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No-empresas o empresas de usar y tirar 36 comentarios

Sergio Monge ha escrito un artículo donde recoge aquella idea radical de destruir empresas. La relaciona con quién debe innovar y conforma un triángulo entre las grandes empresas, las start ups y otro modelo “sin empresas” del cual me hace defensor. Al margen de que la entremezcla de sabores de esos tres ámbitos se va a seguir en escena, sí me gustaría añadir algunas nuevas ideas sobre esto de las no-empresas.

¿De dónde sale el concepto de no-empresa? En nuestra investigación en curso sobre la empresa abierta, encontramos actitudes de: ¿una empresa?, pero ¿para qué? Si en el para qué es el hecho económico el que satura el horizonte, entonces está claro. Si, en cambio, la empresa fuera un mecanismo a través del cual un grupo de personas se organiza para conseguir resultados, entonces comienzan los matices. O sea, que si el asunto es “ganando dinero” no hay color, ¿o no? ¿Se puede ganar dinero y no montar una empresa? Pues va a ser que sí.

¿Ganar dinero? He aquí un factor que condiciona y limita el enfoque. En realidad creo que es mucho más potente considerar las recompensas (no sólo la pasta) que uno obtiene a cambio. Porque hay gente más y menos sensible a la pasta. Por supuesto que el estándar de empresario (si existe) es más sensible a estas cosas. Dinerito, dinerito, qué fácil es acostumbrarse a ganarlo. Me diréis que para eso arriesga. Pues vale, será por eso. Pero dinerito, dinerito… y así nos va.

La empresa puede ser una losa. Es algo parecido a lo que sucede con algunas parejas. Han consolidado una relación que funciona. Y no, no están casados ni son pareja de hecho. Entonces alguien aparece en la escena: puede ser la familia, el estado, una percepción de inseguridad, un antojo, un calentón. Motivos variados que apuntan al mismo fin: ¿por qué no formalizar más aún la relación? Ya, pero, ¿qué aporta? Y aquí se listan las ventajas, que digo yo que habrá, porque mucha gente entra en el redil.

Sí, la empresa puede ayudar a formalizar la relación o puede ahogarla. Empresas estupendas al nacer se convierten en burocracia con el paso del tiempo. Este es el escenario. Peeeeero, peeeeero… es que, además, hoy en día un elemento modifica la escena: el acceso de cada vez más personas a mejores prestaciones de las tecnologías de información y comunicación. Porque la empresa la justificábamos en buena parte debido a los costes de transacción (Ronald Coase), pero cuando estos decrecen radicalmente, entonces ya hay una razón menos para formalizar nuestra relación como santa madre empresa.

Sin embargo, el sistema económico necesita un CIF. Ah, ¿era eso? ¿Y no ha CIFs de usar y tirar? Total, si es algo instrumental, ¿para qué hacerlo tan serio? Hagamos empresas de usar y tirar.

O sea, que las personas cualificadas, trabajando con su conocimiento (ese que seguiría siendo suyo aunque estuvieran en la empresa) y manejando competencias digitales pueden ahora no usar empresas. Pues es una posibilidad. Minoritaria, alternativa, antisistema, de cuatro chalados, molesta. Ponle los calificativos que quieras. Pero es una posibilidad.

¿Y la pasta?, ¿de dónde viene la pasta? De los proyectos, de las actividades concretas, de lo que haces. Hay que llegar a acuerdos. Las necesidades de las personas pueden ser diferentes. Un proyecto, una distribución de dinero. Hoy por ti, mañana por mí: negociación para llegar a un acuerdo y a otra cosa mariposa. Vida líquida, a Bauman nos acogemos.

Sergio hablaba de innovar a cuenta del típico artículo de Jose del Moral replicando a Pedro Luis Uriarte. A mí, la verdad, lo de innovar, pues vale, llevamos tres años con el mantra a cuestas. Dicen que ahora la palabra de moda es internacionalizar. Pues vale. En realidad prefiero hablar del fondo de la cuestión: cómo se organizan las personas para hacer cosas. Cosas que satisfagan sus expectativas, que las hagan mejores personas, que las comprometan. Bufff, qué duro es pensar que esto es lo que estén haciendo hoy en día la mayor parte de las empresas, ¿no?

Porque una mierda de artesano escriba un artículo en un blog no va a pasar nada. Las grandes empresas seguirán existiendo; muchas startups querrán hacer a pequeña escala lo que hacen las grandes empresas. No cambian el modelo. Lo asumen y lo reinterpretan a otra escala. De esto tengo que hablar algún día. Creo que hay muchas cosas para cambiar en torno a la efervescencia de las startups como modelo de éxito futurible. Demasiada presencia del dinero, demasiada ambición; modelo americano que mola más. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy que me compre Google.

Aquí de lo que hablamos es de una vía alternativa y minoritaria. Pero tremendamente apetecible. Primero las personas; luego ya se verá cómo nos organizamos. ¿Empresas tradicionales? No son la única opción.

Desapasiónate y enfría tu conducta 10 comentarios

CRISTO_DE_LA_PASIONSi “innovación” es una palabra afectada por la afasia de Wernicke, me temo que “pasión” lleva el mismo camino. Hoy hay que poner “pasión” en el trabajo. Nada de diligencia y las cosas bien hechas; no, primero pasión y luego ya se verá. Así que no descartes que te presenten un documento a firmar que diga algo así como:

Quien suscribe se compromete a aportar pasión a sus actividades. Las actividades propias del puesto se vivirán con intensidad de acuerdo con los valores de esta empresa. Esto incluye un compromiso emocional intenso y pleno. No se admitirán simples acuerdos verbales de baja intensidad. Este es un lugar de autorrealización. Para cualquier duda, se puede consultar el proceso de la pasión, dentro del Manual de Calidad.

El trabajo es como la teoría de los gases. En pleno siglo XXI se extiende hasta ocuparlo todo. Si no haces nada, el trabajo te invade. Si no muestras resistencia, el trabajo te definirá. Serás lo que trabajas. La conciliación habrá ganado la gran batalla: el trabajo te ofrece lo que querías, pero no de 9 a 5, sino de sol a sol. Sé feliz mientras trabajas. Y cuanto más feliz, más tiempo. Y cuanto más tiempo…

Las empresas compiten por proporcionarnos experiencias. No nos venden lavadoras sino un compromiso con el ahorro de agua, no nos venden coches sino que sintonizan con todo lo que nos gusta conducir. Kjell A. Nordström y Jonas Ridderstrale ya lo dijeron bien claro: Funky Business Forever. Antes había iglesias y hoy tenemos centros comerciales. Pero esta nueva religión sigue necesitando la fe de sus creyentes. Y eso se inyecta en vena, no a través de la razón. Estamos en la Economía Emocional S.A. Déjate llevar, queremos que seas feliz con nosotros.

Así que, ¿por qué no? Quizá deberías mantener las distancias y jugar con más frialdad, ¿no? Piensa cómo están diseñados los centros de (des)atención al cliente: primero rebajar la tensión, enfriar los ánimos, asentir con calma mientras echas sapos y culebras por la boca. Y luego ya veremos lo que podemos hacer por ti. Las empresas no van a dejar de buscar tu punto débil. La compra compulsiva siempre ha funcionado pero antes sucedía sólo en pequeñas dosis. Ahora se trata de que toda la compra sea compulsiva. Va directa a tu corazón. Hazle un hueco, recuerda que estamos en Navidad S.A., 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Las empresas-iglesias del siglo XXI luchan a destajo por nuestra fe.

Sonríe, tú que trabajas en la Administración. Sí, en ese trámite administrativo -ahí también- la organización necesita que pongas pasión. Recuerda, antes esas cosas se magnificaban, antes podías acudir a la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor. En breve las acabarán poniendo en el código de conducta de nuestras empresas y organizaciones en general. Aitor, no te sientas aludido, que lo tuyo siempre ha sido pasión por innovar los pintxos ;-)

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La imagen está tomada de la wikipedia y corresponde al Cristo de la Pasión, en Villarrobledo.

Internet no se asocia ni a innovación ni a competitividad 8 comentarios

incredulidadA través de Orkestra (necesitas ser usuario registrado) puedes acceder al II Informe de Competitividad del País Vasco: hacia el estadio competitivo de la innovación. Es un amplio documento de 249 páginas en el que se repasa el desempeño competitivo de las empresas mirando hacia la innovación y tomando como referencias el territorio y la clusterización. Incluye también un capítulo para repasar el entramado de agentes institucionales en torno a lo que quiera que sea la innovación y la competitividad.

Por otra parte, Guillermo Dorronsoro, al hilo del encuentro New economic ground for innovation policy y su contacto con Jan Fagerberg nos pone sobre la referencia de otro informe similar. Se trata del First White Paper on Innovation elaborado por los noruegos: An Innovative and Sustainable Norway. En este caso se trata de un documento más ligero, 24 páginas, que extracta lo fundamental del planteamiento noruego en materia similar.

Primero, debo decir que sólo he ojeado los dos informes y les he dedicado una lectura en diagonal. Además he realizado algunas búsquedas para localizar términos que me parecen relevantes. Lo que muestro aquí es sencillamente un hecho. Que cada cual lo interprete como quiera.

En las 249 páginas del informe sobre el País Vasco de Orkestra no aparece la palabra “Internet”. Tampoco aparece en el de Noruega. No hay referencias a lo digital, aunque sí muchas a las redes y a la cooperación entre “agentes”. Pero, eso sí, sin añadir, como digo, ninguna referencia a Internet como escenario donde suceden relaciones, transacciones, oportunidades y amenazas. Silencio administrativo. No es relevante, no tiene aparente relación ni con innovación ni con competitividad. Ni en Noruega ni aquí. ¿Podemos interpretarlo de la misma forma?

Por supuesto que la lista de palabras más repetidas en estos textos tiene que ver, además de con los términos origen (innovación y competitividad) con empresa, gobierno, condiciones, agentes, elementos, análisis, sector, nivel… Todo un complejo territorio de términos sin emoción, despegados del interés de la mayor parte de las personas. Un territorio aburrido, fangoso, gris. Algo que tiene que ver con la gente que está en los despachos, en sus castillos, en el poder. Algo que tiene que ver con la gente que maneja el mundo.

En 2009 Internet navega al margen de los informes oficiales sobre innovación y competitividad. Es lo que hay.

Las ventajas de innovar despacio 14 comentarios

tiempoUna de mis obsesiones es la gestión del tiempo. De hecho, mi agenda refleja por igual actividades laborales y personales. Claro que en mi caso están fundidas. Cada vez que alguien me convoca a una reunión procuro colocar hora de inicio y fin. En resumen, creo que me preocupo en exceso por “dominar” el tiempo. Porque el tiempo es limitado. En nuestra cultura el tiempo es lineal. Esto es occidente, olvida el tiempo cíclico, que también existe, sobre todo en la tradición budista e hinduista.

Estoy convencido de que nuestra percepción del tiempo se ha comprimido  en los últimos 10 años. Aunque hoy llegáramos a vivir 100 años, estos equivaldrían a 40 de mi abuelo. Como quiera que llegan más y más estímulos, el tiempo disponible por “unidad de estímulo” se ha reducido de forma espectacular. Leemos el artículo en diagonal, buscamos atajos para llegar antes a los sitios y buscamos la forma en que hacer “más con menos”. Presión y más presión en la caja del tiempo. Tiempo como enemigo a batir.

Stephen Covey decía, sin embargo, que hay una cadencia natural para los acontecimientos y que es muy difícil modificar ese ritmo vital natural de las cosas (el subrayado es mío):

La organización no es algo mecánico. Vive y crece, está formada por seres vivos que crecen. No puedes “arreglar” a las personas, tienes que alimentarlas día a día. Tienes que crear las mejores condiciones, el clima correcto para promover el crecimiento y la oportunidad. Como el agricultor, que debe escoger la mejor semilla, asegurarse de que la tierra es buena, la temperatura correcta, que hay suficiente luz solar, agua y fertilizante, que se han esparcido bien las semillas y que la cosecha se cultiva para que el crecimiento se optimice al máximo. Pero se necesita tiempo, mucho tiempo. No puedes correr aunque quieras. La ley de la agricultura es una ley natural basada en principios universales.

Estos conceptos de tiempo necesario y perseverancia aparecen también en la forma en que W.L.Gore & Associates aborda sus innovaciones. Leed este artículo de Alan Deutschman en Fast Company sobre la cuestión: The Fabric of Creativity. Es muy intersante.

Saberse manejar en un mundo acelerado es condición de supervivencia para nuestras empresas. Pero no tiene por qué afrontarse necesariamente con más velocidad. De hecho cabría pensar que innovar despacio es una innovación radical porque plantea una solución diferente a un problema común: no hay tiempo. ¿Hay que llegar primero o hay que saber llegar? Lo retro, lo antiguo, lo clásico mantiene un ritmo vital diferente al que parece exigir la innovación (radical) continua. Ahora no se trata sólo de mejora continua sino de innovación continua. Hay que generar nuevo mercado, no dejar que el consumidor se acostumbre. Tras un teléfono móvil llega otro, tras un modelo de bici de montaña aparece el siguiente. El tiempo, constreñido, sufre. El planeta más, por supuesto. Y nuestra estabilidad emocional a duras penas. Así, ya tenemos con nosotros una fuerte corriente social por el decrecimiento.

Hay un gran mercado en torno a la lentitud. Por contrapeso frente al monstruo hiperactivo social en que vivimos. La gente pide a gritos desconexión. La oferta de ocio es invadida por spas y baños relajantes. Hay un ritmo vital más pausado que hace de contrapeso a “la realidad”. Pero la realidad también está repleta de sabiduría popular y Argiñano recomienda siempre los productos “de temporada”. Pero nos estamos cargando las temporadas. Todo tiene que estar para ya, para ayer. Y no puede ser. Por eso me encanta el “cerrado por fin de temporada” de Soloraf.

Hay bancos de tiempo para intercambiar este oro del siglo XXI. GTD es acrónimo que se repite por doquier en las baldas de los bazares de aeropuerto: miles de herramientas a tu servicio. Menos tiempo es menor coste, menos tiempo es mayor margen. El tiempo glacial, frente al tiempo “de reloj” industrialista y el tiempo atemporal de la sociedad-red,  nos dirá si acabamos jodiendo el planeta. Ni tú ni yo lo veremos.

Por eso tienes que recordar que es probable que sólo pases por esta vida una vez. Disfruta del tiempo. No hagas caso a la mayoría, innova despacio, conseguirás diferenciarte y ganarás en salud. Otro capítulo más de las paradojas del siglo XXI.

Ideas sobre nueva economía desde la EOI 4 comentarios

innovation31Participando hoy en un seminario sobre sectores de la nueva economía en la EOI, comparto algunas reflexiones que me han surgido. Las he anotado a medida que discurría la sesión. El encuentro pretendía reflexionar, entre otras cosas, sobre qué factores de éxito parecen revolotear en torno a la nueva economía (sea esto lo que sea).

  • El lenguaje que usamos en torno al management llega hasta donde llega. Creo que nos limita para pensar en el futuro de las empresas.
  • Aparece en varias ocasiones la idea de “no-empresa”, “no-mercado”. En el fondo, creo parte de la idea de océano azul, pero con muchos matices en tanto que lo inexplorado no permite hacer demasiadas conjeturas.
  • Cuando hablamos del éxito en las empresas, hay que andarse con cuidado. Quizá la clave está en qué entendemos nosotras las personas por “éxito personal”. Aunque esto también tiene su historia en una sociedad
  • Surge la idea de “transparencia“, en el caso, por ejemplo de Soloraf, como factor fundamental para crear confianza en quienes se relacionan con la empresa.
  • Parece que las estructuras físicas, sólidas, tradicionales de la empresa convencional no se llevan bien con la eficiencia. Es algo así como considerar la forma en que tu empresa se volatiliza y sigue funcionando. ¿Empresas sin personas en plantilla?, ¿personas que se organizan para prestar servicios sin necesidad de un CIF? Importante conseguir el tamaño del elefante y la velocidad de la gacela, como decía una de las personas participantes.
  • Parece recurrente la idea de que en una empresa la gente tiene que “hacer lo que le gusta“. Sin embargo, siempre alerta de no convertirnos en simple asunto de conformidad, de zona permanente de confort.
  • Una idea rompedora para una empresa de base social: no existir. Simple, porque ha logrado el objetivo: conseguido el fin que perseguía, desaparece del mapa.

De nuevo revolotea por mi cabeza la misma idea: hay un modelo que está agotado. Lo miremos desde la perspectiva del management que  Gary Hamel desarrollaba en El Management del Futuro o en términos más globales de modelo capitalista (que ahora llena estanterías en los bazares de aeropuertos, qué cosa).

Me voy a quedar con la idea de Odilas de movernos en proyectos como eje aglutinador de nuestra actividad profesional. Hoy son unos y mañana serán otros. La intensidad que despleguemos en ellos es lo fundamental.

Un curioso ejercicio final cuando nos preguntan qué hacemos, cuál es nuestra aportación desde nuestra experiencia empresarial. Me quedo con algunas cosas:

  • Hacer red.
  • Imaginar.
  • Canalizar flujos.
  • Reciclar personas.
  • Visualizar información.

Bueno, pues eso, apuntes compartidos. Aunque en el bloc de notas van, claro está, más garabatos. Nos leemos.

La competitividad de lo bueno conocido 9 comentarios

emeEn Bilbao mucha gente conoce el bar EME. ¿Por qué? Por sus triángulos y sus torres. Si te acercas allí, ya sabes lo que vas a encontrar. Es la repetición hecha sandwich. Siempre el mismo sabor. Y funciona.

Es curioso como en este hipervalorado mundo de la innovación, lo inamovible también funciona. Claro, tiene que ser producto de calidad. Si funciona, ¿para qué cambiarlo? Pero no, la competitividad la hemos desplazado en gran medida al arte del cambio continuo. Seguramente porque así alguien pensó que: nuevos productos, nuevos mercados, la tarta crece, más facturación.

Pero resulta que en este mundo hiperactivo también vende el pueblo donde nunca pasa nada o el triángulo del EME, el mismo que podías comer hace 20 años. Ahí siguen, paradójicamente instalados en el fragor de la batalla cotidiana por no innovar. La beta permanente quedó aparcada en algún trastero, olvidada por inútil. Los triángulos siguen funcionando y se llevan en cantidades industriales. ¡5 para llevar! y tira de papel de aluminio para envolver.

Están bien estos toques de atención resistente. ¿Son los triángulos del EME slow food? A lo mejor cuesta encajarlos en ese modelo porque su consumo tiene poco de slow, pero no cabe duda de que viven instalados en un mundo aparte. Un lugar donde sólo unos pocos privilegiados han encontrado productos casi perfectos que resisten el paso del tiempo.

No me tengo por consumidor habitual de torres y triángulos en el EME, pero sí que cae alguno que otro al cabo de un año. Y la sensación es siempre la misma: sabes exactamente lo que vas a encontrar. Servilletas de papel amontonadas en el suelo e imposible no pringarte con la mayonesa y la salsa secreta. Y allá volvemos. Por cierto, vía Botxo Follies podéis encontrar la receta, pero me temo que no tiene mucho de abierta porque hay “salsa secreta”. Eso sí, con página en Facebook.

Innovar, pero no necesariamente para competir 13 comentarios

cafe-libroLa frase literal la escuché el día que compartí seminario sobre empresa abierta en la EOI con Genís Roca: “hay que innovar para competir”. Competir, competir, competir: la razón que mueve todo el engranaje. Ambición, lucro, dinero, éxito, estatus, reconocimiento. Lucha.

Pero hay otros motivos más poderosos: innovar para colaborar, innovar para compartir, innovar en beneficio del procomún. La mayor parte de las empresas se reconocen en territorio belicoso. No hay alternativa: o comes o te comen. Sucede pocas veces que las empresas colaboren para que la tarta sea más grande. Lo habitual es competir porque tu pedazo sea mayor que el del vecino. Es ley de vida, es la ley de la jungla. Todo parece territorio enemigo.

En Obea manejamos mucho la teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci. Tiene que ver con la inmanencia que tanto cita Maite Darceles en su libro Guías para la transformación y con el sentido del trabajo que explica Kenneth W. Thomas en La motivación intrínseca en el trabajo. También, por supuesto, con la idea de sensemaking que maneja Karl Weick. De lo que estamos hablando es del sentido de propósito, lo que Richard Leider llama The Power Of Purpose. Algo sobre lo que David Sánchez Bote da vueltas y más vueltas, ¿no? Es una de las hipótesis que manejamos en nuestro grupo de investigación: la empresa con propósito necesita estándares abiertos.

Porque innovar a troche y moche ¿está bien? Pero, ¿para qué? Basarla en motivación “que sale de dentro” es importante porque aguanta mejor el paso del tiempo. Cada día que pasa es más evidente que hay un gran espacio para otra forma de organizarnos en busca de objetivos que merezcan la pena. Cuando Endesa me dice que piensa en los hijos de mis hijos juega a ocupar ese espacio. Pero el valor que sabe que debe entregar a sus accionistas distorsiona todo el juego.

Por eso la innovación social tiene un hermoso espacio. ¿Es un hecho económico?, ¿compite con la innovación empresarial? Probablemente tenga sus roces con ella, derivados del afán de lucro de la empresa privada, allá donde la vista se nubla con el crecimiento y la riqueza. De ahí la reivindicación de otra forma de hacer empresa, de hacerlo de forma abierta en busca de otros propósitos. En busca de lo que sale de dentro. Colaborar, cooperar. Luego vendrán los negocios… si tienen que venir.

La foto es de OpenEye en Flickr.

Innovación educativa = Bronca 2 comentarios

cartel-forumred-09Hace unos días escribía acerca del conflicto y la innovación. Difícil no verlos de la mano. Y situados ahí, reconozcamos la delgada línea que separa el conflicto de la bronca. Nuestro desarrollo vital como personas pasa por grados diferentes de sensibilidad con la reivindicación. La adolescencia y los años de estudio son años muy sensibles para pelear por los imposibles. No puede ser de otra forma (lástima que a veces se diluya con el tiempo).

Comento eso porque no veo otro enfoque posible: innovar en la universidad y en la educación en general provoca broncas. Su intensidad correlaciona con unos cuantos factores a veces difíciles de comprender. También por aquí vaga la irracionalidad. Pero ¿cómo no va a producirse bronca cuando buena parte de la innovación supone desplazar el protagonismo desde quien enseña hacia quien aprende?

Explicaba hace unos días el caso de LEINN. Este programa está abocado a generar tensión. No sé si llegará a la destrucción creativa de Schumpeter pero cerca le andará. ¿Están nuestras instituciones preparadas para navegar en la bronca? LEINN tratará de modificar la concepción tradicional de aula, de profe, de alumno y de tiempo docente. ¿Cómo no va a navegar en aguas turbulentas?

Comento todo esto porque esta tarde participo vía skype en una de las jornadas de ForumRed’09 organizadas por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla en torno a la innovación educativa. Compartiré un par de horas con Tíscar Lara e Ismael Peña-López. Para comprender el sentido de las jornadas:

FORUMRED ha sido planteado como un encuentro sobre educación, red y web colectiva. La idea surge por el importante papel que las nuevas tecnologías están jugando en la sociedad actual, cada vez más interconectada.

Se tratarán temas como la importancia de la red y las perspectivas de futuro en el desarrollo de las empresas de radio y televisión, junto a la enseñanza no universitaria, una perspectiva integradora en el marco global de la educación española. Por otro lado, la apuesta por las posibilidades de los mundos virtuales para el uso en la educación y las redes sociales, como nueva forma de interacción, ocuparán un papel fundamental dentro de la idea de FORUMRED.

Trataré de explicar a grandes rasgos el proyecto LEINN y las tensiones que provocará está provocando. Sería estupendo bloguearlas como “experiencia tensa” de innovación educativa. Son y serán tensiones lógicas porque:

  • abandonamos el aula como lugar de reducción de incertidumbre
  • sustituimos el rol de profe por el de tutor y modelador de aprendizaje
  • sustituimos el rol del alumno por el de “es asunto tuyo aprender”
  • abandonamos el refugio de la hora lectiva como “carga de trabajo”

Nos vemos en Sevilla, muy al sur de Islandia. Comparto el catálogo “oficial” de LEINN para que os sigáis haciendo una idea de por dónde va el asunto.

Innovación, conflicto y ortodoxia 2 comentarios

Hago redifusión del artículo que escribí ayer lunes para el blog de innovación social de Innobasque: Conflicto y dolor en la innovación. Es que me interesa opinión. Podéis comentar aquí mismo o allá en Blogis. Gracias muchas por la retroalimentación.

Hubo un artículo: A mí no me digas que no se puede. Surgieron en torno a él unos cuantos hilos de conversación interesante, pero decidimos cerrar por un momento los comentarios al aparecer el insulto “troll”. Luego los volvimos a abrir, tras comentarlo con Ricardo Antón, el autor del citado artículo. Como consecuencia de todo ello hemos propuesto una política de comentarios. Pero, ¿debe existir? Y otra cuestión: ¿debemos aceptar el conflicto?, ¿hasta dónde?

María ptqk -absolutamente recomondable su blog, por cierto- escribió a raíz de todo lo anterior El No como estrategia. Me interesa sobremanera la idea de post-política, que recoge de Slavoj Žižek a partir de lo que lee en En defensa de la intolerancia, en el blog sololibros:

post-política: un sistema en el que las diferencias entre visiones políticas enfrentadas (más o menos tradicionales) queda sustituido por una alianza entre «tecnócratas ilustrados» y «liberales multiculturalistas». La política deja de ser el arte de lo imposible (cambiar los parámetros de lo comúnmente aceptado) para transformarse en el arte de lo posible, de lo que funciona: esto es, de lo que genera beneficios. Así, su funcionamiento es, en palabras del autor, interpasivo: está en permanente actividad con el único propósito de que lo que importa permanezca inmutable.
En su artículo María critica mi postura de cerrar los comentarios y entiendo que lo hace argumentando que nos mantenemos alejados del conflicto y eso no es positivo. Caso de que éste surja, intervenimos rápido con bisturí: cortamos y a por otra cosa, mariposa. Pues… creo que no le falta razón.

Uno de los grandes retos para innovar es saber aguantar provocar el conflicto. No parece lógico que la innovación navegue todo el tiempo en aguas calmas y reposadas donde todo es políticamente correcto. Si tanto decimos que la tensión creativa vive en buena parte alejada de la ortodoxia y los centros de poder, entonces el conflicto debería ser moneda más corriente, ¿no?

Pero, claro, aquí cada cual vive contaminado (me incluyo, claro está) por sus esclavitudes personales. Tenemos muchos ejemplos de cómo la periferia acaba desplazándose al centro arrastrada por las fuerzas centrípetas. La creatividad pasa al plano institucional porque no puede no serlo. ¿Qué es el reconocimiento? Caer en la cuenta de que algo merece ser incorporado a la esfera de lo socialmente aceptado. Y ¿cuánta gente está dispuesta a vivir en una periferia sin reconocimiento de ningún tipo? La norma aplana día sí y día también. No hay más: el sistema, el globalismo de Ulrich Beck (que no la globalización) elimina diferencias y juega a la estandarización de productos y servicios. Pero, ¿acaso no sucede que toda innovación es social o no lo es?

¿Qué hacer, pues, con el conflicto? Tensar la cuerda debería provocarlo casi a cada momento. ¿Y quién se siente cómoda en un permanente conflicto?, ¿dónde está la línea que separa la resolución del conflicto como superación creativa y esa otra resolución que elimina tensiones y juega a la diferenciación inclusiva que también explica el propio Beck?

Alfonso Vázquez me ha argumentado en más de una ocasión que “no hay no sistema”, no hay “fuera” del sistema. ¿Así es? ¿Todos estamos dentro de una enorme organización social cuya fuerza centrípeta uniformizadora es espectacularmente potente? En mi caso no me tengo por persona que se maneje mal con la incertidumbre y el conflicto, pero, eso sí, no puede ser de tal magnitud que me haga sentirme mal. Nadie quiere vivir de forma permanente en zonas de “no-confort”. Vale probar y probarse, pero la tensión psicológica que produce puede que no sea buena para nuestra estabilidad emocional. Y digo “estabilidad”… porque ¿acaso también deberíamos bucear en una deseable “inestabilidad” emocional?

María ptqk dice bien, pero me temo que nos ha dado una lección de teoría. Es una lección desde la lógica de que innovar no puede ir de la mano permanente de lo neutro y sistematizable. Evidente. Pero, ¿cómo se juega desde el conflicto?, ¿hasta dónde la conversación que ella misma mantenía a partir del post de Ricardo Antón sobre Bizkaia Creaktiva no era un fracaso de manejo del conflicto?, ¿tendríamos que dejar que de forma sistemática el conflicto buscara límites más allá de lo habitual hasta que la sangre o la catarsis dicte sentencia? Supongo que en el fondo es cuestión de grados y quizá allá que subir los de tolerancia al conflicto, pero bien sabemos de conflictos que navegan rabiosos junto al fracaso de la naturaleza humana para resolverlos.

María, ¿qué hacemos?, ¿hasta dónde abrimos el grifo del conflicto?, ¿lo provocamos?, ¿dejamos que fluya y que busque en cada caso su propia resolución?, ¿tenemos que aprender a manejar el desasosiego y el dolor de vivir con él?, ¿cuánta gente está dispuesta a pagar ese precio?, ¿sin conflicto no hay innovación?, ¿buscar el estado de flujo que describió Mihaly Csikszentmihalyi no es adecuado para innovar? Claro que a lo mejor es que la innovación no sale de la esfera.

En cualquier caso parece evidente que la innovación debería jugar a alejarse, las más de las veces, de la ortodoxia, la norma y lo políticamente correcto, ¿no?

Innovación abierta con las PYMES en Gijón 8 comentarios

Dioni Nespral me puso en contacto con el Club Asturiano de la Innovación para impartir una conferencia sobre Open Innovation. Será este martes en el Parque Científico Tecnológico de Gijón de 18:30 a 20:30 (inscripciones aquí). Me gusta porque habrá, sobre todo, gente de pequeñas y medianas empresas. Y creo que ahí me siento más en mi terreno. Además, creo firmemente en la competitividad de ese tipo de empresa, mucho más que en el de la gran multinacional.

Desde mi proyecto personal de Consultoría Artesana en Red he sentido la necesidad de abrir mi forma de trabajar. No veo otra manera de desarrollarlo. Y, claro, esto no tiene por qué ser lo mismo que crecer. He aquí la paradoja. Se puede tejer un cluster (en terminología de redes sociales) sin necesidad de ganar en volumen propio. En mi caso tiene que ver, sobre todo, con el acuerdo con la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea. El hecho de que mi empresa forme parte del grupo de investigación de empresa abierta ObEa, me permite abordar ciertos proyectos que por mi propia cuenta serían imposibles.

Así que si me pongo frente a un grupo de PYMES no me queda otra que explicar que la competitividad viene de ese complejo cluster que tejemos a nuestro alrededor. Ahí surgen las grandes y las pequeñas oportunidades. Cuando ves cómo le brillan los ojos a la persona con la que compartes conversación, entonces nace una oportunidad de colaboración. Las empresas, siguiendo las ideas de Coase,  en buena parte para minimizar costes de transacción, pero esos costes han reventado. Tienden a cero. Así que pequeñas y medianas empresas tienen ante sí un horizonte estupendo. Pueden afrontar grandes proyectos sin soportar estructura.

La innovación abierta no es sino una forma natural de concebir la gestión de una PYME. ¿Acaso tienen grandes presupuestos y la capacidad de captar profesionales de gran nivel a base de dinero? No, lo que tienen son proyectos donde colaborar con otras empresas y con otras personas es una necesidad. Va pegado a su código genético. Por eso, aunque sé que puede parecer una contradicción, la pregunta es: ¿cuánto tiempo pasas conversando y “tramando” proyectos con gente “de fuera” de tu organización? Ahí radica parte buena parte de tu competitividad.

La presentación que voy a realizar es una remezcla de contenidos propios y de ideas de nuestro grupo de investigación. Especial mención a Aitor Bediaga. Su proyecto fin de MBA nos sirve en cierta forma como base “académica”. Además, en la presentación citaremos, cómo no, Learning Around The World, el proyecto de nuestro cool hunter asturiano, Iván Marcos Peláez.

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