Thursday, Jun. 20, 2019

El trabajo, esa obscena arma ideológica

El trabajo, esa obscena arma ideológica

construir y habitarAcabo de comenzar a leer el libro con el que Richard Sennett cierra la trilogía que comenzó con El Artesano y continuó con Juntos. Esta nueva entrega la ha titulado Construir y habitar. El subtítulo también da pistas: Ética para la ciudad. Pues bien, ya en su capítulo de introducción me encuentro con una reflexión muy interesante sobre el sentido del trabajo en la actualidad. Algo de lo que escribió con profusión en libros anteriores como La corrosión del carácter o La cultura del nuevo capitalismo. Reproduzco aquí una cita en la que aparece esa reflexión pesimista tan típica de Sennett respecto a la “obscena arma ideológica” en la que se ha utilizado el trabajo. Prometo más artículos a partir de este libro, dadlo por seguro. Ya sabéis que es uno de mis autores de cabecera y que en este blog puedes encontrar muchas referencias a la obra de Sennett.

En tiempos modernos, la creencia en el homo faber se eclipsó. La industrialización oscureció la figura del trabajador orgulloso de su destreza en la medida en que las máquinas reemplazaron sus habilidades y las condiciones del trabajo en la fábrica degradaron su entorno social. Durante el último siglo, tanto el nazismo como el comunismo de Estado convirtieron al Hombre como Productor en una obscena arma ideológica. En la entrada de los campos de concentración se leía Arbeit match Frei (“El trabajo libera”). Hoy aunque tales horrores totalitarios han desaparecido, nuevas formas de trabajo temporal de corta duración, más los avances de la robótica, han hecho imposible para gran número de individuos sentirse orgullosos de su condición de trabajadores.
Para comprender el papel del homo faber en la ciudad, tenemos que pensar de otra manera la dignidad del trabajo. Más que por la adopción de una visión del mundo, el homo faber se hace respetable en la ciudad mediante una práctica modesta: una pequeña renovación de su casa al menor coste posible, la plantación de árboles jóvenes en una calle o la simple provisión de unos bancos comunes y corrientes donde la gente mayor pueda sentarse con seguridad al aire libre. Esta ética de producir con modestia implica a su vez una determinada relación con la cité.

 

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(1) comentario

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