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Paradojas respecto a la calidad de vida 33 comentarios

Mi abuelo solía tener dos o tres vacas y otros animales típicos de la economía doméstica de hace 50 años en esta zona del sur de Islandia. Mi abuelo trabajaba en la Babcock Wilcox, una de esas empresas gigantes de la margen izquierda que ya nunca serán lo que fueron, humilladas por el progreso. De lunes a viernes, mi abuelo seguía una rutina sencilla. Tal que así:

  • Arriba a las 5 de la mañana. Supongo que ingerir calorías para lo que se avecina.
  • Bajar a la cuadra a arreglar a los animales, ordeñar las vacas (en mi casa siempre dijimos “catar” y no ordeñar, por cierto) y alguna que otra tarea de las que nunca faltaban.
  • Hacia las 7 ir a trabajar. Andando, claro. Pero en su caso no más de 4 kms; todo un privilegio.
  • Volver de trabajar hacia las 6 ó las 7 de la tarde.
  • Arreglar los animales, ordeñar de nuevo las vacas, quizá hacer algo en la huerta si es que había luz.
  • Cenar y a la cama. Mañana será otro día.

Los sábados y los domingos la vida se relajaba. Sólo había que ordeñar las vacas por la mañana y por la noche, trabajar en la huerta, hacer hierba para los animales y atender a los asuntos que estuvieran pendientes por no poder llevarlos a cabo de lunes a viernes. Quizá el domingo por la tarde pudiera ser el hueco de tranquilidad.

Hoy en 2010 aquello parece oculto en una niebla que desfigura el recuerdo. Mis manos se deslizan por un teclado y mueven un ratón. Algo inexistente en la vida de mi abuelo. Su calidad de vida a los ojos del mundo contemporáneo, dejaría bastante que desear. El solía decir: “lo más lejos que he estado es en Pamplona y porque me llevaron preso”. Un mundo limitado por 20 kilómetros de radio alrededor de unas vacas y un terreno donde cultivar patatas, boronas de maíz, nabos, remolacha y las típicas hortalizas de casa.

Hoy la calidad de vida es el santo grial. Es una preocupación. La construimos -enorme paradoja- a base de permanente insatisfacción. Jugamos a elevarla a los altares para dispararle cañonazos que la destruyen día sí y día también. Tenemos que estar al tanto de lo que sucede, manejar información. Las oportunidades vienen envueltas en noticias y descubrimientos. Ganamos tiempo al tiempo para estrujarlo y cargar las cartucheras del stress permanente. No es que tengamos paz; tenemos ausencia de stress. Porque el stress es omnipresente. Y bastante éxito es que se manifiesta de forma modesta.

La calidad de vida cabalga a lomos de la insatisfacción. Innovamos en patología. ¿Cuántas patologías existen hoy que eran desconocidas hace 50 años? Estamos ganando en la lucha por la novedad. Afinamos tanto la búsqueda que cuanto más profundizamos en algo más descubrimos nuestra ignorancia. Saber mucho es igual a caer en la cuenta de todo lo que no sabemos. Un agobio inherente a la búsqueda. Tenemos que innovar y crear medicinas para las enfermedades que no existen. Porque nuestros comerciales son buenos: saben crear necesidades. Lo han mamado en sus clases de religión.

¿Qué tal llevas tu ritmo de vida? Hay que pelear, ¿verdad? Claro, hay que ser competitivo. Dejamos atrás la ineficiencia de perder el tiempo. En el segundo s+1 ¡zas! hay que conseguir llegar al mercado. Rápido es mejor. Velocidad como reto. Ritmo, ritmo, ritmo; no pienses, ¡haz! Si te equivocas, no importa. De nuevo arriba, el mercado agradece tu actitud.

No tiene sentido que tengas sólo dos vacas. ¿Estás tonto?

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La foto en Flickr es de www.D2k6.es, pero creo que son otras vacas; no las de mi abuelo.

Innovación en las grandes medidas económicas 32 comentarios

Sólo un apunte respecto a la innovación, mantra de nuestra sociedad del primer mundo. Se dice que la competitividad viene de las nuevas ideas. Hay que aportar soluciones diferentes, imaginativas. Ese es el futuro. Claro que con algunas cosas relacionadas con la generación de riqueza no se juega. He aquí una lista de soluciones innovadoras reales:

Esto es imaginación e innovación desbordadas. Veamos: todo consiste en que cueste menos echar a la gente de las empresas, esos sitios donde el activo más importante son las personas. Y en doble salto mortal con tirabuzón va incluido el argumento estrella: es por vuestro bien.

Otra buena lista de soluciones imaginativas pasa por:

Innovación sí, pero depende de qué hablemos, ¿no?

Los sabios son siempre gente mayor y hombres 61 comentarios

Yo de verdad que a veces creo que lo que ven mis ojos no puede ser cierto. Me los froto y refroto y la imagen sigue ahí. Me niego, no puede ser. Estamos en 2010, la sociedad avanza. Se van conquistando logros sociales. Vivimos en un supuesto sistema democrático. No es posible, no puede ser.

Patxi López parece que va a convocar a lo que se está llamando el consejo asesor, el “comité de sabios”. Mientras el mundo se retuerce y cambia, mientras la sociedad se hace diversa y las influencias son más difíciles de detener, en esta parte del sur de Islandia la idea de “sabio” está bien clara: hay que ser hombre, mejor de avanzada edad y estar pegado al poder.

Es el comité de sabios. No pueden ser políticamente correctos y decir aquello de: reunido aquí el comité de sabias y sabios. No, no se puede mirar hacia otro lado: no hay sabias. Nuestra sociedad cabalga a lomos de grandes hombres entrados en edad. He aquí cómo saldremos de la crisis: con la imaginación de los que saben. Son quienes nos van a guiar para salir de esta senda oscura que denominamos crisis.

Así que todas esas voces preclaras no tendrán contrapunto femenino, según lo que leo en las noticias del 17 de febrero de 1945 2010. Bueno, quién sabe, a lo mejor tienen secretaria/s para redactar el acta o chica para servir los cafés. Así de simple es este lugar donde vivimos. Y lo jodido es que encima acertaré: que habrá un catering servido por esbeltas mujercitas.

Si la sociedad trabaja desde un lado por planes de igualdad y participación digna de mujeres y hombres, el poder lo tiene bien claro: cuando hay que recurrir a sabios, déjate de chorradas. Hay que apostar a caballo ganador: hombre mayor de 40 años, de éxito en la vida, capaz de contemplar con mirada amplia el panorama socio-económico. De ahí, de ese colectivo diverso, heterogéneo e imaginativo van a salir las grandes ideas para sacarnos de la crisis.

Joder, yo de verdad que soy gilipollas. Fíjate que pensaba que estábamos en 2010 y que la sociedad había avanzado. Y conste que seguro que no tengo problema en reconocer una a una la capacidad de estos señores; pero todos juntos y a la vez no puede ser. Veinte hombretones. Cero mujeres. Lo mismo hablan de fútbol, ¿no?

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Nota.- La lista está tomada de la noticia que hoy publica El Correo Digital: El lehendakari reunirá por primera vez a su consejo asesor el 3 de marzo.

Simplificar, una paradoja para innovar 37 comentarios

Creo que pocos principios existen tan útiles en la gestión como el de la navaja de Ockham: ante varias posibilidades, quédate con la más simple. Sí, bien sencillo: simplicidad. Algo que hace tiempo nos cargamos en la era del acceso-exceso en que nos hemos instalado.

Creo que en gran parte el abandono de la simplicidad tiene que ver con la ambición. En la carrera de la rata de la que más o menos todo el planeta forma parte, se trata casi siempre de “más”. Más es ser competitivo, más es vencer, más es salud. Decrecimiento y simplificación, en cambio, son términos que cuesta encajar de nuevo en el paradigma existente. Aunque la lógica de KISS -Keept It Simple, Stupid- siga siendo lógica, casi nadie se siente cómoda con ella.

Por eso un buen ejercicio para innovar es el de simplificar. Un gran campo de mejora, sobre todo, cuando miramos, por ejemplo, a la burocracia que generan las grandes organizaciones… y las no tan grandes. ¿Cómo reducir el número de pasos?, ¿cómo evitar preguntas innecesarias?, ¿cómo eliminar datos superfluos? Google es el maestro de la simplicidad. Su caja de texto en una pantalla amplia sigue siendo un referente, tanto como los diseños de la cacharrería macquera.

Los tiempos que vivimos nos hablan de abundancia y orden que emerge del desorden digital. Las rígidas taxonomías han visto nacer un enorme mar de etiquetas multicolores. ¿Por qué reducir la descripción de un elemento cuando puedes asignarle tantas etiquetas como quieras? Y es que ésta es una de las paradojas más curiosas de nuestro tiempo: el mismo mensaje simplificado de la caja de texto de Google explota la inmensa complejidad y volumen de una información que apenas ocupa espacio físico. Alguien ha dicho: necesitas simplificar el acceso, mientras que en la habitación de al lado se preparaban para que las hordas de humanos cagaran información, en palabras de Barry Wellman.

Creo que tenemos que competir contra la complejidad. No conviene bajar la guardia y aceptar ese mensaje tan sugerente de Google respecto a la capacidad de su correo electrónico. Cada vez que te dice que no hace falta que borres correo, no le hagas caso. Borra, elimina, simplifica, aparta, separa, segrega, despeja. Lo que no existe no se estropea.

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La foto en Flickr es de Carla Carvalho Tomás.

10 ideas prácticas sobre innovación 65 comentarios

Tras la sesión de ayer sobre innovación con empresarias de Cádiz y derivado de la conversación que mantuvimos a lo largo del día, comparto aquí algunas ideas prácticas que quizá puedan ayudar a buscar soluciones innovadoras. El caso es que, como siempre, uno acaba sumando a partir de lo que escucha y creo que es mejor compartir reflexiones “en caliente” por si a alguien pueden servirle. Son notas rápidas que requieren desarrollo, pero eso ya te toca a tí ;-)

Mi lista de sugerencias para innovar:

  1. La mayor parte de las veces todo resulta más fácil si lo haces en compañía de otras empresas. Creo que compartir ideas con gente que tiene otros negocios (casi mejor si son de otro sector) y hacerlo sobre un folio en blanco es algo sencillo y poderoso. Fácil incluso sin metodología alguna. Se trata de escuchar y dejar que las ideas vayan relacionándose entre sí. Al final, lo mismo has llegado a un nuevo negocio, insospechado hasta entonces.
  2. Las mejores ideas es probable que sucedan cuando en la conversación andan involucrados clientes y usuarios de tus productos y servicios. Sea como sea, necesitas construir una plataforma de conversación con clientes y usuarios. Puede ser en Internet, tomando café, en un encuentro formal o como quieras. Pero hazlo. Cuida a tus clientes y usuarios: hazles pensar y comparte pensamiento.
  3. Internet es un lugar natural para innovar. Escribe la idea de tu negocio. Ahora escribe al lado “Internet”. Es probable que te haga repensarlo. Pero también al revés. Si tu negocio vive pegado a Internet, escribe al lado “offline“. ¿Cómo debe apoyarte esta parte offline tu negocio online? Todavía somos seres humanos que manejamos registros amplios de comunicación. No descartes ninguno.
  4. Simplifica y deja que tu negocio sea “evidente” y fácil de explicar y de comprender. Maneja un mapa de palabras clave asociado a tu negocio. Sirven para visualizarlo y para transmitir la idea de qué cosa es ese negocio que tienes entre manos. Sigue siendo útil el poder de la caja de texto de Google como argumento único que capta atención. La barrera de entrada para usarla es mínima, por no decir inexistente.
  5. Piensa en tu negocio no como negocio. Repiénsalo como actividad social sin ánimo de lucro. Conviértete en empresa social y dirige tu mirada a hacer de este mundo algo más habitable. Necesitas enganchar con la gente que comparte su tiempo contigo. Necesitas ideales y no una simple empresa.
  6. Tu sector es único. Es posible que tu empresa esté adscrita a un CNAE. Bueno, eso no quiere decir nada. Porque tu empresa es única y necesita de otros agentes. Tu cadena de valor es la puerta de entrada para descubrir quiénes son agentes de cooperación. No dudes en mantener permanentemente actualizado un mapa de tu sector, pero échale imaginación y redibújalo según tu punto de vista. Inventa tu sector de actividad. Ahí, en ese mapa, hay mucha química esperando a activarse.
  7. Si tu empresa es pequeña, tienes una inmensa suerte porque todo resulta más fácil. Mantener el tamaño reducido te obliga a buscar alianzas. La red va a ser tu compañera de viaje. Vas a ser “tú y tu red”. Eso quiere decir que ese tipo de vínculos “en red” no saben de jerarquías ni comisiones ni de relaciones interesadas. Son “hoy por ti y mañana por mí”. No olvides manejar relaciones de igual a igual.
  8. Debes buscar el tiempo de tus clientes. Acceder a ese tiempo es una de las claves de la competitividad y uno de los asuntos más complejos hoy en día. Si consigues tiempo de tus clientes entonces tienes un tesoro porque dispones de la mejor de las plataformas posibles para generar experiencias ricas. No se trata sólo de minimizar el tiempo en hacer algo sino de que ese tiempo transcurra rápido porque quien tu cliente está disfrutando.
  9. Sonríe, introduce alegría en tu actividad empresarial. Fun Theory, por favor. Es un valor inmenso: si sabes reírte contigo misma y con tus clientes, perfecto. Viene bien para la salud y para los negocios.
  10. Desplaza energía de los asuntos duros a los blandos. Tus productos y servicios necesitan humanizarse. Cuando defines tu empresa deberías manejarte con emociones. Con cuidado, porque hoy en día vivimos un mundo con inflación emocional. Tanta preocupación por la eficiencia ha conducido a manejar necesidades humanas como actos compulsivos de compra. Pero dicho eso, los negocios siguen basados en buena parte en conectividad humana.

Pues eso, si alguien le sirve, me alegro. El camino se hace andando. Por cierto, estupenda la colaboración en la jornada con CK3 Soluciones Cualificadas. Inma, Belén, un placer ;-)

No-empresas o empresas de usar y tirar 36 comentarios

Sergio Monge ha escrito un artículo donde recoge aquella idea radical de destruir empresas. La relaciona con quién debe innovar y conforma un triángulo entre las grandes empresas, las start ups y otro modelo “sin empresas” del cual me hace defensor. Al margen de que la entremezcla de sabores de esos tres ámbitos se va a seguir en escena, sí me gustaría añadir algunas nuevas ideas sobre esto de las no-empresas.

¿De dónde sale el concepto de no-empresa? En nuestra investigación en curso sobre la empresa abierta, encontramos actitudes de: ¿una empresa?, pero ¿para qué? Si en el para qué es el hecho económico el que satura el horizonte, entonces está claro. Si, en cambio, la empresa fuera un mecanismo a través del cual un grupo de personas se organiza para conseguir resultados, entonces comienzan los matices. O sea, que si el asunto es “ganando dinero” no hay color, ¿o no? ¿Se puede ganar dinero y no montar una empresa? Pues va a ser que sí.

¿Ganar dinero? He aquí un factor que condiciona y limita el enfoque. En realidad creo que es mucho más potente considerar las recompensas (no sólo la pasta) que uno obtiene a cambio. Porque hay gente más y menos sensible a la pasta. Por supuesto que el estándar de empresario (si existe) es más sensible a estas cosas. Dinerito, dinerito, qué fácil es acostumbrarse a ganarlo. Me diréis que para eso arriesga. Pues vale, será por eso. Pero dinerito, dinerito… y así nos va.

La empresa puede ser una losa. Es algo parecido a lo que sucede con algunas parejas. Han consolidado una relación que funciona. Y no, no están casados ni son pareja de hecho. Entonces alguien aparece en la escena: puede ser la familia, el estado, una percepción de inseguridad, un antojo, un calentón. Motivos variados que apuntan al mismo fin: ¿por qué no formalizar más aún la relación? Ya, pero, ¿qué aporta? Y aquí se listan las ventajas, que digo yo que habrá, porque mucha gente entra en el redil.

Sí, la empresa puede ayudar a formalizar la relación o puede ahogarla. Empresas estupendas al nacer se convierten en burocracia con el paso del tiempo. Este es el escenario. Peeeeero, peeeeero… es que, además, hoy en día un elemento modifica la escena: el acceso de cada vez más personas a mejores prestaciones de las tecnologías de información y comunicación. Porque la empresa la justificábamos en buena parte debido a los costes de transacción (Ronald Coase), pero cuando estos decrecen radicalmente, entonces ya hay una razón menos para formalizar nuestra relación como santa madre empresa.

Sin embargo, el sistema económico necesita un CIF. Ah, ¿era eso? ¿Y no ha CIFs de usar y tirar? Total, si es algo instrumental, ¿para qué hacerlo tan serio? Hagamos empresas de usar y tirar.

O sea, que las personas cualificadas, trabajando con su conocimiento (ese que seguiría siendo suyo aunque estuvieran en la empresa) y manejando competencias digitales pueden ahora no usar empresas. Pues es una posibilidad. Minoritaria, alternativa, antisistema, de cuatro chalados, molesta. Ponle los calificativos que quieras. Pero es una posibilidad.

¿Y la pasta?, ¿de dónde viene la pasta? De los proyectos, de las actividades concretas, de lo que haces. Hay que llegar a acuerdos. Las necesidades de las personas pueden ser diferentes. Un proyecto, una distribución de dinero. Hoy por ti, mañana por mí: negociación para llegar a un acuerdo y a otra cosa mariposa. Vida líquida, a Bauman nos acogemos.

Sergio hablaba de innovar a cuenta del típico artículo de Jose del Moral replicando a Pedro Luis Uriarte. A mí, la verdad, lo de innovar, pues vale, llevamos tres años con el mantra a cuestas. Dicen que ahora la palabra de moda es internacionalizar. Pues vale. En realidad prefiero hablar del fondo de la cuestión: cómo se organizan las personas para hacer cosas. Cosas que satisfagan sus expectativas, que las hagan mejores personas, que las comprometan. Bufff, qué duro es pensar que esto es lo que estén haciendo hoy en día la mayor parte de las empresas, ¿no?

Porque una mierda de artesano escriba un artículo en un blog no va a pasar nada. Las grandes empresas seguirán existiendo; muchas startups querrán hacer a pequeña escala lo que hacen las grandes empresas. No cambian el modelo. Lo asumen y lo reinterpretan a otra escala. De esto tengo que hablar algún día. Creo que hay muchas cosas para cambiar en torno a la efervescencia de las startups como modelo de éxito futurible. Demasiada presencia del dinero, demasiada ambición; modelo americano que mola más. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy que me compre Google.

Aquí de lo que hablamos es de una vía alternativa y minoritaria. Pero tremendamente apetecible. Primero las personas; luego ya se verá cómo nos organizamos. ¿Empresas tradicionales? No son la única opción.

Desapasiónate y enfría tu conducta 10 comentarios

CRISTO_DE_LA_PASIONSi “innovación” es una palabra afectada por la afasia de Wernicke, me temo que “pasión” lleva el mismo camino. Hoy hay que poner “pasión” en el trabajo. Nada de diligencia y las cosas bien hechas; no, primero pasión y luego ya se verá. Así que no descartes que te presenten un documento a firmar que diga algo así como:

Quien suscribe se compromete a aportar pasión a sus actividades. Las actividades propias del puesto se vivirán con intensidad de acuerdo con los valores de esta empresa. Esto incluye un compromiso emocional intenso y pleno. No se admitirán simples acuerdos verbales de baja intensidad. Este es un lugar de autorrealización. Para cualquier duda, se puede consultar el proceso de la pasión, dentro del Manual de Calidad.

El trabajo es como la teoría de los gases. En pleno siglo XXI se extiende hasta ocuparlo todo. Si no haces nada, el trabajo te invade. Si no muestras resistencia, el trabajo te definirá. Serás lo que trabajas. La conciliación habrá ganado la gran batalla: el trabajo te ofrece lo que querías, pero no de 9 a 5, sino de sol a sol. Sé feliz mientras trabajas. Y cuanto más feliz, más tiempo. Y cuanto más tiempo…

Las empresas compiten por proporcionarnos experiencias. No nos venden lavadoras sino un compromiso con el ahorro de agua, no nos venden coches sino que sintonizan con todo lo que nos gusta conducir. Kjell A. Nordström y Jonas Ridderstrale ya lo dijeron bien claro: Funky Business Forever. Antes había iglesias y hoy tenemos centros comerciales. Pero esta nueva religión sigue necesitando la fe de sus creyentes. Y eso se inyecta en vena, no a través de la razón. Estamos en la Economía Emocional S.A. Déjate llevar, queremos que seas feliz con nosotros.

Así que, ¿por qué no? Quizá deberías mantener las distancias y jugar con más frialdad, ¿no? Piensa cómo están diseñados los centros de (des)atención al cliente: primero rebajar la tensión, enfriar los ánimos, asentir con calma mientras echas sapos y culebras por la boca. Y luego ya veremos lo que podemos hacer por ti. Las empresas no van a dejar de buscar tu punto débil. La compra compulsiva siempre ha funcionado pero antes sucedía sólo en pequeñas dosis. Ahora se trata de que toda la compra sea compulsiva. Va directa a tu corazón. Hazle un hueco, recuerda que estamos en Navidad S.A., 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Las empresas-iglesias del siglo XXI luchan a destajo por nuestra fe.

Sonríe, tú que trabajas en la Administración. Sí, en ese trámite administrativo -ahí también- la organización necesita que pongas pasión. Recuerda, antes esas cosas se magnificaban, antes podías acudir a la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor. En breve las acabarán poniendo en el código de conducta de nuestras empresas y organizaciones en general. Aitor, no te sientas aludido, que lo tuyo siempre ha sido pasión por innovar los pintxos ;-)

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La imagen está tomada de la wikipedia y corresponde al Cristo de la Pasión, en Villarrobledo.

Internet no se asocia ni a innovación ni a competitividad 8 comentarios

incredulidadA través de Orkestra (necesitas ser usuario registrado) puedes acceder al II Informe de Competitividad del País Vasco: hacia el estadio competitivo de la innovación. Es un amplio documento de 249 páginas en el que se repasa el desempeño competitivo de las empresas mirando hacia la innovación y tomando como referencias el territorio y la clusterización. Incluye también un capítulo para repasar el entramado de agentes institucionales en torno a lo que quiera que sea la innovación y la competitividad.

Por otra parte, Guillermo Dorronsoro, al hilo del encuentro New economic ground for innovation policy y su contacto con Jan Fagerberg nos pone sobre la referencia de otro informe similar. Se trata del First White Paper on Innovation elaborado por los noruegos: An Innovative and Sustainable Norway. En este caso se trata de un documento más ligero, 24 páginas, que extracta lo fundamental del planteamiento noruego en materia similar.

Primero, debo decir que sólo he ojeado los dos informes y les he dedicado una lectura en diagonal. Además he realizado algunas búsquedas para localizar términos que me parecen relevantes. Lo que muestro aquí es sencillamente un hecho. Que cada cual lo interprete como quiera.

En las 249 páginas del informe sobre el País Vasco de Orkestra no aparece la palabra “Internet”. Tampoco aparece en el de Noruega. No hay referencias a lo digital, aunque sí muchas a las redes y a la cooperación entre “agentes”. Pero, eso sí, sin añadir, como digo, ninguna referencia a Internet como escenario donde suceden relaciones, transacciones, oportunidades y amenazas. Silencio administrativo. No es relevante, no tiene aparente relación ni con innovación ni con competitividad. Ni en Noruega ni aquí. ¿Podemos interpretarlo de la misma forma?

Por supuesto que la lista de palabras más repetidas en estos textos tiene que ver, además de con los términos origen (innovación y competitividad) con empresa, gobierno, condiciones, agentes, elementos, análisis, sector, nivel… Todo un complejo territorio de términos sin emoción, despegados del interés de la mayor parte de las personas. Un territorio aburrido, fangoso, gris. Algo que tiene que ver con la gente que está en los despachos, en sus castillos, en el poder. Algo que tiene que ver con la gente que maneja el mundo.

En 2009 Internet navega al margen de los informes oficiales sobre innovación y competitividad. Es lo que hay.

Las ventajas de innovar despacio 14 comentarios

tiempoUna de mis obsesiones es la gestión del tiempo. De hecho, mi agenda refleja por igual actividades laborales y personales. Claro que en mi caso están fundidas. Cada vez que alguien me convoca a una reunión procuro colocar hora de inicio y fin. En resumen, creo que me preocupo en exceso por “dominar” el tiempo. Porque el tiempo es limitado. En nuestra cultura el tiempo es lineal. Esto es occidente, olvida el tiempo cíclico, que también existe, sobre todo en la tradición budista e hinduista.

Estoy convencido de que nuestra percepción del tiempo se ha comprimido  en los últimos 10 años. Aunque hoy llegáramos a vivir 100 años, estos equivaldrían a 40 de mi abuelo. Como quiera que llegan más y más estímulos, el tiempo disponible por “unidad de estímulo” se ha reducido de forma espectacular. Leemos el artículo en diagonal, buscamos atajos para llegar antes a los sitios y buscamos la forma en que hacer “más con menos”. Presión y más presión en la caja del tiempo. Tiempo como enemigo a batir.

Stephen Covey decía, sin embargo, que hay una cadencia natural para los acontecimientos y que es muy difícil modificar ese ritmo vital natural de las cosas (el subrayado es mío):

La organización no es algo mecánico. Vive y crece, está formada por seres vivos que crecen. No puedes “arreglar” a las personas, tienes que alimentarlas día a día. Tienes que crear las mejores condiciones, el clima correcto para promover el crecimiento y la oportunidad. Como el agricultor, que debe escoger la mejor semilla, asegurarse de que la tierra es buena, la temperatura correcta, que hay suficiente luz solar, agua y fertilizante, que se han esparcido bien las semillas y que la cosecha se cultiva para que el crecimiento se optimice al máximo. Pero se necesita tiempo, mucho tiempo. No puedes correr aunque quieras. La ley de la agricultura es una ley natural basada en principios universales.

Estos conceptos de tiempo necesario y perseverancia aparecen también en la forma en que W.L.Gore & Associates aborda sus innovaciones. Leed este artículo de Alan Deutschman en Fast Company sobre la cuestión: The Fabric of Creativity. Es muy intersante.

Saberse manejar en un mundo acelerado es condición de supervivencia para nuestras empresas. Pero no tiene por qué afrontarse necesariamente con más velocidad. De hecho cabría pensar que innovar despacio es una innovación radical porque plantea una solución diferente a un problema común: no hay tiempo. ¿Hay que llegar primero o hay que saber llegar? Lo retro, lo antiguo, lo clásico mantiene un ritmo vital diferente al que parece exigir la innovación (radical) continua. Ahora no se trata sólo de mejora continua sino de innovación continua. Hay que generar nuevo mercado, no dejar que el consumidor se acostumbre. Tras un teléfono móvil llega otro, tras un modelo de bici de montaña aparece el siguiente. El tiempo, constreñido, sufre. El planeta más, por supuesto. Y nuestra estabilidad emocional a duras penas. Así, ya tenemos con nosotros una fuerte corriente social por el decrecimiento.

Hay un gran mercado en torno a la lentitud. Por contrapeso frente al monstruo hiperactivo social en que vivimos. La gente pide a gritos desconexión. La oferta de ocio es invadida por spas y baños relajantes. Hay un ritmo vital más pausado que hace de contrapeso a “la realidad”. Pero la realidad también está repleta de sabiduría popular y Argiñano recomienda siempre los productos “de temporada”. Pero nos estamos cargando las temporadas. Todo tiene que estar para ya, para ayer. Y no puede ser. Por eso me encanta el “cerrado por fin de temporada” de Soloraf.

Hay bancos de tiempo para intercambiar este oro del siglo XXI. GTD es acrónimo que se repite por doquier en las baldas de los bazares de aeropuerto: miles de herramientas a tu servicio. Menos tiempo es menor coste, menos tiempo es mayor margen. El tiempo glacial, frente al tiempo “de reloj” industrialista y el tiempo atemporal de la sociedad-red,  nos dirá si acabamos jodiendo el planeta. Ni tú ni yo lo veremos.

Por eso tienes que recordar que es probable que sólo pases por esta vida una vez. Disfruta del tiempo. No hagas caso a la mayoría, innova despacio, conseguirás diferenciarte y ganarás en salud. Otro capítulo más de las paradojas del siglo XXI.

Ideas sobre nueva economía desde la EOI 4 comentarios

innovation31Participando hoy en un seminario sobre sectores de la nueva economía en la EOI, comparto algunas reflexiones que me han surgido. Las he anotado a medida que discurría la sesión. El encuentro pretendía reflexionar, entre otras cosas, sobre qué factores de éxito parecen revolotear en torno a la nueva economía (sea esto lo que sea).

  • El lenguaje que usamos en torno al management llega hasta donde llega. Creo que nos limita para pensar en el futuro de las empresas.
  • Aparece en varias ocasiones la idea de “no-empresa”, “no-mercado”. En el fondo, creo parte de la idea de océano azul, pero con muchos matices en tanto que lo inexplorado no permite hacer demasiadas conjeturas.
  • Cuando hablamos del éxito en las empresas, hay que andarse con cuidado. Quizá la clave está en qué entendemos nosotras las personas por “éxito personal”. Aunque esto también tiene su historia en una sociedad
  • Surge la idea de “transparencia“, en el caso, por ejemplo de Soloraf, como factor fundamental para crear confianza en quienes se relacionan con la empresa.
  • Parece que las estructuras físicas, sólidas, tradicionales de la empresa convencional no se llevan bien con la eficiencia. Es algo así como considerar la forma en que tu empresa se volatiliza y sigue funcionando. ¿Empresas sin personas en plantilla?, ¿personas que se organizan para prestar servicios sin necesidad de un CIF? Importante conseguir el tamaño del elefante y la velocidad de la gacela, como decía una de las personas participantes.
  • Parece recurrente la idea de que en una empresa la gente tiene que “hacer lo que le gusta“. Sin embargo, siempre alerta de no convertirnos en simple asunto de conformidad, de zona permanente de confort.
  • Una idea rompedora para una empresa de base social: no existir. Simple, porque ha logrado el objetivo: conseguido el fin que perseguía, desaparece del mapa.

De nuevo revolotea por mi cabeza la misma idea: hay un modelo que está agotado. Lo miremos desde la perspectiva del management que  Gary Hamel desarrollaba en El Management del Futuro o en términos más globales de modelo capitalista (que ahora llena estanterías en los bazares de aeropuertos, qué cosa).

Me voy a quedar con la idea de Odilas de movernos en proyectos como eje aglutinador de nuestra actividad profesional. Hoy son unos y mañana serán otros. La intensidad que despleguemos en ellos es lo fundamental.

Un curioso ejercicio final cuando nos preguntan qué hacemos, cuál es nuestra aportación desde nuestra experiencia empresarial. Me quedo con algunas cosas:

  • Hacer red.
  • Imaginar.
  • Canalizar flujos.
  • Reciclar personas.
  • Visualizar información.

Bueno, pues eso, apuntes compartidos. Aunque en el bloc de notas van, claro está, más garabatos. Nos leemos.

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