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El capitalismo de la imaginación

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12/09/2018


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El capitalismo de la imaginación

Seguimos pegados a la economía de consumo. Sus armas están mejor engrasadas que nunca gracias, entre otras cosas, a la casi imposibilidad de no comprar. Lo explicábamos en el último artículo a cuenta de la fuerza de los preciso de derribo a los que abocan los gigantes de la distribución online. Parece que necesitamos objetos para rellenar algún que otro espacio de la felicidad. Claro que también puedes mirar lo que dice un estudio de Harvard que lleva más de 80 años siguiendo lo que hace feliz a una muestra de población. Da igual, el caso es que, de una u otra manera, parece que estamos obligados a ser felices. Es nuestra particular condena.

Dice Richard Sennett en una entrevista que publicó El País el 18 de agosto pasado lo siguiente:

El capitalismo moderno funciona colonizando la imaginación de lo que la gente considera posible. Marx ya se dio cuenta de que el capitalismo tenía más que ver con la apropiación del entendimiento que con la apropiación del trabajo. Facebook es la penúltima apropiación de la imaginación: lo que veíamos como útil ahora se revela como una manera de meterse en la conciencia de la gente antes de que podamos actuar. Las instituciones que se presentaban como liberadoras se convierten en controladoras.

Llevamos ya años a cuestas con el capitalismo emocional. Lipovetsky lo ha llamado recientemente  “artístico”. Y los clásicos, Luc Boltanski y Ève Chiapello, lo anclaron ni más ni menos que en aquel nuevo espíritu que se suponía surgía de la contracultura y el mayo del 68 francés en su clásico El nuevo espíritu del capitalismo. Hoy el capitalismo global juega a dos bandas (por simplificar): nos llena la cesta de producto físico dirigido a nuestra autoestima y, a la vez, nos eleva por encima de nuestras limitaciones a base de sucesivas dosis de coaching y técnicas de crecimiento personal. Ahí estamos, pillados entre pan y pan.

Sennett, como señor mayor que es, se despacha a gusto en la entrevista que os comento. Y dice verdades como puños.

El capitalismo tiene tendencia a pasar con gran facilidad del mercado al monopolio. Y ahí, con la represión de la competencia, empiezan los grandes problemas, la gran desprotección. Con monopolios, el capitalismo pasa de ser el sistema de la competencia a ser el de la dominación.

Los GAFA de turno, hoy Google, Amazon, Facebook y Apple, son ensalzados por sus éxitos de gestión. Son las empresas (algunas, al menos) en las que los simples mortales quieren trabajar. Pero los empleos modernos no son lo que eran. El marco de seguridad básica que proporcionaba una relación entres dos partes, empleadora y empleada, queda sepultado y vilipendiado. ¿Seguridad? ¿De qué árbol te has caído? El jefe ha desaparecido, ahora se trata de que seas tu propio jefe, de que te autoexplotes y si luego tienes que echarle la bronca a alguien, que sea, por supuesto, a ti misma, a ti mismo. Tenías un reto. Si no lo cumpliste, háztelo mirar.

Me temo que una de las grandes batallas está perdida. Internet mola. Las tiendas online proporcionan mejores experiencias a sus clientes que el comercio local. La tecnología nos hará libres. Mejorará nuestras vidas. Ya lo han conseguido. Ha llegado al imaginario colectivo y, de momento, se ha quedado con nosotros. El capitalismo global es lo que nos merecemos, ¿no? ¿O no hemos sido nosotros quienes nos hemos tragado el sistema a mayor gloria del low cost? Gratis o casi gratis el producto; mientras tanto, nos hemos vendido.

Esperaremos al próximo libro de Sennett, que parece que saldrá próximamente en Anagrama, como todos los últimos: Construir y habitar: ética para la ciudad. Con esta entrega cierra la trilogía que en su momento prometió tras El artesano y Juntos.

Si quieres leer más artículos en los que citamos al señor Sennett, uno de nuestros autores de cabecera, solo tienes que seguir este enlace. Y, por cierto, Sennett estará el 18 de octubre en Barcelona en la Bienal de Pensamiento – Ciudad Abierta, junto a Alfred Brendel en una charla sobre el paralelismo entre la música y las relaciones humanas.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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