Friday, Feb. 10, 2012

Enfado

Escrito por:

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08/03/2009

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Sobre:

enfadoCreo que no me enfado fácil. Pero me enfado. Y no me gusta. No soy yo. Me descompongo. Pierdo control de forma ridícula. Y veo cómo se acerca la obsesión. Compulsivo, acelerado, pierdo perspectiva. Es desagradable.

¿Qué lo provoca? No sé. Quizá sí. Un hecho concreto actúa de detonante. Complejidad dinámica: causa con efecto desproporcionado. En el fondo subyace una relación. Pero es irracional. Es irracional, visceral. Un color gris que inunda la visión. No sirve de nada el diálogo. Es instinto enfermo.

Incluso puedo levantar la voz. No me gusta. No soy yo. Caigo derrotado. Oscuro, con el ceño fruncido, no hay razones, no hay argumentos. Un foco único y extraño conduce mis actos. Ahí está. No hago por entenderlo. Obsesión: que el foco desaparezca. A veces, pocas veces, deja una claridez engañosa. Y el enfado queda enlazado por algún rincón de mi alma.

Es de las cosas que peor sobrellevo. Conmigo y con quienes me rodean. No entiendo el enfado. No entiendo el grito. Por eso lo que escribo es a veces lo que callo. La voz queda tapada entre las líneas. La voz, rehén del enfado, un secuestro extraño.

Esta mañana me he enfadado. Por eso hay un quinto párrafo. Espero que sea la excepción. Aunque, ya lo sabéis, esto es una escapatoria, como otra cualquiera.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. Txetxu
    08/03/2009 at 10:50

    Minetras no veas que también eres tú.... no sé si vas a ser capaz de tomártelo de otra manera. Un abrazo

  2. jguridi
    08/03/2009 at 23:58

    No sabes cómo te entiendo, yo tampoco me enfado fácilmente pero esta semana he experimentado esa misma sensación. Lo peor es que cuando me enfado no me salen las palabras y necesito escribirlas para poder exteriorizar esa emocionalidad, para poder sacarlo fuera de mi cuerpo y superarlo. El problema en este caso es que no puedo publicarlo porque sino dejaría de ser un grano molesto para convertirme en almorrana sangrante y me he (mal)acostumbrado a publicar mis enfados. Voy a intentar canalizarlo de otra manera y si no puedo, no tendré más remedio que convertirme en hemorroide. No quiero guardar emociones negativas en mi cuerpo nunca más, porque al final, terminan enraizando.

  3. Moli
    10/03/2009 at 16:10

    El enfado no es lo importante sino lo que hay detrás: inseguridad. Lo que más me ayuda: digerir sola mis enfados y referenciarlos a la persona que quiero ser y la que no quiero ser contando con mi única ayuda, en principio. Nos cuesta entender que no hay ningún lazo exigente en las relaciones que tenga derecho a anular mi libertad ni la tuya. La psicología ayuda pero no es suficiente. Es una cuestión sencilla y a la vez díficil: ser y dejar ser.

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