Steven Johnson juega constantemente con las dinámicas propias de sistemas en sus libros. La forma en que explica por qué y cómo suceden los acontecimientos le conduce a jugar con elementos que deben ser analizados en diferentes escalas. A fin de cuentas, la equifinalidad es una de las propiedades de los sistemas: se puede llegar por diferentes caminos a un mismo fin. Esto sugiere que no hay una mejor manera sino muchas posibles. Simple combinatoria.
En la gestión de empresas estamos acostumbrados a modas y elixires mágicos. A veces en forma de caminos únicos hacia la excelencia. Incluso quizá podamos hablar de dospuntocerismo a día de hoy, tal como lo conciben en las Indias Electrónicas. Community Managers -versión americana que mola más- o dinamizadores de redes sociales están de moda. Pero igual ha sucedido, sucede y sucederá con otras tantas posibilidades de hacer cosas en busca de la eficiciencia.
¿Cómo captar en una empresa la importancia del pequeño detalle entre tanta oferta sanatoria que puede cambiar las cosas? Me temo que no hay varita mágica. Manos a la obra y a observar de forma activa. Hay que hablar con la gente e interpretar. ¿En qué tipo de empresa estamos?, ¿quién corta realmente el bacalao?, ¿qué rol juega la dirección?, ¿qué tal ambiente se percibe?, ¿en qué proyectos andan metidos?, ¿qué parece que es importante por aquí? Y así, por esas zigzagueantes carreteras, acabamos encontrando el detalle que importe (o los detalles que importan). Pero, claro, hace falta ver el conjunto.
Conste que hay ocasiones en que el detalle aplicado sin visión global funciona. ¿Por qué no? Había posibilidades y se dieron las circunstancias. “Hacer” fue la solución: probar y observar consecuencias. Hay que tener muy presente que la parálisis por el análisis es uno de los males más extendidos en muchas empresas.
Quizá sea este el principal trabajo de quienes decimos que somos consultores. Porque uno puede saber de qué sabe, pero seguro que cada empresa es lo suficientemente compleja como para no poder presumir de que tenemos soluciones, sea cual sea la circunstancia. Ya sé que es el mismo rollo de siempre, pero no queda sino observar y buscar el detalle. A veces no tiene por qué ser una gran acción con presupuesto bien gordo. No, porque reconocemos la complejidad dinámica que se da en las empresas: causa y efecto no tienen por qué guardar una relación proporcionada.
Pongo un ejemplo que puede ayudar a entender esta filosofada que me estoy cascando. ¿Necesitamos la implicación de la gerencia en un proyecto de web social en empresa? Pues puede que sí o puede que no. Este “detalle” necesita interpretación para decidir hasta qué punto tiene sentido su participación o no. Quizá interese para que se vea que la gerencia está implicada. De acuerdo. Pero pudiera ser que, si se mantiene al margen, las cosas nacen “de abajo”, con más fluidez al no introducir la típica lentitud de decisión de muchas gerencias, que son auténticos cuellos de botella.
Hace unos días charlando con CumClavis y con Anna Cabañas en Olot, salió el tema de lo que facturamos en consultoría. Más que referido a lo que cobramos por proyectos, surgió la cuestión de cómo nos administramos quienes decimos llamarnos consultores artesanos. También lo estuve hablando con Javier Leiva cuando quedamos en Ripoll. Es tema interesante. Claro, hablamos de dinerito.
Germán me tiene convencido de que esto de la cantidad que facturas tiene que ver con la expectativa de tu cliente. Él/ella coloca valor en tu aportación y de ahí viene el precio que te pagará. Siempre que la relación haya sido iniciada “desde el cliente”, claro. Porque es muy diferente si de lo que hablamos es del resultado de una acción comercial. Y no digamos, si estamos hablando de un concurso público. No, a estas cosas no me refiero.
Al final nuestros negocios pasan por facturar lo que sea percibido como justo en cada caso concreto. Y esto supone tener en cuenta las circunstancias específicas de cada proyecto. Ya he comentado en otras ocasiones que el precio es relativo. Incluso un proyecto con mucho valor puede llegar a ser gratuito. Por qué no. Pudiera ser que el cliente está frente a ti lo merezca.
Soy consciente de que nuestros precios en general son elevados para la que está cayendo, comparando con lo que hoy en día se paga por ahí a cualquier persona que está currando. Los precios/hora de 120 euros o más pueden sonrojar a más de una/o. También es cierto que en el precio va incluido el riesgo de que la nómina no llega fija todos los meses, sino que depende de lo que consigamos captar. Este riesgo hace que el precio suba.
Otro asunto fundamental para ganar dinero tiene que ver con la mínima estructura de costes que requerimos. Esta es una de las ventajas de currar con intangibles. No tenemos que invertir en elementos físicos. Nosotros somos nuestra maquinaria y sabiendo utilizar bien las tecnologías de información y comunicación, todo resulta mucho más fácil. Ya sólo queda hacer las cosas bien. Que no se nos olvide que esto es lo más importante. Lo digo porque quizá, aunque parezca increíble, a veces va a un segundo plano.
Quería dejar esta reflexión escrita porque puede ser un buen tema para un nuevo encuentro de consultoría artesana en otoño. Ya lo iremos hablando. Ah…, por cierto, no se os olvide que en este negocio una cosa es facturar y otra cobrar. Esto último en la mayor parte de las ocasiones suele producirse algún tiempo después.
Si te interesa leer sobre estas cosas y la consultoría artesana, en su día escribí ocho artículos repasando mi experiencia. Bueno, os dejo, que me esperan más de 100 km en bici
La semana pasada tuvimos congreso galáctico de Consultoría Artesana en Red en Oñati. Nos juntamos Aitor Bediaga, David Sánchez Bote et moi. Espíritu Obea. De vez en cuando nos paramos y dejamos fluir la verborrea alrededor de nuestros proyectos. El río baja complejo con un buen número de ocupaciones diversas:
La investigación sobre economía abierta que hemos realizado con MIK para la EOI y que está “en maquetación” (me temo que las cosas de palacio van despacio). En el futuro organizaremos, como ya hemos anunciado en varias ocasiones, una jornada de trabajo a este respecto.
Los proyectos de consultoría abiertos con distintos clientes, la mayor parte de ellos centrados en la estrategia de presencia en Internet como forma de reflexionar sobre los modelos de negocio y de abrir las empresas.
La redacción de artículos y otras publicaciones encaminadas a documentar lo que estamos haciendo a fin de dejar huella útil para quienes quieran adentrarse en estos territorios de la economía abierta aún por explorar.
El desarrollo de un modelo de colaboración con MIK/MU a través de proyectos de diverso tipo.
El diseño y puesta en marcha de un curso avanzado relacionado con la economía abierta, para lo que ya decimos desde ahora que querríamos contar con colaboración de personas y empresas de nuestra red.
El impulso del TrendTrotters también dentro de MIK ahora que Iván está por aquí y que tenemos algunos pedidos en firme y otros que podrían salir y que son bonitos a rabiar.
David quedó en que se encargará de trazar ciertos objetivos en torno a las cuatro líneas de trabajo que nos pareció lógico abordar. Se lo pongo fácil, que le hago la introducción. Siempre con la intención de seguir profundizando en torno a la empresa abierta. Estas cuatro líneas son:
Investigación, a fin de hurgar en las posibilidades de la economía abierta. Requiere colaborar con otros agentes y documentar el trabajo. Estamos en la periferia, es evidente.
Consultoría, porque es la forma en que trasladamos estas nuevas posibilidades a la realidad.
Formación-Acción, mediante talleres y trabajo docente que permita poner en contacto nuestros planteamientos con quienes tienen sensibilidad por estas nuevas formas de hacer y como forma alternativa a la consultoría.
Divulgación, a través de nuestros blogs y también mediante la redacción de artículos y otras publicaciones de carácter académico o divulgativo.
En el fondo lo que buscamos es estrujar las posibilidades de nuevas formas de hacer empresa (o lo que sea) que sean más abiertas y colaborativas. La realidad está llena de ejemplos que pueden sernos útiles. Seguramente que no será con grandes empresas de objetivos faraónicos, pero quién sabe. Hay muchas maneras diferentes de abrir una empresa y no van a faltar esos ejemplos. Cada vez serán más y más diversos. Ahí tenemos que estar.
A mediados de julio haremos otra convención planetaria de Consultoría Artesana en Red. Habrá más gente, seguro. Porque la red se extiende.
Como siempre, no hay por qué estar de acuerdo con lo escribo. Ni mucho menos. Lo digo por delante, porque a lo mejor discrepas. Me parece que algo que muchas empresas deberían cambiar son sus ambiciones. Veo demasiadas a mi alrededor. Empresas en busca de la excelencia y ser líderes. No parece haber otra forma: darse codazos porque sólo hay un primer puesto en el pedestal. Creo que hay otras opciones, más humanas y lógicas. Vivimos repletos de imperfección y eso es una gran virtud.
La economía de la escasez conduce a una febril competición. Como se asume que no hay espacio para mucha gente, se trata de ir echando a los demás hasta que quedan pocas unidades en el pelotón. Entonces el reparto es más suculento. Va a tocar a más. Simple motivación para ir a saco. Nada que ver con las lógicas de la abundancia.
En este modelo lo que prima es el marketing y la comunicación. Sea como sea, pero necesito que te creas que somos los putos amos. Que no nos equivocamos nunca, que nuestra misión-visión-valores rayan la perfección, que tenemos a la mejor gente y los mejores medios. Y para que te lo creas voy a invertir en lo que haga falta. Si antes era publicidad tradicional, pues allá vamos; si ahora son los social media, más de lo mismo. Te vas a enterar de lo que vale un peine. Nada de uso comedido. Somos los putos amos.
Así que entonamos cánticos épicos con cada amanecer. Nos fijamos en lo que Guardiola usa con su tropa o en cualquier manual de autoayuda. Todo vale para la competición. ¡Hostias! Hay que dejarse los huevos en el intento. Tenemos que ser los mejores. Excelencia en lenguaje refinado, pero los putos amos para arengar a la tropa. Es el modelo de la escasez. No hay otra. Tengo que pelear para ser el mejor. Es la sociedad del siglo XXI, la de la eficiencia en la que todo vale, incluyendo la psicología de garrafón y la de los publicitarios creativos.
Todo eso representa un modelo. Macho dominante necesita sentir placer de victoria. Así que muchas empresas viven presas del pánico ante el fracaso. Que alguien te critique o que alguien descubra que tu producto no cumple con las promesas provoca una sobrerreacción: traidor, mala persona, cabrón. Con lo simple que es aceptar nuestros constantes fracasos.
En cambio cuando tienes un negocio proyecto pequeño entre las manos vives día sí y día también instalado en el barrio de la humildad. No veáis la cantidad de cosas que hacemos mal. Igual que algunas otras haremos bien. Eso sí, tratamos de compartir con nuestra filosofía abierta lo que producimos. Quizá le sirva a alguien más. Porque no navegamos en mercados escasos, sino en ecosistemas donde el lema es “hoy por ti, mañana por mí”. Necesitamos que otra gente haga las cosas bien. Cuantas más mejor. Ganamos (si es que sirve el verbo) todas.
Lo reconozco: tenía escrito este artículo desde hace tiempo. Sólo he tenido que actualizar un par de cosas. No sé por qué me ha apetecido publicarlo hoy. Será que me hacía falta. Vete tú a saber por qué. Quizá algo que he hecho mal y la conciencia se ha puesto pesada. En cualquier caso, de verdad que creo en la humildad como uno de los grandes valores artesanos. Que tengas buena semana.
Ahora que David se ha empeñado en ser la cara B de Consultoría Artesana en Red puede ser un buen momento para compartir algunas cosas referidas a metodologías o como quiera que queráis llamar a la forma en que encarar un proyecto de consultoría que aborde la presencia de las empresas en Internet (más en concreto en la web social). Sé que a David le gusta esto de jugar a la metodología. Bueno, yo voy con una pequeña contribución a partir de lo que él ha andado currando y de repasar otros planteamientos. Es un post a modo de “visión panorámica” de metodologías.
Nosotros ya hemos escrito en este mismo blog acerca de estas cosas como por ejemplo Metodología para transitar hacia organizaciones 2.0 y Metodología 2.0 (I). Nos situamos en fechas: estamos a finales de 2007 y tenemos entre manos en perspectiva, por ejemplo, proyectos como Innobasque 2.0 o nuestra colaboración con el Servicio de Innovación de la Diputación Foral de Bizkaia. En aquellos momentos, el enfoque que aplicábamos sigue siendo válido en lo fundamental, aunque ha ido incorporando nuevos puntos de vista. Lo reflejábamos tal como mostramos en la imagen adjunta.
David, por su parte, también expuso en su día el esquema que se curró para trabajar con Orbea y que, con algunos matices, estuvimos presentando en un par de jornadas con la Cámara de Comercio de Bilbao que llevamos a cabo hace en diciembre de 2009 y enero de 2010. Lo reflejamos de esta forma:
Nuestro esquema partía de cuatro fases que abordamos a través de una guía de preguntas. Supuso una evolución de lo que David explicaba en su artículo Quehaydelomio2.0.
Pues bien, después de todo este galimatías de metodologías, gráficos y fases, dejo para el final la metodología que estamos proponiendo a día de hoy y que reflejamos en el gráfico adjunto.
Aunque ya seguiremos hablando de ello, supone básicamente recorrer seis etapas:
Reflexión y marco inicial de trabajo: comprender situación actual en Internet, cualificación básica, decidir quiénes participan en el proyecto y con qué roles, concretar políticas de seguridad y privacidad en manejo de información, situación tecnológica, limitaciones, factores de éxito (normalmente incluye un par de medias jornadas de aprendizaje).
Definición de objetivos para la presencia en Internet: qué queremos alcanzar, competencias requeridas, grupos de interés a los que queremos llegar, identidad digital, indicadores previsibles, hoja de ruta.
Despliegue de actividades de escucha: de qué queremos estar enterados (competencias nucleares, mapa de palabras clave, árbol de conocimiento), a quiénes queremos escuchar (fuentes relevantes), con qué herramientas vamos a hacerlo.
Despliegue de actividades de conversación: arquitectura de herramientas, repaso de contenidos/contenedores, reparto de balones, protocolos de conversación, entrelezado de contenidos, dinámicas acción-reflexión.
Despliegue de actividades para crear experiencia: selección de proyectos nativos en Internet que la empresa puede/quiere abordar, foco en el proyecto, quién es quién, escucha+conversación, incentivos a manejar, cómo socializar conocimiento, gestión de la comunidad, definición del propósito.
Evaluación e indicadores: panel de mando con indicadores para la toma de decisiones, sistemas para reforzar que Internet cala en lo cotidiano, apoyo exterior si es preciso, pdca permanente.
¿Mucho rollo? Bueno, ya sabes cómo es esto de la consultoría
Desde 2003 ha llovido bastante. Aquel proyecto de Consultoría Artesana en Red nació humilde y sigue humilde. No hay que olvidar los orígenes. Me alegro del lugar al que ha llegado, pero esta historia no tiene sentido si no sigue hacia delante. Muchas cosas han cambiado y seguirán haciéndolo.
Junto con otras personas del mismo oficio y tras un par de encuentros presenciales -además de otros miles de encuentros difíciles de describir- hemos parido un texto con el que jugar. Palabras que reflejan una forma de entender esta vida que compartimos a través de un oficio como otro cualquiera: en nuestro caso el de la consultoría artesana.
Lo mismo voy al infierno: ¿puedes practicar la consultoría artesana sin usar intensivamente Internet?Pues va a ser que sí. Mi primera idea había sido que la pregunta fuera ¿puedes ser consultor artesano sin Internet? Y mi respuesta iba a ser: sí. Sí, de nuevo. Pero luego he pensado que (casi) nadie puede vivir en este primer mundo sin Internet. Está aquí y es como negar el aire. Así que no vamos a tirar de fundamentalismo, que no es el caso.
Sin embargo, ¿Internet redefine el trabajo de consultor artesano?Fíjate que creo que no. Dolors explica muy bien la potencia de las comunidades de práctica en varios artículos a través de un uso intensivo de lo que nos ofrecen hoy en día las tecnologías de información y comunicación. En ello anda tambén Odilas. ¿Es esta la nueva esencia de una forma de trabajar en consultoría? Sinceramente creo que no.
Otra cosa es lo que Internet y las TIC nos aportan para que la consultoría artesana sea más posible que nunca hoy en día y que podamos llevarla a cabo junto con nuestra red. Y que también permita aprender como nunca antes. Y que nos abra un mar de posibilidades. Y que nos haga más eficientes y competitivos frente a otra gente. Pero la esencia no viene de aquí sino de un replanteamiento de la actividad profesional de base.
Lo que sí parece que provoca Internet es un cambio en las posibilidades de ejercer la artesanía. Si la pericia, el cuidado por el trabajo bien hecho y la perseverancia son condiciones de quien practica la artesanía, es evidente que Internet ayuda a desarrollarlas. Pero los espacios íntimos en que se desenvuelve la artesanía no tienen por qué usar obligatoriamente Internet como si fuese “la” herramienta.
En realidad quizá podamos aprender mucho de quienes no utilizan Internet para su creación. Por supuesto que sus remezclas, sus ideas, sus puntos de partida pueden servirse de Internet, pero su proceso creador tiene que ver con lugares más tranquilos. La hiperextimidad puede combinar mal con el trabajo constante y tenaz del artesano.
Carcamal que soy, me cuesta ver al artesano definido por su frenesí twittero. Tengo que hacer un doble salto mortal con tirabuzón para aceptar sin sentido crítico cierto uso intensivo de herramientas de la web social. Cada herramienta tiene su uso y, en ese sentido, las herramientas multiusos, que también existen, sólo sirven para salir del paso.
En el barrio de consultoría artesana #redca habrá talleres donde se practica el silencio web. Quizá no a todas horas, pero sí en buena parte de la jornada. Son las cosas de no estar a la moda. Y de ser un carcamal, ¿verdad? Me hago mayor.
Bueno, ya estoy en Bilbao mientra escribo esto. Dos días revoloteando en torno a la consultoría artesana en Málaga requieren un pequeño inventario de impresiones. Las listo para que que no se me escapen y ya habrá tiempo de desarrollarlas:
La forma en que la consultoría artesana quiere trabajar requiere escenarios contenidos. No hablamos de grandes ciudades sino de barrios. Lugares donde casi todo el mundo se conoce, para lo bueno y para lo malo. La “cantidad” de producción artesana necesariamente es limitada.
Me ha encantado escuchar como trabaja Vigoncas. Porque de nuevo es la misma vieja historia de siempre. Sensibilidad social para hacer que la profesión tenga sentido. Eso sí, por rutas alternativas. ¡Cuánta gente andará rulando con enfoque similar y no sabemos que ya están practicando consultoría artesana! Cuatro o cinco personas, unidas por un pegamento que va más allá de la labor profesional. Probablemente esto de la artesanía es una forma de vivir. Quizá suene cursi, pero las cosas como son.
Cuesta concretar, pero no hay que obsesionarse con ello. Es más, la concreción es sólo una de las consecuencias. El final de la obra no tiene especial relevancia. Mientras las cosas suceden o hasta que suceden: ahí es donde se cuece la artesanía. En la cocina. Más que de platos elaborados disfrutamos de su preparación. Sí, a veces alquimia pura y dura.
Da vértigo ser un grupo más grande. Es evidente. Creo que, al mismo tiempo que queremos que la gente conozca nuestro planteamiento y, si le apetece, se adhiera a él, en su difusión lleva la semilla de su disolución. Sé que suena contradictorio, pero lo íntimo se lleva mal con la hipérbole de extimidaden que nos hemos instalado.
Se abre un campo muy interesante: cómo compartimos con personas que no están presentes en la web social y que se conducen con el mismo espíritu. Internet está ahí, pero puede que no convenga asignarle tal cantidad de luz que ciegue la vista. Nuestra artesanía bebe de las nuevas fuentes de la información compartida a través de Internet, pero ¿son aguas imprescindibles?
El propio grupo debería comenzar a hablar de su disolución. Ya sé que suena a otra provocación. Pero la autodisolución es necesaria porque esto va a crecer. Va a requerir que se disuelvan en propósitos más específicos. La red crece por desagregación, por nodos que encuentran sintonía con otros nodos y que se alejan de un centro que existió pero que deja de tener sentido a medida que las cosas suceden. El futuro de la consultoría artesana son las consultorías artesanas, formas evolucionadas y adaptadas a realidades concretas.
En fin, ya hay otras reflexiones sobre el encuentro de Málaga. Lee las que ya han escrito Amalio, Manel y sigue atento a la pantalla que seguro que el resto de personas artesanas que estuvieron por allá acabará compartiendo su experiencia vía blog.
Esta semana que viene, lunes 25 y martes 26, estaré ¿trabajando? en Málaga en un encuentro que hemos organizado en torno a la consultoría artesana. Nacho y Amalio nos hacen de anfitriones a una representación del autoproclamado gremio de consultores artesanos, sea lo que sea el asunto en cuestión.
Allá vamos a discutir con un programa disponible en una wiki caótica y que pocos ojos son capaces de soportar… excepto si asumes que forma parte del juego, claro. Ya iremos aclarándonos. O no. Desde la reunión anterior allá en Segovia -cochinillo y brazo en cabestrillo unidos por una causa noble- la discusión en el grupo ha ido revolviéndose en múltiples líneas de fuga. Una de ellas, por ejemplo, tiene que ver con quién es o no artesana/o en este turbulento mundo de la consultoría. No sé, supongo que algo aclararemos. O no.
El programa dice que habrá (copio/pego):
Debate y discusión de los puntos de la declaración (un texto al que agarrarse para decir que las cosas van por ahí, más o menos). Aquí la versión inicial que se ha ido puliendo.
Debate sobre las formas de difusión de la declaración y estrategia de adhesión de simpatizantes: ¿Cómo podemos difundirla y a qué tipos de colectivos dirigirnos?, ¿qué canales de “conversación” utilizar?, ¿con qué espíritu?, ¿cómo hacer el “trabajo distribuido” de difusión?
Exposición individual sobre ámbitos de actuación, intereses personales y capacidades que cada cual puede ofrecer para el trabajo en RED.
Diseño y puesta en común del modelo de colaboración en RED, debatiendo sobre los contenidos expuestos.
Conclusiones: ronda de intervenciones breves para que cada asistente exprese sus impresiones.
Y así vamos haciendo el camino. Con intereses diversos y con una amalgama de imposibles y diferencias que buscan un nivel suficiente de consenso. Os dejo, que me han mandado deberes y como no los lleve hechos, me ponen con los brazos en cruz y un par de cientos de manifiestos cluetrain impresos en tamaño de letra 48.
No puedo entender la artesanía como un negocio grande. Es imposible, va contra su esencia. Entonces, ¿podemos hablar de artesanos que trabajan en empresas grandes? Me temo que no. Al menos, no cumplen algunas condiciones básicas del trabajo artesanal y que tienen que ver con actuar con cierta ilógica de mercado. Me explico. (Otra cosa es que sean artesanos fuera sus trabajos remunerados).
En la idea artesana de actividad profesional que manejamos, la cooperación entre iguales es seña de identidad. La persona que trabaja consigo misma y sus circunstancias puede decidir desde su libertad qué comparte y cómo hacerlo. Con las lógicas de un mercado que todos compartimos (pero que encaramos de formas distintas), el supuesto artesano de la gran empresa de consultoría sabe que no es libre, por ejemplo, para compartir contenidos. No es libre para decidir sobre la propiedad intelectual de los contenidos que produce. Su “espíritu” puede ser muy “artesano” pero su capacidad para actuar de forma consecuente es muy reducida.
Claro que a veces los límites de la consultoría artesana los ponen nuestros clientes. Pero no siempre. Porque disponemos de mucha producción “propia” para compartir como materiales para cursos, metodologías u otros soportes para el trabajo de campo. En cualquier caso, las más de las veces la artesanía es una actitud. Eso sí, siempre con hechos por detrás. Porque, como dice Sennett, el artesano “ilumina mostrando antes que hablando”.
Si buscamos en los sitios webs de las grandes empresas de consultoría (y también en la inmensa mayoría del resto de empresas de consultoría) no vamos a encontrar ninguna licencia que tienda hacia el copyleft. Al mismo tiempo es curioso observar cómo los discursos giran en torno a su tremenda capacitación profesional. Pero si vas a buscar contenidos, salen a cuentagotas. No obstante, estoy convencido de que la tendencia general a “abrir” contenidos va a crecer. Sólo hace falta que algún marketiniano con galones tire la primera piedra.
No, los artesanos no hacemos grandes negocios, aunque en general deberíamos ganar más que en el mundo asalariado. No tenemos gran capacidad, no debemos entrar en grandes “cuentas” esclavizadas por un mercado agresivo donde hay que desarrollar tácticas bélicas. Eso sí, jugaremos con la paradoja de trabajar con personas insertas en ese voraz escenario. Paradojas no nos van a faltar.
Sólo hace falta echar un vistazo al último informe (2008) del sector de la consultoría editado por la Asociación de Empresas de Consultoría para darse cuenta de que todo lo que ahí se cuenta es, en gran parte, ajeno a nuestras dinámicas artesanas. Somos una mínima parte de la consultoría que se lleva a cabo. Sí, de acuerdo, hay mucha gente que trabaja “por su cuenta”, pero, ¿cuántas de esas personas están pensando en sí mismas como artesanas con planteamientos similares a los que explicamos por aquí?
Por todo lo anterior, creo que una forma sencilla de buscar actitudes artesanas es que tu negocio sea pequeño. Porque precisamente quien opta por la artesanía decide aceptar reglas de juego diferentes a las habituales de crecer, crecer y crecer. No creo que un buen artesano encuentre motivación personal en el crecimiento. Es más, creo que lo rechaza. Porque al crecer perdemos el control sobre nuestra eficiencia. “El buen artesano aprende cuándo es el momento de parar. Es probable que más trabajo sólo empeore las cosas”, dice Sennett.
Seamos lo que seamos, somos pequeños, personas con una actividad profesional muy limitada. Intervenimos en espacios de confianza. Y si no se da, hay que salir de ahí como mejor podamos. No conviene jugar con fuego y llevar a cabo proyectos en los que hay más que ganar que perder.