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Técnico/a en transparencia 16 comentarios

Tactical TransparencyTiempo al tiempo. Veremos cómo aparecerá un puesto de trabajo nuevo: Técnico/a en transparencia. Sí, se ocupará, en empresas y administraciones molonas, en gestionar la transparencia. Porque no se trata de colocar un cristal donde antes había un muro opaco  sino de proporcionar una transparencia útil y supeditada a los fines de la organización.

Yo es que soy un desconfiado de tomo y lomo. Fíjate que hasta veo nubarrones en el advenimiento de San Obama a la tierra. Empresas y administraciones juegan con lo que exige el guión. Como cada vez es más difícil ocultar lo que no conviene que sepamos, ahora se cargan las tintas en lo transparente y abierto. Pero a pesar de los muchos intentos serios que se pondrán sobre la mesa (quiero pensar que los hay y los habrá), las cosas son como son: fuegos de artificio la mayor parte de las veces. Donde manda capitán no manda marinero.

Y me voy a hechos simples. ¿Por qué ocultar que un político bloguero de máximo rango no escribe buena parte de lo que sale por su blog? ¿Por qué gran parte de las empresas ofrecen condiciones ocultas a sus directivos en procesos de reclutamiento? ¿Por qué existen los paraísos fiscales? ¿Por qué buena parte de los acuerdos de gobierno se firman en reuniones sin luz ni taquígrafos? ¿Por qué muchas empresas tapan con publicidad sus miserias? Nada nuevo bajo el sol, me temo. Sólo que todo lo anterior ahora es compatible con ser transparentes. Manda huevos.

Ha llegado la hora de vender transparencia. Lo han dicho una cuadrilla de gurús de los que venden libros a cascoporro en las librerías de aeropuerto. Así que allá vamos. A vender transparencia. Por supuesto que la que interesa: lo que interesa y cuando interesa. ¿Y cómo se gestiona la transparencia? Supongo que con proyectos estrella que “evidencien” que aquí somos los más transparentes del mundo y con una selectiva gestión de contenidos. Se publica lo que conviene, bien medido y en dosis adecuadas. Transparencia metódicamente administrada.

Parecería lógico pensar que la transparencia pusiera en solfa a los gabinetes de prensa y los grandes servicios de comunicación. Nada de eso. Les va a dar más trabajo. Ahora toca tener community manager. Ah…, por cierto, a esta figura le puede caer a corto plazo la gestión de la transparencia: Se busca community manager que airee lo bueno y tape lo malo.

Más de lo mismo, pero con formato moderno, qué te habías creído. Teketen lo twitteaba: Bilbao y Getxo entre los ayuntamientos más transparentes según el índice de transparencia avalado por Transparency International España. ¿Cuál es el criterio de transparencia? Que la información esté en la web. Así de simple.

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La imagen corresponde al último libro de Shel Holtz, cuyo título es toda una declaración.

Mis 10 consejos particulares para buscar en Internet 63 comentarios

No cabe duda de que nos hemos pasado buena parte de los últimos años usando Internet para bucear en sus contenidos. El arsenal de herramientas y utilidades para buscar tiende a infinito. De mi experiencia y de conversar con otra gente sensible a estas cuestiones, me sale esta lista de consejos de búsqueda (hoy usamos “escucha”) en Internet:

  1. Exprime Google. Todavía hay gente que no usa la búsqueda avanzada o que no saca partido a la que tiene que ver con libros o material académico. Y no olvides que tras una buena búsqueda usando el buscador de blogs o el de noticias, luego puedes suscribirte a la fuente rss que te proporciona.
  2. Agregar motores de búsqueda en Firefox. Personaliza tu navegador y añade motores de búsqueda. Hay cientos y tener a mano los que más te convienen es sinónimo de eficiencia a la hora de encontrar lo que deseas.
  3. Usar Firefox y sus extensiones relacionadas con utilidades de búsqueda (la friolera 3.913 a fecha de hoy). De la misma forma que puedes personalizar buscadores, también hay muchas extensiones relacionadas con conseguir una mejor experiencia de búsqueda. Hay de todo; hablamos de Firefox. Por ejemplo, ¿quieres una búsqueda comparativa entre Google y Twitter a doble columna? Pues hasta eso hay.
  4. Exprimir twitter a través de funcionalidades de búsqueda. Al margen de que uses Twitter en forma intensiva o no, ten en cuenta que puedes aprovecharte de la búsqueda avanzada de Twitter. Y de nuevo no olvides que te proporciona una fuente rss. ¿Quieres seguir una etiqueta, un concepto, los twitteos de la gente de un lugar concreto? Búscalo en twitter y luego suscríbete a ello.
  5. Fundir y filtrar fuentes rss vía Yahoo Pipes u otras funcionalidades. Juega a filtrar para reducir el ruido de la conversación. No hay como practicar con alguna utilidad de este tipo. Cada vez hay más información danzando. Es nuestra responsabilidad filtrarla. Y no hay excusa porque tenemos las herramientas.
  6. Alertas vía correo electrónico para esas tres cosas fundamentales. No olvides que puedes activar alertas de Google vía correo para tener esa inmediatez de lo cotidiano. Quizá algunas pocas cosas merezcan la pena llegar a tu bandeja de entrada. Eso sí, aprende bien a trabajar con tu gestor de correo para filtrar bien el contenido y programar actividades automáticas.
  7. Usar las fuentes rss de los bundles de suscripciones en delicious. Si agregas subscriptions en delicious luego puedes agruparlas en bundles de los que puedes obtener una fuente rss para hacer seguimiento “agrupado” y conformarte tu propio rastreador. Canela en rama, inteligencia colectiva de la buena. Tampoco está de más configurar tu network particular con los usuarios de delicious en que confíes.
  8. Configurar buscadores personalizados a través de Google CSE. Recuerda que puedes configurarte tus propios buscadores para que hurguen sólo en los sitios que tú deseas. Es muy fácil y además puedes obtener código html para incorporarlo a tu blog, wiki o cualquier página web.
  9. Trabajar con wikis que integren información y la desplieguen de forma sencilla. A veces hay que desplegar la información que capturamos vía rss para que se consuma más fácilmente. No todo el mundo usa lectores de feeds. Así que hay que tenerlo en cuenta si queremos que “se consuma”.
  10. Hay que saber lo que quieres buscar. Es el último de los consejos pero el primero en importancia. Antes de pensar en herramientas, tenemos que decidir qué es lo que queremos encontrar. Y a veces no es fácil. Hay tantas cosas apetecibles. Pero, ¡cuidado! Lo importante es el embudo previo que seas capaz de hacer. A preguntas concretas respuestas concretas.

Y eso es todo, amigos. Ah, y no olviden supermineralizarse y supervitaminarse ;-)

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La imagen en Flickr es de Moff.

Inteligencia competitiva de salón 19 comentarios

Hoy terminaremos de preparar el material para el segundo taller sobre Inteligencia Competitiva 2.0 a pie de calle que impartiremos la semana que viene en Vitoria. Tras los errores cometidos, hemos dedicado tiempo a repasar el enfoque, hacer autocrítica y eso ha conducido a introducir ciertos cambios. No sustanciales, pero esperamos que suficientes para que quienes asistan queden satisfechos de la conversación. A lo largo de esta semana compartiremos por aquí el material.

No obstante, quería compartir una reflexión que tiene que ver con la forma en que manejamos información para tomar decisiones en las empresas. Hoy en día hay mucho escrito sobre los “sistemas” de inteligencia competitiva (casualidad este enlace que vi ayer a través de Manuel Gross). Casi siempre haciendo alusión a los procesos de toma de decisiones basados en una gestión ágil de la información.

Sin embargo, ¿cómo se decide en la empresa? Sea como sea, casi siempre, la clave es: ¡¡rápido!! ¿No debiera serlo? Bueno, hasta puedo darte la razón, pero mientras desaceleramos el mundo, no queda sino decidir y hacerlo rápido. La parálisis que deviene de los profundos análisis es enfermedad habitual en muchos negocios clásicos. El vértigo de decidir afecta a mucha gente. Sobre todo cuando el error es, como todo el mundo sabe, fuente de aprendizaje caminar hacia el descrédito.

Así que los “sistemas” caminan por el lado de la teoría. Sirven para escribir libros y para mostrar la “lógica”. Muestran sesudas metodologías que incorporan las más modernas técnicas. En buena parte se apoyan en consultoría de la cara, me temo. Gran parte del discurso va pegado a las prestaciones de ERPs y de paquetes informáticos que refutan en la práctica la economía de la gratuidad. Las cosas como son. Hablamos de estrategia, de competitividad de alto standing, de business intelligence, que mola más.

¿Quién no necesita información para decidir? Materia prima de la eficiencia moderna, la información es poder. Incluso hay quien osa decir que la información compartida es poder. Información, infoxicación, polución informativa: sociedad del exceso. Y en ese escenario, la norma del aeroplano no hace sino incrementar su vigencia (ver pág.7 de este pdf, con un texto de Alfons Cornella allá por 2002 en Papeles de Infonomía… qué tiempos). Vale, vale, ante toneladas de información que olvidaron los principios del just in time, ¿qué hacer? Pues afirmar ufano que decides con información y en la práctica tirar de la intuición.

Porque basar en la lógica de la argumentación perfecta la mayor parte de las decisiones empresariales es ponerse una venda en los ojos. Se sigue decidiendo mediante un complicado cóctel que incluye poder, estatus, miedo y dinero… además de información. Quizá al final todos los soportes del sistema son aprendizaje para usar mejor la intuición. Quizá ponerse manos a la obra para organizar mejor la información -aunque luego se quede en agua de borrajas- es síntoma de que luego decidiremos mejor.

Pero siendo sincero, a día de hoy, gran parte de la llamada inteligencia competitiva es de salón. Como aquellos viejos comedores que en las casas humildes no se usaban aunque se hubiera colocado allí buena parte del presupuesto familiar. No era aquello una estancia para la vida corriente. Eso pasaba en la cocina. Claro que esto lo puedo contar porque soy un carcamal.

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La imagen en Flickr es de hitzak_soberan.

Demos la bienvenida a la industria de la transparencia 15 comentarios

Hace ya mucho tiempo que las organizaciones  desarrollaron la función de comunicación. Cualquier entidad que asuma que la sociedad tiene que aceptar sus mensajes, aplica fuertes dosis de cosmética a sus productos y servicios. El pueblo consume productos elaborados, no carne o pescado sin cocinar. Quien comunica está pensando que con la cosmética va a influir en quien recibe el mensaje. Eso es el principio de todo y, por tanto, la empresa, privada o pública, se dedica a colocar recursos en torno a esa actividad. Nada nuevo bajo el sol, hasta ahora.

¿Qué ocurre si la sociedad aprieta y exige transparencia? Hace poco argumentaba en artículo que podemos estar asistiendo a un espectáculo de gatopardismo. El caso es que el brazo armado de la ley comienza a trabajar con nuevas reglas. No pasa nada. Es un reto que desafía las formas. Ahora hay que transparentar y con ello comunicar. Y, como siempre, no me vale tirar la piedra y esconder la mano. Yo, también. Con este blog, por ejemplo. Pero sigamos con el razonamiento.

O sea que: transparencia = confianza = posibilidad de clientes más enganchados = $$$$$. Tirando del último elemento, cualquier empresa va a pensar que sí, que hay que invertir en el nuevo maná. Así que diseñemos la transparencia. Que nadie piense que esto es algo así como “ponte en bolas y el mundo juzgará”. No, el asunto es que la transparencia se diseña:

  • Quien más, quien menos va a comenzar por lo mismo que decidió colocar en su web-presencia de toda la vida: transparentará sus maravillas (si no las tiene, más cosmética de producto tendrá que hacer, no hay problema). Las miserias van al fondo. La responsabilidad social corporativa cuenta lo bueno, no lo malo.
  • Convendrá una cierta campaña mediática que prepare al público objetivo a “consumir transparencia”. Rodearla de valores positivos, de compromiso social, de “somos buena gente, fíjate qué cosas hacemos”. En definitiva, la transparencia necesita de emociones positivas. Pues nada, esto se arregla con un buen un equipo creativo al frente, faltaría más; necesitamos ideas para que la gente consuma felicidad. A fin de cuentas, ¿quién quiere transparencia para las miserias? Si no de enteras de la mierda, ¿no quiere decir eso que nos preocupamos por tu salud mental y te protegemos de la escoria que te rodea? Agradecido deberías estarnos.
  • Al final, el diseño de la transparencia es tal que podemos no ver lo que está delante de nuestros ojos. Es ciencia, es saber de percepción humana, es psicología. Así que sí, no lo dudes: la transparencia servirá también para ocultar los asuntos turbios. Sólo hay que encontrar formas de que la atención se dirija a determinadas partes de esa supuesta transparencia que tenemos ante nosotros. Es el famoso experimento del gorila.

No cabe duda de que, en líneas generales, mejor que una Administración o una empresa sea transparente a que no lo sea. No voy a ser tan cenizo de decir que no a la posibilidad de enterarme de lo que pasa. Pero también tengo que reconocer que vamos a asistir -supongo que ya está aquí- al despegue mediático de la transparencia. Y entonces nos pasará lo que más de una vez he comentado por aquí a cuenta de la lectura de Storytelling, el libro de Christian Salmon: la realidad acabará inscrita en un marco de ficción y la ficción rodará por los reality shows. El magma de la transparencia se difuminará y la confusión será transparente. Jugarán con la complejidad para simplificar la transparencia en la línea que más convenga a los intereses de quien comunica.

Cuando Google ha derribado el tabique entre la habitación número 1 y la número 4, es cierto que es ha supuesto un cambio en las reglas. Pero a nuevas reglas nuevas herramientas. Empresas, Administraciones y gobiernos intentarán que sepamos lo que ellos quieran, lo que convenga a sus objetivos. Prepárate para dar la bienvenida a la industria de la transparencia.

Algunas referencias más sobre la cuestión:

Pedir 1.0 = spam 2.0 6 comentarios

262091025_9825a64b68Con cierta frecuencia me sucede: alguien a quien no conozco me remite un correo para que “divulgue” un evento, un ranking de blogs o cualquier otro asunto. Ese correo habitualmente muestra esa horrible forma neutra de cualquier correo electrónico que busca un común denominador de lo que se quiere divulgar. Ya comenté algo cuando escribí El delicado arte de promocionarse en la web social.

Pues sí. Alguien decide que para eso está el correo electrónico: para tratar de recabar atención a través de determinadas personas que supuestamente tenemos cierta influencia social. Hasta aquí hemos llegado. Para eso tienes un blog, a ver qué te habías creído. Para bien y para mal. Alguien tira de rankismo y decide que eres carne de cañón para sus fines. La delgada raya que separa la comunicación del spam es difícil de determinar.

Me parece estupendo que alguien piense por mí y me explique qué es lo que salgo ganando cuando hago de vocero. Gracias por ejercer la empatía, pero no hacía falta. Es difícil distinguir qué es spam 2.0 y qué información útil. Yo colocaría el matiz en la forma en que está redactado el correo. Y que cada cual decida. Desde luego que hay cosas muy interesantes de las que podría enterarme, pero que eso se traduzca en recibir un correo que incluye la pertinente nota de prensa no me gusta.

En mi caso desde luego que distinguiría entre el correo de alguien que está empezando y pide ayuda, y quien ya viene montado con una infraestructura de sponsors bien hermosa. Las personas responsables de comunicación de ciertos saraos deberían andarse con un poco más de tacto. Sobre todo cuando sabes que el correo que has recibido será el mismo que habrán remitido a otras muchas personas con capacidad de influencia. Eso sí, empezará por un pudoroso, “Hola Julen” o similar. Como si fuéramos colegas de siempre, que estamos en la web social y somos muy 2.0, faltaría más.

Estoy seguro de que habrá quien piense que soy un tiquismiquis y que si estoy aquí con un blog pues que asuma las consecuencias, ¿no? Pero, ¿no es acaso una forma polite de spam? Reconozco que tengo miedo de la agresividad del marketing de promoción. Hay que llegar a esa gente que tienen seguidores en sus blogs, en twitter o donde sea. Así que allá vamos. No me gusta ser pasto de la actividad promocional de un sarao a través de un correo que me remite alguien a quien no conozco.

Hacer de correa transmisora “a petición de” tiene que ver con quién pide y qué quiere divulgar. Jugamos en un escenario donde las reglas de mercado exigen captar atención. Y vienen a saco. En una acepción amplia de “spam” este tipo de correos lo serían, ¿no?

Se llama spam, correo basura o sms basura a los mensajes no solicitados, habitualmente de tipo publicitario, enviados en grandes cantidades (incluso masivas) que perjudican de alguna o varias maneras al receptor.

Sigo cascarrabias, me temo que va a ser la edad. Pero de veras que mi mosqueo va en aumento. A veces me dan ganas de marcar como spam cierto correo que me llega y que no querría recibir, pero que recibo y recibiré porque, según parece, soy pasto de las actividades promocionales de quienes organizan saraos. Ah… y no penséis que recibo correos de estos cada dos días, que ni de coña soy tan relevante.

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La foto es de david-trattnig en Flickr.

Me gusta leer 9 comentarios

Vía Versvs’ Blog, que dice enterarse vía Recogedor, llego a un anuncio que soy capaz de reproducir aquí a mayor gloria del anunciante. Así somos. Pero es que me ha encantado y como tiene que ver con la lectura y el gusto por devorar historias, lo comparto.

Se trata de publicidad de Random House Mondadori a través de su sitio Me Gusta Leer. No me digáis que no es un video precioso.

Información o publicidad 2 comentarios



La frontera se diluye cada día más. Uno no sabe qué es un bombardeo y qué es información útil. Me temo que sólo cada cual puede decidir. Pero no es asunto que debamos subestimar. Por esta pequeña puerta lateral de nuestro correo electrónico entra todo un modelo de negocio. ¿Es publicidad o simple información?

¿Es este un modelo de negocio o una simple forma de conseguir ingresos? Información y más información. ¿Hacemos click sobre alguno de esos enlaces alguna vez? La estadística dice que sí, pero esa estadística es sostenible en el tiempo. Límites que desaparecen. Información y publicidad. Tú decides.

Long tail, consumo desbocado 8 comentarios


He estado releyendo el archifamoso libro de Chris Anderson en torno a la economía de la larga cola. Por muy best seller que sea a mí me ha traído muchas ideas y creo que cualquier persona metida en analizar comportamientos de mercado y que trate de comprender cómo deben comportarse las empresas, debería leerlo.

Cierto que todo el libro está enfocado hacia las empresas de contenidos y que ahí es donde la economía long tail cobra su auténtica dimensión. Cuando Anderson compara al minorista físico (la tienda de discos de toda la vida) con el minorista digital (la que sólo tiene los soportes digitales) no hace sino poner encima de la mesa la locura que supone un espacio de almacenamiento que tiende a infinito.

En este nuevo espacio digital, no hay camiones que salen cargados de fábrica. Las autopistas de la información suponen otro tipo de tránsito donde el ancho de banda es lo que cuenta. Esta forma de entender un negocio nada tiene que ver con quien deba cargar un camión que esperan en el muelle de expedición.

Pero dicho lo anterior y vistas las enormes posibilidades de los mercados digitales, no está de más una reflexión anterior: estamos enloqueciendo con el consumo. Funky Business desbocado, Funky Business For Ever. Los suecos Nordström y Riddestrale nos invitan a aprovecharnos del capitalismo. Antes había catedrales y hoy grandes centros comerciales. No pasa nada, estamos en la economía de la abundancia. Y si es digital, ni te cuento.

Sé que otra vez no hago más que de cascarrabias, pero después de repasar lo mucho e interesante que cuenta Chris Anderson y pasar una semana en la isla de El Hierro, te das cuenta de que el consumo desbocado guía nuestras vidas. Aunque seguro que yo no doy buen ejemplo, prefiero decirlo alto y claro: quizá debiéramos replantearnos toda esta bacanal de consumo que parecemos aceptar sin rechistar. Claro que si formáramos parte de esos 2.000 millones de personas sin electricidad quizá no estábamos hablando de ello.

Por eso quizá deberíamos reivindicar un valor poco escuchado: la austeridad.

Jóvenes: más tele y menos ordenador, como siempre 7 comentarios


David, que anda recorriendo el oeste americano, más de una vez me lo ha dicho: que los jóvenes no vienen tan bien preparados para la vida digital como pensamos. ¡Sacrilegio!, ¡sacrilegio! ¡A la hoguera! Los nativos digitales nos ganan en destreza a quienes con el sudor de nuestra frente hemos aprendido a mover el ratón. Bueno, ya sé que no se suda neuronalmente, pero requiere práctica y constancia. Es lo que nos pasa a quienes conocimos un mundo sin ordenadores en la universidad. Sí, ese mundo existió.

Antes de seguir leyendo, si quieres, puedes recoger argumentos en contra de lo que voy a escribir. Te vuelvo a recomendar la lectura del artículo de Ismael Peña-López, citando a John Palfrey, el director del
Berkman Center of Internet and Society: los nativos digitales vienen mejor preparados de serie. Aunque quizá sean sólo los americanos.

Conste que en mi deambular por empresas de aquí y allá, veo torpes digitales por doquier. Así que no no me mosqueo con el personal. Me parece lógico. Hay gente a la que le cuesta. Incluso a veces hay gente a la que le cuesta y que son estupendos profesionales, eficientes y apreciados, hombres y mujeres. Gente que destaca en otras facetas y para quienes esto de la tecnología tampoco parece reportarles demasiado beneficio. Sí, esas personas existen.

Tengo a la revista Consumer del Grupo Eroski por un medio serio. He estado suscrito a varios de sus boletines semanales y me parecen útiles. Desde hace poco he decidido suscribirme a su boletín de Nuevas Tecnologías y abandonar otro par de ellos que estaban inundando la bandeja de entrada de mi correo. Ayer apareció un breve extracto de un estudio acerca de esta generación que entrará en el mercado de trabajo en breve (supongo): Los jóvenes prefieren la televisión al ordenador.

David, como decía, lo entenderá a la primera y supongo que le servirá para sus tesis pesimistas. Por otra parte, Boquitas Pintadas me dirá que nada de visiones pesimistas, que los gustos vulgares nada tienen de pecaminoso. La televisión avanza, según parece en este mundo 2.0, hacia su funeral, tras una larga enfermedad quizá sólo observada por los gurús de la web 2.0. La televisión se verá en Internet. Punto redondo y final de trayecto. Pues va a ser que no.

Los jóvenes prefieren la televisión al ordenador. Televisión es consumo pasivo, ordenador es consumo activo. O pudiera ser que no. Lo que dicen es que:

A los jóvenes no les gustan tanto las nuevas tecnologías como se creía. Un estudio que cuenta con la colaboración de Microsoft revela que sólo al 20% le atrae la tecnología en sí misma. El ordenador no es su aparato favorito, sino la tele (60% de los menores entrevistados).


Claro que tenemos el argumento de que la “tecnología” no es “tecnología” para los jóvenes, sino que sólo lo es para los mayores. Para nosotros suponen artefactos complejos que requieren un periodo de aprendizaje. Para los jóvenes son cacharros para usar, que no requieren ningún proceso consciente de asimilación. Se usan y punto. Cacharreas, enredas, tocas y retocas botones y ¡zas! funciona. Para mi generación, es un mundo en sí, complejo, oscuro y lleno de trampas que te colocan al borde del ridículo contigo mismo y con tus semejantes. Perdona el ejemplo, Fernando. Tú me entiendes, ¿verdad?

Y es que, además, el uso de las nuevas tecnologías gira alrededor de la televisión. Es decir, que ni siquiera el messenger, esa herramienta del diablo, escapa a la influencia de la televisión, aunque ahora sea de plasma y más grande que las de antes:

La tele es, de hecho, el único medio al que prestan atención en exclusiva. El resto de dispositivos son un complemento a la caja tonta, cuya influencia llega hasta el ordenador: la mitad de las conversaciones a través de programas de mensajería instantánea (“messenger”) están relacionadas con los contenidos emitidos por la televisión.


Así pues, parece que la televisión va a seguir estando por muchos años en la sala de casa, en el cuarto de los adolescentes, en el cuarto de los niños, en el bungaló de la playa o en el apartamento de la montaña. Allí seguirá. Otra cosa es que para ver los capítulos de la primera temporada de CSI (Las Vegas, por supuesto) tu tecnología de búsqueda pase por el ordenador. Pero la tele es la tele y parece que cautiva a las nuevas generaciones. Con pequeños detalles según edades:

Los más pequeños lo que prefieren es ver la televisión (85%), escuchar música (70%), salir con amigos (68%), jugar a videojuegos y navegar por la Red (51%). Los que son algo más mayores se decantan por la música (70%), seguida de la tele y salir con amigos (ambos 65%), ver un DVD (60%), ir al cine (59%) y acceder a Internet (56%).


Fíjate que siguen sin preferir leer la wikipedia o, en su defecto, la biblia. Si es que estos jóvenes… Al final, tampoco es tan raro. Porque yo esto de los blogs, los wikis y chanflainas parecidas… sigo sin poder explicárselo de forma comprensible a mi vecina del quinto. Si es que no hay manera. Con la tele, en cambio, no hay problema. Podemos mantener conversación. Pero prueba a explicarle lo del XML para usar el canal RSS, que es la puerta de entrada al paraíso del combate contra la infoxicación. A ella ni le va ni le viene. Porque su problema es que “chica, si es que no dan nada por la tele”. Y te deja planchao, oyes.

La foto de Flickr, tomada por Vik Nanda.

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No eres nadie sin un pouerpoin 8 comentarios


El curso pasado ya lo dejé entrever, pero para éste que viene creo que definitivamente prohibiré los pouerpoins, que no las presentaciones. Me explico, en vez de presentaciones quizá necesitemos más diálogo. Menos pensar que eres la estrella y más considerar que entre todas las personas que estamos en clase podemos compartir una conversación.

El caso es que demasiadas veces las presentaciones incumplen las cuatro reglas básicas. Aquí tienes tres minutos y medio de video en inglés, pero del todo comprensible, para reírte un poco con esos errores típicos.

Vía Ismael El-Qudsi, etiquetado en del.icio.us por Consultor Anónimo.

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