Creo firmemente en que hay una dimensión humana de las cosas. Tiene que ver con mi racionalidad, ya lo sé. Es esa necesidad de comprender, de abarcar, de sentir que lo entiendo. También de minimizar la amenaza que llega de la multitud. Sí, más de tres son multitud. Puede ser que tenga que ver con quién soy y cómo me entiendo y cómo comprendo lo que me rodea. A lo mejor no debería concluir nada de ello. Sin más, creo que soy yo. Puede que no aplique a ninguna otra persona.
Necesito una dimensión manejable. La más cómoda y la que me aporta más posibilidades es la del ser humano que somos. Único. Pero resulta que vamos a ser como los teléfonos móviles: si lo sólo hay uno no puedes usarlo para lo que se concibió: establecer comunicaciones. Así que cuando eres una persona y sólo una, eres ser social. Desde esta perspectiva no hay vuelta atrás: al ser tú no te cabe sino conectarte con el mundo.
O sea, que hay dos elementos básicos: quienes somos como personas únicas y nuestra necesidad de conectarnos. Luego vienen las dimensiones de la conexión. Y ahí lo paso mal; tengo miedo. Porque parece que el mundo se mueve a grandes impulsos, de grandes masas que hacen evoluciones o revoluciones. Porque lo habitual son las grandes ingenierías del alma humana. Unidos en el destino cambiaremos el mundo. Pues va a ser que no.
En el fondo estamos buscando química personal. Y si es auténtica no puede galopar a lomos de gigantes y de multitudes. La química muestra muchas limitaciones en los grandes espacios. Química que es alquimia, que se oculta a la razón y juega en territorio caprichoso. De repente y porque sí. Mierda de explicaciones, pero las cosas son como son. Y en esos lugares repletos de alquimia sucede lo que no puede acontecer en el país de la grandeza. Nuestra intimidad se recrea y socializa. Es poder explosivo que reniega de lo centrífugo para recrearse en lo centrípeto. Contradicciones que nos alimentan cada día.
Reivindico la cobardía y el miedo. ¿Qué hago escribiendo en lo que se llama un medio social? Exploto mis paradojas, no puede haber otra explicación.
Creo que recreando lo diminuto podemos romper sus límites. Pero no nos engañemos. La ruptura con lo diminuto provoca más diminutos. Quizá heterogeneidad, pero la escala vuelve a empequeñecer con cada implosión. Romper para crecer es la forma en que no crecer. Peter Pan for ever. Podemos desarrollarnos sin crecer. La alquimia es nuestra baza. Nunca lo van a entender. Por más analistas que coloquen en la sala de operaciones. No pueden diseccionar la alquimia, no hay herramientas, no hay lógica.
Un espacio íntimo es un lugar donde dos o tres personas se olvidan de quienes son. Dejan su rastro pero se pierde el sentido. Son porque están mientras el juego de construir se recrea una y otra vez. Iteración de conexiones que revienta cualquier análisis. Es, sin más, una forma de hacer frente a una sociedad que se agiganta cabalgando en el progreso desbocado.
Mi abuelo solía tener dos o tres vacas y otros animales típicos de la economía doméstica de hace 50 años en esta zona del sur de Islandia. Mi abuelo trabajaba en la Babcock Wilcox, una de esas empresas gigantes de la margen izquierda que ya nunca serán lo que fueron, humilladas por el progreso. De lunes a viernes, mi abuelo seguía una rutina sencilla. Tal que así:
Arriba a las 5 de la mañana. Supongo que ingerir calorías para lo que se avecina.
Bajar a la cuadra a arreglar a los animales, ordeñar las vacas (en mi casa siempre dijimos “catar” y no ordeñar, por cierto) y alguna que otra tarea de las que nunca faltaban.
Hacia las 7 ir a trabajar. Andando, claro. Pero en su caso no más de 4 kms; todo un privilegio.
Volver de trabajar hacia las 6 ó las 7 de la tarde.
Arreglar los animales, ordeñar de nuevo las vacas, quizá hacer algo en la huerta si es que había luz.
Cenar y a la cama. Mañana será otro día.
Los sábados y los domingos la vida se relajaba. Sólo había que ordeñar las vacas por la mañana y por la noche, trabajar en la huerta, hacer hierba para los animales y atender a los asuntos que estuvieran pendientes por no poder llevarlos a cabo de lunes a viernes. Quizá el domingo por la tarde pudiera ser el hueco de tranquilidad.
Hoy en 2010 aquello parece oculto en una niebla que desfigura el recuerdo. Mis manos se deslizan por un teclado y mueven un ratón. Algo inexistente en la vida de mi abuelo. Su calidad de vida a los ojos del mundo contemporáneo, dejaría bastante que desear. El solía decir: “lo más lejos que he estado es en Pamplona y porque me llevaron preso”. Un mundo limitado por 20 kilómetros de radio alrededor de unas vacas y un terreno donde cultivar patatas, boronas de maíz, nabos, remolacha y las típicas hortalizas de casa.
Hoy la calidad de vida es el santo grial. Es una preocupación. La construimos -enorme paradoja- a base de permanente insatisfacción. Jugamos a elevarla a los altares para dispararle cañonazos que la destruyen día sí y día también. Tenemos que estar al tanto de lo que sucede, manejar información. Las oportunidades vienen envueltas en noticias y descubrimientos. Ganamos tiempo al tiempo para estrujarlo y cargar las cartucheras del stress permanente. No es que tengamos paz; tenemos ausencia de stress. Porque el stress es omnipresente. Y bastante éxito es que se manifiesta de forma modesta.
La calidad de vida cabalga a lomos de la insatisfacción. Innovamos en patología. ¿Cuántas patologías existen hoy que eran desconocidas hace 50 años? Estamos ganando en la lucha por la novedad. Afinamos tanto la búsqueda que cuanto más profundizamos en algo más descubrimos nuestra ignorancia. Saber mucho es igual a caer en la cuenta de todo lo que no sabemos. Un agobio inherente a la búsqueda. Tenemos que innovar y crear medicinas para las enfermedades que no existen. Porque nuestros comerciales son buenos: saben crear necesidades. Lo han mamado en sus clases de religión.
¿Qué tal llevas tu ritmo de vida? Hay que pelear, ¿verdad? Claro, hay que ser competitivo. Dejamos atrás la ineficiencia de perder el tiempo. En el segundo s+1 ¡zas! hay que conseguir llegar al mercado. Rápido es mejor. Velocidad como reto. Ritmo, ritmo, ritmo; no pienses, ¡haz! Si te equivocas, no importa. De nuevo arriba, el mercado agradece tu actitud.
No tiene sentido que tengas sólo dos vacas. ¿Estás tonto?
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La foto en Flickr es de www.D2k6.es, pero creo que son otras vacas; no las de mi abuelo.
Desde 2003 ha llovido bastante. Aquel proyecto de Consultoría Artesana en Red nació humilde y sigue humilde. No hay que olvidar los orígenes. Me alegro del lugar al que ha llegado, pero esta historia no tiene sentido si no sigue hacia delante. Muchas cosas han cambiado y seguirán haciéndolo.
Junto con otras personas del mismo oficio y tras un par de encuentros presenciales -además de otros miles de encuentros difíciles de describir- hemos parido un texto con el que jugar. Palabras que reflejan una forma de entender esta vida que compartimos a través de un oficio como otro cualquiera: en nuestro caso el de la consultoría artesana.
Hemos estado trabajando con Innobasque cerca de dos años en el desarrollo de diferentes acciones relacionadas con la web social. Creemos que ha llegado la hora de aflojar la relación. Lo hecho, malo y bueno, es visible y evidente. Naiara Pérez de Villarreal suele actualizar cada cierto tiempo un mapa con una serie de indicadores al respecto. En la web social las cosas son bastante evidentes, ¿no?
Para Consultoría Artesana en Red ha sido un proyecto importante. Pilar Kaltzada hizo el primer contacto con nosotros allá a finales de 2007 y desde comienzos del 2008 hemos venido colaborando con Innobasque, junto a Aitor Bediaga y mi actual compañero de fatigas David Sánchez Bote. También en su momento y para un taller sobre redes sociales colaboró con nosotros Dolors Reig.
El proyecto, por resumirlo de alguna forma, se ha movido en cuatro planos:
Reflexionar primero y poner en marcha después una cierta estrategia en materia de web social en su más amplio sentido.
Facilitar el aprendizaje de diversas competencias relacionadas con la web social tanto a personas que trabajan dentro de la estructura de Innobasque como a socios/os.
Desplegar contenidos en los diversos contenedores para facilitar la interacción con socias/os y con la sociedad en general de cara a movilizar en torno a lo que se ha venido en llamar la segunda transformación económica y social aquí por esta zona del sur de Islandia.
Implantar un soporte para el trabajo de los grupos de trabajo en Innobasque: las wikis.
La pasada semana nos reunimos para hacer balance y cerrar esta etapa de la colaboración. Entre otras cosas preparamos una “cronología de los hechos” donde ubicamos hitos como: los primeros posts en Blogis y Thought in Euskadi, la apertura de perfil y grupo en Facebook, el primer twitteo, el paso al Private Label de wikispaces y la apertura de las wikis, etc. Ha pasado el tiempo deprisa y cuando haces balance de lo que ha ido pasando aún parece que ese tiempo todavía se acelere más. Los números han ido creciendo más o menos deprisa.
De entre todos los materiales que se han ido generando en estos dos años, os recomiendo muy especialmente consultar:
El canal de slideshare, con 64 presentaciones y otros 15 documentos. Entre todos ellos hay muy buenos materiales. Merece la pena revolver un poco.
El canal de Youtube, donde podéis encontrar tanto materiales propios de Innobasque como un estupenda recopilación de otros relacionados con la innovación en su sentido más amplio.
Las wikis de las diferentes áreas de trabajo, que contienen material muy valioso. Podéis utilizar el buscador personalizado de Google para localizar recursos que os puedan interesar.
Por lo demás, esto es pequeño y aquí en el sur de Islandia nos conocemos todas/os. Seguirán cruzándose los caminos. Y ya que pasamos página tras dos años de colaboración, pues qué menos que agradecer la confianza y escribir este artículo, ¿no? Lo mejor, como siempre, las personas que vas conociendo. Gente que pasa a formar parte de tu red profesional de amistades. Mil gracias.
Echando un vistazo al programa de festejos de esta edición, me dice Boquitas Pintadas que otro año quizá hagamos la semana completa. Yo me dejo guiar, que en esto soy un advenedizo
Antes de entrar aquí en la Capella, hemos callejeando por el barrio. Siempre es una delicia pasear por la Boquería, un lugar donde los sentidos se despliegan sin apenas esfuerzo. Colores y olores que anteceden a los sabores. Espectacular para la vista. Por cierto, lus callejuelas anexas al mercado bien podrían servir como escenario para sórdidas persecuciones en busca del asesino. Quizá se esconda por aquí.
Paco Camarasa anda presentando la tertulia. Como no quiero perderme hilo de lo que por aquí se comente, os dejo. Os dejo con tres imágenes para que situéis los hechos. El crimen creo que se cometió allá en el mercado. Os dejo con los diferentes tonos que puede adquirir la sangre. No puedo contar más.
Un amigo que estudió conmigo en la universidad me explicó cómo había crecido su empresa. No tenía nada que ver con necesidades derivadas del mercado o con nuevos proyectos. Sólo tenía que ver con encontrar personas. ¿Qué tipo de personas? Pues esas con las que haces química. Así, sin más. Hecha la química, ya se verá qué hay que hacer o dejar de hacer. Pero, ¿de dónde surge la química? Complicado asunto.
En mi caso es evidente que he ido cambiando desde que comencé Consultoría Artesana en Red. Entre otras razones, por eso he querido compartir el balance de esos seis años a través de los ocho artículos que escribí a final del año pasado. Me he hecho más cascarrabias, soporto peor las incongruencias empresariales y cada día que pasa pienso que tenemos que hacer las cosas de otra forma.
Eso supone tener más en cuenta a las personas que se juntan en un proyecto, sea empresarial o de otro tipo. Personas, personas. Personas primero, son lo más importante. Eso me ayuda a establecer química. Es más probable con gente que cree que antes que las organizaciones están las personas.
También hay una forma de entender la vida que no sabría muy bien cómo explicar. Pero pasa de vez en cuando que una simple conversación provoca la química. No sé explicarlo mejor. Sucede porque hay una sensibilidad con ciertas cuestiones. Sí, creo que es sensibilidad. Hay gente que tiene una sensibilidad especial.
Con David Sánchez Bote hace mucho tiempo que hice química. Hicimos química. ObEa, nuestro grupo de investigación, salió de unas cuantas conversaciones sobre lo divino y lo humano. David fue la mitad necesaria para que naciera ese proyecto al que luego se unieron Aitor Bediaga, Iván Marcos y también Jokin Guridi. Hoy tenemos una actividad difusa entre las manos. Participamos de un buen número de aventuras y queremos ser rentables. Sacamos adelante proyectos, unos facturables y otros no. Vamos a seguir trabajando en abierto todo lo que podamos. El viento sopla fuerte y tenemos las velas desplegadas.
Así que en breve voy a trabajar con David bajo el paraguas de nuestra empresa: Consultoría Artesana en Red. Ya lo veníamos haciendo, él como parte de la universidad y yo con mi empresa. Pero ahora damos un paso más y formalizamos la relación. Él ya lo ha explicado en su blog.
Digo que “voy a trabajar con él” porque estoy seguro de que voy a aprender un montón de cosas con él. No quiero pensar que “David viene a trabajar a Consultoría Artesana en Red”. No, porque no es así. Establecemos una relación profesional en la que las dos partes queremos salir ganando. David sabe de muchas cosas que yo no sé. Soy egoísta. Voy a aprender de él, de su doctorado, de su experiencia en sistemas de información, de su actitud -más abierta que la mía- en facebook, de sus pajas mentales metodológicas -que si escuchar, que si conversar, que si co-crear-, de su apertura mental.
Hemos esperado a que el consejo rector de MIK, de donde David es socio en la actualidad, lo apruebe de manera formal. Nos damos tiempo. Hay que ayudar a que las cosas en la facultad y en MIK queden bien cubiertas porque seguiremos colaborando como hasta ahora. El camino comenzará en febrero de 2010. Esa es la fecha en que David se incorpora al proyecto de Consultoría Artesana en Red.
Para este humilde es un hito importante. Quizá el más importante desde que nació. El proyecto crece más del doble: de una persona pasa a ser más de dos. ¿Cómo es esto? Porque una idea que se da y otra que se recibe nunca suman sólo dos. Eso es sólo la matemática fría y aquí no funciona.
¿Y sabéis qué? (Voy a decir una burrada) Yo ya estoy deseando que David abandone Consultoría Artesana en Red. Hoy construimos juntos este proyecto pero que estoy seguro de que él construirá en el futuro sus propios proyectos. Quizá Consultoría Artesana en Red acabe siendo sólo una marca; no siento que sea “mía” en el sentido de propiedad. No tiene mucho sentido “poseer” una idea si no la compartes, ¿no? Yo me haré viejo y más cascarrabias todavía. Me haré insoportable. Ya se lo aviso
Ah, ya iremos explicando cómo nos organizamos. Porque quizá haya más cambios. A medida que avancemos, seguiremos retransmitiendo la forma en que vamos trabajando. Nos leemos.
1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.
2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo.
¿Una empresa debe exigir lealtad a sus trabajadores?, ¿un partido político debe exigir lealtad a sus afiliados? Por supuesto que “lealtad” es un gran valor de nuestra sociedad. Es el pegamento que une proyectos, que legitima opciones, que genera cohesión social. Lealtad es un requerimiento previo para cualquiera que esté en el poder. Si no estás en el poder o no aspiras a él, “lealtad” es un término que pierde gran parte de su sentido. Alguien es leal a otra persona, las más de las veces en una situación que no suele ser igualitaria. La jerarquía exige lealtad.
Lealtad a la bandera, a los ideales, a la causa. Somos leales súbditos, leales guerreros. Los perros son leales a sus amos.
Así pues, ¿quién puede pedir lealtad? y ¿por qué lo hace? La mayor parte de las veces creo que se trata del miedo a saber tratar la divergencia. Mejor la eliminamos de raíz. Algo así como “bastante caña nos meten quienes no son como nosotros como para que desde dentro generemos divergencias internas”. Nadie en su sano juicio airea las miserias. No, la mierda se barre para casa. Después, podremos tratarla sin que nadie se entere allá fuera o bien mantenerla bien tapadita bajo de la alfombra. Ojos que no ven, corazón que no siente.
¿Qué harías si alguien te pide lealtad? Bueno, si comulgas cien por cien con sus ideas no pasa nada. En realidad, lealtad sería algo así como un pacto más hondo y sentido. Algo así como “no te voy a fallar”, “estoy contigo a muerte”, “cuenta conmigo para lo que haga falta”, contra el mal, ¡la hormiga atómica!
Entonces, todo esto que estoy diciendo ¿supone que aceptemos la falta de lealtad, que la impulsemos, que idolatremos la discrepancia, que provoquemos un cortocircuito en nuestras organizaciones y líneas de pensamiento? Vaya estupidez estás proponiendo, chaval.
No, esa no es la forma. Es mejor el equipo cohesionado, el equipo de alto rendimiento que se une ante la adversidad, que cura las heridas de sus soldados, que tiene bien claro cuál es el enemigo y que es capaz de defender con orgullo una postura hasta sus últimas consecuencias. Nada mejor que la trainera: alguien ve el futuro y el resto del equipo rema con la lealtad debida al patrón. Confía en su decisión. ¿Quién va a negar las bondades de la trainera como modelo de unión? La unión hace la fuerza.
Mea culpa. Magnifico la lealtad. No es para tanto. En realidad la crítica viene de serie con el humano que -más o menos- acabamos siendo. La lealtad convive con esa crítica malvada y traidora. Siempre ha habido insidiosos que te cortan la hierba bajo los pies. Criticar es fácil. Lo difícil es arrimar el hombro y construir. Bla bla bla, siempre de boquilla y luego ¿qué? El partido se hace con unión. ¿Somos equipo? Pues entonces todos a una. Como diría Edward de Bono en El Pensamiento Paralelo:
Entonces vino Sócrates seguido de Platón y ellos crearon orden a partir del caos haciendo la verdad “absoluta”.
Así que lealtad, lealtad. Pero la lealtad encierra en su seno al mismísimo demonio. Porque la lealtad implica a su contrario. Donde hay lealtad hay traición. Al pedir lealtad enciendes la mecha de la traición. Así de cruel es el destino. Y los traidores, cuando la guerra termina, son juzgados para que conste público reconocimiento de su condición.
Ser leal agota. En un mundo enmurallado era fácil no salir del redil. En un mundo de ideas y pensamiento, las fronteras se diluyen y la lealtad con ellas.
La vida a veces parece extraída del juego. La escala y las velocidades nos confunden. Disfruta del video. ¿Realidad dentro de la ficción o ficción dentro de la realidad?
El video está entre los 25 seleccionados por Vimeo de todo 2009. He llegado a ellos vía Dolors Reig. Si puedes, casi mejor si usas la alta resolución para verlo. Se disfruta más.
Según el Sindicato Unificado de la Policía (SUP), tras aterrizar en El Aaiún el avión que sale de Las Palmas, la policía marroquí retiene a la activista, quien al rellenar el formulario de entrada, deja constancia de que su nacionalidad es la del Sáhara Occidental, y la somete a un interrogatorio. Horas después, avisan al responsable de la nave que Aminatou Haidar no puede permanecer en territorio marroquí y que será devuelta en el avión, que en lugar de regresar a Las Palmas, desde donde había partido, lo hará a Lanzarote.
El responsable del avión telefonea al policía de servicio en Las Palmas, al que la comunica el incidente y éste, a su vez, consulta con el inspector jefe de turno. Haidar no tiene pasaporte marroquí y sólo tiene en su poder un permiso de residencia en España por razones humanitarias, para tratarse de una enfermedad.
El inspector jefe, según la investigación interna del SUP, cree que técnicamente la activista puede viajar con la tarjeta de residencia, pero dado que se trata de un incidente con Marruecos resuelve plantear el tema a la jefa superior de Policía de Canarias, María Concepción de Vega Caamaño. La jefa superior está de acuerdo con el inspector jefe. Sin embargo, decide comunicar el hecho a la sede de la calle del General Pardiñas, en Madrid.
Se pone en comunicación con Enrique Taborda, comisario general de Extranjería y Fronteras. Entiende Taborda, según el SUP, que Haidar está técnicamente habilitada con su tarjeta de residencia para ingresar en territorio español, sin pasaporte, a la luz de una interpretación de la ley de Extranjería, el real decreto que regula el control de puestos fronterizos y el acuerdo y el convenio de Schengen en la Unión Europea de 1985 y 1990, respectivamente.
Y no puedo sino recordar algo así como el teléfono escacharrado. Triste incapacidad para acabar decidiendo lo peor de lo peor.
El eclipse de sol
Comunicación 1: El coronel al comandante adjunto
Mañana a las 9 de la mañana tendrá lugar un eclipse de sol, cosa que no sucede todos los días. Se reunirán todos los hombres en el patio, llevando uniforme de gimnasia. Yo les explicaré el fenómeno. En caso de lluvia, como no se podrá ver nada, envíelos al gimnasio.
Comunicación 2: El comandante al capitán
Por orden del coronel, mañana a las 9 eclipse de sol en el patio. En caso de que llueva, el eclipse tendrá lugar en uniforme de gimnasia y dentro del gimnasio, cosa que no sucede todos los días.
Comunicación 3: El capitán al teniente
Por orden del coronel, en uniforme de gimnasia mañana a las 9, tendrá lugar la inauguración del eclipse de sol. Será en el gimnasio si es que llueve, cosa que sucede todos los días.
Comunicación 4: El teniente al sargento
Mañana a las 9 el coronel, en uniforme de gimnasia, eclipsará al sol en el gimnasio si hace buen día. Si llueve será en el patio.
Comunicación 5: El sargento al cabo
Mañana a las 9 tendrá lugar el eclipse del coronel en uniforme de gimnasia debido al sol. Si llueve será en el gimnasio, cosa que no sucede todos los días. Reunión general en el patio.
Comunicación 6: Conclusión deducida por los soldados rasos
Parece que mañana, si llueve, el sol eclipsará al coronel en el gimnasio. ¡Qué lastima que esto no ocurra todos los días!