Thursday, Jul. 18, 2019

Dinero, dinero, dinero: ¿hay algo más?

Escrito por:

|

26/10/2006


Categorías:

Etiquetas:

Dinero, dinero, dinero: ¿hay algo más?


Ya se sabe que cuando hablas del dinero que nos merecemos ganar por nuestro trabajo, corren chorros de tinta. Y como consecuencia de esos chorros de bits y una comida con un par de directores de rrhh hace unos días, aventuro una deducción algo estrambótica: cuanto más dediques (tiempo, pasta, pensamientos, emociones) al sistema retributivo de tu empresa, más monstruoso será éste. Cuanto más le alimentes, más actuará como una bacteria mutante que absorberá tu atención destruyendo cualquier otro intento de mejora en la gestión.

Si no, date cuenta tú mism@: ¿de qué se habla en la empresa cuando el sistema retributivo está en revisión? Ni de sexo, ni de fútbol, ni del video de la silla de ZP, ni del tiempo, ni de hay que ver cómo se ha puesto todo… Hasta ahí hemos llegado: sólo de habla de pasta.

Mientras el sistema retributivo está rediseñándose, todo mira hacia a él. Es el gran sol que ciega, es el gran sol que ensombrece cualquier otra luz en el planeta empresa. Las conversaciones de la tasca del lugar están impregnadas de tufillo salarial. El café de la máquina apesta a categorías, competencias y evaluaciones. Los jefes se esconden y bajan al taller para ocultarse tras alguna de las prensas grandes con la intención de quedar ocultos. El personal de recursos humanos tira como puede de Prozac.

Por aquí y por allá, resuenan alegres cancioncillas que conforman los 10 principales del lugar:

  1. Hasta que no nos subáis el sueldo no esperéis que movamos un dedo. (Versión amenaza velada genérica)
  2. Total, vais a salir ganando los de siempre. (Versión resignada, sin elaboración)
  3. ¿Tú crees que hay derecho?, ¿que les hayan subido a los de la oficina técnica porque se pasan ahora medio día mirando la pantalla del ordenador? (Versión insidia concreta contra “los de las oficinas”)
  4. Todo esto es una puta mierda. (Versión popular más extendida)
  5. Teníamos que darle un par de hostias a los de la consultoría esa de los cojones. (Versión beligerante de detonación rápida)
  6. No, si aquí ya se sabe: los directivos cada vez más y los de abajo cada vez menos. (Versión resignada, con datos en la mano).
  7. ¿Has visto lo que quieren subirle a los de mantenimiento? Encima que se tocan todo el día las pelotas y luego tardan horas en venir a arreglarte la máquina. (Versión insidia concreta contra “los de mantenimiento”)
  8. Teníamos que boicotear la expedición, que no saliera ni un puto camión de la fábrica; así se iban a enterar de lo que vale un peine. (Versión beligerante encubierta contra el cliente)
  9. Estos de la consultoría son subnormales, con sus corbatas y esa pinta de pijos. ¿De dónde cojones los habrán sacado? (Versión insidia directa contra el consultor enemigo del pueblo, ampliamente extendida si la consultoría es multinacional)
  10. Lo que había que hacer es plantarse y no ceder. Es una cuestión de principios. (Versión por principios)

Es en estos momentos cuando sale el monstruo que todos llevamos dentro. Agazapado, espera su oportunidad, y el sistema retributivo se la brinda en bandeja. El amable recepcionista se vuelve un sádico asesino de operarios, la abnegada responsable de exportación se transforma en miss pereza déjame en paz que no estoy para bromas, los serios operarios del mecanizado se levantan en armas y piden el linchamiento de la dirección de recursos humanos, el amable médico de empresa empieza a pensar cómo no dejar huella de la atrocidad que quiere cometer… Cosas por el estilo, pero también peores.

Dinero, dinero, dinero. Hablemos de dinero. Otra vez. Dejemos que el dinero nos consuma tiempo. Trabaja, maldito, que para eso te pagamos. ¿Que no quieres trabajar? Pues… ¿por qué será? ¿Será que les pagamos poco? No, no puede ser. Vaya panda de vagos y maleantes. Siempre pidiendo más y más dinero. Es que no saben hacer otra cosa.

Claro que quienes implantan el sistema retributivo (técnicos + directivos) manejan otro registro y también tararean sus alegres cancioncillas:

  • Tenemos que implantar un sistema retributivo motivante, que reconozca las contribuciones de las personas (versión técnico de recursos humanos recién incorporado tras terminar un máster en derechos humanos).
  • Hay que ser coherente con el mercado, pero es importante no caer en contradicciones internas para no provocar problemas de envidias y actitudes de ese estilo (versión imposible).
  • Debemos flexibilizar la retribución e introducir progresivamente más elementos variables que sean contingentes a la consecución de objetivos (versión del director general, que no se entera).
  • ¿Y si probáramos un sistema 360 grados y vinculamos los resultados a la retribución? (versión dirección de recursos humanos al borde del coma etílico).
  • Tenemos que alinear los objetivos del sistema retributivo con el plan estratégico (versión imposible II).
  • Hay que ligar las competencias con la retribución (versión becario con proyecto fin de carrera sobre competencias y retribución).
  • BLA BLA BLA BLA BLA BLA ….zzzz..z….zzzzz…..zzzzz..zzzzzzzz

Olvídate de la retribución, dedícale el mínimo tiempo posible, hazlo lo más simple que puedas. Cada minuto que le dediques es un minuto potencialmente destructivo. Y cada minuto que le dediques te va a pedir otro y otro y otro… y luego te darás cuenta de que tu tiempo se ha ido. Y entonces, al volver a casa, es cuando te das cuenta de todas esas cosas a las que deberías haber dedicado tiempo y no lo has hecho. Quizá el maldito nuevo sistema retributivo tenga algo que ver, ¿no?

Disculpas, olvidé citar la referencia de la foto en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/liberoliber/86173682/

Share This Article

Related News

La religión de los datos: 10 citas de Yuval Noah Harari en Homo Deus
Comunidad, revisamos el concepto de la mano de Zygmunt Bauman
Gig economy + digital = ¿La nueva taylorización del siglo XXI?

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(2) comentarios

  1. Lula Towanda
    27/10/2006 at 23:01

    Yo lo tengo claro desde que escuché la canción de María de la O:

    María de la O
    que desgraciadita gitana tú eres
    teniéndolo tó

    ¡Serás más que reina!
    me dijo aquel payo y yo le creí
    mi vida y mi oro
    daría yo ahora por ser la que fui.

    La copla tiene mucha miga...

  2. Julen
    30/10/2006 at 20:17

    lula, me temo que tengo que profundizar en la letra porque todavía no la pillo demasiado bien...

¿Quieres comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies