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Las dosis justas de orden… ¡y desorden!

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16/01/2019


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Las dosis justas de orden… ¡y desorden!

Imposible

Soy consciente de que jugar a las paradojas es complicado. Lo uno y lo otro, esto y su contrario. Entiendo que puede costar. Pero la velocidad a la que todo se mueve, los entornos tan cambiantes en que navegamos y la extrema caducidad de los supuestos éxitos exigen una mirada diferente. Estoy convencido de que habrá quien me vea como una persona ordenada, cuadriculada, de las de un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio. Puede ser. Hace ya muchos años que trabajo con criterios de 5S en muchos diferentes ámbitos. Algo tiene que notarse, claro.

Pero al mismo tiempo que digo que me siento a gusto con el orden, no tengo problema alguno en apreciar otras maneras de lidiar con la eficiencia. Los contextos en que cada cual trabajamos condicionan qué conviene o no hacer. El ejemplo más claro lo tenemos con la información en soporte digital. ¿Categorizar?, ¿usar etiquetas?, ¿dibujar criterios? Sí, por supuesto. Pero sin olvidar la potencia de saber buscar en ese enorme río revuelto que es cualquier almacén digital al que acudimos. Más allá del orden parece que lo digital conduce al caos y hay que saberlo tolerar. O quizá más que tolerar, disfrutar con él y jugar con lo que puede proporcionarnos.

En el clásico modelo de gestión del conocimiento de Nonaka y Takeuchi siempre se ha citado la redundancia de información como uno de los factores que favorece la creación de nuevo conocimiento. Tiene su lógica. Esa redundancia puede favorecer intercambios de conocimiento tácito al poner en contacto a personas que “solapan” lo que saben más allá de lo que una determinada función dentro de la empresa supondría. Las estructuras líquidas admiten mal el almacenamiento de información estanca en un único lugar.

El conocimiento es paradójico en sí mismo porque pide almacenamiento y flujo al mismo tiempo. Tiene sentido aprehenderlo, dominarlo, explicitarlo, documentarlo. Pero también tiene sentido dejar que fluya, abrir las puertas, poner en contacto. De nuevo un enfoque paradójico. El conocimiento necesita orden y desorden. Necesita la locura de la espontaneidad y la alegría de la chispa. Y necesita también el procedimiento, la instrucción, el tutorial. Así de simple, necesitamos trabajar con el hemisferio derecho y con el hemisferio izquierdo. No inventamos nada nuevo, ya hubo quien nos planteó las organizaciones ambidiestras, las que exploran y explotan.

Así pues, tenemos argumentos para defender las 5S hasta sus últimas consecuencias. Siempre que entendamos que su contrario también nos puede ayudar. ¿Cuál es la dosis adecuada? Ahí está el arte. Ahí es donde hay que jugar con inteligencia para llegar a las actitudes, a la capa profunda. Podéis elegir Marie Kondo o Tim Harford. Pero elegid con una visión poliédrica, que mire al detalle y a la globalidad. ¿Qué tal? ¿Cómo toleras la cuadriculación del mundo? ¿Y el más absoluto caos? ¿Cuál es tu justo medio? ¿Te llevas bien con la teoría de los objetos imposibles?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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