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Banca, ética y cooperativismo 11 comentarios

En el último número de Empresa y Trabajo, el periódico bimensual editado por la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (COCETA) se incluye un pequeño dossier sobre La financiación alternativa. Me ha parecido interesante y útil. Incluyen una comparativa entre cuatro entidades, que comparto aquí con un simple copia/pega. Se trata de: Coop57, Fiare, Caja Laboral y Triodos Bank.

COOP57

  • No tiene ánimo de lucro.
  • Funciona internamente como cooperativa.
  • Sólo financia economía social.
  • Tiene su dinero en la Banca Popolare italiana (banca ética) y en Caja Laboral.
  • No invierte en bolsa.
  • La banca funciona mayoritariamente por Internet.
  • No está avalado por el Banco Central.

FIARE

  • No tiene ánimo de lucro.
  • Funciona internamente como cooperativa de crédito.
  • Sólo financia economía social.
  • Tiene su dinero en la Banca Popolare Italiana (banca ética), a través de una cuenta en Caja Laboral (hasta que se oficialice en España la cooperativa Banca Ética Europea que están impulsando).
  • No invierte en bolsa.
  • La banca es mayoritariamente por Internet.
  • Está avalado por el Banco Central Italiano.

CAJA LABORAL

  • No se considera banca ética.
  • A diferencia de otras cajas, funciona internamente como cooperativa de trabajo.
  • Financia todo tipo de proyectos siempre que sean rentables.
  • Apoya especialmente proyectos del País Vasco, por un convenio con el Gobierno.
  • Impulsa empresas cooperativas dentro del Grupo Mondragón (no las financia, sino que se hace socia).
  • Invierte en bolsa.
  • La banca funciona como cualquier otra.

TRIODOS BANK

  • No es una empresa sin ánimo de lucro aunque se define como una banca “con valores”.
  • Funciona internamente con un sistema de votos que garantiza la esencia de valores de sostenibilidad de sus creadores.
  • El banco sólo financia bajo criterios de sostenibilidad.
  • El banco no invierte en bolsa, pero la empresa Triodos Bank (que está por encima del banco) tiene una unidad de negocio externa al balance del banco, Triodos Investment Management, que gestiona fondos de inversión que invierten, entre otros, en empresas que cotizan en Bolsa y que ofrecen productos y servicios sostenibles.
  • Está avalado por el Banco de España.

Y contado todo eso, por cierto, cualquiera puede colocar su dinero en banca ética. Si te interesa la revista completa en pdf, la tienes descargable desde este enlace.

Las personas ya no son “de” las organizaciones 24 comentarios

Ayer estuve un rato con alumnas/os de una mención de MBA relacionada con la gestión de entidades deportivas que se suele venir impartiendo en los últimos cursos en Mondragon Unibertsitatea. Tenía que ver mi intervención con la gestión de las personas (si es que la palabra”gestión” tiene sentido en este caso) en las organizaciones. O sea, que estuvimos compartiendo conversación sobre ese binomio persona/organización que parece haberse complicado sobremanera en los últimos tiempos.

Ya he escrito aquí mis argumentos sobre por qué la empresa ha dejado de ser eje vertebrador de nuestras vidas (y, si acaso, puede serlo más nuestra profesión). Me agarro a los argumentos del artesano Richard Sennett para ello. De todas formas, algo que voy constatando con diversos grupos de alumnas/os es que cuando le pides a la gente que seleccione una preposición para conectar a la persona y a la organización, tomando la primera como referencia, nadie acaba eligiendo la preposición “de”.

El ejercicio que planteo (ya lo comenté en otro post hace tiempo) busca reflexionar sobre la relación que se establece entre persona y organización y viceversa. Para ello pido que se elijan tres preposiciones en cada caso (persona-organización y luego organización-persona). Esto nos da pie a discutir la complejidad de este tipo de relación en la sociedad actual.

El caso es que la preposición “de” implica pertenencia, conexión íntima, cierto sentido identitario. Y, claro, la gente no elige esa preposición para unir persona y organización. Las personas no son “de” las empresas. A no ser que se adentren en territorios que las alejan de los objetivos “materiales” y las acerquen a lugares donde hay sentido del propósito (a ello tengo dedicada una etiqueta de este blog, por cierto). ¿Quizá ahí puede haber terreno para esta preposición?

Claro que si consigues que las personas que trabajan contigo digan que son “de” tu empresa a lo mejor estás descubriendo el santo grial del compromiso. ¿O quizá es un objetivo imposible de alcanzar en el panorama actual, con unos estilos de vida que priman el individualismo, aunque este sea en red? En fin, que en lo que a mí respecta sólo constato que las personas no eligen la preposición “de”. Sin más, comparto esto que me está sucediendo, día sí y día también.

Licencias CC-by frente a CC-by-sa 26 comentarios

A veces uno se piensa lo que no es: por ejemplo, que las licencias Creative Commons se conocen y se utilizan. Más aún, que se conocen las alternativas y cómo licenciar contenidos. Craso error. Muchas veces escucho lo de “licenciar con Creative Commons” como si fuera un único asunto. O sea, que Creative Commons = Somos guays. Pues va a ser que no.

Creo que es importante -sí, ya sé que vas a alucinar un poco- leerse la ley de la propiedad intelectual. De esta forma al menos se puede comprender la diferencia entre los derechos morales, “irrenunciables e inalienables”, y los derechos de explotación, o sea de “reproducción, distribución, comunicación pública y transformación”. También es importante saber que el derecho de copyright, que restringe el uso que puedes hacer de un contenido, se adquiere por defecto. Es decir, que cuando ves un contenido en Internet (una fotografía, por ejemplo) y no encuentras licencia que lo describa, hazte a la idea de que lleva copyright: no puedes usarlo a no ser que te pongas en contacto con quien sea autor/a y obtengas consentimiento expreso. Por ejemplo, mucha gente en Flickr tiene fotografías con copyright que no puedes usar. Sin embargo, puedes buscar en Flickr fotografías que no lo tengan.

Pero lo que quería comentar en este artículo es la diferencia entre licenciar con o sin “compartir igual” (share-alike en inglés). Y es que la utilización de esta restricción, me han dicho más de una vez, es “ideología“. Pues claro, y menos mal que tenemos ideología y que tratamos de aplicarla allá donde podemos. ¿No crees que hay una forma a través de la cual podemos extender una cultura más libre? Pues podemos utilizar esta cláusula para que estos principios se divulguen. ¿Quieres utilizar mis contenidos? Hazlo, pero compártelos de la misma forma.

En mi caso, no me importa si ganas o no dinero con los materiales. Si te levantas pasta, pues mejor para ti. Enhorabuena. Pero no cierres el grifo. Quiero que extiendas el uso de este tipo de licencias: debes compartir bajo la misma licencia. Ya sé que me va a ser imposible “perseguirte” y es más que evidente que no lo voy a hacer, pero sí quiero dejar clara cuál es mi postura. Me sirve y espero que te des cuenta de lo que quiero decir con ello.

De la mano de compañeras/os de fatigas, hay una línea de trabajo en curso para abrir contenidos públicos. En el entorno de Gobierno Vasco, veo licencias de Creative Commons sólo de reconocimiento (descripción más amplia aquí). Irekia es un buen ejemplo, como también lo es el cambio realizado en la Comunidad Vasca de Innovadores, que también se ha acogido a este tipo de licencia: enhorabuena. Dejan atrás una etapa que no tenía sentido y que el tiempo ha solucionado. Igual que critiqué antes, traslado mi enhorabuena ahora. Otro ejemplo del uso de esta licencia es el sitio de GeoEuskadi. Parece, pues, la “línea oficial”.

Pero, ¿por qué no aplicar licencias que incluyan “compartir igual” de tal forma que se extienda en cadena la apertura de los contenidos? Y no me vale lo de que no se va a poder “perseguir” a quien incumpla la licencia. Habría quien incumpliría pero también quien sería legal y cumpliría, aunque sólo sea porque se escribe una advertencia al respecto. O sea, que se extiende el uso. Una vez puestos manos a la obra, creo que sería más lógico exigir que no se apliquen derechos restrictivos de explotación sobre los contenidos. ¿Es ideología? Por supuesto que lo es. Para eso somos personas que pensamos y tenemos puntos de vista que defendemos.

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La imagen en Flickr es de qthomasbower.

El sinsentido de los avisos legales en las webs 15 comentarios

Ya sé que debo ser uno de los pocos ciudadanos de este mundo que se dedica a leer las condiciones de uso y los avisos legales que colocan las organizaciones en sus webs. No voy a nombrar pecadores, pero ¿alguien en su sano juicio cree que es propio del siglo XXI mantener textos como el siguiente?

Si usted desea hacer un enlace hipertexto/ link a este SITIO o desea distribuir los contenidos, documentos, de este SITIO a otra u otras personas deberá, en cualquier caso, solicitar autorización expresa. Para solicitar dicha autorización envíe un mensaje por correo electrónico a: xxxx@yyyy.com incluyendo su nombre, dirección y teléfono, así como, en su caso, señalando el SITIO WEB desde el que se quiere realizar el enlace/link al SITIO de NUESTRA-EMPRESA o bien efectuando una descripción de lo que se quiere copiar, a quiénes distribuir y por qué medio.

¿Crees que exagero? ¿Estoy tonto y estas condiciones de reutilización de contenidos son las que deben figurar “por defecto” en la mayor parte de sitios que visitas? Vale que en el Pleistoceno alguien quisiera tener ese tipo de términos pero en pleno siglo XXI parece infumable.

Porque la cuestión es bien simple: ¿soy un delincuente si me ocurre enlazar algo del sitio de donde acabo de copiar ese aviso legal sin pedirles permiso? Sí, soy delincuente. No puedo no serlo. ¿Quién en su sano juicio va a remitir un correo electrónico a la empresa de la web describiendo lo que se quiere copiar, a quiénes distribuirlo y mediante qué medios? ¿Estamos tontos?

Por cierto, lo que acabo de copiar más arriba -delincuente que ya soy- es de una organización que persigue fines sociales y de cierto prestigio. Por favor, por favor, animaos a hacer desaparecer esas estupideces de vuestras páginas web, ¿vale? Mil gracias.

Ah, bueno, por si alguien quiere hacer un copia/pega para remitir a este tipo de sitios podría utilizar algo tal que así:

Estimados señores:

Mediante la presente solicito tenga a bien otorgarme la potestad de poder usar los contenidos de su web. Voto a bríos que se trata solamente de un uso cabal y sujeto a normas de moral y decencia. En ningún caso tendría intención esta humilde servidora de mancillar el honor que sus múltiples hazañas le otorgan. Desfazidos entuertos y aclarado el objeto de esta misiva, doy fe de que quien suscribe este rogatorio vive en la villa de Bilbao, fundada allá hacia 1300 por el insigne D.Diego López de Haro, V de su nombre y XV Señor de Vizcaya, en la Alameda de Rekalde, al lado de las permanentes obras escorialinas de la Alhóndiga.

Así pues, humíllome ante usía para recabar piedad y solicitar se me conceda facultad para citar su insigne web. Si tiene a bien, puede usted contactar con su humilde vasallo a través de emisarios que me hagan entrega de la pertinente autorización remitida en sobre lacrado con el sello de su entidad. Disculpe que no usemos teléfono, pero eso son putas moderneces.

Sin más, previa reverencia y henchido de honor porque tenga a bien atender mi petición, se despide un humilde artesano.

Julen Iturbe-Ormaetxe

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La foto es de mi TransAndalus, al terminar el cuestón de salida de Nigüelas.

La humildad ausente en los megaproyectos de participación al uso 24 comentarios

Alberto Bokos me dejaba dos interesantes comentarios en 12 ideas sobre participación, un artículo que publiqué hace unos días. Terminaba Alberto el segundo de ellos de esta forma:

(…) no participo de la idea de que la comunicación consiste en “poner maquillaje” a las cosas. A veces simplemente es contar, pero contarlo bien, que se entienda (profundamente,  de verdad), que permita expresarse y generar relaciones, buenas relaciones. Me apunto al “los mercados son conversaciones”. Y la palabra “expresarse” unida a “formas” da “formas de expresión”, y aquí se abre un territorio muy estimulante y diverso.

La reflexión tiene que ver con el “envoltorio” y el “mensaje”, con la “forma” y el “fondo”. Mi artículo argumentaba, entre otras cosas, la importancia de que para conseguir que la gente participe conviene no disponer espacios con excesiva fuerza mediática. Lo explicaba así en el punto 5 de los que publiqué:

Un espacio de participación debe ser humilde desde quien lo concibe. Cuanto más oropel y grandilocuencia en quien lo presenta, más provoca el desánimo. Lo institucional y las grandes palabras vacían la bolsa de la participación. Las personas entran mejor en lugares donde ven a sus “iguales” y no a “superiores”.

Saco esto del armario porque creo que tenemos que cambiar el modelo de la participación centralizada que se propone día sí y día también. Me parece que Alberto Bokos habla bien. Pero la realidad, me temo, es otra. La contradicción en las formas es más que evidente. Cada vez que nace un proyecto de participación enseguida consigue adjetivos como “emblemático” y “referente”. Enseguida quiere convertirse en piedra angular. Se destinan medios y se diseña al final como se haría en el siglo XX: un lugar y una apuesta para que los líderes del país nos abrumen con su presencia. En cierta forma es Irekia, en cierta forma es Zure Herrian en Gipuzkoa. Como lo fueron anteriores intentos institucionales.

Creo sinceramente que es mucho mejor fomentar las iniciativas de participación de base. Es decir, más que “montar un chiringuito” que acaba cargado de prejuicios políticos y de exagerada presencia de los “supuestos líderes”, parece más lógico jugar a la participación distribuida. Y no digo nada nuevo. Proyectos como por ejemplo colaboraenred.com o ziudad.es tienen mucho más sentido. Pero, claro, no son proyectos “liderados por la Administración”. Y creo que eso se lleva mal.

La participación ciudadana está mediatizada por la necesidad de “venta” permanente del producto. Hay que vender. Vender para conseguir votos. Es el sistema y no se puede salir de él. ¿Cuál es la vara de medir para los proyectos de participación ciudadana? Pues los votos que consigamos en las próximas elecciones. ¿Por qué si no tanta sobrerrepresentación de los líderes políticos? No pueden escapar al juego. Siguen siendo actores: sólo que ahora cambia el formato. Ahora hay que ser guay y colocarse delante de Youtube. Con el consabido apoyo del gabinete de prensa. Actúe señor mandamás, apréndase el guión. No se preocupe, nosotros le decimos cómo tiene que actuar. Está en buenas manos. En manos de quienes son expertas/os en comunicación.

La participación ciudadana no sucede en casa ajena. Suele acontecer en el barrio, en unidades de referencia más cercanas y amables. La gente no va a grandes casas a contar lo cotidiano. Eso sólo pasa cuando las cosas se ponen muy turbias. La participación es, en esencia, participación distribuida. La Administración se empeña en que suceda en campo ajeno. Y cuanto más carga la cosmética, menos funciona.

Creo que la Administración debe actuar como catalizador. Es un papel que requiere mucha energía. Requiere estar presente pero no llevar la voz cantante. Callarse y escuchar. Pero escuchar de forma activa. Cada vez que la Administración monta un chiringuito y despliega su fuerza mediática, cada vez que hace eso, es probable que se dé de bruces contra el suelo. Porque esos chiringuitos se alejan de la subsidiariedad.

Ya sé que en este mundo la humildad no vende. Lo pequeño sólo sirve como anécdota. Son los grandes números los que demuestran el poder. Sean votos o facturación: diferentes unidades de medida para el mismo guión. La ciudadanía se aleja del sistema y busca su solución. ¿Quién construye mejor la participación? ¿Quien la recibe o quien la produce? No hay otra salida. La Administración tiene que jugar un papel importantísimo: estar y apoyar pero sin competir por primeros planos.

Cuanta más fuerza mediática muestra quien lidera, menos participación se va a conseguir. Eso sí, para las fotos y los videos, perfecto. Señor presidente, ¡toma buena! Será que el objetivo, al final, es otro. Servicio público mediatizado por votos. Y de la misma forma que existe el capitalismo emocional, supongo que existirá la política emocional. Los votos ya no se compran con dinero, se compran con emociones en el teatro de la participación.

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La foto en Flickr es de nachX.

12 ideas sobre participación 47 comentarios

Llevo un par de días dándole vueltas al asunto de por qué se participa en algún sitio en Internet. David, por ejemplo, le ha dado muchas vueltas analizando cómo han funcionado las comunidades de Lego en torno a su robot Mindstorms. De algunas conclusiones que él ha sacado y otras que he ido recopilando, comparto aquí este corolario. ¿Qué provoca participación?

  1. Una primera cuestión tiene que ver con el momento en que se participa: es más poderosa la participación en el origen, desde los momentos iniciales. Requerir participación sobre chiringuitos ya montados presenta limitaciones. Claro que hay temas y temas, y eso quiere decir que no todo es “participable” desde su origen. Pero ante la duda, mejor ir hacia atrás en el tiempo.
  2. Otro asunto son las “herramientas” para participar. Es importante articular grados de participación y en diferentes formatos. Ahí enfrente las personas son diferentes entre sí. Esa heterogeneidad no puedes limitarla a una o dos vías de participación. Dejas fuera demasiadas prácticas. Hay que montar un sistema inteligente de participación, que muestre fórmulas nuevas a medida que se van produciendo.
  3. Hace falta dotar al sistema de una permanente retroinformación sobre el “estado de la cuestión”. Sea mediante una barra de progreso, con hitos preestablecidos, a través de un contacto vía correo electrónico o mediante otros medios más ingeniosos e impactantes. Quien participa debe saber qué puñetas está pasando con su contribución.
  4. Hay que gestionar la interacción entre quienes participan. Cuando participas es probable que haya otras personas cercanas a tu preocupación. ¿Cómo conseguir que interactúen en la participación? De entrada el sistema debe “proponerte” amistades sobre la base de participaciones previas, ¿no?
  5. Un espacio de participación debe ser humilde desde quien lo concibe. Cuanto más oropel y grandilocuencia en quien lo presenta, más provoca el desánimo. Lo institucional y las grandes palabras vacían la bolsa de la participación. Las personas entran mejor en lugares donde ven a sus “iguales” y no a “superiores”.
  6. El lenguaje de la participación requiere verbos, las cosas claras y evitar rodeos. Los formalismos son para otros lugares. En la cancha de la argumentación formalizar respuestas elimina vida e introduce la percepción de que es “más de lo mismo”.
  7. Allá donde se quiere dar relevancia a la participación debe primar el contenido de quienes participan y no de quienes organizan el sitio. No tiene sentido inundar con contenido de la parte que requiere participación. Eso es materia que debe segregarse del espacio de participación para no ensuciar las contribuciones.
  8. Un espacio de participación no puede concebirse en forma centralizada. La participación es algo que ya está pasando, pero no allí donde “la organización” quisiera que pasara. Así que hace falta una labor callada y de seducción para que esos lugares donde a gente conversa estén presentes de alguna forma. Parece que tiene más sentido visualizar una participación distribuida que no allá donde uno quiere que suceda. La abundancia de participación a través de una escasez de plataforma sólo muestra el error de la centralización.
  9. Hay que construir la participación con una actividad destacada de los nodos que ya consiguen concitar densas mallas de relaciones a su alrededor. Esos nodos ya están consiguiendo lo que el espacio de participación ortodoxo quiere lograr. Acercarse con humildad a esos nodos y pedir su contribución para sumar fuerzas es fundamental. Y sí, a veces, son nodos incómodos.
  10. Las personas necesitan reconocimientos emocionales y los necesitan de distinta forma. Hay quien funciona mejor con incentivos, hay quien busca complicidad y sentido de comunión en el viaje; puede utilizarse zanahoria o palmada en la espalda. La dosis adecuada es diferente para cada persona y no todos los reconocimientos son útiles para todas las personas. Pero hay que adentrarse en este campo.
  11. La famosa “delicious lesson” sigue presente aquí también: ¿qué gano yo cuando participo?, ¿en qué me beneficio? La contribución altruista debe contar, pero también la contribución egoísta necesita comprender que tiene sentido participar en el conjunto.
  12. El sistema completo requiere retroalimentación global. Cuando llegas a un sitio conviene ver números que te digan que allí está pasando algo. ¿Cuántas contribuciones?, ¿cuántos comentarios?, ¿cuántas líneas abiertas?, ¿cuántos temas resueltos? Dime que algo está pasando, por favor.

Pues eso, por si sirve para algo. Y no miro a nadie ;-)

El teatro de la participación 27 comentarios

La economía de la experiencia lleva tiempo hurgando en cómo divertirnos. El contenido necesita cada vez más de cosmética para llegar a la persona. Los mensajes compiten por nuestra atención. Y en este escenario la sobreactuación es moneda de uso corriente. Provenga de la empresa privada o de su aliado/competidor, la Administración.

En la sociedad del tremendismo, impactar es lo que cuenta. Seamos Benetton colocando corazones de colores y jugando con el sida o seamos la Administración. Es preciso que las miradas se dirijan al punto concreto que requiere interés. Por ejemplo, Irekia.

Hoy todo parece que necesita de los medios, de todos los medios. Sirve una lista de elegidos para la gloria, sirve una cuenta atrás con luces de neón, un escenario alegre y unas dosis de arte y embrujo. El gobierno abierto juega sus cartas porque necesita atraer atención. Tiene que ganar la baza de la atención. Si no, nace muerto. Asumidas las reglas del juego, ¡luces, cámara, acción!

En la red distribuida que parecía ser Internet -¿sigue siéndolo?- era difícil encontrar el centro. En la sociedad de la abundancia todavía cuesta más. Sin embargo, la carrera por captar la atención de los focos es cada vez más despiadada. Hay que conseguir que esa gente a la que se llama “influenciadores sociales” estén cargando la artillería de la comunicación. La ciudadanía distribuida, el peatón, el soldado raso, esos ya no son dignos de estar presentes en el lanzamiento mediático de Irekia. No hay sitio para todos, perdón, para “todas y todos” (curiosa la corrección en los subtítulos del video de presentación). Hay que elegir. Que vengan los representantes de la sociedad. Los líderes, que diría Innobasque. Esos son los elegidos para la gloria.

La puesta en escena es teatral. Igual que siempre, es el mismo perro con distinto collar. La escena está pensada, hasta donde se puede, para conseguir el objetivo. Las grandes figuras de la comunicación disponen el mejor de los guiones posibles. Un supuesto terreno de igual a igual, aunque una parte lleve las respuestas preparadas y se autopregunte algunas cuestiones para mayor gloria de la participación ciudadana.

¿Cómo se puede estar en desacuerdo con la apertura del gobierno a la ciudadanía? No, no es esa la cuestión. Y agradecidos tenemos que estar de que haya gente que se lo curra con convicción, como es el caso de Alberto. El problema sigue estando en otro lado. Es lo mismo que nos sucede en muchas empresas. ¿Para qué meterse en follones relacionados con la web social cuando no se han recorrido otros caminos de confianza y transparencia previos? La asimetría del poder brilla como el oro: venid, venid, venid. Los mensajes son los de siempre, el autobombo y el oropel continúan amarrados al poder.

Miro y remiro Irekia y veo las buenas intenciones mezcladas con las habituales losas de la escasez de participación. Sí, el síndrome del cero comentarios, ese mal endémico cuando lo que prima es el contenido y no la persona. Además, ahora ya queda claro que la liberación de datos públicos está de moda. “De moda”. Peligro. En todo caso, espero que seamos capaces de aprovecharnos de la moda.

Eso sí, aunque en beta y no sé si habrá cambios, todavía choca encontrar unas condiciones generales de la comunidad vasca de innovadores, integrada en Irekia, que dicen:

Queda prohibido al Usuario cualquier acto de reproducción, transformación, distribución, comunicación pública, puesta a disposición, extracción, reutilización, reenvío o la utilización de cualquier naturaleza, por cualquier medio o procedimiento, de cualquiera de los Contenidos, sin la previa autorización por escrito de Innobasque o de sus legítimos propietarios.

La utilización no autorizada de la información contenida en el Sitio INNOBASQUE, así como los perjuicios y quebrantos ocasionados en los derechos de propiedad intelectual e industrial de INNOBASQUE dará lugar al ejercicio de las acciones que legalmente le correspondan y, en su caso, a las responsabilidades que de dicho ejercicio se deriven.

El Usuario cede a INNOBASQUE todos los derechos de propiedad intelectual e industrial que pudiera existir sobre cualquier información o material que facilite al Sitio INNOBASQUE, en exclusiva, para todos los territorios del mundo, con facultad de cesión o autorización de uso a cualquier tercero, para todas las modalidades de explotación (incluyendo la reproducción, transformación, distribución, puesta a disposición del público, comunicación pública, extracción, reutilización, etc.) y por la máxima duración de protección de los derechos de propiedad intelectual e industrial; garantizando a INNOBASQUE que es el único autor de la información o material que facilite al Sitio INNOBASQUE y que tiene todos los derechos necesarios para efectuar en favor de INNOBASQUE la cesión aquí prevista sin violar ninguna ley ni derechos de terceros y sin que sea necesario que INNOBASQUE deba realizar ninguna contraprestación para la validez y efectividad de dicha cesión (económica o de cualquier otro tipo).

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La foto del corral de comedias de Almagro en Flickr es de .Bambo.

Compite: mensaje oficial de la Navidad S.A. 11 comentarios

consumismoEn esta etapa cascarrabias de mi vida en la que ando el problema es que tienes material para escribir a toneladas. Tras las andanadas de diversa forma y color a los Buber Sariak, esta hermosa sociedad que hemos construido entre todas/os nos sigue dejando joyas. Por cierto, que en Aprendices tenemos un hilo de discusión que sigue tirando de los Burber Sariak. Os lo recomiendo.

Que la Navidad se convirtió en Navidad S.A. es algo que todos asumimos. Las empresas que dirigen sus productos y servicios al consumidor final la esperan como agua de mayo para ver si la cifra de ventas repunta y muestra números dignos. Así que Navidad es un complejo territorio de consumo, emociones y experimentación con el mercado. Una especie de centro comercial expandido, un paraíso de la compra compulsiva en la que niñas y niños arrojan a sus progenitores a las fauces de “pase usted por caja y cómpreles felicidad”. No sea usted huraño y cabrón.

Entre tanto, el Hospital de Cruces premia los mejores dibujos de los niños para hacer sus tarjetas oficiales de Navidad. Lo mismo hace algún que otro ayuntamiento de margen izquierda y zona minera de por aquí. Animar la vida de los niños es repartir premios. Claro que cuando no hay premios para todos, si no te toca, pues ahí te jodas, chaval. Porque premio para unos es castigo para otros. La ausencia de refuerzo positivo en según qué edades puede ser un buen castigo.

Me queda bien claro que las dinámicas predominantes en nuestra sociedad son las de competir. Sea fútbol o un concurso de tarjetas de Navidad. Así que no pasa nada por eliminar algunas de esas costumbres. No nos vamos a cargar el sistema oficial, no hay peligro. Pero, ¿por qué no proponer alternativas de construcción colectiva de una tarjeta de Navidad, por ejemplo? ¿Por qué no reconocer todas y cada unas de las aportaciones y construir una tarjeta colectiva? ¿No es mejor que vean el resultado de la colaboración y no el resultado de la competición? ¿Tanto cuesta?

Hay quien me dice que la gente no se esfuerza si no hay premio y competición de por medio. Pero el esfuerzo potente sale de dentro y de ahí vienen realizaciones, personales y colectivas, que manejan extrañas recompensas. Percibidas desde cada cual. Llegar a un sitio, pasear por algún lugar, sentirse útil, subir a un monte, bajar a bucear, conseguir una sonrisa, que te den una palmada en la espalda, que te digan “gracias”. Hermosas recompensas imposibles de conseguir a base de competir por premios.

Sin acritud y con amor, otro año más se repite la Navidad S.A. Niños y niñas, estáis de suerte, a ver si esos mayores se ablandan y os compran todo lo que pedís. Como dice un mensaje publicitario bien listo para que las cosas queden claras: ahora ya ni siquiera hace falta ser buenos. Estáis de enhorabuena.

Alternativa a premios y escasez en la web social 19 comentarios

forges-5-11-08Por seguir tirando del hilo y ya que Loretahur lo pedía en un comentario al post sobre los Buber Sariak, alargo las explicaciones con este tercer artículo (si consideramos como primero el que titulé Mi premio para los que nunca ganan ningún premio). La cuestión de fondo tiene que ver con los reconocimientos y con la diversidad, esto es, con la innecesaria y dañina generación artificial de escasez. Me explico.

Hay quien asegura que nuestra sociedad produce más y más necesidad de reconocimiento. Ya en la pirámide de la motivación de Maslow aparecía y siempre ha sido un elemento relacionado con nuestra condición humana. Sea palmada en la espalda, azucarillo o recompensa tangible, parece que necesitamos algo de eso para mantener una buena salud emocional. La autoestima cabalga a lomos de los reconocimientos que recibimos, aunque son muchas las diferencias individuales al respecto.

En una red distribuida como Internet, siguen apareciendo nodos capaces de atraer tráfico. ¿Por qué? Porque su ambición camina en ese sentido. Necesitan venderse, sentirse reconocidos en cantidad y calidad. Participan en una carrera donde el espíritu competitivo domina el escenario. Aceptan las reglas y juegan con las armas a su alcance en todos los órdenes posibles. Así ves gente que inserta los correspondientes reclamos en sus webs: vótame, me for president, estoy compitiendo, soy el mejor. Luces de neón y lo que haga falta. Dime por qué me vas a medir y te diré como me voy a comportar: esta es la regla.

En realidad los blogs -si nos centramos en esta parte de la web- que miran a este tipo de reconocimiento no participan del juego de la diversidad. Siguen la carrera (no pueden hacer otra cosa) hacia el éxito. Y unos pocos, muy pocos, lo conseguirán. Si estás en esa carrera, la estadística juega contra ti: lo más probable es que pierdas porque en el podio sólo hay sitio para tres y sólo uno es el ganador. Pero tú eres mayor para decidir y yo no soy quien para dar consejos. Decide lo que te venga en gana.

Para mí premios como los de Bitácoras o los Buber Sariak son un ejemplo de la red que no quiero. En realidad, a fuerza de ser sincero, me entristece ver a Dolors pidiendo voto o a Yoriento en un carrera hacia la fama. Pero eso es asunto mío y no de ellos, que están en su derecho a competir. Porque los premios, si se asumen en lo que son, producen competitividad malsana. Te alegrarás de que el vecino quede por debajo de ti porque eso significa tu triunfo. Simple como la vida.

Algo diferente, sin embargo, me parece el caso de la evaluación por los pares. Esto sí que abre un mundo de nuevas posibilidades. Cuando Loretahur dice que los Buber Sariak juegan con la mezcla del jurado experto y el profano, ella ya sabe que el sistema es perverso: el profano propone y el experto dispone. No, esta no es la forma en que uno entiende que algo viene de los pares.

Que alguien que se lo merezca (según los criterios del concurso o según otros de carácter más particular) y reciba un premio no justifica la pertinencia de los premios. Sólo faltaba que se lleven los premios quienes no se lo merecen. No creo que debamos mirar a quiénes se llevan los premios sino a la dinámica de participación y competitividad que imponen: lo que denominamos la lógica de la escasez. ¿Para qué generarla cuando habría tantos buenos ejemplos que citar? ¿Por qué no un reconocimiento distribuido a 40 webs  minoritarias que están empezando y a las que se reparte la parte del dinero que se destina al sarao de entrega de los premios?

Me vienen a la cabeza cientos de reconocimientos diferentes. ¿Por qué no una colaboración profesional para mejorar los sitios web minoritarios?, ¿por qué no ofrecer formación adecuada al objetivo del sitio?, ¿por qué no elaborar una carta de reconocimientos y que cada cual elija el suyo de acuerdo con su escala de valores? Pero la pregunta final sigue siendo la misma: ¿por qué no, en definitiva, eliminar una representación circense donde se culmina el desaguisado de que diez personas dispongan lo que la plebe propone?

La carrera hacia los premios está llena de chistes fáciles y actitudes canallescas. Es cultura popular. En la lucha por el triunfo todo vale. No te preocupes, es un cliché, un prejuicio por mi parte. Ya lo sé. Pero insisto en que no hace falta entrar en esas carreras de la rata donde hay que bailar al son de lo que quien manda toca.

Trend Trotters, ciudadanía hacker en movimiento 5 comentarios

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¿Qué es un/a Trendtrotter? Alguien que se mueve, que toca la realidad, que mira con ojos de aprender y extrae información que puede ser útil para otras personas y empresas. Por supuesto, podemos decir que es una actitud. Piensa en una  ciudadanía hacker en movimiento. Primero fue Learning Around The World, evolucionó a TraveLeku y su siguiente estación es Trend Trotters. Puede ser la estación del despegue final.

Hoy si miras en la wikipedia lo que define a la ética hacker, encuentras estas características:

  • Pasión
  • Libertad
  • Conciencia social
  • Verdad
  • Anticorrupción
  • Lucha contra la alienación del hombre
  • Igualdad social
  • Libre acceso a la información (conocimiento libre)
  • Valor social (reconocimiento entre semejantes)
  • Accesibilidad
  • Actividad
  • Preocupación responsable
  • Creatividad

Pues bien, ahora piensa en esa ética en movimiento, recorriendo el mundo. ¿Qué resulta? Pues eso, mujeres y hombres que desplazan sus cuerpos por diferentes países para mover sus neuronas. Detectan qué sucede en ciertas partes del mundo.

Pero, ¿qué diferencia su mirada? Que apunta a construir un planeta más sostenible. Y aquí tienes otro eje de la actividad de una trendtrotter: está mirando con los ojos de la sostenibilidad. Es el eje que da sentido a su mirada.

Así pues, por una parte hay trendtrotters y por otra empresas que pueden utilizar la información de tantas miradas repartidas por el mundo para asumir la parte de responsabilidad que les toca. Tenemos que buscar quiénes son esas empresas y por qué podrían contratar nuestros servicios.

Por aquí va el desarrollo del proyecto que actualmente estamos puliendo a través del iWeekend aquí en Bilbao. Más información sobre este sarao también por aquí.

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