Tuesday, Jan. 22, 2019

Los millenials, su poder adquisitivo, la robótica colaborativa y las empresas

Los millenials, su poder adquisitivo, la robótica colaborativa y las empresas

Me permito comentar aquí un par de artículos para poner en común dos realidades cuya confluencia debe llevarnos a reflexión. Se trata de Los Millenials están firmando el certificado de defunción de muchas empresas, el tema es el porqué lo hacen, de @derblauemond en El Blog Salmón, y, por otra parte, de Yo me dedico a automatizar puestos de trabajo, de Carlos Prego, en Xataka. Sí, ya veis, me refiero a dos fuentes clásicas, El Blog Salmón y Xataka, ambas provenientes de la propuesta bloguera de Weblogs, un buen productor de contenido.

RobotLa tesis del primero de los artículos es que no es tanto que los millenials modifiquen radicalmente las pautas de consumo de generaciones precedentes. El asunto fundamental es, en cambio, que su poder adquisitivo, comparado con quienes les precedieron es mucho menor. Los salarios han caído y por mucho que emerja la idea del acceso y no tanto de la posesión, llegará un momento en que su capacidad de consumo decaerá.

Los Millenials tienen sensiblemente menores ingresos, menores activos e inversiones, y menor bienestar económico. Ello se traduce inevitablemente en que no tienen más alternativa que moderar bastante su consumo, lo cual ha puesto contra las cuerdas a diversas industrias e incluso sectores enteros, que han quedado excluidos de los gastos limitados y más prioritarios de esta generación.

Los datos son tozudos y de acuerdo con un informe de Business Insider, “los hombres millenials de media ganan entre un 18 y un 27% menos que lo que ganaba la Generación X y los Baby Boomers a su edad, una horquilla que se sitúa entre el 12 y el 24% para el caso de las mujeres”. La realidad es la que es. Aquella crisis cuyo comienzo situamos en 2008 todavía ejerce influencia sobre la socioeconomía actual. No hemos vuelto, ni de lejos, a aquellos salarios. Y está por ver si volveremos, me temo.

Además, hay otra variable que sobrevuela constantemente el panorama: la pérdida de puestos de trabajo. Vestida de piel de cordero, la automatización avanza como un tsunami. En el segundo de los artículos que cito, se recoge la opinión de cuatro expertos (todos ellos hombres) que imparten clases relacionadas de una u otra forma con la industria 4.0 en varios centros universitarios. La reflexión de fondo es que estamos ante un cambio de paradigma. En la versión amable, hay un cambio del perfil profesional que se requiere para trabajar junto a los robots. En la versión más cruda, la pérdida neta de empleos será tremenda. Entre medias se puede jugar con el optimismo de que las revoluciones industriales siempre parecían cargarse cierto tipo de trabajo que hacían las personas.

Sin embargo, ese cambio de perfil, ¿no va a traer un incremento en la retribución de las personas? ¿Los millenials van a necesitar otro tipo de cualificación, probablemente más técnica y exigente, pero no van a poder acceder a menores salarios? Si, además, les alcanza la ola sin la preparación necesaria, ¿pueden caer en el desempleo por falta de adaptación en sus competencias? Pues puede que lo uno y lo otro, los dos factores en la misma escena, no dibujen un panorama halagüeño, ¿no?

Todavía se complica el dibujo al añadir una tercera variable vinculada a la industria 4.0. Uno de los expertos a los que recurre el artículo de Xataka, lo dice bien claro:

En su opinión, el gran hito de la cuarta revolución industrial se enmarca “en el ámbito de la toma de decisiones”. “Hasta ahora siempre era el ser humano quien la tenía, pero ahora se está centrando el manejo de información para la toma de decisiones. Ese es para mí el cambio de paradigma. Vamos a dejar en manos de máquinas la toma de decisiones, lo que supone el verdadero progreso. Ya se están adoptando de manera automatizada en las fábricas, pero con toda la capacidad de cómputo el progreso ha sido exponencial. Si se pueden analizar más datos, se pueden tomar más decisiones. La máquina por sí misma puede tomar más decisiones”.

O sea que, además, no serán esos millenials quienes decidan, sino que serán sus máquinas las que, con sus datos, justificarán que sus puestos de trabajo no tienen sentido. Jugada maestra, ¿verdad? En fin, algo se me está escapando en este panorama. Tanta eficiencia, tanto robot colaborando con humanos, tanto salario que no se recupera, ¿es esto progreso? ¿De verdad?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(1) comentario

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