Tuesday, Dec. 18, 2018

Transformación digital sostenible

Transformación digital sostenible

 

Objetivos Desarrollo Sostenible ONU

No cabe duda de que la transformación a la que abocan las tecnologías digitales actuales es verdaderamente radical. Podemos mirar el fenómeno desde diversos ángulos para extraer lecciones diferentes, pero en el fondo lo que queda de poso común es la radicalidad del cambio que supone. Brynjolfsson y McAfee utilizaban un argumento muy potente en su libro The second machine age: hemos cambiado de una escala lineal a otra logarítmica, lo que conduce a lógicas de pensamiento diferentes. No podemos usar las gafas habituales para comprender lo que supone el tsunami digital. Parece que nos sirve ese aforismo al que tantas veces se alude: no estamos ante una época de cambios sino ante un cambio de época. Y en ella lo habitual será el cambio permanente. Nada que no nos anticipara, por ejemplo, Zygmunt Bauman.

Sin embargo, surgen contradicciones. Hay una frase que se atribuye a Lawrence Lessig que siempre me encantó: “no hay interruptor para desenchufarse de Internet”. Pues bien, viviendo atados a Internet, parece que, curiosamente, uno de los derechos digitales que exigimos es el de la desconexión. No hay más que repasar los derechos que se nos proponen a través de esta fantástica Declaración Deusto Derechos Humanos en Entornos Digitales, con una imagen especialmente sugerente de @muxotepotolobat. Algún día le dedicaremos un post.

El caso es que estoy preparando unas clases que todos los años imparto en el MBA Executive de nuestra universidad. Como quiera que todo va tan deprisa, cada nuevo curso repaso el material para ver qué conviene modificar. Este año me he liado la manta a la cabeza. Veo tantas cosas que hay que actualizar que casi me daría para otro programa diferente al completo. Mirando aquí y allá, repasando referencias que uno va seleccionando, he llegado a una conclusión que quizá hasta ahora no me había planteado: lo que realmente debería importarnos es si este enorme caudal digital contribuye de verdad a lograr los objetivos de desarrollo sostenible que se fijaron en la ONU.

Lo siento, pero empiezo a estar un poco harto de tanta promesa de incrementos espectaculares de la productividad. Sí, pero ¿de verdad es eso tan importante? Entiendo que las empresas deben pelear en la arena de la competitividad global. Entiendo que deben reducir costes. Entiendo que deben mejorar las ofertas que ofrecen a sus clientes. Pero me temo que esas gafas solo sirven para mirar a corto plazo. Sí, creo que hay que elevar la mirada y preguntarnos por cómo y cuánto la transformación digital contribuye a que este planeta y quienes lo habitamos progresemos radicalmente. Si hay que cambiarse de gafas para mirar a lo digital, también hay que cambiarse de gafas para mirar a los indicadores que evidencian el progreso real que proporciona.

Debo decir que repasando plataformas de transformación digital, he encontrado que ya hay quien lo está poniendo sobre la mesa, como no podía ser de otra manera. Es un hilo de esperanza en este mundo hipercompetitivo al que nos ha lanzado el capitalismo global. Quiero pensar que la ciudadanía tiene sensibilidad como parar los pies a todos estos modelos tecnologicistas que nos presentan un futuro de progreso sin fin en el que la eficiencia parece crecer de forma exponencial. Un poco de por favor, un poco de mirada más amplia y global. Hasta el World Economic Forum lo reconoce en un informe elaborado de la mano de Accenture:

We found that digitalization has immense potential to generate benefits for society, but these gains are not guaranteed and digitalization also poses its own challenges. Most importantly, the gains will not be sustainable without choosing an entirely new pathway for technological and economic development. History is littered with examples of technological innovations that have floundered because their potential benefits were not articulated clearly enough – or because the causes of public resistance were not adequately addressed. However, the potential gains of this industrial revolution are too great to risk letting history repeat itself.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Iván
    03/12/2018 at 09:46

    Intento ser optimista y ver el vaso medio lleno con todos estos temas, pero vivimos tiempos complejos y a veces no es sencillo. He terminado hace un par de meses el libro "En defensa de la ilustración" del profesor Steven Pinker y debo decir que me ha ayudado a seguir viendo el vaso medio lleno y con optimnismo, pese a la que está cayendo. Suerte en la clase del MBA.

    • Julen
      04/12/2018 at 07:43

      Hay que seguir ahí, instalados en el optimismo. Cuestión de principios :-)

  2. Juanjo Brizuela
    05/12/2018 at 09:29

    Las ODS me parecen tan interesantes que tengo la sensación de que no están siendo bien revisadas y tenidas, menos, en ceunta. Y comparto contigo que se nos está llevando el tiempo de tal manera en "seguir" la corriente que no sabemos el coste que eso puede traer.

    • Julen
      09/12/2018 at 10:21

      Tenemos que elevar un poco la mirada, Juanjo. Si no, lo acabaremos pagando... en el futuro :-(

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