Tuesday, Jul. 23, 2019

11 citas de La farsa de las startups, de Javier López Menacho

11 citas de La farsa de las startups, de Javier López Menacho

la farsa de las startups

Hacía tiempo que tenía ganas de retomar los posts de citas de libros. Algún día tenía que ser y me he decidido por uno de los que acabo de leer hace poco y que ya mencionaba en el post del pasado lunes: La farsa de las startups, de Javier López Menacho. Así que vamos con una selección muy personal de citas extraídas de este librito (son 150 páginas que se leen en un abrir y cerrar de ojos). Los subrayados son míos, por cierto.

Para hacerse dominantes, los trileros del sector juegan con tres conceptos totémicos que mueven a conveniencia: innovación, capitalismo y sociedad digital.

Respecto al perfil de business angel en esta parte del planeta:

El perfil nos habla de un hombre de entre 35 y 54 años (solo el 8% son mujeres), con experiencia en el sector tecnológico o financiero y que efectúa sus operaciones con otros business angel o compañías inversoras en un 93% de las ocasiones.

En cuanto a la dinámica de inversión en startups:

Muchas aceleradoras en España funcionan con el esquema conocido como spray and pray, según el cual se realizan un alto número de inversiones con la esperanza de que un pequeño número de ellas sean verdaderamente rentables. Al final, la inversión en startups se vuelve pura matemática, como las llamadas comerciales de teleoperadores. Siempre hay un porcentaje de éxito.

¿Y el modelo que está detrás de todo este universo de startups?

“Lo interesante es hacer grandes compañías, no muchas compañías“, la frase de Javier Megías define muy bien las pretensiones del sector. La aspiración es crear un nuevo Amazon, Netflix, Google… un unicornio.

Hablando del precariado geek, tomando el término que usa en sus libros Guy Standing:

Falsos autónomos yendo día sí y día también a la oficina. Y no se libran los emperdedores o emprendeudores, términos por los que se les conoce a los impulsores de una idea de startup que, sin apoyo financiero ni institucional de ningún tipo, se dejan sus ahorros mientras que intentan hacer funcionar su idea de negocio y se autoadjudican durante el proceso un sueldo precario, llegando incluso a no cobrar por su trabajo o acumular pérdidas mes a mes, arrastrando esas deudas de por vida.

El nuevo ecosistema de startups necesita una jerga diferente:

En poco tiempo, al nuevo modelo de precarización laboral se le ha llamado gig economy, al consumidor se le ha llamado usuario, y ya no consume, sino que solicita un servicio, y al trabajador se le llama colaborador o insider (o courier si eres mensajero, driver si eres conductor o delivery men si eres repartidor) y no busca trabajo, sino que ofrece servicios. Un lenguaje plagado de tecnicismos y anglicismos que disfraza de oportunidad lo que en realidad supone una precarización del trabajo.

Algo bastante siniestro es el aura de misión que rodea a esto de dedicarse en cuerpo y alma a la startup:

No se trata de un trabajo, sino de una misión. Así, la persona involucrada se dedica a la misión y no al trabajo, por lo que no puede ser considerado como una cuestión meramente laboral. Trabajar en una startup tiene parte de modo de vida, de vocación, como para un testigo de Jehová puede ser dedicar su vida a Dios.

¿Quieres una razón de por qué el running cuenta con tanto practicante?

El estrés como compañero de vida, el trabajo solo interrumpido por pequeñas escapatorias. Por eso el running es la actividad favorita de los CEO, porque al tiempo que desconectas de todo y de todos se pone de nuevo en una competición contra ti mismo, a la espera de superar tus límites.

¿Te acuerdas del boom inmobiliario? Pues tenemos otro entre nosotros.

Lo que un día fue la industria del ladrillo ha mutado a una industria con mucha mejor fama: la de la innovación.

Y todo ello bajo un prisma de claro patriarcado:

El éxito en el mundo de la innovación y las nuevas tecnologías tiene rostro de hombre heterosexual blanco, de entre 30 y 50 años.

Una reflexión potente sobre startups y educación:

La relación entre educación y emprendimiento despierta no pocos recelos entre la comunidad educativa. Muchos profesionales de la educación en España entienden que educar en el emprendimiento es educar con un ojo puesto en las exigencias del mercado de trabajo, y no con los dos en la persona y el desarrollo de la misma. Sostienen que la educación en el emprendimiento no gira en torno a las necesidades del alumnado, sino en torno a las necesidades macroeconómicas de nuestras sociedades. Se quiere educar para el trabajo y no para la vida. De alguna manera, en sus edades más tempranas, los estudiantes están siento considerados en términos de rentabilidad, y esto se opone a la ética propia de profesorado, de vertiente mucho más humanista.

Pues hasta aquí llegan las citas. En breve me pongo con algunos otros libros que he leído recientemente. Nos leemos 🙂

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Iván
    31/05/2019 at 07:14

    Tremendas y demoledoras citas.

    • Julen
      31/05/2019 at 08:08

      Si tienes oportunidad, el libro se lee en un abrir y cerrar de ojos, Iván.

  2. Toñi
    01/06/2019 at 06:14

    Egunon Julen, como ama de futuro estudiante de Leinn me preocupan estás citas... En realidad qué transmite en el libro? Parece pesimista....o es más bien dar un toque de realismo a la burbuja emprendedora? Me pierdo

    • Julen
      02/06/2019 at 06:18

      Yo creo que es poner las cosas en contexto, Toñi. ¿Qhé está ocurriendo? Que en general se cuenta todo lo bueno de emprender y, como siempre, no es todo de color de rosa. Por eso este tipo de libros son útiles, para tomar conciencia de que también hay un lado oscuro. Cuando tenemos que decidir, y vosotros lo vais a hacer con LEINN, conviene ver las dos caras de la moneda. No seré yo quien diga que esto de emprender es un bluff. No lo puedo decir porque veo proyectos que han salido de LEINN que bien merecen un reconocimiento público. Pero, dicho eso, el camino no es fácil y hay que ser consciente de que el entorno está primando cierto tipo de crecimiento rápido y de pelotazo. Quizá nosotros, en nuestro entorno, no lo vemos tanto porque los proyectos que nos quedan cerca suelen tener un fuerte componente social en muchas ocasiones.
      Cuando escribo estas cosas siempre pienso lo importante de desarrollar un pensamiento crítico, con el emprendimiento y con cualquier otro ámbito de nuestra vida. Sea cual sea la decisión que tomemos, mejor la sustentamos en lo bueno y en lo no tan bueno, ¿no? Y a veces sucede que nos lo pintan demasiado fácil. Y no suele ser así.
      Ánimo, seguro que las cosas salen bien :-)

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