractuales del proyecto. Seguimos con la gente con la que trabajamos, proponemos nuevas acciones, actualizamos informaciones y herramientas y, en definitiva, les incorporamos a la red.

El taller

El taller es la red abierta de consultoría artesana. Una plataforma de colaboración para la re(d)lación entre quien ejerce en el marco de la consultoría artesana y entre los profesionales de las organizaciones con quienes colaboran. El taller abre a todos sus integrantes y a la red en general los recursos, conocimientos, ideas e inquietudes que se desprenden de nuestra práctica profesional.

Las finalidades de el taller son:

  • Abrir escenarios (presenciales y en red) que posibiliten y faciliten el debate y el contraste entre profesionales.
  • Facilitar la capacidad de dar respuesta a posibles colaboraciones profesionales entre pares (P2P).
  • Abrir el conocimiento acumulado dentro y fuera de la red, para nuestro provecho y de los profesionales cercanos al modelo propuesto por la consultoría artesana.
  • Ser una central de recursos de consultoría que integre nuestros diferentes ámbitos, conocimiento y especialidades.
  • Ser una referencia para terceros cuando queramos presentarnos como integrantes de una red y de la manera de hacer y los valores artesanos.

El taller es una plataforma en red que da forma y cobertura a la red que, de hecho, formamos los consultores artesanos y los profesionales con los que colaboramos. Se entra en el taller cuando ya se forma parte de la red. Esto es, cuando…

  • Se ha trabajado con alguno de los profesionales del taller en algún proyecto que se presentará en el taller, tanto como miembro del equipo consultor como persona colaboradora y cliente.
  • Se ha participado activamente en la organización y desarrollo de debates sobre el concepto de consultoría artesana.

Los miembros del taller:

  • Desarrollarán e incluirán o darán referencia en el taller de sus publicaciones profesionales, especialmente las que se presentan en la red (blogs, wikis, etcétera) y aportarán su conocimiento y experiencia en forma de contribuciones a los contenidos de el taller.
  • Difundirán en su actividad de comunicación y en su práctica profesional el concepto de consultoría artesana y de red abierta de consultoría artesana.

El taller no tendrá organigrama ni cargos específicos. Su gestión se realiza voluntariamente y las posibles inversiones y costes, siempre escasos y austeros 😉 se propondrán y resolverán cuando se presenten. De hecho, su organización se mantendrá entre pares (p2p) y evitará una estructura formal que se imponga. Cualquier contraste o ¿por qué no? conflicto que se pudiese presentar se resolverá mediante el debate abierto entre sus miembros.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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