Profesión como eje vertebrador de la vida 12 comentarios
Creo que tengo que explicarme mejor de lo que lo hice ayer. La idea de fondo es sencilla: la empresa cada vez lo tiene más complicado para convertirse en referente de nuestras vidas. Vale, otras tantas cosas en esta sociedad también lo tienen complicado. La liquidez de los tiempos no es buena ayuda para conseguir referencias sólidas. De perogrullo, ¿verdad?
Pero, ¿qué está ocurriendo con las empresas? Que manejan con demasiada alegría el discurso emocional. Y caen en una tremenda contradicción. ¿Cómo quieres mi vinculación emocional cuando tú, empresa, no me proporcionas un vínculo de relación a largo plazo? Suena demasiado hueco el llamamiento a que te impliques como persona, más allá de como trabajador. Porque nuestra implicación auténtica, la que surge de nuestra motivación intrínseca, la reservamos habitualmente para actividades con mayor sentido del que proporciona una empresa que, a fin de cuentas, está para ganar pasta.
Además, a día de hoy podemos buscar otras referencias más gratificantes en torno al trabajo. Aquí es donde comprendo la figura de la filé que manejan los indianos. ¿Por qué? Porque es cierto que podemos conformar una verdadera comunidad con personas afines a nuestra actividad profesional. ¿Dónde están esas personas? Habitualmente encerradas en otras empresas. Pero como los perímetros de seguridad de las empresas son tan fáciles de saltar, al final resulta que puedes establecer vínculos mucho más estables y de más recorrido con estas personas que “no son de tu empresa”. Cito algunas razones para que esta tendencia se desarrolle:
- Las redes sociales en Internet facilitan la creación sencilla de microrredes (verdaderas comunidades) en torno a intereses muy concretos. Es lógico que surjan comunidades de personas conectadas por una actividad profesional más o menos parecida.
- Las personas tiramos de homofilia y vamos a juntarnos con quienes son parecidas y con quienes nos sentimos en una relación de igual a igual (al contrario de lo que ocurre en las empresas donde el discurso de organizaciones planas siempre acaba lastrado por las diferentes retributivas y de estatus).
- La defensa ante un enemigo común (la empresa, en gran parte) siempre une, sobre todo cuando el enemigo es grande (multinacional y similares) y además actúa de forma errática porque no puede generar prácticas de “recursos humanos” consistentes en el tiempo. La diversidad de jefes y jefecillos con que actúan las empresas genera demasiadas contradicciones internas.
- La libertad de acción con otras personas que “son como tú” es mucho mayor que la que te proporcionan dentro de la empresa. La lógica de compartir tan típica de una red social se transforma en la lógica de “cuidado con lo que compartes” que surge del típico discurso empresarial.
Así que para mí es evidente que las empresas y las organizaciones en general (cuanto más grandes peor) están perdiendo la batalla por ser referentes en nuestras vidas. Otra cosa es que las necesitemos para meter pasta en el bolsillo. Pero ese tipo de relación es peligrosa en una sociedad del bienestar. La necesidad nos mueve. Pero, ¿quién necesita a la empresa para su realización personal? No, esto sucede y va a suceder fuera de las empresas. Aunque siempre haya personas que se sientan cómodas en el proyecto colectivo del que participan y vuelquen en él su energía, amor, cariño o lo que sea. Pero es probable que reciban muchos palos.
Ayer en la conversación de cierre del BCG+i, me encantó escuchar a Rodolfo Carpintier, de Digital Assets Deployment, narrando un futuro de pequeñas empresas ágiles, rápidas, haciendo fabbing y prototipos rápidos. En el fondo, es la misma idea: crear una red de nodos pequeños y bien conectados, dejar a un lado las macroorganizaciones tipo elefante y buscar referencias en otros lados. No digo que no necesitemos trabajar con otra gente y construir de forma colectiva. Lo que digo es que las empresas son cada vez menos el lugar para hacerlo. Y creo que sí, que en gran parte, la profesión murió con el tipo de trabajo que se hace en la mayor parte de las empresas.
De ahí que me parezca mucho más lógico encontrar sentido en la profesión. Que podrá cambiar con el paso del tiempo, de acuerdo. Pero es mucho más útil para conseguir una comunidad real a tu alrededor. Un blog ayuda, por cierto ![]()
Si te interesan estos asuntos, otras entradas en este blog relacionadas con el asunto:







Tags: