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El Carrusel Deportivo y la radio de los obispos 9 comentarios

Seminaristas jugando al fútbol - Ramón MasatsDesde luego que el trasvase de profesionales de la SER  a la COPE da mucho juego, más allá del que tiene que ver con el fútbol. Es un interesante observatorio para analizar hoy en día el sentido de la persona profesional, del equipo, de la marca, de un producto concreto, de lo que pesa o no pesa una “empresa”. Cierto que todo ello mediatizado, valga la redundancia, por el poder mediático de un producto tradicional y de éxito como era el Carrusel Deportivo de la SER.

Antes de comentar nada en general, diré que a mí particularmente el formato del Carrusel me parece bastante casposo. Pero no cabe duda de que ha sido todo un fenómeno, punto y seguido lógico de ese deporte que es cosa de hombres. No hacen falta los anuncios de Soberano, porque la filosofía es la misma. Pasa el tiempo, pero hay cosas que sólo mudan la forma, no el fondo. Y el rollo Carrusel, con esas joyitas de macho macho man… pues, en fin. Y conste que de vez en cuando oigo el programita de furbo, cómo no. ¡Pecadorrrr!

Pero lo interesante del asunto es tener en cuenta qué pinta una empresa (emisora de radio en este caso) frente a un producto ya elaborado que incluye un ramillete de profesionales ya creciditos. Claro, la COPE ha atraído por sus valores, su misión y su visión a esta gente. Ha sido una cuestión de atracción fatal. Mejor con los obispos que con cualquier otro. Así que los del Carrusel allá que se van, imantados por la luz divina a su nueva casa.

Fíjate que me da que no. Que lo que pasa es que hay un producto, un equipo, un formato. Y claro que para rodarlo en antena necesita una plataforma. Llámese empresa. Pero no empresa en sentido tradicional. No. Aquí se trata de “empresa” como sitio donde una vez colocado el producto puede que resulten beneficios. Vamos, la empresa-instrumento, la empresa que hoy es una y mañana otra. Y sus valores o lo que sea… mejor los dejamos a un lado y hablamos de dinero, que es a lo que vamos.

O puede que no, que en el fondo sea una cuestión todavía más idiota, de gente que de repente se mosquea entre sí y: ¿Cómo?, ¿que no hay cojones? Pues te vas a enterar. Pues cojo y me voy con mi producto y mi gente a otra parte.

El equipo de profesionales juega por sí mismo, con sus filias, fobias y liderazgos. El producto viaja de un lado a otro en busca de quien quiera dar soporte. ¿No podría ser el antiguo Carrusel de la SER una empresa en sí misma? Eso sí, en su ecosistema necesita de otros agentes más arriba en la cadena de valor. Alguien tiene que tener tecnología y soporte para que la empresa-carrusel salga a antena. Pero no te olvides, que esa empresa (la SER, la COPE, EITB) sólo será un instrumento. Algo que uso porque no puedo tenerlo todo. Me hace falta, pero no creas que voy a defender tu ideario. Bueno, digo yo. Porque lo mismo el Poli Rincón o los hombretones del Carrusel se sienten más a gusto con los obispos. Que Dios los cría y ellos se juntan.

El Carrusel Deportivo de la SER se queda con ¿una marca vacía? Bueno, si no vacía, si medio vacía. O, casi vacía al completo, ¿no? Porque el producto “carrusel” no mantiene una forma tangible sino que resulta de conversaciones y gritos y testículos. Cosas de esas que juntas y revueltas conforman un producto difícil de repetir. La copia en este caso me temo que costaría lo suyo. Así que la marca, con perdón, lo mismo se va a la mierda.

¿O sea que ahora todos los furboleros del Carrusel se van a la COPE? Gran invento derivado de choques personales, según parece. Hay que joderse. Me temo que esto no figuraba en el plan estratégico. Ni en el de la COPE ni en el de la SER. Cosas que pasan, cenizas de un volcán islandés que modifican el escenario radiofónico. Pero no demasiado previsible, ¿no?

Tengo a medio escribir un artículo sobre la organización paradójica, tras el informe que hemos realizado sobre la economía abierta. Es lo que se me ocurre tras tanto asunto inesperado e incomprensible. Un día de estos lo publico. Pero es que no hago sino encontrar casos contradictorios  que surcan las turbulentas aguas de los negocios. Mejor reír mientras la SER denuncia a la COPE y los obispos corren tras el balón con la sotana. Ver para creer. Amén.

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La imagen es la famosa foto de Ramón Masats titulada “Seminaristas jugando al fútbol” y data del año 1959. Fue Premio Nacional de Fotografía en 2004, aunque quizá en la memoria reciente quede más cerca de La Mala Educación de Pedro Almodóvar, ¿no?

La invención del aire 9 comentarios

La Invencion Del AireLa invención del aire narra ciertos episodios de la vida de Joseph Priestley, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Steven Johnson nos presenta a un personaje mediante el que mostrar cómo progresó la humanidad en cierto momento histórico. Tiene que ver con la ciencia, pero también con la política y la religión. En realidad, tiene que ver con la vida.

El libro se lee fácil. Algo menos de 250 páginas para conocer detalles y una constante referencia al vínculo entre ellos. Y también a cierta casualidad/causalidad. Bueno, casualidad que conduce al progreso y se retroalimenta de él. Causalidad circular y dinámicas complejas:

Los avances verdaderamente importantes se producen cuando las esferas se alinean: cuando la energía fluye y los patrones de asentamientos y los paradigmas científicos y las vidas humanas individuales entran en una suerte de sincronía enriquecedora que ayuda a las nuevas ideas a emerger ya circular por toda la sociedad.

Todo conectado con todo. Y los detalles insignificantes pueden dejar de serlo. Nunca como ahora hemos dispuesto de tanto potencial conectivo (y no lo reduzcamos por favor a las redes sociales en Internet). ¿De qué va a servir? ¿Progreso o destrucción? Los misántropos pueden hacer su agosto, no cabe duda. Porque el mundo se revela como un lugar lleno de potenciales peligros.

Sin embargo, hay otra forma de entender la conectividad. Es la que tiene que ver con el progreso, con las posibilidades que están ahí para ser explotadas en el mejor de sus sentidos. Cierto que de una forma que no sabemos en qué desembocará. Pero más cierto aún que en muchos casos supondrá progreso, personal y colectivo.

Son dos caras de la misma moneda, pesimismo y optimismo. La realidad acaba construida por cada cual. Ves lo que quieres ver. La televisión emite para su audiencia. Y vende el tremendismo. A lo mejor resulta que la ingenuidad es buen antídoto contra los cenizos. Porque haberlos los hay. Y operan cual multitudes -hombres casi siempre- estúpidas, como reconoce el mismo Steven Johnson:

¿Cuál es la química interna de las revueltas? [...] Es significativo el hecho de que en ellas se producen intensas transferencias de energía: la furia de cien hombres destrozando un edificio y desatando las fuerzas demoledoras y erosivas de la combustión. En este sentido, las revueltas tienen algo de primitivo, no sólo porque en ellas los hombres -pues suelen protagonizarlas hombres-retroceden a un estado incivilizado de violencia desorganizada, sino también por la obsesión por el fuego, que es la forma más primaria de demostración de fuerza.

Nos leemos.

Transparencia, ese oscuro término 16 comentarios

Vamos a tener ley de transparencia acceso a la información pública. Albricias. Justo lo que necesitaba para darme cuenta de que no, no es como parece. La transparencia requiere una ley que indique qué transparentar y como hacerlo. En realidad, si habláramos en términos cuantitativos quizá fuera mejor hablar de la ley de opacidad, ¿no? Porque gestionar la transparencia es ocultar lo que no interesa. Ha sido, es y seguirá siendo así. Tampoco nos vamos a sorprender a estas alturas de partido.

Pero vamos a pensar bien y a considerar que la transparencia gana terreno. ¿En términos absolutos o relativos? Hay más cantidad de información disponible, pero cada vez es más evidente que manejar de forma adecuada esa información es poder y “poder” es palabro delicado. Sobre todo cuando sirve para ganar dinero en un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo.

En realidad, todos reconocemos que la transparencia no es buena per se, siempre. Es algo que percibimos e interpretamos según el color del cristal con que miramos. Supongamos que estoy muy enfermo: ¿me dices la verdad para que lo sepa? Depende. Depende quién seas y cómo prevemos que puede afectarte saber la verdad. Quizá con ella en la mano mueras antes por la sola angustia de saber que estás muy enfermo. Quizá nunca me hubieras perdonado que no te lo dijéramos.

Así que se trata, efectivamente, del derecho a saber lo que sabes de mí. Luego veremos qué hacemos con eso. Y ahí se encierra toda la complejidad del asunto. Comenzando -gran paradoja- porque galopamos a través de las redes sociales basadas en Internet en una producción inmensa de información sobre nosotros mismos… de la que apenas una pequeña parte de la población parece consciente. Lo de siempre, la primera labor es hacernos conscientes de lo que hacemos.

Yo, por supuesto, aplico todos mis prejuicios: no me fío un pelo. Cuando muchos de los políticos que nos gobiernan hacen lo que hacen con la información que poseen, entonces, cuando menos, hay que ser precavido. Juan Varela cita (imprescindible leer su artículo, como siempre) tres asuntillos delicados de lo que comenta El País respecto a la futura ley de acceso a la información y que se proponen como excepciones: la propiedad intelectual, los intereses públicos económicos o comerciales o el secreto requerido en procesos de toma de decisión.

Échate a temblar por este coladero. Tres asuntos demasiado serios, ¿verdad? Claro que este tipo de ley parece mirar a la Administración y lo que ella sabe de mí. Pero, seamos realistas, ¿no sería más lógico legislar para que las empresas privadas cumplan a rajatabla eso que se supone va a regular la futura ley de acceso a la información pública? Si la Administración se ha ahuecado dando paso a una subcontratación bestial de actividades -incluyendo las intensivas en información personal-, ¿no sería lógico que la ley mirara a esas empresas que tanto saben de nosotros?

Sí, claro, me refiero Facebook y compañía. Ya que se privatiza todo, que alguien se ocupe de legislar estos asuntos. Lo digo porque lo mismo vemos una pregresiva privatización facebookización de la Administración. Tiempo al tiempo.

También escriben sobre esta nueva ley en Administraciones en Red. Seguro que le dedicarán espacio a este asunto en el futuro (como ya le han dedicado antes, por supuesto). Estaremos atentos a las pantallas ;-)

Más sobre transparencia en este blog:

WordPress.com es suficiente para el 99% de los casos 25 comentarios

Logo de WordPressMe temo que alguien nos ha engañado para buscar lo complicamos obviando soluciones sencillas. En la escalera de la presencia en Internet conviene ir subiendo peldaños poco a poco, seas persona u organización. Y un primer paso puede ser un blog realizado con WordPress.com, suficiente para la inmensa mayoría de casos que conozco. Pero, claro, como pedir es libre, queremos subir varios peldaños de un salto. Trompazo a la vista.

Seamos realistas y veamos el nivel de sensibilidad con el manejo de información que existe en muchas empresas. Sí, claro, aquí todo fluye libre. Y una mierda. Aquí hay carpetas personales, vacas sagradas intocables. Aquí hay información con unos cuantos candados, que esto es muy confidencial. Aquí se pierde mucho tiempo en Internet. Pues eso, baja a la realidad. Territorio hostil: esa suele ser la norma, no la excepción.

Así que ¿para qué liar la manta cuando ya existen soluciones sencillas que aportan gran parte de las funcionalidades que buscas en un blog? ¿No te das cuenta que tus miserias van a quedar aún más al descubierto cuando quieres subir más de un peldaño de golpe? Ya sé que todo el mundo quiere grandes cosas en Internet. Pero la inmensa mayoría de personas y organizaciones no juegan en la Champions sino en una humilde liga de barrio. Realismo.

Creo que mucha empresa -consciente de lo que representa Internet y esta es la buena noticia- vive deslumbrada por la ambición mediática de ciertas entidades. Es como ese tercer mundo que ve al primero a través de una tele de plasma de 40 pulgadas con antena parabólica sobre su choza. Es fácil caer en la tentación y querer llegar a poseer lo que por esa ventana se emite. Pero la realidad es dura y los recursos son los que son. Jodido mundo pleno de desigualdad que conviene ir desmontando poco a poco y con ambición ¡educativa!

WordPress.com permite experimentar de forma muy sencilla. Una manera de probar en qué forma la cultura de uso de Internet se va introduciendo en lo cotidiano. Sin grandes ambiciones, como sirimiri. El exceso de ambición rompe el saco muy a menudo. Por eso conviene manejar prácticas no invasivas, que permitan dar pasos en la dirección correcta y sin la presión mediática de conseguir no se qué imposible en Internet.

No te líes, juega a lo sencillo. Aplica lógica. Simplicidad. Que no seamos nosotros quienes nos compliquemos más aún esta vida que manejamos. Disfruta.

Por cierto, estamos organizando en Aprendices una serie de talleres relacionados con Ubuntu y WordPress. Hace poco leía a Txipi que entre lo que estábamos previendo, debíamos incluir un taller inicial de WordPress.com. No puedo estar más de acuerdo.

Inteligencia competitiva 2.0 a pie de calle, reloaded 28 comentarios

Como comentábamos hace unos días, ya hemos reelaborado el material de soporte para el curso de Inteligencia competitiva 2.0 a pie de calle. Como TrendTrotters teníamos un compromiso de mejora y hemos tratado de aplicarnos. Además de los cambios en la documentación, también hemos reorganizado la distribución de tiempos e introducido otro enfoque creemos que más dinámico.

El curso tendrá dos días “reflexivos” para tratar de comprender cómo evoluciona esto de la competitividad en el siglo XXI y qué rol juega en ella un manejo adecuado de la información… bueno, de “cierto tipo” de información. Porque nuestra propuesta es nítida: web social y pie de calle se funden. La empresa que quiera pisar la realidad debe aunar esos dos tipos de información. Dos tipos que acaban complementándose para aportar aire fresco a los negocios.

Después de esas dos jornadas más conceptuales, proponemos otras dos jornadas para experimentar con la web social. En realidad no sólo se trata de la web social, por cuanto que el fondo de la cuestión tiene que ver con manejar información digital. Y hoy en día eso es un cierto galimatías. Nuestra propuesta es el uso “inteligente” de ciertas herramientas que permiten extraer valor de la información. Veremos qué tal nos sale. Lo compartiremos por aquí.

Por cierto, que también manejaremos en el curso esta selección de artículos de este blog:

Y aquí dejamos el material en slideshare para quien quiera echarle un vistazo o descargárselo. Es una breve presentación de 125 diapositivas ;-)

Sobre las empresas y la propiedad intelectual 24 comentarios

Personas y organizaciones. Bien común y beneficio particular. Abrir y tapar. Conocimiento compartido y conocimiento protegido. La mayor parte de las organizaciones viven ancladas a un principio que las define: lo que sé tengo que protegerlo. Y tengo que protegerlo por encima de cualquier otro objetivo. Primero, protegerlo. Luego ya se verá.

¿Imaginas una conducta que parta del supuesto contrario? La argumentación sería la siguiente: por encima de cualquier otro objetivo, tengo que compartir lo que sé. Luego ya se verá. Es decir, por defecto trabajamos en abierto. Y puede que haya alguna que otra excepción, no lo niego. Pero son eso: excepciones.

Pues bien, asumámoslo: el estándar en la cultura de innovación más extendida en esta parte del sur de Islandia es el conocimiento protegido. Para nada es moneda de uso corriente el conocimiento compartido. ¿Hay un tránsito?, ¿se abre cada vez más contenido? Sí, de acuerdo. Pero quienes se perciben a sí mismas como empresas con poder actúan desde el paradigma que les ha dado competitividad: protejo lo que sé. Forma parte de su ADN. Quizá haga falta una mutación.

El problema no es tanto lo que hace la empresa tradicional, sino lo que hacen las organizaciones que dicen de sí mismas que son innovadoras. ¿Innovación abierta? ¿Dónde tengo que firmar para decir que me dedico a eso? Ah… sí, aquí, deme, deme, que lo firmo ahora mismo: “Por la presente, hago saber a mis grupos de interés que me dedico a la innovación abierta”. Por favor, pongámelo bien claro en la web y hágame unos folletos.

Pero en lo cotidiano hay mil prácticas que contradicen día sí y día también la declaración institucional. Tranquilidad, no debemos desilusionarnos. Es lógico, es lo que tiene que ser. Caminar hacia modelos abiertos es una carrera de fondo, de cambio cultural, de poco a poco, de pequeños logros. Nadie cambia radicalmente de un día a otro. Los milagros pertenecen a otro orden de cosas. Hay que irse a Fátima o pasar por Lourdes. Pero no es el caso.

Creo que es una cuestión de sentido práctico. De pensar que cuando abres contenidos contribuyes a que otras personas puedan usarlos. Es tu aportación a un modelo más sostenible. Cada vez que abres el grifo del sacrosanto copyright abres una oportunidad de que te encuentren otras personas con las que colaborar. Los perímetros de seguridad de las organizaciones se derrumban, lo quieran o no quienes las dirigen. Porque las personas disfrutan charlando con otras que comparten sus intereses y aficiones. Y hoy las redes sociales en Internet -usadas con más o menos consciencia- están dinamitando esas alambradas de seguridad.

Pasará el tiempo y seguiremos encontrando informes que lucen su hermoso copyright. Seguirá siendo lógico. Que lo disfruten. Que sientan orgasmos con cada nueva publicación. Que sonrían con aire de superioridad. Que gocen con sus políticas de protección.

Pero hay otros caminos. Con menos tensión. Más enfocados hacia el procomún. Por defecto, libres.

Algunos artículos relacionados con la propiedad intelectual en este blog:

Y un taller de Aprendices sobre propiedad intelectual, con su página correspondiente en la wiki, con un buen número de recursos disponibles.

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La imagen en Flickr es de no3rdw.

Mis 10 consejos particulares para buscar en Internet 63 comentarios

No cabe duda de que nos hemos pasado buena parte de los últimos años usando Internet para bucear en sus contenidos. El arsenal de herramientas y utilidades para buscar tiende a infinito. De mi experiencia y de conversar con otra gente sensible a estas cuestiones, me sale esta lista de consejos de búsqueda (hoy usamos “escucha”) en Internet:

  1. Exprime Google. Todavía hay gente que no usa la búsqueda avanzada o que no saca partido a la que tiene que ver con libros o material académico. Y no olvides que tras una buena búsqueda usando el buscador de blogs o el de noticias, luego puedes suscribirte a la fuente rss que te proporciona.
  2. Agregar motores de búsqueda en Firefox. Personaliza tu navegador y añade motores de búsqueda. Hay cientos y tener a mano los que más te convienen es sinónimo de eficiencia a la hora de encontrar lo que deseas.
  3. Usar Firefox y sus extensiones relacionadas con utilidades de búsqueda (la friolera 3.913 a fecha de hoy). De la misma forma que puedes personalizar buscadores, también hay muchas extensiones relacionadas con conseguir una mejor experiencia de búsqueda. Hay de todo; hablamos de Firefox. Por ejemplo, ¿quieres una búsqueda comparativa entre Google y Twitter a doble columna? Pues hasta eso hay.
  4. Exprimir twitter a través de funcionalidades de búsqueda. Al margen de que uses Twitter en forma intensiva o no, ten en cuenta que puedes aprovecharte de la búsqueda avanzada de Twitter. Y de nuevo no olvides que te proporciona una fuente rss. ¿Quieres seguir una etiqueta, un concepto, los twitteos de la gente de un lugar concreto? Búscalo en twitter y luego suscríbete a ello.
  5. Fundir y filtrar fuentes rss vía Yahoo Pipes u otras funcionalidades. Juega a filtrar para reducir el ruido de la conversación. No hay como practicar con alguna utilidad de este tipo. Cada vez hay más información danzando. Es nuestra responsabilidad filtrarla. Y no hay excusa porque tenemos las herramientas.
  6. Alertas vía correo electrónico para esas tres cosas fundamentales. No olvides que puedes activar alertas de Google vía correo para tener esa inmediatez de lo cotidiano. Quizá algunas pocas cosas merezcan la pena llegar a tu bandeja de entrada. Eso sí, aprende bien a trabajar con tu gestor de correo para filtrar bien el contenido y programar actividades automáticas.
  7. Usar las fuentes rss de los bundles de suscripciones en delicious. Si agregas subscriptions en delicious luego puedes agruparlas en bundles de los que puedes obtener una fuente rss para hacer seguimiento “agrupado” y conformarte tu propio rastreador. Canela en rama, inteligencia colectiva de la buena. Tampoco está de más configurar tu network particular con los usuarios de delicious en que confíes.
  8. Configurar buscadores personalizados a través de Google CSE. Recuerda que puedes configurarte tus propios buscadores para que hurguen sólo en los sitios que tú deseas. Es muy fácil y además puedes obtener código html para incorporarlo a tu blog, wiki o cualquier página web.
  9. Trabajar con wikis que integren información y la desplieguen de forma sencilla. A veces hay que desplegar la información que capturamos vía rss para que se consuma más fácilmente. No todo el mundo usa lectores de feeds. Así que hay que tenerlo en cuenta si queremos que “se consuma”.
  10. Hay que saber lo que quieres buscar. Es el último de los consejos pero el primero en importancia. Antes de pensar en herramientas, tenemos que decidir qué es lo que queremos encontrar. Y a veces no es fácil. Hay tantas cosas apetecibles. Pero, ¡cuidado! Lo importante es el embudo previo que seas capaz de hacer. A preguntas concretas respuestas concretas.

Y eso es todo, amigos. Ah, y no olviden supermineralizarse y supervitaminarse ;-)

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La imagen en Flickr es de Moff.

Inteligencia competitiva de salón 19 comentarios

Hoy terminaremos de preparar el material para el segundo taller sobre Inteligencia Competitiva 2.0 a pie de calle que impartiremos la semana que viene en Vitoria. Tras los errores cometidos, hemos dedicado tiempo a repasar el enfoque, hacer autocrítica y eso ha conducido a introducir ciertos cambios. No sustanciales, pero esperamos que suficientes para que quienes asistan queden satisfechos de la conversación. A lo largo de esta semana compartiremos por aquí el material.

No obstante, quería compartir una reflexión que tiene que ver con la forma en que manejamos información para tomar decisiones en las empresas. Hoy en día hay mucho escrito sobre los “sistemas” de inteligencia competitiva (casualidad este enlace que vi ayer a través de Manuel Gross). Casi siempre haciendo alusión a los procesos de toma de decisiones basados en una gestión ágil de la información.

Sin embargo, ¿cómo se decide en la empresa? Sea como sea, casi siempre, la clave es: ¡¡rápido!! ¿No debiera serlo? Bueno, hasta puedo darte la razón, pero mientras desaceleramos el mundo, no queda sino decidir y hacerlo rápido. La parálisis que deviene de los profundos análisis es enfermedad habitual en muchos negocios clásicos. El vértigo de decidir afecta a mucha gente. Sobre todo cuando el error es, como todo el mundo sabe, fuente de aprendizaje caminar hacia el descrédito.

Así que los “sistemas” caminan por el lado de la teoría. Sirven para escribir libros y para mostrar la “lógica”. Muestran sesudas metodologías que incorporan las más modernas técnicas. En buena parte se apoyan en consultoría de la cara, me temo. Gran parte del discurso va pegado a las prestaciones de ERPs y de paquetes informáticos que refutan en la práctica la economía de la gratuidad. Las cosas como son. Hablamos de estrategia, de competitividad de alto standing, de business intelligence, que mola más.

¿Quién no necesita información para decidir? Materia prima de la eficiencia moderna, la información es poder. Incluso hay quien osa decir que la información compartida es poder. Información, infoxicación, polución informativa: sociedad del exceso. Y en ese escenario, la norma del aeroplano no hace sino incrementar su vigencia (ver pág.7 de este pdf, con un texto de Alfons Cornella allá por 2002 en Papeles de Infonomía… qué tiempos). Vale, vale, ante toneladas de información que olvidaron los principios del just in time, ¿qué hacer? Pues afirmar ufano que decides con información y en la práctica tirar de la intuición.

Porque basar en la lógica de la argumentación perfecta la mayor parte de las decisiones empresariales es ponerse una venda en los ojos. Se sigue decidiendo mediante un complicado cóctel que incluye poder, estatus, miedo y dinero… además de información. Quizá al final todos los soportes del sistema son aprendizaje para usar mejor la intuición. Quizá ponerse manos a la obra para organizar mejor la información -aunque luego se quede en agua de borrajas- es síntoma de que luego decidiremos mejor.

Pero siendo sincero, a día de hoy, gran parte de la llamada inteligencia competitiva es de salón. Como aquellos viejos comedores que en las casas humildes no se usaban aunque se hubiera colocado allí buena parte del presupuesto familiar. No era aquello una estancia para la vida corriente. Eso pasaba en la cocina. Claro que esto lo puedo contar porque soy un carcamal.

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La imagen en Flickr es de hitzak_soberan.

Soy un clásico, me encanta delicious 50 comentarios

Ayer me encendí en defensa de delicious. Bueno, bueno, quizá no fue para tanto, pero ya me preguntaron a ver si delicious me pagaba algo por tan acérrima defensa. Pues no, no es eso. Pero es que entre todo el arsenal dospuntocerista, creo que delicious representa un cimiento fundamental.

Fue en una reunión con Úbiqa. Trataba de explicar a Itxaso Díaz y a Jose Luis Roncero por qué tenían que conseguir un uso ágil de delicious. Naiara creo que me defendería, ¿no? En fin, voy a tratar de argumentar la postura aquí en público y luego me decís si estáis de acuerdo conmigo.

Primero, hay que irse a mayo del 2006 para encontrar The del.icio.us lesson, un artículo de Joshua Porter que explica una de las razones básicas de por qué delicious funciona: satisface primero una necesidad personal. Este hombre nos explica que a día de hoy nadie usa nada si no ve beneficios personales. Pues delicious nos lo ofrece: sirve para organizar todo ese arsenal de cosas interesantes que encuentras en la red.

Pero, además de ese beneficio evidente, delicious es una gran herramienta para asentar nuestra capacidad de influencia vía recomendación. Delicious es sinónimo de RSS: todo lleva RSS. Sea un usuario al completo, sea una etiqueta en general, una etiqueta de un usuario o una “network”. Esto quiere decir que podemos redifundir los contenidos que queramos por donde queramos.

Y luego está el asunto de las nubes de etiquetas para representar cuáles son nuestros intereses. Las etiquetas que usamos nos definen y sirven para navegar por aquello que entendemos que es de interés. Además, una vez que ves “personas parecidas” es muy fácil añadirlas a tu red en delicious.

Por supuesto, que delicious también es una gran herramienta de búsqueda ya que te permite buscar entre tus contenidos, entre los de tu network o entre lo etiquetado por todos los usuarios. A partir de lo que tu lector de feeds va cazando, conviene aplicar el filtro de delicious para hacer una buena selección. Y no olvides que también puedes twittear lo que etiquetas en modo automático. Si, además, añades una pequeña nota a lo que has etiquetado ya aportas un valor añadido adicional a tu recomendación.

En fin, que lo mismo me ofrezco para dar “cursos de delicious”, la típica herramienta infrautilizada… como tantas otras. Y mira que es fácil, cuando ya tienes instalado el plugin de firefox, hacer Control+D. Delicious es un tesoro que mucha gente no acaba de descubrir. Ah… y conste que sé de otra gente que estaría conmigo en la defensa numantina del uso de delicious: David, Edu, Aitor

Por qué cuestionar la propiedad intelectual 24 comentarios

Juan Urrutia y David de Ugarte repasan ideas para cuestionar la propiedad intelectual. Altamente recomendable.

Vía Natalia Fernández, a través del correo de las Indias.

Propiedad Intelectual from agoranews on Vimeo.

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